jueves, 11 de septiembre de 2014

El Botín de "El País" y la independencia de Catalunya

«Financial Times» alaba la «energía» y la «perspicacia» de Emilio Botín
Emilio Botín, en una acto de su Fundación. (Foto: JM Serrano)

Hace unos días, el Sindicato de Periodistes de TV3 emitió una nota denunciado que los informativos de la cadena pública catalana se habían convertido en convocantes de los actos soberanistas de cara a la Diada del "11 de setiembre". El Sindicat exigía más profesionalidad y menos propaganda. Estoy plenamente de acuerdo con ellos. En lo profesional, la actitud informativa de TV3 con respecto al proceso soberanista no es rigurosa y está echando por tierra un prestigio ganado durante 30 años. Los periodistas no pueden, de ninguna manera, convertirse en propagandistas del independentismo, igual que no lo pueden ser de la socialdemocracia, la democraciacristiana o, en el tema que nos ocupa, del unionismo españolista, cosa que que sí hacen  muchos medios madrileños, por más que ahora destacan la crítica del Sindicat. Así de hipócritas y malos profesionales son.

Pero claro, los periodistas tampoco, y menos con la que está cayendo, pueden ser simples mamporreros del liberalismo económico al precio de sesgar la información sin ningún recato. La reciente muerte de Emilio Botín, presidente del Banco de Santander, ha sido un ejercicio generalizado de propaganda de lo más brutal e injusto del actual modelo económico imperante que está dejando en la cuneta a miles y miles de ciudadanos. Tal desmesura propagandística por parte de los periodistas, y más ahora, cuando el sistema está especialmente en entredicho y cuestionado hasta en las urnas, no es nada inocente. De forma destacada, llama la atención el tratamiento dado por El País a la muerte de Botín. Quedo a la espera de que sus sindicatos o, mucho mejor, su Comité de Redacción haga un comunicado parecido al del Sindicat de Periodistes respecto a TV3. Hay muchas razones para ello.

Lo que hoy se puede leer en El País con motivo del fallecimiento de Botín no tiene nada que ver con la información. El tono laudatorio es sonrojante. La parcialidad en los textos, exagerada. El baboseo en los artículos provoca (me provoca) vergüenza ajena. Ese titular de portada a cinco columnas como si se hubiera acabado el mundo, esas más de diez páginas dedicadas al tema, esos nueve artículos de opinión compitiendo a ver quien le lanza más flores al difunto, ese un millón de adjetivos a cual más obsequiso, esas fotos como si del "book" de una estrella se tratara... Todo esto no tiene nada que ver con la información, ni con el periodismo.

En las casi once páginas que El País reserva para el adiós a Botín solo hay un párrafo, solo uno, sobre las sombras en la trayectoria profesional (y, en realidad, política) del banquero. Veintisiete líneas, ni una más. Se pasa de puntillas sobre el lado oscuro del financiero, no solo en cuanto a su forma de actuar sino, incluso, de las causas que la Justicia abrió contra él.

En esas veintisiete líneas, se habla de "conflictos judiciales", de que "algunos" venían de las denuncia de Rafael Pérez Escolar "con el que mantuvo duelos históricos", intentando hacer creer que su problemas con la justicia obedecían a cuestiones casi personales. Las cesiones de crédito, que lo tuvieron a las puertas de la cárcel, solo se mencionan, sin explicar ni qué se trataba. En cuanto al dinero que recientemente se descubrió que escondía en Suiza se resuelve en apenas cincuenta palabras y no se habla de Botín como defraudador sino que se dice que "tuvo que regularizar cuentas en Suiza tras parecer junto a cinco de sus hijos y su hermano, entre los 659 contribuyentes españoles que ocultaron más de 2.000 millones en la filial suiza del HSBC". No, no. No tuvo que regularizar por aparecer en la lista sino porque tenía ese dinero escondido y, sobre todo, los 2.000 millones no eran "entre los 659 contribuyentes", 2.000 millones es lo que tenía la familia Botín.

En fin, El País, en su despedida a Botín, pasa por alto muchísimos otros detalles que harían interminable este artículo. Se olvida de cuando el banquero fue juzgado en 2005 por el caso de las pensiones millonarias de dos de sus directivos. Igual que tampoco se hace ninguna mención a que del tema de las cesiones de crédito se libró gracias a unos oportunos cambios en la doctrina jurídica que le afectaba. Tan oportuna resultó la modificación que, incluso se le dio su nombre, la "doctrina Botín" que concluía que no se puede abrir juicio oral contra nadie si solo lo pide la acusación particular. Claro, la fiscalía y la abogacía del Estado ya se habían retirado. Y es que Botín siempre tuvo buena relación con PP y PSOE a quienes ayudó en su financiación, condonaciones de deuda incluida. Todo eso tampoco aparece.

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Emilio Botín junto a la sombra de su consejero delegado en el Banco de Santander, Alfredo Sáenz.. (Foto: EFE)
Nada se dice tampoco de como Botín se negó a desprenderse de su consejero delegado, Alfredo Saénz, cuando éste fue condenado en firme por el Tribunal Supremo por un caso de denuncias falsas. No solo no lo cesó sino que consiguió que el gobierno de Zapatero lo indultara y que, posteriormente, el de Rajoy cambiara la legislación por decreto.

Claro que sé que el Banco de Santander es un accionista destacado de la editora de El País, igual que sé que, a diferencia de TV3, El País es un medio privado. Pero nada de todo desdice mis argumentos. Yo no hablo de empresas sino de periodismo y un periodista no puede sesgar, ni recortar, ni esconder información sea cual sea la titularidad de su medio. Al menos si se pretende ser (en el caso de El País seguir siendo) un medio de referencia.

En definitiva, que espero la nota de su Comité de Redacción, aunque solo sea porque en su Libro de Estilo (Principios 1.3) especifica que "El País rechazará cualquier presión de personas, partidos políticos, GRUPOS ECONÓMICOS, religiosos o ideológicos que traten de poner la información al servicio de sus intereses". Pues eso.

3 comentarios:

Xavier Bueno i cano dijo...

Parece que hoy en dia el periodista independiente es un especimen en vias de extinción. Si se trabaja en le empresa privada o estas en la linea editorial de la casa o no trabajas y si nos vamos a la publica es el partido político de turno el que marca la linea. Es lamentable pero es lo que hay. La tuya amigo y compañero es una profesión difícil de ejercer con libertad y honestidad y mas en un país tan podrido donde el poder lo corrompe todo. Animo y adelante Julià que te seguimos.

Anónimo dijo...

Pues sí, mal periodismo que facilita la redacción de buenos artículo. Sólo se necesitan ganas de contar la verdad de lo que pasa.

JUANMA dijo...

Sempre he entés (a lo millor ho he ent´çes malamanet, no dic que no) que un periodista havia de informar/"denunciar" les coses que pasaven al seu costat ... interpretar-les "objectivament" (al menos, lo màxim possible), contrastar-les i fer-les publiques, de manera que foren uns observados / controladors que "fiscalitzen" la realitat del dia a dia ...

... Al final he arribat a la conclusió que dona igual el què i el com, només importa si es pot o no es pot en funció de la ma que te dona de menjar ... (en la meua modesta opinió), lo que fa que la vostra professió (en general) estiga mercantilitzada ...