martes, 1 de abril de 2014

La desgracia de la socialdemocracia


"Después de perder 155 ciudades, la izquierda pierde Matignon (la presidencia del Gobierno)", así se interpreta desde la izquierda francesa la decisión de Hollande (izq.) de nombrar primer ministro a Manuel Valls (c.) después de la derrota en las municipales. (Foto: FP)


¿Cómo puede ser que si las políticas austericidas de la derecha están machacando a la gente, la izquierda no barra en las elecciones? Esa es la gran pregunta que se plantea la "izquierda" europea acostumbrada a ganar. Hasta ahora, cuando esa "izquierda" perdía el poder, subía una derecha que, cuestión de tiempo, en unos años ellos volvían a sustituir. Ahora ya no. Ahora la derecha se eterniza en las instituciones, ellos son breves paréntesis y la gente parece que para sustituir a los conservadores de siempre, en lugar de mirarlos a ellos, mira todavía más a la derecha. ¿Cual es el problema?, se cuestionan con semblante preocupado. Pues, como en aquellas rimas de Becquer, a la "izquierda" se le debe contestar lo mismo que en el poema: "el problema eres tú".
Perdonen lo simple de mi diagnóstico pero el gran problema es que la supuesta "izquierda" no es de izquierdas. La alternativa socialdemócrata a Merkel, a Rajoy, a Sarkozy, a Berlusconi, a la "troika"' etcétera, etcétera... no es alternativa sino complemento, continuación o cómplice.

Veamos tres ejemplos recientes, todos del pasado domingo. Muy concretos:

1.Ante la crisis financiera que se desata en Europa en 2008,  el conservador Nicolás Sarkozy, desde la presidencia de la República Francesa y de la mano de su compañera alemana Angela Merkel, aplica y defiende el "austericidio"  como única solución a los problemas económicos. En 2012, el socialista François Hollande descabalga a Sarkozy como presidente francés con un discurso de reformas sociales pero, pasados seis meses, su única reforma resulta ser bajar los impuestos a los más ricos y disminuir el gasto público. "Pacto de Responsabilidad", le llamó, cuando en realidad es lo mismo de siempre: pedir responsabilidad a los que menos tienen para que los poderosos aumenten sus beneficios y tengan a bien repartir. Cosa que no hacen, claro. Nunca lo hacen.
¿Resultado? La estrella Hollande pierde brillo, llegan las elecciones municipales del pasado domingo y los socialdemócratas sufren un varapalo, vuelve a ganar la derecha y se multiplica la extrema derecha. Ante eso, la reacción de Hollande es... Irse más a la derecha. Su decisión es nombrar nuevo primer ministro al socialista más de derechass de Francia, Manuel Valls, que, desde el ministerio del Interior, ha hecho la competencia al Frente Nacional en cuanto a políticas xenófobas.

2. El PSOE presenta por todo lo alto a su candidata europea Elena Valenciano. Lo hacen en un mitin en el que atacan a la derecha europea por olvidarse de las personas y proteger solo a los ricos. Cargan contra Rajoy por ultraliberal, por acabar con el Estado del Bienestar y por sus recortes y más recortes.   En la primera fila, aplauden con entusiasmo Zapatero, Rubalcaba y Felipe González que se ponen en pie para aclamar al candidato socialista a presidir la Comisión Europea, Martin Schulz, a quien presentan como el azote de la derecha europea, como la garantía de la izquierda continental, como el hombre que, cuando llegue al cargo, cambiará Europa. Lástima que Schulz lleve 20 años de silencioso eurodiputado; lástima que sea en la actualidad ni más ni menos que el presidente del Parlamento Europeo, lástima que quien lo ha escogido como candidato sea el Partido Socialista Alemán que apoya al gobierno de Merkel; lástima que en enero, y a través de un mensaje de twitter, felicitara así a Rajoy por sus reformas:

3.Los socialistas catalanes, el PSC, plantean la celebración de elecciones primarias abiertas a la ciudadanía, como vía para recuperar la confianza de la gente y demostrar que los progresistas tienen otra forma de hacer política más horizontal, más trasparente y más democrática que la derecha gobernante. Este fin de semana han hecho las primarias para el Ayuntamiento de Barcelona... Y resulta que han comprado a centenares de inmigrantes de los barrios periféricos de la ciudad para que votaran a favor de un determinado candidato.  El pastel se ha descubierto, la misma dirección socialista reconoce que, efectivamente, ha habido trampas. Incluso el candidato ganador dice que sí, que votaba gente comprada que cuando le preguntaban no sabía ni que estaba votando. ¿Se anulan las elecciones? ¿Abandona el supuesto candidato beneficiado? Ni lo uno, ni lo otro. El argumento es que las mesas en las que se han detectado las trampas no son significativas. Sobre cómo queda el ganador de un proceso en el que se reconoce que se han comprado votos y qué grado de credibilidad puede tener para presentarse como alternativa progresista y democrática a la derecha, nadie ha dicho nada.

En definitiva, y todo en el mismo día: si la izquierda que la ciudadanía mayormente visualiza es ésta, la de mis tres puntos, no es extraño que la derecha siga ganado por incomparecencia de rival. Esta izquierda también es la derecha. La alternativa, pues, está en otro sitio. Lástima, otra vez, que los grandes medios de de comunicación no tengan interés en buscarla y explicarla (como ejemplo valga el editorial de hoy mismo de "El País" que lamenta el avance de la derecha a la vez que aplaude el nombramiento del "derechista", ellos le llaman pragmático y no sectario, Valls). Es más, lástima que se dediquen a esconderla con el mismo entusiasmo que Zapatero aplaudía el domingo a Martin Schulz cuando éste cargaba contra la política de recortes, para entendernos, contra lo que él mismo había inaugurado un 12 de mayo de 2010.

3 comentarios:

VENENO dijo...

El problema es la izquierda, ser de izquierdas, la alternativa de izquierdas. Ya no hay pura sangres, todo está contaminado, mezclado, hay que valorar el ingrediente que sobresale, la característica predominante. Todos conocemos dictadores, carniceros, especuladores, opresores, facinerosos y a la vez, devotos católicos practicantes, cariñosos padres, socios de Greenpeace, amantes del orden, recogen las cacas de perro y no vacían el cenicero en la calle, ciudadanos ejemplares, que se consideran de izquierdas, liberales, centristas, que no pestañean al votar a la extrema derecha y después se visten de dignidad inmaculada.

Anónimo dijo...

Claro, igual que hay meapilas que se lo hacen con chiquillos

Anónimo dijo...

El primero que perdió el culo en ayudar con fondos públicos los desaguisados de los financieros corruptos, fue Zapatero y eso no se olvida.