martes, 16 de septiembre de 2014

La reina Letizia, una periodista amnésica


Reina Letizia, en el premio Luis Carandell
De izquierda a derecha, el presidente del Senado, Pío García Escudero; la reina Letizia y la periodista Carmen del Riego. (Foto: Casa Real).

Esperaba que ayer alguien comentara algo sobre las palabras de la reina Letizia durante el acto de entrega del premio de periodismo Luis Carandell a la corresponsal  en Madrid de "La Vanguardia" y presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), Carmen del Riego, pero no he visto nada. Así lo diré yo: que, tal como está el periodismo, tenga que venir la excompañera de informativos del símbolo más reciente de la manipulación informativa (la cómplice de Alfredo Urdaci) a dar lecciones sobre ética periodística es vergonzoso; y que nadie reaccione, es la muestra de que la profesión está, todavía, peor de lo que parece.

La foto que ilustra el artículo no deja lugar a dudas. El premio, supuestamente, reconoce el valor del periodismo y el compromiso profesional del premiado. Pues bien, quien aplaude a la izquierda es Pío García Escudero, presidente del Senado, que es la institución que otorga el galardón. En primer lugar, que sea el "poder político" el que da el premio ya resulta sospechoso, cuando el periodismo para lo que sirve es, precisamente, para controlar (o sea, molestar) al poder. Pero es que además, Escudero pertenece a un partido, el PP, caracterizado por la persecución y depuración de periodistas, por la manipulación de TVE y por la compra sistemática de voluntades en los medios privados. Por si esto fuera poco, quien ejerce de "maestra de ceremonias" del acto es la reina Letizia, periodista antes de ser pareja del entonces príncipe Felipe, que pronucnió un discurso en el que, entre otras cosas, dijo: 

"Permítanme que vuelva la mirada a todos los periodistas valientes que dicen no, que se plantan, a esos redactores que no van sólo por ir, los que mantienen la independencia. A esos periodistas que protegen el oficio y lo miman a base de seriedad, rigor y verdad".

Viniendo de quien durante meses fue una cara visible de los informativos de TVE dirigidos por Alfredo Urdaci, en tiempos de José María Aznar, como presidente del Gobierno, estas palabras resultan, en el mejor de los casos, una broma pesada. El periodismo no está para aguantar tanta hipocresía.






Alfredo Urdaci y Letizia Ortiz, en 2003, cuando presentaban conjuntamente la 2a. Edición del Telediario de TVE. (Foto: TVE)

Es evidente que la reina Letizia no hablaba de ella cuando citaba a los "periodistas valientes". Ella nunca "se plantó" ante la antidemocrática manipulación y censura informativa de sus años en TVE. No se le conoce ningún "no" a tanta telebasura falsamente informativa como nos hizo llegar. Ni cuando presentó "Informe Semanal", ni cuando ejerció de enviada especial, ni (cosa que resulta caricaturesca) cuando fue la "partenaire" del mismísimo Alfredo Urdaci en la presentación de la segunda edición del "Telediario".

En su discurso de ayer, la reina glosó la importancia de los periodistas "que no van solo por ir", sin que se sepa que aportaba ella en los tiempos referidos más allá de su pose de busto parlante con Urdaci al lado. Se supone que debía compartir todos los criterios que en esos momentos imperaban en TVE ya que, ayer, también se refirió al valor de "mantener la independencia".

Cabe imaginar que la reina Letizia, rodeada de aduladores y aplausos, pasó por alto lo sorprendente que resulta oírle hablar de proteger el periodismo a quien puso cara a unos informativos que llegaron a tener sentencias judiciales en contra por falsear la verdad. Remató con lo de "seriedad, rigor y verdad" y yo pensé que, bueno, seriedad, vale, porque ella no se reía mientras nos colaba las mentiras del gobierno Aznar; rigor, se referiría al que aplicaba para cumplir órdenes, pero lo de verdad, eso, en su trabajo de aquellos tiempos, no asomaba por ningún lado.

Añadiré que escuchar defender el valor del periodismo a alguien que representa una institución como la monarquía española, tan hermética, tan poco transparente y tan dada a amenazar y presionar cuando no le gusta alguna cosa publicada, resulta hiriente.

Lo que son las cosas, Alfredo Urdaci se ha convertido en el paradigma de la manipulación y la censura informativa en la televisión española, en el gran referente del uso de los medios públicos por parte del poder político y, en cambio, su compañera de informativo, la ahora reina, se dedica a repartir premios de ética periodística. 

De todas formas, para que se vea que, pese a todo, sus trayectorias no han sido tan desiguales, hay que destacar que las viejas instituciones españolas han hecho sitio para los dos: Letizia Ortiz ha acabado en la Familia Real y Urdaci, dirigiendo los informativos televisivos de la Conferencia Episcopal.

Lo dicho, la profesión está muy mal... Y de la premiada, presidenta de la Asociación de la Prensa y agasajada por el poder, hablaremos en otra ocasión.

jueves, 11 de septiembre de 2014

El Botín de "El País" y la independencia de Catalunya

«Financial Times» alaba la «energía» y la «perspicacia» de Emilio Botín
Emilio Botín, en una acto de su Fundación. (Foto: JM Serrano)

Hace unos días, el Sindicato de Periodistes de TV3 emitió una nota denunciado que los informativos de la cadena pública catalana se habían convertido en convocantes de los actos soberanistas de cara a la Diada del "11 de setiembre". El Sindicat exigía más profesionalidad y menos propaganda. Estoy plenamente de acuerdo con ellos. En lo profesional, la actitud informativa de TV3 con respecto al proceso soberanista no es rigurosa y está echando por tierra un prestigio ganado durante 30 años. Los periodistas no pueden, de ninguna manera, convertirse en propagandistas del independentismo, igual que no lo pueden ser de la socialdemocracia, la democraciacristiana o, en el tema que nos ocupa, del unionismo españolista, cosa que que sí hacen  muchos medios madrileños, por más que ahora destacan la crítica del Sindicat. Así de hipócritas y malos profesionales son.

Pero claro, los periodistas tampoco, y menos con la que está cayendo, pueden ser simples mamporreros del liberalismo económico al precio de sesgar la información sin ningún recato. La reciente muerte de Emilio Botín, presidente del Banco de Santander, ha sido un ejercicio generalizado de propaganda de lo más brutal e injusto del actual modelo económico imperante que está dejando en la cuneta a miles y miles de ciudadanos. Tal desmesura propagandística por parte de los periodistas, y más ahora, cuando el sistema está especialmente en entredicho y cuestionado hasta en las urnas, no es nada inocente. De forma destacada, llama la atención el tratamiento dado por El País a la muerte de Botín. Quedo a la espera de que sus sindicatos o, mucho mejor, su Comité de Redacción haga un comunicado parecido al del Sindicat de Periodistes respecto a TV3. Hay muchas razones para ello.