lunes, 2 de junio de 2014

El "cambiazo" monárquico que no cuela

El Rey, entregando al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, su abdicación. Foto: EFE

No te puedes fiar de las elecciones, las carga el diablo. Miren si no lo que pasó en abril de 1931, unas "pobres" elecciones municipales acabaron con el rey Alfonso XIII y trajeron la II República. Ahora, ochenta y tres años más tarde, unas "simples" elecciones europeas con apenas el 50% de participación, se han llevado por delante al rey Juan Carlos I, el nieto del que cayó en 1931.

Resumiendo mucho me parece que la decisión de hoy del Rey tiene bastante que ver con lo que le pasó a su abuelo. Para que no venga la III República, me aparto y que entre mi hijo. Tras unas elecciones europeas en las que han ganado posiciones los partidos republicanos, se fuerza el cambio de rey para alejarnos de la posibilidad de una República; será muy hábil pero no parece demasiado democrático.


Yo quiero empezar por decir que no tengo la sensación de deberle nada al rey Juan Carlos. Justo al revés, él está en deuda conmigo. No solo porque le he pagado todos sus desvaríos, desde el caso Noos hasta sus aventuras africanas a la caza de elefantes y de princesas centroeuropeas, sino porque no me ha explicado nunca de dónde ha sacado su fortuna, ni por qué es tan amigo de los más abyectos sátrapas mundiales.

Sí, la abdicación del rey Juan Carlos es una estrategia política para apuntalar un sistema en entredicho y me parece un momento de lo más oportuno para plantearnos la posibilidad de convertir España en una República. No es oportunismo, es oportunidad. Nuestra monarquía es la herencia de un dictador, Francisco Franco. Antes del golpe de estado de 1936 teníamos una República. Lo había votado la gente. Esa era nuestra última referencia democrática. Bien está que se haya usado la votación de la Constitución de 1978 como argumento del apoyo popular al Rey pero es que de eso han pasado 36 años y nadie nacido después de 1958 pudo votar esa Constitución. Ahora es un buen momento.

Y lo es, además, porque la Monarquía Borbónica es el mayor exponente de un sistema político que no funciona, que está en crisis y que precisa de una revisión a fondo. Juan Carlos I es el primer representante de la casta social que domina este país contra sus propios ciudadanos, que pone los intereses financieros por delante de los intereses de las personas. Una casta que componen nuestros gobernantes, las cúpulas de los grandes partidos, los políticos profesionales que encadenan cargos desde hace 30 años y también, y sobre todo, porque son los que de verdad mandan, los grandes banqueros y los grandes hombres de negocios, periodistas, jueces, cardenales y generales incluidos.

Se impone una reforma constitucional en profundidad pero antes, como catalizador del cambio necesario, es preciso aprovechar este momento para convocar un referéndum sobre la monarquía. Ha de hacerse. No es una cuestión legal, no es que la Constitución diga eso o lo otro sobre la sucesión de la Corona. Es un tema político de mucho calado. Un tema fundamental. Una ocasión que no se puede dejar pasar. Acepto, incluso, la brutal desigualdad con la que los grandes medios de comunicación tratan la cuestión. Es igual, convóquese referéndum. El vergonzoso mamoneo sobre la la figura del Rey, el peloteo al Principe, la posición miserablemente genuflexa de periodistas de todos los medios y la eterna campaña de imagen sobre la institución monárquica no hace más que poner en evidencia que si esto es democracia, yo soy astronauta. Con la cantidad de páginas y horas de radio y televisión dedicadas a glosar la imagen de la Familia Real, el cura de mi pueblo haría años que sería el Papa de Roma.

Para quienes duden del bipartidismo PP/PSOE como garantes de esta falsa democracia en la que cuatro deciden por todos y en la que los intereses de los poderosos valen más que las necesidades del común de la gente, estén atentos a la pantalla. Escuchen a Rajoy, escuchen a Rubalcaba, y díganme dónde están las diferencias. Me muero por oír a Eduardo Madina decir lo que piensa el PSOE 3.0 sobre la abdicación del Rey... y si no dice nada es que piensa lo mismo que Rubalcaba. Pues eso: el PPSOE.
El cambio de Juan Carlos por Felipe no va a adormecer a los catalanes, seguirán queriéndose ir. Ni tampoco va a tranquilizar a los que quieren un verdadero cambio de sistema social y político en España. Ya nadie se conforma con migajas. Hacer ver que cambia todo para que nada cambie es muy viejo. Eso no es cambio, eso es "el cambiazo", ese folio trampa que los malos estudiantes hacen en casa para luego colárselo al profesor como si se supieran la lección... Que no, que no cuela.

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