domingo, 27 de julio de 2014

El "caso Pujol" o cómo demostrar que Catalunya no es como España


Jordi Pujol, exPresident de la Generalitat de Catalunya (Foto:EFE)

Hace justo una semana en un debate celebrado en el Centre Cultural El Born de Barcelona, y después de despacharme a gusto con los muchísimos casos de corrupción en el País Valenciano, acabé diciendo algo así como que “pese a todo, en Valencia y alrededores no hay una familia que, ni por asomo, esté tan manchada por la corrupción como la familia de Jordi Pujol”. Y ya ven, cinco días después, saltaba el susodicho reconociendo que tenía dinero ilegal en el extranjero desde hacia más de 30 años. A veces, por pura casualidad, das con el centro de la diana. 
El oasis catalán, o lo que pueda quedar de él, siempre ha sido muy reticiente a hurgar en sus miserias. Se han escandalizado con Bárcenas, se han reído con los trajes de Camps, se han llevado las manos a la cabeza con los EREs andaluces o la Gürtel madrileña, pero han parecido olvidar a Lluís Prenafeta (“prenafeta la llei, prenafeta la trampa”), a Macià Alavedra, a los hijos de Pujol, a su santa esposa, a Millet, a Trías Fargas, el Palau o ese “su problema es el 3%” que Maragall soltó a los convergentes pero que el viento se llevó. 

En octubre de 2009, cuando en el marco del "caso Pretoria", fueron encarcelados sus antiguos colaboradores Macià Alavedra y Lluís Prenafeta,  Jordi Pujol ya declaró que si él tiraba de la manta "iba a salir todo el mundo dañado". La Fiscalía nunca investigó esas amenazas.

Catalunya (una parte de ella) lleva tres días rasgándose las vestiduras, no sabiendo como reaccionar e hioperventilando. ¿Pujol, un ladrón? Pues sí, un ladrón, y seguramente nos queda mucho más por descubrir. El acto de contrición del ex-Molt Honorable no es otra cosa que una pista de aterrizaje donde intentar encauzar los muchos pufos que le rodean y que irán explotando. Una pista de aterrizaje, muy calculada, en la que habrán colaborado un ejército de abogados, y que, se supone, piensan que les servirá para no dar con sus huesos (y los de su familia) en la cárcel. La vergüenza y el descrédito ya no se los quita nadie. En otro tiempo, podríamos haber pensado que el escarnio público era lo último que hubiera querido Jordi Pujol pero, ahora ya lo sabemos, no le conocíamos lo suficiente.
Vaya por delante que no creo que nada de lo sucedido este fin de semana deba afectar, al menos en negativo, al desarrollo del proceso soberanista. Que Pujol, el gran referente de los catalanes que vivieron la Transición, sea un ladrón no resta argumentos al derecho a decidir o a la necesidad de buscar una forma de gobierno que satisfaga a la mayoría de los ciudadanos de Catalunya... Pero dicho todo esto, y sin más circunloquios, “menos lobos”. En clave cristiana, ya que hablamos de Pujol, no está bien ver (tampoco los países) las pajitas en ojo ajeno, y las vigas en el propio.
La reacción de Convergència y Artur Mas, intentando limitar el escándalo a la esfera privada de Pujol, es propia de una democracia enferma, o sea, la misma que podría haber tenido el PP. No da pistas positivas sobre como se podría enfrentar a la corrupción la nueva Catalunya, más bien al contrario, aporta muchas dudas. Esa imagen que se pretende ofrecer de que la Catalunya independiente podría superar viejas hipotecas, arrancar más limpia y hacer las cosas de otra manera no se ve por ningún lado en la respuesta convergente. Y lo que es peor, tampoco en la de Esquerra Republicana que se ha limitado a asegurar que el proceso independentista no se ve afectado y que, además, servirá de “escoba que ayude a barrer todo el polvo que ha dejado el sistema autonómico y monárquico, que se ha rebelado corrupto”.
Dos ejemplos más, y muy destacados, de hasta que punto se ha intentado minimizar el "caso Pujol":

“La Vanguardia”, el gran y prestigioso diario catalán, ha tratado el tema Pujol con la misma falta de rigor periodístico que “ABC” o “La Razón” tratan los escándalos que afectan al PP. Como se ve en la imagen superior, "La Vanguardia" tituló la noticia como si de un hecho positivo se tratara, como si Pujol se hubiese decidido a poner orden en las cosas de su familia y como si éstas le fueran ajenas: "Pujol anuncia la regularización fiscal d las cuentas de su familia en el exterior". En su editorial se refiere a la ocultación del dinero como un "elemento poco positivo” y el  director del periódico, Marius Carol, ejerciendo de Francisco Marhuenda, escribió que “un borrón no puede manchar toda una biografía”. 
Por su parte, TV3 ha imitando en este caso a la miserable Telemadrid de Esperanza Aguirre o al pobre y manipulado Canal 9 de Eduardo Zaplana. El informativo de la noche del día de autos, el pasado viernes, le dedicó al tema exactamente 80 segundos, entradilla del presentador incluida. ¡Ochenta segundos! 
Este es el texto completo de la pieza ofrecida por TV3 que, por cierto, no va firmada:
Entradilla. 22 segundos.
"Jordi Pujol ha pedido hoy perdón a través de un comunicado por no haber regularizado a tiempo una herencia de su padre. Pujol asume las consecuencias que se puedan derivar y se pone a disposición de las autoridades tributarias o judiciales si es preciso. El que fue President de la Generalitat de Catalunya durante 23 años pide que esta declaración sea reparadora para aquellos a quienes pueda haber decepcionado en su confianza".
Vídeo: 58 segundos.
"Mea culpa de Jordi Pujol que esta mañana hacía una visita fugaz a la sede de Convergència. El ex-President de la Generalitat ha confesado que durante años no declaró una herencia en el extranjero de su padre, Florenci Pujol, que murió en 1980. En una carta pública, Jordi Pujol explica que, pese a que pensó en rechazar la herencia, que rea destinada a sus hijos, en esos momentos menores de edad, finalmente cedió la gestión a un amigo de su padre y, al cabo de unos años, a uno de sus hijos. El ex-President de la Generalitat admite que fue un error y que, lamentablemente, no encontró nunca el momento para ponerlo al día hasta que, en estas últimas semanas, asegura, la familia sí que se ha ido acogiendo a la regularización que permite el nuevo marco legal. En la carta, Jordi Pujol se hace responsable de los hechos y de sus consecuencias y se compromete a comparecer ante las autoridades tributarias y judiciales para explicarlo y acabar con las insinuaciones y comentarios, dice, aparecidos en distintos medios de comunicación. El ex-President lamenta que alguien se haya podido sentir defraudado y pide perdón".
Y se acabó. Ni una palabra más.

Habían pasado muchas horas desde que se conoció el comunicado de Pujol pero la información ofrecida no pasó de esta breve referencia a la carta del ex-President. Se habló en todo momento de regularización y de herencia en el extranjero pero no se dijo lo que tocaba decir , o sea, tan sencillo como explicar que Pujol tenía dinero en paraísos fiscales y que ha mantenido el dinero escondido, y sin tributar, durante más de 30 años. No solo eso, en el informativo, el presentador Ramón Pellicer entrevistó al nuevo coordinador de Convergència Democràtica de Catalunya, Josep Rull, y le hizo una sola pregunta sobre la cuestión y fue, aunque parezca una broma, la siguiente: 

“¿Por qué cree que Pujol ha escogido justamente este momento?”. 
La respuesta de Rull fue decir que eso se le tendría que preguntar a Pujol, y ahí se acabó el tema. Ni una reacción de ningún partido político, ni un solo dato de información añadida, nada de contextualizar la noticia, ni una palabra de los antecedentes o las sombras de corrupción sobre la familia... y ni una sola declaración de Jordi Pujol, tiempo atrás, negando tener dinero en el extranjero o criticando a quienes estaban implicados en casos de corrupción. No será que el departamento de Documentación de TV3 no tenga decenas de declaraciones del ex-President sobre estos temas. Impresentable.

Además, durante todo el día siguiente, sábado, el tema siguió sin abrir el grueso de la información de los "Telenoticies", se colocó por detrás del Congreso del PSOE, solo se le dió 120 segundos y no pasó de ser una batería de breves declaraciones de líderes políticos pero sin más ampliación informativa. Durante todo el domingo tampoco se fue más allá de la batería de declaraciones y no se aportó ni una sola información nueva o complementaria a lo que se sabía. 
Acabo. El “caso Pujol” me parece una buena oportunidad para la causa catalana que reclama el derecho a decidir. Tendrán que saber aprovecharla. Para ello deberán ser dos cosas: demócratas y valientes. Se trata de hacer de la necesidad virtud y estar a la altura de las circunstancias. Propongo dos cosas básicas y una tercera simbólica:
  1. Que Jordi Pujol abandone inmediatamente todos los privilegios heredados de su cargo como President de la Generalitat y desaparezca de la vida política catalana. Es un apestado. Cuando dice aquello de que “no encontró un momento para regularizar su dinero escondido...”, pienso que, como mínimo, cada vez que públicamente y con gesto de enfado negó la existencia de su dinero en el extranjero era un buen momento para haberse decidido.
  2. Puesta en marcha inmediata de una comisión de investigación en el Parlament de Catalunya que, arrancando con Jordi Pujol, tire del hilo de los últimos 30 años de corrupción, caiga quien caiga. Ha de ser una empresa de todos pero quienes de verdad aspiren a una Catalunya independiente, nueva y mejor han de ser los primeros interesados en que una gran “Comisión de la Verdad” acabe con todas las dudas y no deje ni un corrupto por desenmascarar.
  3. Colocación de aquí al 11 de setiembre (o si se prefiere hasta el 9 de noviembre) de un crespón negro en las miles y miles de “estelades” que llenan Catalunya. Sería una forma evidente de hacer autocrítica como país y, al mismo tiempo, expresar que la voluntad de superar la actual organización territorial va ligada a la regeneración democrática y, en definitiva, a otra forma de hacer política.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

En el resto de noticiarios de TV3 en los días siguientes se ha hablado de todo lo que usted recrimina a los periodistas de la cadena.

Vd. se queja de que pasaron algunas horas desde el comunicado hasta que salió la noticia. En cambio, parece no darse cuenta de que han pasado dos días desde entonces y Vd. solo escribe sobre esa primera noticia, cuando en el resto se tratan los puntos que les recrimina.

Paja ajena, viga propia. Esa cuestión tan ibérica.

Dudo de si habrá sido por pereza, pues a veces es mejor ignorar lo que sucede, si eso nos evita tener que rehacer el trabajo.

J.Blesa dijo...

Perdona "anónimo" pero yo también he visto los informativos de TV3 y han sido vergonzosos. Lo del primer día no tiene pase. Seis o siete horas son suficientes para hacer un buen trabajo y el resto de días se han liitado a cubrir el expediente si aportar nada de nada. Y, como dice El artículo a mí tambié me ha sorprendido como no han puesto ni una sola declaración de archivo de Pujol, ni han contextualizado nada de la noticia.
I conste que que estic tinc estelada en casa i vull ser independent.

A O. Goriaïnoff dijo...

Creo que esto no hace más que recalcar que Cataluña es igual de España que el resto de España.

moniliformis dijo...

Pues yo creo que esto no hace más que recalcar que la derecha catalana es igual de corrupta que la del resto de españa.

Anónimo dijo...

La reacción de ERC, rechazando una comisión de investigación, tampoco tiene desperdicio: http://www.lavanguardia.com/politica/20140728/54413287925/erc-pide-retirar-prerrogativas-a-pujol-pero-rechaza-comision-investigacion.html

Parece que Catalunya sí es como España en cómo trata la corrupción. Por desgracia para los catalanes.

Anónimo dijo...

Tens tota la rao, hem de netejar el pais i els nostres mitjans de comunicació han de fer la seva feina, informar objectivament sense esta sudmesos a agendes politiques. EVS

Anónimo dijo...

Dues coses: Pujol no té perdó però que surti el PP assenyalant-lo amb el dit fa vergonya i, sobre TV3, que pel que he llegit és un tema que t'interessa et diré que, com a TV pública, són "el tuerto en el país de los ciegos".

Anónimo dijo...

El robatori, l'hipocresia i l'extorsió... d'aquesta família NO TE COMPARACIÓ AMB QUALSEVOL ALTA ESPANYOLA i potser de lluny amb alguna italiana. Em fan pena els ciutadans catalans tant babaus.