miércoles, 17 de diciembre de 2014

El ecologismo no es peligroso, Iberdrola, sí



Ni tres años de cárcel, ni casi 500.000 euros de multa. Los "17 de Cofrents" han sido absueltos. El Ministerio Fiscal, el mismo que no ve indicios de delito en la Infanta Cristina en el caso Noos, e Iberdrola, como propietaria de la planta, no han conseguido que el juez condenara a los 16 activistas de Greenpeace y a un fotoperiodista por desordenes públicos y lesiones a raíz de una protesta en la Central Nuclear de Cofrents en 2011.
El intento de criminalizar la acción de los ecologistas ha fracasado. El gran argumento era que la entrada de esos activistas en el recinto nuclear generó un gran peligro potencial ya que podía desencadenar algún incidente en la instalación nuclear con el consiguiente riesgo para toda la población que eso supondría.
Pues no, no ha colado. La justicia ha sentenciado que las protestas contra la energía nuclear no pueden ser rehenes del evidente peligro que tales instalaciones representan. Es el colmo del cinismo: yo, propietario, aseguro que mi central no es peligrosa pero si tú, ecologista, protestas asegurando que el peligro es grande yo te denuncio por el peligro que puede suponer algún incidente en el recinto... ¿pero no habíamos quedado que su instalación no era peligrosa?
Sí, sí es peligrosa. En realidad, la simple posibilidad de que pueda entrañar cualquier peligro para la población ya supone un riesgo que se debería evitar. No son los activistas los irresponsables por sus protestas, el peligro lo representa Iberdrola, la propietaria de la Central Nuclear de Cofrents, y las autoridades nucleares españolas que envuelven estos temas en un espeso manto de silencio para, dicen, no alarmar a la población, aunque en realidad es para mantener en negocio de las empresas eléctricas.
Nada se ha sabido, por ejemplo, de si se ha hecho algo al respecto de la petición de los responsables de seguridad nuclear de Bélgica que este verano cerraron dos centrales en aquel país por unos problemas estructurales que podían repetirse en Cofrents dado que eran instalaciones del mismo fabricante.
En concreto, en Bélgica se encontraron más de 8.000 grietas de hasta dos centímetros en la vasija de los reactores y, por eso, paralizaron su actividad. Eran incidencias que ya empezaron a verse dos años antes. Las autoridades nucleares belgas levantaron la voz de alarma y advirtieron de la necesidad de parar los otros 20 reactores que hay en todo el mundo fabricados por la misma empresa holandesa. En España, las dos centrales afectadas eran Garoña y Cofrents. El Consejo de Seguridad Nuclear pidió que se revisara Garoña, que lleva dos años cerrada, pero no tomó decisión alguna sobre Cofrents. Sobre la central valenciana se limitó a señalar que "la vasija no estaría afectada puesto que los procesos y materiales de fabricación, conformada por chapas semicirculares soldadas verticalmente, son distintos a los de la vasija de Doel 3 [la principal central belga afectada] conformada a partir de anillos de forja soldados horizontalmente".
La central de Cofrents arrastra un largo historial de incidencia incluso con un despido de un responsable de seguridad que, en el momento de su construcción, había alertado de posibles manipulaciones en las radiografías de las soldaduras del vaso del reactor.
Las autoridades belgas, que el pasado verano se reunieron con los responsables de seguridad nuclear españoles, alertaron de la imperiosa necesidad de parar los reactores que pudieran estar afectados y dudaron de la posibilidad de repararlos ya que en ningún sitio se ha cambiado nunca la vasija de un reactor nuclear y cualquier reparación significaría un elevado riesgo de radiación.
Y lo que es más llamativo, Iberdrola, la propietaria de la central de Cofrents, la empresa que tuvo un beneficio de 1.500 millones de euros en el primer semestre de este año, no ha dicho nada, no ha tomado medida alguna, no se ha dado por enterada... Seguramente debía estar absorta en esos activistas de Greenpeace que rompieron su valla y les ocasionaron unas perdidas de 2.000 euros.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Les Primàries de Compromís, complicades però exemplars

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L'actual grup parlamentari de Compromís a les Corts Valencianes (Foto: EFE)
L'extensió de les Primàries per escollir els components de les llistes electorals és una boníssima notícia. És un pas indiscutible per facilitar la participació política de la ciutadania i té múltiples avantatges que van des de llevar-li poder a les cúpules dels partits polítics fins a facilitar el control social de la mateixa activitat institucional, cosa que la fa més transparents, més horitzontal i més neta. 

Ens hem de felicitar, doncs, que la pràctica, porte camí de generalitzar-se. De tota manera, que cada vegada hi haja més formacions que aposten per les Primàries no vol dir que totes les Primàries siguen iguals. Ni de bon tros. Al País Valencià, Primàries completes, només les ha fet i les fa Compromís. La candidatura de Compromís per les recents eleccions Europees ja va eixir d’un procés de Primàries i ara, una vegada es tanque el Reglament per a les eleccions Autonòmiques i Municipals de maig de 2015, les llistes senceres per aquests comicis també seran el que tota la gent que participe decidisca.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Catalunya ha hablado para poder seguir hablando


Cartel del referéndum sobre la Reforma política de diciembre de 1976.
 "Habla pueblo habla, tuyo es el mañana / Habla y no permitas que roben tu palabra /  Habla pueblo habla, habla sin temor / No dejes que nadie apague tu voz / Habla pueblo habla, este es el momento /  No escuches a quien diga que guardes silencio /  Habla pueblo habla, habla pueblo sí /  No dejes que nadie decida por ti"
Letra de la canción de la campaña del referéndum español de diciembre de 1976.
Todo el mundo tiene derecho a ganarse la vida, y, por supuesto, los tradicionales analistas de los grandes medios de comunicación, también, pero todo un lunes pontificando sobre lo sucedido en Catalunya en base a si es mucho o es poco que pasaran por las urnas 2'3 millones de catalanes me parece demasiado.

2'3 millones de personas participando en unas votaciones que se sabían simbólicas, inútiles (como decía El País), amenazadas por la ley y con la fiscalía en estado de guardia merecen ni más ni menos que la celebración de una consulta oficial, con todas las garantías y sin sombra ninguna de ilegalidad. Vamos, lo que piden. Los catalanes quieren votar y, eso, en democracia, jamás puede ser ilegal. Prohibir la participación ciudadana en democracia es como impedir los rezos en misa o el sexo en una orgía. Suponiendo que algún precepto legal se puede esgrimir para evitar que la gente que quiera hablar hable, el problema no lo tiene la gente, el problema es ese precepto legal y quienes lo utilizan. Cuando 2'3 millones personas reclaman poder votar, ningún gobierno puede hacer oídos sordos.

lunes, 3 de noviembre de 2014

No pueden con Podemos


generacion nini ni psoe ni pp
Hay miles y miles de ciudadanos a quienes, ante el derrumbe del Partido Popular, el PSOE les parece tan antiguo como parecían los franquistas de siempre al comienzo de la Transición.
Definitivamente habrá que felicitar al Partido Popular (PP) porque están llevando a España a las puertas de un cambio tan apasionante como complejo.  Ahora sí que huele a "Segunda Transición", y no el paripé de Aznar.  El PP está consiguiendo que lo que eran mayorías cómodamente instaladas en el "esto es lo que hay" estén pasando a toda velocidad al "hasta aquí hemos llegado". Eso sí, en el terreno de las felicitaciones por el cambio que se acerca, no hay que olvidar al Partido Socialista Obrero Español (PSOE), el cómplice imprescindible de los populares; así que para los socialistas, también una buena ración de agasajos.

La realidad es que cada día que pasa en Cataluña hay más gente que se quiere ir de España y, en el resto del Estado, dado que fabricar independentistas resulta muy complicado, los que se están multiplicando son los anti-sistemas, o lo que, oficialmente, ellos (PP y PSOE) entienden como tal. No fueron capaces de detectar que la reforma del Estatut de Catalunya de 2006 era una oportunidad de hacer más habitable España, igual que no vieron que lo de Pablo Iglesias no iba en broma. Nada de nada. Después de "pasarle el cepillo" al Estatut, consiguieron que el Tribunal Constitucional se lo cargara y, en el caso de Podemos, ni el aviso de sus más de 1'2 millones de votos obtenidos en las Europeas, sirvió para despertar. Pues muchas gracias. Sigan así. Cuando el adversario se equivoca, lo mejor es no distraerle. Al final, los anti-cambio harán posible el cambio.

martes, 28 de octubre de 2014

Alí Babá, al rescate de la política española


Francisco Granados y Esperanza Aguirre, en los tiempos en que el ahora detenido
por corrupción era el número dos de la presidenta madrileña. (Foto: EFE)
España es un curioso país vertebrado por la corrupción. De Madrid a Barcelona, de Huelva a La Coruña, de las Canarias a las Baleares, de Murcia a Zaragoza, de Valencia a León; de los sindicatos a la patronal, de Izquierda Unida al PP, del PP al PP, del PSOE al PP, de Convergència a Unió; del fútbol a la Casa Real, de los bancos a las aseguradoras, de las cajas a los medios de comunicación, de la grandes constructoras a los ingenieros con renombre; del ministerio del Interior al ministerio de Hacienda, de los ayuntamientos a las diputaciones, del Parlamento al Consejo del Poder Judicial... La democracia española está para cambiar, y no hay mejor prueba que el partido que nos gobierna, un Partido Popular que usa la política para saltarse la ley y forrarse a base de comprar voluntades, y usa la ley para saltarse la política y no dejar votar a los catalanes. Delirante.

Así las cosas, al PP habría que pedirle que encerrara a sus 90.000 militantes más destacados en el estadio Santiago Bernabeu y, como aquellas sectas que hacen sacrificios en masa, dimitieran todos juntos, entregaran el dinero, todo el que han robado, y se disolvieran. No se trata de acabar con la derecha española, hay que levantar acta de defunción del partido, corrupto hasta los tuétanos, que hoy la representa.

lunes, 20 de octubre de 2014

El poder desquiciante de Podemos


Asamblea de Podemos en Madrid


Pablo Iglesias, durante la asamblea de "Podemos" del pasado fin de semana en Madrid. (Foto: Zpi)


Un servidor, entre el clan de los conspiranóicos y el rebaño de los ingenuos, me decanto mas por el segundo grupo. Ya sé que tiene menos encanto, es un poco más aburrido pero la experiencia me dice que, en la inmensa mayoría de los casos, es el más acertado. Y con mucha diferencia.
Ahora, los de la teoría de la conspiración apuntan a oscuros intereses de las clases dirigentes para explicar el éxito de crítica y público de Podemos y de su líder supremo, Pablo Iglesias. Dicen que es un plan de división de la izquierda, de hace encallar las ansias de cambio, de marearlas. Yo no estoy de acuerdo.

Podemos, Iglesias y todo lo demás está triunfando no por las ayudas ajenas sino porque ha conectado con un amplísimo estrato de la población española. ¿Dicen lo que la gente quiere oír? Pues sí, pero es que la gente tenía necesidad de que alguien les dijera que los ricos les están tomando el pelo, que ya está bien de esta película, que vamos a por ellos, que la corrupción es sistémica y no casos excepcionales y que las decisiones se pueden tomar discutiendo y votando entre todos.

Además, hay que tener muy poca vergüenza para, desde los partidos mayoritarios, usar como reproche eso del "dicen lo que la gente oír". Lo afirma el PP que aseguraba hace tres años la creación de tres millones de puestos de trabajo, y nada. Lo denuncia el PSOE que hablaba de recuperar derechos sociales y acabó reformando la Constitución contra la ciudadanía en 48 horas y por orden de Angela Merkel. Estarían mejor callados.

La masiva presencia en los medios de Pablo Iglesias y compañía no responde tampoco a oscuras intenciones de La Sexta o Cuatro. En absoluto. Los de Podemos salen en la tele porque lo hacen bien, porque dan juego, porque dan audiencia. Y dan audiencia por todo lo que he apuntado antes y porque se trabajan las puestas en escena como si fueran estrenos teatrales. Son gente muy profesional. No solo en los contenidos (que también) sino en las formas. La presencia en televisión no es garantía de éxito, en absoluto. El socialista Antonio Carmona, que sale tanto como Iglesias, será el próximo candidato del PSOE a la alcaldía de Madrid. Su fracaso será la prueba de que no solo es cuestión de estar sino de como se está y de qué se dice.

Este fin de semana, Podemos ha estado de asamblea. Se han visualizado dos grande grupos con propuestas organizativas diferentes. La buena, para los críticos de Podemos, es la de Pablo Echenique que defiende, al menos sobre el papel, algo más de participación en las tareas ejecutivas del partido. La mala, como no, es la de Pablo Iglesias. Vaya por delante que, personalmente, Iglesias no me parece demasiado de fiar. No me lo acabo de creer. Esa actitud permanentemente de vuelta, chulesca, esas poses y esos gestos mesiánicos casan mal con el fondo de su discurso. Esa manera tan poco educada de hacer callar a la gente que le aplaudía resulta casi grotesca. Pero bueno, que se pueda criticar por personalista a Podemos desde el PP que elige a sus líderes a partir del dedazo del jefe anterior, o desde el PSOE que mantiene los mismos esquemas (y personas) de poder de hace 30 años y a quienes unas primarias entre lo mismo y lo igual le parecen revolucionarias, o desde Izquierda Unida que necesita que la renovación le llegue de fuera para dar algo de bola a Alberto Garzón me suena ridículo.
Asamblea de Podemos en Madrid

Aspecto del Palacio de Vistalegre de Madrid durante la asamblea ciudadana de Podemos del pasado fin de semana (Foto: Zip)


Claro que en la puesta en marcha de una organización de ámbito estatal que aspira a llegar al gobierno de España hay que apostar por fórmulas distintas al asamblearismo total y absoluto, claro que Podemos está adquiriendo hechuras parecidas a los partidos clásicos pero, de aquí, a ser como ellos dista un abismo. El problema no es tanto la organización formal como la manera de concretarla. Formalmente los partidos de siempre no son antidemocráticos, el problema está en como pasan de lo escrito a lo real. Si Podemos aplica las normas con verdadero espíritu abierto, democrático y participativo, el resultado será admirable. De momento, alguna ventaja llevan, por más que su discurso presente lagunas, algunas preocupantes. Pese a todo, a ver cuando los partidos viejos, los socialistas, los populares, reunen a sus gentes en la calle y les escuchan; a ver cuándo hace una asamblea como la del fin de semana en Vistalegre; a ver cuando se organizan según lo que voten sus afiliados; a ver cuando se muestran dispuestos a que la gente de a pie pueda votarles o no votarles y mandarlos a casa con un referéndum. Escuchar a diputados del PSOE o del PP calificando de viejos a los de Podemos es tanto como que Matusalem llamara mayor a alguien por el simple hecho de haber cumplido los dieciocho.

En cuanto a que no tienen propuestas sobre las principales cuestiones que afectan al país, también suena a broma. Ciertamente, la falta de concreción de Podemos genera desconfianza pero reconozcamos que todo va tan rápido que pedirles que en diez meses tengan, ya, respuesta para todo parece un poco de mala fe. Sobre todo si quienes piden las propuestas concretas son los mismos partidos que, siendo como son gobierno o supuestas alternativas de gobierno, llevan tres años sin ser capaces de ofrecer una sola idea sobre el proceso soberanista en Catalunya. Si ellos no tienen recetas sobre el incendio que tienen en su propia mesa de trabajo, como le piden a un grupo en construcción que ofrezca ya un programa cerrado sobre lo divino, lo humano, lo material y lo espiritual. Por favor, trampas las justas.

Más les valdría a los partidos de izquierdas dejar ya de analizar tanto a Podemos y centrarse en si mismos. Estoy harto de podemólogos. Sería mucho más útil que los partidos de siempre se esmeraran en ver las cosas hacen mal, en corregirlas y en ponerse en marcha según los principios de participación, horizontalidad y coherencia. La mejor manera de ganar los votos progresistas, indignados y desencantados a los que está llegando Podemos no es buscar argumentos contra los de Iglesias, sino disponer de un discurso propio, potente y ser capaz de hacérselo llegar al vecindario. Lo contrario, apuntarse a la cofradía de la santa conspiración, es hambre para hoy y muerte para mañana.

lunes, 6 de octubre de 2014

Rajoy, por fin, decidido a convertir TVE en la BBC

José Antonio Sánchez vuelve a dirigir RTVE diez años después. Fue director general con Aznar y ahora el PP de Mariano Rajoy lo propone como presidente de la corporación (Foto:EFE)

Tenía razón Mariano Rajoy cuando se definía a si mismo como un político "previsible"; todo lo decide contra la democracia y el sentido común. Siempre, no falla. Cualquier cosa que la democracia aconseja hacer de una determinada forma, Rajoy la hace al revés. Si la lógica y las evidencias le demuestran que es obligado rectificar, Rajoy persevera.

No, no voy a hablar de su empecinamiento en mantener a Ana Mato al frente del ministerio de Sanidad; habría quien diría que soy un oportunista por hacerlo ahora que ha saltado el primer caso de ébola en España pese a las veces que su ministerio había negado tal posibilidad. No, de quien voy a hablar es de José Antonio Sánchez, la persona a quien el Partido Popular ha propuesto como nuevo presidente de Radiotelevisión Española (RTVE).

martes, 16 de septiembre de 2014

La reina Letizia, una periodista amnésica


Reina Letizia, en el premio Luis Carandell
De izquierda a derecha, el presidente del Senado, Pío García Escudero; la reina Letizia y la periodista Carmen del Riego. (Foto: Casa Real).

Esperaba que ayer alguien comentara algo sobre las palabras de la reina Letizia durante el acto de entrega del premio de periodismo Luis Carandell a la corresponsal  en Madrid de "La Vanguardia" y presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), Carmen del Riego, pero no he visto nada. Así lo diré yo: que, tal como está el periodismo, tenga que venir la excompañera de informativos del símbolo más reciente de la manipulación informativa (la cómplice de Alfredo Urdaci) a dar lecciones sobre ética periodística es vergonzoso; y que nadie reaccione, es la muestra de que la profesión está, todavía, peor de lo que parece.

La foto que ilustra el artículo no deja lugar a dudas. El premio, supuestamente, reconoce el valor del periodismo y el compromiso profesional del premiado. Pues bien, quien aplaude a la izquierda es Pío García Escudero, presidente del Senado, que es la institución que otorga el galardón. En primer lugar, que sea el "poder político" el que da el premio ya resulta sospechoso, cuando el periodismo para lo que sirve es, precisamente, para controlar (o sea, molestar) al poder. Pero es que además, Escudero pertenece a un partido, el PP, caracterizado por la persecución y depuración de periodistas, por la manipulación de TVE y por la compra sistemática de voluntades en los medios privados. Por si esto fuera poco, quien ejerce de "maestra de ceremonias" del acto es la reina Letizia, periodista antes de ser pareja del entonces príncipe Felipe, que pronucnió un discurso en el que, entre otras cosas, dijo: 

"Permítanme que vuelva la mirada a todos los periodistas valientes que dicen no, que se plantan, a esos redactores que no van sólo por ir, los que mantienen la independencia. A esos periodistas que protegen el oficio y lo miman a base de seriedad, rigor y verdad".

Viniendo de quien durante meses fue una cara visible de los informativos de TVE dirigidos por Alfredo Urdaci, en tiempos de José María Aznar, como presidente del Gobierno, estas palabras resultan, en el mejor de los casos, una broma pesada. El periodismo no está para aguantar tanta hipocresía.






Alfredo Urdaci y Letizia Ortiz, en 2003, cuando presentaban conjuntamente la 2a. Edición del Telediario de TVE. (Foto: TVE)

Es evidente que la reina Letizia no hablaba de ella cuando citaba a los "periodistas valientes". Ella nunca "se plantó" ante la antidemocrática manipulación y censura informativa de sus años en TVE. No se le conoce ningún "no" a tanta telebasura falsamente informativa como nos hizo llegar. Ni cuando presentó "Informe Semanal", ni cuando ejerció de enviada especial, ni (cosa que resulta caricaturesca) cuando fue la "partenaire" del mismísimo Alfredo Urdaci en la presentación de la segunda edición del "Telediario".

En su discurso de ayer, la reina glosó la importancia de los periodistas "que no van solo por ir", sin que se sepa que aportaba ella en los tiempos referidos más allá de su pose de busto parlante con Urdaci al lado. Se supone que debía compartir todos los criterios que en esos momentos imperaban en TVE ya que, ayer, también se refirió al valor de "mantener la independencia".

Cabe imaginar que la reina Letizia, rodeada de aduladores y aplausos, pasó por alto lo sorprendente que resulta oírle hablar de proteger el periodismo a quien puso cara a unos informativos que llegaron a tener sentencias judiciales en contra por falsear la verdad. Remató con lo de "seriedad, rigor y verdad" y yo pensé que, bueno, seriedad, vale, porque ella no se reía mientras nos colaba las mentiras del gobierno Aznar; rigor, se referiría al que aplicaba para cumplir órdenes, pero lo de verdad, eso, en su trabajo de aquellos tiempos, no asomaba por ningún lado.

Añadiré que escuchar defender el valor del periodismo a alguien que representa una institución como la monarquía española, tan hermética, tan poco transparente y tan dada a amenazar y presionar cuando no le gusta alguna cosa publicada, resulta hiriente.

Lo que son las cosas, Alfredo Urdaci se ha convertido en el paradigma de la manipulación y la censura informativa en la televisión española, en el gran referente del uso de los medios públicos por parte del poder político y, en cambio, su compañera de informativo, la ahora reina, se dedica a repartir premios de ética periodística. 

De todas formas, para que se vea que, pese a todo, sus trayectorias no han sido tan desiguales, hay que destacar que las viejas instituciones españolas han hecho sitio para los dos: Letizia Ortiz ha acabado en la Familia Real y Urdaci, dirigiendo los informativos televisivos de la Conferencia Episcopal.

Lo dicho, la profesión está muy mal... Y de la premiada, presidenta de la Asociación de la Prensa y agasajada por el poder, hablaremos en otra ocasión.

jueves, 11 de septiembre de 2014

El Botín de "El País" y la independencia de Catalunya

«Financial Times» alaba la «energía» y la «perspicacia» de Emilio Botín
Emilio Botín, en una acto de su Fundación. (Foto: JM Serrano)

Hace unos días, el Sindicato de Periodistes de TV3 emitió una nota denunciado que los informativos de la cadena pública catalana se habían convertido en convocantes de los actos soberanistas de cara a la Diada del "11 de setiembre". El Sindicat exigía más profesionalidad y menos propaganda. Estoy plenamente de acuerdo con ellos. En lo profesional, la actitud informativa de TV3 con respecto al proceso soberanista no es rigurosa y está echando por tierra un prestigio ganado durante 30 años. Los periodistas no pueden, de ninguna manera, convertirse en propagandistas del independentismo, igual que no lo pueden ser de la socialdemocracia, la democraciacristiana o, en el tema que nos ocupa, del unionismo españolista, cosa que que sí hacen  muchos medios madrileños, por más que ahora destacan la crítica del Sindicat. Así de hipócritas y malos profesionales son.

Pero claro, los periodistas tampoco, y menos con la que está cayendo, pueden ser simples mamporreros del liberalismo económico al precio de sesgar la información sin ningún recato. La reciente muerte de Emilio Botín, presidente del Banco de Santander, ha sido un ejercicio generalizado de propaganda de lo más brutal e injusto del actual modelo económico imperante que está dejando en la cuneta a miles y miles de ciudadanos. Tal desmesura propagandística por parte de los periodistas, y más ahora, cuando el sistema está especialmente en entredicho y cuestionado hasta en las urnas, no es nada inocente. De forma destacada, llama la atención el tratamiento dado por El País a la muerte de Botín. Quedo a la espera de que sus sindicatos o, mucho mejor, su Comité de Redacción haga un comunicado parecido al del Sindicat de Periodistes respecto a TV3. Hay muchas razones para ello.

lunes, 4 de agosto de 2014

La Catalunya SA contra la Catalunya independiente.

Artur Mas y Jordi Pujol ovacionados durante un Consell Nacional de Convergència Democràtica de Catalunya. (Foto EFE)


Con Jordi Pujol recluido no se sabe dónde, Convergència ocupada en el “tierra, trágame”, Duran Lleida afilando patéticamente su filibusterismo y, resumiendo, media Catalunya navegando entre la pena y el asombro, es evidente que el “caso Pujol” no ha hecho más que empezar. Nos queda mucho por ver. No será demasiado edificante, habrá mucho ridículo y mucha miseria, pero, al final, lo creo firmemente, saldremos mejor de lo que hemos entrado. Y no solo los catalanes. Vamos a una nueva manera de hacer política, y el “caso Pujol” puede aportar su granito de arena.

Me explico. El panorama es desalentador. El gran padre de la moderna patria catalana, hombre fuerte de la Transición, “Español del Año” de ABC en 1984, el “Presidenrt Pujol”, es un delincuente rodeado de una familia de comisionistas aprovechados, que ha dirigido un partido infestado de corrupción en un país, Catalunya, tan sucio como la España de Gürtel, Noos, los EREs, Bárcenas, Filesa o el GAL, aquel episodio de terrorismo de Estado del que, por cierto, la Catalunya pujolista nada quiso saber.

La comparecencia de Jordi Pujol ante el Parlament a principios de septiembre, si finalmente se confirma, será interesante pero, en si, poco importante. Pujol, aunque no esté legalmente obligado a hacerlo, comparecerá. No hacerlo sería un nuevo desprecio del “patriarca” a su país y a su causa y, aunque después de la confesión su figura se ha desmoronado, lo esperable es un último gesto de dignidad, esa que, equivocadamente, se le dio por descontada. El intento de expiar su culpa con el reconocimiento del fallo y la petición de perdón que contenía su comunicado del viernes 25 de julio perdería todo su valor si, ahora, cuando el Parlament se lo pide, da la callada por respuesta.

He dicho que la sesión parlamentaria resultará interesante porque veremos un nuevo registro de Pujol, una variante inédita, como la de un veterano “actor” que lo ha sido todo y que, al final de su larguísima carrera, cuando ya todos le dan por muerto, debe hacer frente a un papel al que jamás se había enfrentado. La comparecencia de Pujol en septiembre será, de hecho, la primera vez en 50 años de trayectoria política que se ve en la tesitura de tener que explicarse sin poder culpar a terceros. Por primera vez, Jordi Pujol es el malo y habla, no para atacar, descalificar o dar lecciones, sino para justificar sus errores. Interesante novedad.

En cambio, no creo que la sesión sea importante ya que, en la medida que Pujol está en la simple estrategia de huir de la cárcel (él o los suyos), ocuparse del tema de la herencia paterna es tan inútil y ridículo como darle vueltas a un atajo. El meollo de la cuestión va mucho más allá de Pujol. Lo importante es Convergència i Unió, el gobierno convergente de tantos años; lo importante es como se ha hecho la política catalana (entramado empresarial y social incluidos) después del franquismo. La herencia del “avi Florenci” puede despacharse bajo la etiqueta de una cuestión privada de los Pujol pero, políticamente, lo que hay que aclarar es todo lo que viene a continuación. Se entiende que CiU solo atienda a la dichosa herencia pero lo que toca aclarar es todo lo que se ha colgado de ella y que, en resumen, se puede definir como el “caso 3%”; aquel que Maragall destapó pero que acabó camuflado bajo el supuesto interés superior de Catalunya. Entonces esa “alta causa” se llamó reforma del Estatut.

Así pues, las palabras de Pujol en septiembre han de ser el disparo de salida de una operación limpieza muy amplia. Y eso es lo que CiU pretende evitar. Los ahorros del “avi Florenci” no dan para el trasiego de millones que la justicia ha puesto al descubierto. Hay mucho más y en eso, una vez amortizado Pujol, hay que poner los focos. Han de volver a salir los nombres de Subirà, Trias Fragas, Millet, Prenafeta... y tantos otros; también las mordidas de Unió que Duran Lleida ha contemplado desde el puente de mando de su partido como si no fueran con él. Por supuesto que volverá a aparecer el dinero que el padre de Artur Mas tenía en el extranjero; igual que, de nuevo, Mas tendrá que dar razones de por qué fue un conseller de Economía y de Obras Públicas tan despistado o un íntimo de los hijos de Pujol tan poco atento.

La comparecencia de Pujol, ojalá, puede ser la muerte y  la autopsia de la vieja política catalana. El paso siguiente será una comisión de investigación. En estos momentos, solo el hecho de que la pida el Partido Popular, un partido podrido por la corrupción y dirigido en Catalunya por un personaje caricaturesco como Alicia Sánchez Camacho, puede demorar su puesta en marcha. Falta por ver como se combinará esta creciente tensión política en Catalunya con el “11 de Setembre” y con la convocatoria de referéndum para el 9 de noviembre. Eso también será digno de observar. En todo caso, pocas cosas me parecen más positivas para quienes entienden el proceso independentista de Catalunya como una posibilidad de regeneración política que conseguir que avance en paralelo con el esclarecimiento del “caso Pujol”. Eso sí haría distinta a Catalunya de España, y no la aburrida cantinela del “nos roban, nos roban”. Esquerra Republicana tendrá mucho que decir al respecto. ¿Estarán a la altura Junqueras y los suyos o se impondrán de nuevo los “intereses superiores” de la Catalunya SA? La sombra convergente es larga, sus raíces son profundas. Un nuevo paso atrás sería un pésimo negocio para la Catalunya independiente. Veremos. Y comentaremos.

domingo, 27 de julio de 2014

El "caso Pujol" o cómo demostrar que Catalunya no es como España


Jordi Pujol, exPresident de la Generalitat de Catalunya (Foto:EFE)

Hace justo una semana en un debate celebrado en el Centre Cultural El Born de Barcelona, y después de despacharme a gusto con los muchísimos casos de corrupción en el País Valenciano, acabé diciendo algo así como que “pese a todo, en Valencia y alrededores no hay una familia que, ni por asomo, esté tan manchada por la corrupción como la familia de Jordi Pujol”. Y ya ven, cinco días después, saltaba el susodicho reconociendo que tenía dinero ilegal en el extranjero desde hacia más de 30 años. A veces, por pura casualidad, das con el centro de la diana. 
El oasis catalán, o lo que pueda quedar de él, siempre ha sido muy reticiente a hurgar en sus miserias. Se han escandalizado con Bárcenas, se han reído con los trajes de Camps, se han llevado las manos a la cabeza con los EREs andaluces o la Gürtel madrileña, pero han parecido olvidar a Lluís Prenafeta (“prenafeta la llei, prenafeta la trampa”), a Macià Alavedra, a los hijos de Pujol, a su santa esposa, a Millet, a Trías Fargas, el Palau o ese “su problema es el 3%” que Maragall soltó a los convergentes pero que el viento se llevó. 

En octubre de 2009, cuando en el marco del "caso Pretoria", fueron encarcelados sus antiguos colaboradores Macià Alavedra y Lluís Prenafeta,  Jordi Pujol ya declaró que si él tiraba de la manta "iba a salir todo el mundo dañado". La Fiscalía nunca investigó esas amenazas.

Catalunya (una parte de ella) lleva tres días rasgándose las vestiduras, no sabiendo como reaccionar e hioperventilando. ¿Pujol, un ladrón? Pues sí, un ladrón, y seguramente nos queda mucho más por descubrir. El acto de contrición del ex-Molt Honorable no es otra cosa que una pista de aterrizaje donde intentar encauzar los muchos pufos que le rodean y que irán explotando. Una pista de aterrizaje, muy calculada, en la que habrán colaborado un ejército de abogados, y que, se supone, piensan que les servirá para no dar con sus huesos (y los de su familia) en la cárcel. La vergüenza y el descrédito ya no se los quita nadie. En otro tiempo, podríamos haber pensado que el escarnio público era lo último que hubiera querido Jordi Pujol pero, ahora ya lo sabemos, no le conocíamos lo suficiente.
Vaya por delante que no creo que nada de lo sucedido este fin de semana deba afectar, al menos en negativo, al desarrollo del proceso soberanista. Que Pujol, el gran referente de los catalanes que vivieron la Transición, sea un ladrón no resta argumentos al derecho a decidir o a la necesidad de buscar una forma de gobierno que satisfaga a la mayoría de los ciudadanos de Catalunya... Pero dicho todo esto, y sin más circunloquios, “menos lobos”. En clave cristiana, ya que hablamos de Pujol, no está bien ver (tampoco los países) las pajitas en ojo ajeno, y las vigas en el propio.
La reacción de Convergència y Artur Mas, intentando limitar el escándalo a la esfera privada de Pujol, es propia de una democracia enferma, o sea, la misma que podría haber tenido el PP. No da pistas positivas sobre como se podría enfrentar a la corrupción la nueva Catalunya, más bien al contrario, aporta muchas dudas. Esa imagen que se pretende ofrecer de que la Catalunya independiente podría superar viejas hipotecas, arrancar más limpia y hacer las cosas de otra manera no se ve por ningún lado en la respuesta convergente. Y lo que es peor, tampoco en la de Esquerra Republicana que se ha limitado a asegurar que el proceso independentista no se ve afectado y que, además, servirá de “escoba que ayude a barrer todo el polvo que ha dejado el sistema autonómico y monárquico, que se ha rebelado corrupto”.
Dos ejemplos más, y muy destacados, de hasta que punto se ha intentado minimizar el "caso Pujol":

“La Vanguardia”, el gran y prestigioso diario catalán, ha tratado el tema Pujol con la misma falta de rigor periodístico que “ABC” o “La Razón” tratan los escándalos que afectan al PP. Como se ve en la imagen superior, "La Vanguardia" tituló la noticia como si de un hecho positivo se tratara, como si Pujol se hubiese decidido a poner orden en las cosas de su familia y como si éstas le fueran ajenas: "Pujol anuncia la regularización fiscal d las cuentas de su familia en el exterior". En su editorial se refiere a la ocultación del dinero como un "elemento poco positivo” y el  director del periódico, Marius Carol, ejerciendo de Francisco Marhuenda, escribió que “un borrón no puede manchar toda una biografía”. 
Por su parte, TV3 ha imitando en este caso a la miserable Telemadrid de Esperanza Aguirre o al pobre y manipulado Canal 9 de Eduardo Zaplana. El informativo de la noche del día de autos, el pasado viernes, le dedicó al tema exactamente 80 segundos, entradilla del presentador incluida. ¡Ochenta segundos! 
Este es el texto completo de la pieza ofrecida por TV3 que, por cierto, no va firmada:
Entradilla. 22 segundos.
"Jordi Pujol ha pedido hoy perdón a través de un comunicado por no haber regularizado a tiempo una herencia de su padre. Pujol asume las consecuencias que se puedan derivar y se pone a disposición de las autoridades tributarias o judiciales si es preciso. El que fue President de la Generalitat de Catalunya durante 23 años pide que esta declaración sea reparadora para aquellos a quienes pueda haber decepcionado en su confianza".
Vídeo: 58 segundos.
"Mea culpa de Jordi Pujol que esta mañana hacía una visita fugaz a la sede de Convergència. El ex-President de la Generalitat ha confesado que durante años no declaró una herencia en el extranjero de su padre, Florenci Pujol, que murió en 1980. En una carta pública, Jordi Pujol explica que, pese a que pensó en rechazar la herencia, que rea destinada a sus hijos, en esos momentos menores de edad, finalmente cedió la gestión a un amigo de su padre y, al cabo de unos años, a uno de sus hijos. El ex-President de la Generalitat admite que fue un error y que, lamentablemente, no encontró nunca el momento para ponerlo al día hasta que, en estas últimas semanas, asegura, la familia sí que se ha ido acogiendo a la regularización que permite el nuevo marco legal. En la carta, Jordi Pujol se hace responsable de los hechos y de sus consecuencias y se compromete a comparecer ante las autoridades tributarias y judiciales para explicarlo y acabar con las insinuaciones y comentarios, dice, aparecidos en distintos medios de comunicación. El ex-President lamenta que alguien se haya podido sentir defraudado y pide perdón".
Y se acabó. Ni una palabra más.

Habían pasado muchas horas desde que se conoció el comunicado de Pujol pero la información ofrecida no pasó de esta breve referencia a la carta del ex-President. Se habló en todo momento de regularización y de herencia en el extranjero pero no se dijo lo que tocaba decir , o sea, tan sencillo como explicar que Pujol tenía dinero en paraísos fiscales y que ha mantenido el dinero escondido, y sin tributar, durante más de 30 años. No solo eso, en el informativo, el presentador Ramón Pellicer entrevistó al nuevo coordinador de Convergència Democràtica de Catalunya, Josep Rull, y le hizo una sola pregunta sobre la cuestión y fue, aunque parezca una broma, la siguiente: 

“¿Por qué cree que Pujol ha escogido justamente este momento?”. 
La respuesta de Rull fue decir que eso se le tendría que preguntar a Pujol, y ahí se acabó el tema. Ni una reacción de ningún partido político, ni un solo dato de información añadida, nada de contextualizar la noticia, ni una palabra de los antecedentes o las sombras de corrupción sobre la familia... y ni una sola declaración de Jordi Pujol, tiempo atrás, negando tener dinero en el extranjero o criticando a quienes estaban implicados en casos de corrupción. No será que el departamento de Documentación de TV3 no tenga decenas de declaraciones del ex-President sobre estos temas. Impresentable.

Además, durante todo el día siguiente, sábado, el tema siguió sin abrir el grueso de la información de los "Telenoticies", se colocó por detrás del Congreso del PSOE, solo se le dió 120 segundos y no pasó de ser una batería de breves declaraciones de líderes políticos pero sin más ampliación informativa. Durante todo el domingo tampoco se fue más allá de la batería de declaraciones y no se aportó ni una sola información nueva o complementaria a lo que se sabía. 
Acabo. El “caso Pujol” me parece una buena oportunidad para la causa catalana que reclama el derecho a decidir. Tendrán que saber aprovecharla. Para ello deberán ser dos cosas: demócratas y valientes. Se trata de hacer de la necesidad virtud y estar a la altura de las circunstancias. Propongo dos cosas básicas y una tercera simbólica:
  1. Que Jordi Pujol abandone inmediatamente todos los privilegios heredados de su cargo como President de la Generalitat y desaparezca de la vida política catalana. Es un apestado. Cuando dice aquello de que “no encontró un momento para regularizar su dinero escondido...”, pienso que, como mínimo, cada vez que públicamente y con gesto de enfado negó la existencia de su dinero en el extranjero era un buen momento para haberse decidido.
  2. Puesta en marcha inmediata de una comisión de investigación en el Parlament de Catalunya que, arrancando con Jordi Pujol, tire del hilo de los últimos 30 años de corrupción, caiga quien caiga. Ha de ser una empresa de todos pero quienes de verdad aspiren a una Catalunya independiente, nueva y mejor han de ser los primeros interesados en que una gran “Comisión de la Verdad” acabe con todas las dudas y no deje ni un corrupto por desenmascarar.
  3. Colocación de aquí al 11 de setiembre (o si se prefiere hasta el 9 de noviembre) de un crespón negro en las miles y miles de “estelades” que llenan Catalunya. Sería una forma evidente de hacer autocrítica como país y, al mismo tiempo, expresar que la voluntad de superar la actual organización territorial va ligada a la regeneración democrática y, en definitiva, a otra forma de hacer política.

martes, 8 de julio de 2014

El periodismo está lleno de "Gowex"




Destapado ayer el "caso Gowes", hay coincidencia general en que la existencia de información manipulada lleva a inversiones equivocadas que acaban en sorpresas desagradables. Bueno, pues si tan claro está en el campo de la Bolsa, ¿cómo es posible que en democracia vivamos sumidos en la constante información manipulada sin que nadie tome medidas? El presidente de Gowex, Jenaro García, reconoció ayer que falseó las cuentas de su empresa y todo el mundo se ha llevado las manos a a la cabeza, y el sujeto puede acabar entre rejas. En cambio, por poner un ejemplo, todos los grandes medios falsean la información sobre la fortuna del Rey, y no pasa nada. Se pueden esconder corrupciones, maquillar cifras económicas, disimular fraudes, poner sordina a inmensas violaciones de los derechos humanos, relativizar asesinatos... y todos tan contentos. Pues no, si "Gowex", con sus mentiras, distorsionó el funcionamiento de la Bolsa, el periodismo, con las suyas, distorsiona la democracia. La misma buena información que se necesita para invertir bien, se necesita para votar bien.

viernes, 4 de julio de 2014

El PP, entre el neurólogo y el psiquiatra

Por poner sólo algunos ejemplos, el PP ha gobernado en distintos momentos, y entre otras capitales, Sevilla, Madrid o Valencia sin ser la lista más votada. En la foto, la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, con la vara de alcaldía. (Foto: EFE)

Un momento. ¿Cuál es el problema que quiere solucionar Rajoy con su propuesta de que gobierne los ayuntamientos el candidato más votado? Cuál es el problema? Que yo sepa ninguna de las muchas cuestiones mejorables que tiene la gestión municipal se resuelve con el supuesto toque mágico de dar la alcaldía la lista con más votos. La gobernabilidad de los ayuntamientos, a veces mejor, a veces peor, es perfectamente posible con el sistema electoral vigente, proporcional y que se basa en el hecho que sean los concejales los que, por mayoría, elijan alcalde. Si la gobernabilidad municipal tiene agujeros negros, que los tiene, son a causa de la aplicación de políticas equivocadas, de la carencia de financiación por parte del Estado y, para resumir, de la corrupción que demasiadas veces hace acto de presencia. Ciertamente hay ejemplos (pocos aunque llamativos) de transfuguismo que desdibujan el gobierno de la voluntad popular pero, en esta cuestión, sólo con que el PP no ainviertiera en tránsfugas tendríamos el 90% del problema resuelto.

miércoles, 25 de junio de 2014

Estamos aforando por encima de nuestras posibilidades


El rey Juan Carlos estrena un nuevo tipo de aforado, el de quien goza del privilegio no por su cargo sino "por ser quien es" (Foto:EFE).

Ajeno por completo al creciente malestar ciudadano que ya se manifiesta abiertamente en la calle, en las urnas y hasta en las mismas instituciones, el gobierno del Partido Popular acaba de anunciar oficialmente que sí, que el Rey Juan Carlos, cuando abandone el trono, tendrá un aforamiento especial y absoluto que le protegerá de cualquier tipo de denuncia tanto civil como penal. Hace apenas dos meses, no estando todavía planteada la abdicación del monarca, ya se aprobó incluir entre los españoles aforados a la Reina Sofía y a los príncipes. Estamos ante la perversión hasta la caricatura de fórmulas que, hace muchos años, nacieron para garantizar el ejercicio democrático de la política a salvo de presiones o amenazas exteriores y que han desembocado en un entramado de leyes de tintes mafiosos donde lo que se pretende es dificultar la tarea de la justicia si esta osa acercarse a los poderosos.

viernes, 20 de junio de 2014

La gran felación monárquica


La corona de Felipe VI (Foto EFE)


Impresionante, muy acertado, preparado, moderno, renovador, el que necesitábamos, adecuado, oportuno, generoso, responsable, voluntad de servicio, austero, discreto, valiente, elegante, sobrio... Podría llenar este artículo sólo con un 10% de los adjetivos y las expresiones de loa escuchadas ayer a los medios durante la proclamación de Felipe VI. Son palabras que equivalen a los gemidos de una gran felación, una inmensa felación monárquica, como si los ciudadanos fuéramos imbéciles o tuviésemos alma de súbditos. Quede claro que yo no tengo rey, no le reconozco a nadie el derecho a ser autoridad si no es escogido por el conjunto de los ciudadanos. Un rey no elegido siempre es ilegítimo.

jueves, 5 de junio de 2014

La última corrida del rey Juan Carlos

El rey Juan Carlos, a su llegada ayer a la Plaza de Toros de las Ventas para contemplar una corrida (Imágenes: Libertad Digital)

Los españoles ya no son menos que los catalanes. El "sistema" también les niega su derecho a decidir. A los catalanes, el derecho a decidir sobre su autogobierno; a todos los españoles, el derecho a decidir sobre su forma de gobierno. ¿Cómo iba el "sistema" a permitir un referéndum en Catalunya? Si así hubiera sido, ahora se habrían quedado sin excusa para negar la consulta sobre monarquía o república. La democracia tiene estas cosas, cuando abres una puerta ya no hay forma de cerrarla, así que lo mejor es negar la democracia, aguantar, cargar todas las baterías de los grandes medios de comunicación a favor de la causa y, erre que erre, impedir que sea el pueblo quien decida. No hay duda de que es un comportamiento antidemocrático pero el "sistema" siempre se comporta así, hasta que revienta.

martes, 3 de junio de 2014

La sucesión monárquica, ahora o nunca.

El secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, antes de iniciar la comparecencia sin preguntas en la que valoró la abdicación del rey Juan Carlos (Foto: Javier Lizón. EFE)

Que justo cuando hay un cambio de rey se nos diga que no es el momento de debatir sobre la monarquía como modelo de Estado y, por contra, se aceleren los trámites sucesorios como si se acabara el mundo es la muestra de que España vive institucionalmente a la deriva. No es que el poder no entienda lo que está pasando, lo entienden perfectamente y, precisamente por eso, intentan pararlo.

La historia reciente de España y el origen dictatorial de la monarquía parlamentaria de Juan Carlos I justifican abiertamente la discusión "republicana". Es más, y aunque eso ya tenga que ser la conclusión del debate que se nos hurta, lo que me parece que se impone es rematar el proceso con una consulta a toda la ciudadanía para saber si la mayoría está a favor de la monarquía o de la república como forma de Estado.

¿A qué vienen tantas prisas, tantos empujones? Mi respuesta es que tienen mucho más miedo del que aparentan. El "sistema" no ve claro el futuro y quiere tener las cosas lo más atadas posible. En este sentido, pretenden una Casa Real  fuerte y poderosa que pueda ser garantía de estabilidad (de conservación) de lo que hay, que, objetivamente, está en peligro. No son peligros menores. A la profunda crisis territorial centrada en la amplia voluntad de Catalunya de irse de España (luego vendrá el País Vasco) se le añade la constatación desde las recientes Europeas de que la crisis política que afecta a los dos partidos mayoritarios, PP y PSOE, los garantes de la alternancia sistémica, es más grande de lo previsto. Resulta indiscutible que vivimos una profunda crisis social que se le está yendo de las manos a las instituciones y que, pese a los almibarados discursos oficiales, en ninguno de sus aspectos tiene trazas de mejora.

Así las cosas, no hay tiempo que perder. La sucesión ha de hacerse ahora porque se necesita que Alfredo Pérez Rubalcaba, un hombre de Estado que igual da la cara por los GAL que por la reforma del artículo 135 de la Constitución, haga su último servicio. Ahora que se va es el momento de que, en nombre del PSOE, se queme en la hoguera de bendecir desde la izquierda el mantenimiento indiscutido de la monarquía borbónica. ¿Alguien dudaba de qué es la "casta"? ¿Alguien había pensado que igual no era verdad que el PP y el PSOE, a la hora de la verdad, son lo mismo? ¿Alguien no acababa de entender lo del bipartidismo? Pues ahí tienen todas las repuestas. En las palabras de Rubalcaba loando al Rey, sus servicios a España, sus merecimientos de gratitud están todas las pruebas del "PPSOE". Y claro, este "marrón" no se lo podía comer el próximo secretario general socialista a quien le tocará volver con el "racarraca" del diferenciarse del Partido Popular y enarbolar la bandera de la izquierda en el vano intento de seguir haciendo creer al votante que la alternativa a la derecha son ellos. Por eso, la escena de la sucesión la tenía que representar todavía Rubalcaba, para luego poder hacer ver que se pasa página.

El rey Juan Carlos, con los cuatro últimos presidentes del Gobierno. (Foto: EFE).

Además, los futuros resultados que se intuyen en el horizonte electoral de 2015 tampoco permiten pérdidas de tiempo. Si ya resulta de lo más antidemócratico que después de unas elecciones europeas en las que suben los partidos republicanos se haga un gran gesto de refuerzo de la monarquía, mucho más complicado sería hacerlo tras unas municipales y autonómicas, las de mayo del año que viene, en las cuales los grupos favorables a la superación del sistema siguieran creciendo. Y ya no digamos pasadas las generales previstas para finales de 2015 que pueden asentar un golpe todavía más doloroso y deslegitimador al bipartidismo de PSOE y PP.

Vamos, que era: "Felipe, coge el trono y corre". Ahora o, quizá, nunca.

lunes, 2 de junio de 2014

El "cambiazo" monárquico que no cuela

El Rey, entregando al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, su abdicación. Foto: EFE

No te puedes fiar de las elecciones, las carga el diablo. Miren si no lo que pasó en abril de 1931, unas "pobres" elecciones municipales acabaron con el rey Alfonso XIII y trajeron la II República. Ahora, ochenta y tres años más tarde, unas "simples" elecciones europeas con apenas el 50% de participación, se han llevado por delante al rey Juan Carlos I, el nieto del que cayó en 1931.

Resumiendo mucho me parece que la decisión de hoy del Rey tiene bastante que ver con lo que le pasó a su abuelo. Para que no venga la III República, me aparto y que entre mi hijo. Tras unas elecciones europeas en las que han ganado posiciones los partidos republicanos, se fuerza el cambio de rey para alejarnos de la posibilidad de una República; será muy hábil pero no parece demasiado democrático.


Yo quiero empezar por decir que no tengo la sensación de deberle nada al rey Juan Carlos. Justo al revés, él está en deuda conmigo. No solo porque le he pagado todos sus desvaríos, desde el caso Noos hasta sus aventuras africanas a la caza de elefantes y de princesas centroeuropeas, sino porque no me ha explicado nunca de dónde ha sacado su fortuna, ni por qué es tan amigo de los más abyectos sátrapas mundiales.

Sí, la abdicación del rey Juan Carlos es una estrategia política para apuntalar un sistema en entredicho y me parece un momento de lo más oportuno para plantearnos la posibilidad de convertir España en una República. No es oportunismo, es oportunidad. Nuestra monarquía es la herencia de un dictador, Francisco Franco. Antes del golpe de estado de 1936 teníamos una República. Lo había votado la gente. Esa era nuestra última referencia democrática. Bien está que se haya usado la votación de la Constitución de 1978 como argumento del apoyo popular al Rey pero es que de eso han pasado 36 años y nadie nacido después de 1958 pudo votar esa Constitución. Ahora es un buen momento.

Y lo es, además, porque la Monarquía Borbónica es el mayor exponente de un sistema político que no funciona, que está en crisis y que precisa de una revisión a fondo. Juan Carlos I es el primer representante de la casta social que domina este país contra sus propios ciudadanos, que pone los intereses financieros por delante de los intereses de las personas. Una casta que componen nuestros gobernantes, las cúpulas de los grandes partidos, los políticos profesionales que encadenan cargos desde hace 30 años y también, y sobre todo, porque son los que de verdad mandan, los grandes banqueros y los grandes hombres de negocios, periodistas, jueces, cardenales y generales incluidos.

Se impone una reforma constitucional en profundidad pero antes, como catalizador del cambio necesario, es preciso aprovechar este momento para convocar un referéndum sobre la monarquía. Ha de hacerse. No es una cuestión legal, no es que la Constitución diga eso o lo otro sobre la sucesión de la Corona. Es un tema político de mucho calado. Un tema fundamental. Una ocasión que no se puede dejar pasar. Acepto, incluso, la brutal desigualdad con la que los grandes medios de comunicación tratan la cuestión. Es igual, convóquese referéndum. El vergonzoso mamoneo sobre la la figura del Rey, el peloteo al Principe, la posición miserablemente genuflexa de periodistas de todos los medios y la eterna campaña de imagen sobre la institución monárquica no hace más que poner en evidencia que si esto es democracia, yo soy astronauta. Con la cantidad de páginas y horas de radio y televisión dedicadas a glosar la imagen de la Familia Real, el cura de mi pueblo haría años que sería el Papa de Roma.

Para quienes duden del bipartidismo PP/PSOE como garantes de esta falsa democracia en la que cuatro deciden por todos y en la que los intereses de los poderosos valen más que las necesidades del común de la gente, estén atentos a la pantalla. Escuchen a Rajoy, escuchen a Rubalcaba, y díganme dónde están las diferencias. Me muero por oír a Eduardo Madina decir lo que piensa el PSOE 3.0 sobre la abdicación del Rey... y si no dice nada es que piensa lo mismo que Rubalcaba. Pues eso: el PPSOE.
El cambio de Juan Carlos por Felipe no va a adormecer a los catalanes, seguirán queriéndose ir. Ni tampoco va a tranquilizar a los que quieren un verdadero cambio de sistema social y político en España. Ya nadie se conforma con migajas. Hacer ver que cambia todo para que nada cambie es muy viejo. Eso no es cambio, eso es "el cambiazo", ese folio trampa que los malos estudiantes hacen en casa para luego colárselo al profesor como si se supieran la lección... Que no, que no cuela.

miércoles, 21 de mayo de 2014

La España de políticos que se esconden y periodistas que les tapan



Elena Valenciano (PSOE), la periodista María Casado y Miguel Arias Cañete (PP) en los momentos previos a su debate en TVE (Foto:EFE).

La salud del periodismo y de la política acostumbran a ir de la mano. Cuanto más democrática es, de verdad, la política mejor es el periodismo y cuanto más profesional es, de verdad, el periodismo más democrática es la política.
A las administraciones se les ha de exigir no solo que no manipulen los medios públicos,  ni presionen a los privados vía publicidad institucional sino que, además, hagan todo aquello que esté en su mano para garantizar el derecho ciudadano a recibir información veraz.
Los periodistas, por su parte, están al servicio de la ciudadanía; es decir, han de situarse en la orilla contraria al poder, también del poder político. Los periodistas son la herramienta de la gente para intentar controlar al poder, no los lacayos de éste.
Todo el preámbulo es para poder decir que, en general, me avergüenza el papel de los políticos y de los periodistas en España y que, cuando como ahora estamos en campaña electoral, directamente me dan ganas de vomitar. Sirva como ejemplo de lo que digo los debates televisivos a los que estamos siendo sometidos estos días. Por cierto, el del pasado lunes entre seis de los candidatos en TVE tuvo un 4,5% de audiencia, apenas 800.000 espectadores en un país de 47 millones de personas.
No estamos ante debates, son falsos enfrentamientos dialécticos entre gente que viene con todo preparado y que han pactado hasta los más mínimos detalles. Son inaguantables, aburridos y poco creíbles. Son ceremonias social y democráticamente inútiles. Solo sirven como coartada para que no se pueda decir que los partidos se niegan a dar la cara.
Los debates que sufrimos en televisión están pensados para beneficio de los partidos, no de los ciudadanos. No se trata de satisfacer las necesidades informativas de los votantes y ayudarles a que se puedan formar una idea real de cómo son, qué saben, qué piensan y que ofrecen los candidatos. Lo que se pretende es mantener las cosas como están, favorecer a los grandes partidos y que nada escape a su  control.
Llamarle debate a una cosa en la que las interrupciones están prohibidas es como llamarle orgía a un funeral de  estado. Los  monólogos encadenados no son debate, por más que cada cual traiga un listado de reproches para el rival que se sabe que nadie contestará. Puesto que los partidos hacen los debates para ellos, mejor sería que los perpetraran en un cuartito cerrado. Lógicamente, si empezamos llamándole debate a lo que no lo es y falseando hasta ese punto un momento crucial de la campaña, el resultado es que la credibilidad de quienes participan en ellos (acatando sus normas) es menos que cero.



De izquierda a derecha: Francisco Sosa Wagner (UPyD), Ramón Tremosa (CiU-Coalición por Europa), Esteban González Pons (PP), Ramón Jauregui (PSOE), Willy Meyer (IU) y Josep Maria Terricabras (ERC) en el segundo (y masculino) debate en TVE (Foto: Álvaro García).


¿Qué confianza demuestran en si mismos los políticos si no son capaces de hacer algo digno de denominarse debate?  ¿Tan flojitos son? Si ni ellos confían en si mismos, ¿cómo esperan que alguien confíe en ellos? ¿Les da igual? Pues, sí,  les da igual. Su objetivo no está en el debate sino en mantener la apariencia de normalidad democrática que les permita seguir en las instituciones; que la gente tome interés, sepa lo que vota e, incluso, ser gobierno u oposición, les importa mucho menos que seguir en la pomada.
Y aquí es donde entra con fuerza el vergonzoso comportamiento de los periodistas que, por aceptar, aceptan incluso que los bloques de temas a tratar en estas treatalizaciones  los decidas los partidos. Los políticos ordenando cuales son los temas a discutir, por tanto, cuales son los temas que interesan a los ciudadanos, y los periodistas, a mirar.
Hay que tener muy poca conciencia de la responsabilidad social de un periodista para, como ha hecho estos días María Casado en TVE, prestarse a ser figurante de estos debates mentira orquestados por los partidos políticos. Hay que sufrir un síndrome de Estocolmo muy severo para, siendo periodista, llegar a la caricatura de reprender a los candidatos por interrumpirse y debatir de verdad recordándoles las normas antiperiodísticas que ellos mismos han pactado. Por supuesto que lo que vale hoy para María Casado, valía  para Manuel Campo Vidal, Olga Viza o para tantos otros en tantas otras elecciones y cadenas.
Lejos de ser cómplices de sus apagones informativos, lo que deberíamos hacer los periodistas es plantarnos ante los políticos que, ni tan siquiera en campaña electoral, se prestan a convocar una rueda de prensa. Viven blindados de los medios, blindados de la gente, con sus argumentarios por bandera y nosotros, los supuestos informadores, haciéndoles de mamporreros. Digamos abiertamente a la gente que los políticos que huyen de la prensa no son ni honrados, ni demócratas y que, si desprecian a los periodistas, mucho más despreciarán a los ciudadanos.
La negativa a rozarse con periodistas, a comparecer ante la prensa, es una deriva corriente en los gobiernos que temen la fiscalización mediática. Lo más grave es que ya incluso la oposición, cómplice y miope, se escabulle. Así las cosas, estamos como para exigir que salga Rajoy, si tampoco sabemos nada de Rubalcaba.
Los debates electorales en televisión deberían estar contemplados y reglados en la propia ley electoral. El garante de la emisión de esos espacios, así como de que su contenido estuviera pensados para satisfacer a los posibles votantes y no a los votados, habría de recaer en un Consejo del Audiovisual (o como se quiera llamar) que necesitamos más que el aire que respiramos. Los temas a tratar los deberían marcar los periodistas y los candidatos los desconocerían  hasta el momento de empezar el debate.
La realización de estos espacios debería recaer, básicamente, en la televisión pública y en sus profesionales, cosa que no ha de impedir que los canales privados, igual que quizá las universidades,  pudieran jugar también un papel en ellos. Si tenemos, en general, una mierda de televisiones públicas que tampoco merecen el mínimo de confianza para una empresa así, ese es otro problema, que, por supuesto, también se debe resolver.

martes, 13 de mayo de 2014

Raimon,València y la independencia de Catalunya.


  
Raimon aplaude al público al final de uno de los recitales que ofreció en el Palau de la Música Catalana de Barcelona después de la entrevista en la que se declaraba no independentista. Colgadas en los palcos se observan distintas banderas independentistas. (Foto: R. Molinari)


Todas las corrientes de opinión tienen en sus filas a gente poco reflexiva (y muy poco tolerante) que utilizan cualquier situación para arrimar el ascua a su sardina y, sin más razones que sus prejuicios, se lanzan a descalificar a quien opina diferente a ellos. En muchas ocasiones, y lo vimos ayer cuando hubo quien apuntó el asesinato de la presidenta de la Diputación de León a los escraches, se intenta aprovechar lo que no tiene nada que ver con tal de atacar al "enemigo". Luego, claro está, se hace el ridículo pero la andanada destinada a alimentar a lo más cafre de las propias tropas ya está lanzada y ya ha surtido efecto.
Hace unos días quienes hicieron el ridículo fueron quienes acusaron al nacionalismo catalán de haber cargado contra el cantante Raimon por sus dudas sobre el proceso independentista de Catalunya (unas dudas que ya había expresado en otras ocasiones sin que sus palabras tuvieran demasiada repercusión). Lo cierto y verdad es que la polémica alrededor de lo expresado por Raimon no ha sido tanto por lo dicho como por las reacciones a sus palabras, cosa que apunta a una clara instrumentalización de lo sucedido.
Claro que hubo voces que descalificaron a Raimon pero fueron, la inmensa mayoría de ellas, intervenciones anónimas en las redes sociales y que, por tanto, no son representativas de nada. Por contra, lo que hubo inmediatamente en Catalunya fue una reacción de apoyo a Raimón. En algunos casos apoyos desde la discrepancia pero, en general, mucho reconocimiento a la figura del cantante y a su derecho a expresar las opiniones que considere (faltaría más). Como ejemplo valga este editorial del periódico digital "Vilaweb", un medio abiertamente independentista.
En cuanto a quienes le han criticado, he visto que, insultos anónimos al margen, se ha utilizado contra Raimon el hecho de que en 1963 hubiera participado en el Festival del Mediterraneo (cantando en catalán, por cierto) o su intervención en 1997 en el homenaje al concejal del PP asesinado por ETA Miguel Ángel Blanco, durante el cual fue increpado por los asistentes. Si todas las sombras que se pueden proyectar sobre los más de 50 años de carrera y compromiso político, social y cultural de Raimon son estas dos circunstancias, es para tenerlo en un altar.
Dicho todo esto, en lo que yo sí discrepo de la argumentación de Raimon en su entrevista en Catalunya Ràdio es en la vinculación que hizo entre el proceso independentista de Catalunya y la realidad política y cultural en el País Valenciano. El cantante se declaró preocupado por si el anticatalanismo, que los sectores "blaveros" y el Partido Popular promueven sin descanso, pudiera crecer en el País Valenciano. Pese a llevar 50 años viviendo en Barcelona, Raimon ha mantenido siempre su activismo como "cantante valenciano" preocupado por la unidad cultural del catalán y, en este sentido, sus miedos son comprensibles y respetables. De todas formas,  es evidente es que la defensa de la cultura autóctona de los valencianos frente a los intentos de manipulación y españolización del PP y sus círculos de influencia no ha de depender de lo que hagan los catalanes sino de lo que se trabaje y se luche en el propio País Valenciano. Ni se puede esperar que los catalanes condicionen sus objetivos políticos a los intereses o preocupaciones de los valencianos, ni los valencianos pueden ni deben confiar en nadie de fuera para defender lo que les es propio. Tan clara como la unidad cultural entre Catalunya y el País Valenciano lo es también que cada cual ha de trabajar en el marco de su particular ámbito político.
En este sentido, junto a la visión del proceso independentista catalán como un peligro para la cultura catalana en el País Valenciano hay quien, justo al revés, lo considera un beneficio en la medida que disponer de estado propio puede ser un refuerzo cultural. Quienes así opinan defienden también que, en lo político, el nacionalismo valenciano puede ganar peso si consigue que una futura independencia de Catalunya sea vista como un éxito y, por tanto, como un ejemplo a seguir.

martes, 6 de mayo de 2014

Rajoy, el derecho a decidir de los catalanes... y dos huevos duros.

Esta portada de "El Mundo", de enero de 2010, recoge una entrevista al actual presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, cuando estaba en la oposición y acababa de visitar una oficina de empleo para conocer la realidad de la gente sin trabajo.

Con sus "bueno, vamos a ver..." y sus carraspeos dubitativos, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, acaba de destacar en su entrevista en la Cadena SER que todo va mejor pero que no hay forma de que esa mejora se concrete en beneficios para los ciudadanos.  El discurso de fondo es que, para la gente normal, la crisis no es coyuntural sino estructural: tenemos que acostumbrarnos a vivir mal y, dentro de ese mal, vamos a ir mejorando. A quienes ven sombras les llama aguafiestas pero él ni sabe de donde van a salir los puestos de trabajo que necesitamos, ni reconoce que, con la perdida de derechos aplicada, ya ni trabajar garantiza "poder llegar a final de mes".
El PP llegó al poder acusando al PSOE de haber negado la crisis, de su visión cosmética sobre la realidad, de verlo todo de color de rosa, de destacar "brotes verdes" allá donde solo había drama, ahora Rajoy hace lo mismo, con un tono todavía más triunfalista. Su discurso es que todo es relativo, la EPA es "solo una encuesta" y frente a un dato negativo siempre encuentra otro de positivo para compensar.
Tan relativo es todo que ni se acuerda de cuando habló con Aznar por última vez, ni ha encontrado a nadie en su partido que le pueda explica "algo" de lo que pasó con la gestión del dinero negro que les llegó para pagar tantos sobresueldos y hasta la reforma de su sede. Siendo como es el líder de un partido en el que tiene manos libres para designar todo tipo de candidatos sin consultar a nadie, resulta curiosa que no tenga forma de saber de dónde sale el dinero con le que trabajan y han trabajado.
De Catalunya dice que es un problema de "gran envergadura" y que todo es cuestión de hablar, igual que sobre la reforma de la Constitución, pero luego se niega a concretar qué está dispuesto a negociar o cuál es su punto de partida para empezar a discutir. Contrasta tanto misterio con un reconocimiento que ha hecho cuando se ha  referido a la reforma del artículo 135 de La Constitución que se hizo en 2011. "Me llamó Zapatero por teléfono y le dije que sí". O sea, que para poner en la Carta Magna que han de cobrar antes los bancos que las personas (por ejemplo, Bankia antes que los dependientes), eso sí, con una llamada de teléfono vale, pero para ajustarla a las demandas de los ciudadanos, eso ya se verá, según, depende, quizá, tal vez, más adelante...


Mariano Rajoy, paseando por Nueva York en septiembre del 2013. (Foto:EFE)


El proceso por "el derecho a decidir" que se está viviendo en Catalunya es, en miniatura y con otro título, muy similar al proceso de cuestionamiento del actual orden social, político y económico que se está dando en los países desarrollados. La misma independencia que hoy quieren muchos catalanes para su país es la que querrían disfrutar millones de ciudadanos, catalanes y no catalanes, que ven su vida hipoteca no por unas fronteras indeseadas sino por una pobreza y falta de futuro que les devora. Los parados, los sin futuro, los desesperados no son ciudadanos independientes, no son ciudadanos libres, en realidad, no son ciudadanos sino rehenes.
Para nada es casual que, pese a tratarse de cuestiones muy diferentes, los muros de contención sean los mismos ante un posible referéndum en Catalunya que ante la posibilidad de legislar para poner la economía al servicio del interés general: los grandes partidos gobernantes que no quieren que nada se mueva, que pretenden que todo se quede como está; en España, el PP y el PSOE, por eso concretan determinadas reformas constitucionales contra la gente con una simple llamada telefónica.
Si los gobernantes, básicamente la derecha liberal o la izquierda socialdemócrata, defendieran los derechos de la ciudadanía, no estaríamos ahondando la brecha de la desigualdad entre ricos y pobres como lo estamos haciendo en la actualidad. Los gobiernos occidentales, lejos de servir a sus votantes, sirven a sus financiadores partidistas, a sus compañeros de fiestas, a sus vecinos de jet... a quien realmente manda, es decir,  al poder económico.
Y aquí es donde la demanda del "derecho a decidir" de los catalanes resulta un pésimo ejemplo. Lo que está pasando en Catalunya es que hay una inmensa parte de la ciudadanía, yo diría que claramente mayoritaria, que  no está de acuerdo con el modelo de autogobierno que tienen y quieren poder optar por otro.
Ese es justamente el problema, que la ciudadanía pueda decir claramente con que no está de acuerdo y reclame una rectificación concreta. No es el duro nacionalismo español el que se enfrenta al nacionalismo catalán; eso, en realidad, es solo la fachada. En el fondo, lo que late es el pulso de la democracia contra el sucedáneo de democracia que tenemos.  La clave está en que si a los catalanes se les permite decidir sobre una cuestión territorial, a ver quien le niega luego a los españoles decidir sobre la concreción de la política económica. No, nada de derecho a decidir. El "mantra" es que ya nos autodeterminamos cada cuatro años cuando votamos tal o cual parlamento, tal o cual ayuntamiento. El sistema quiere votaciones amplias, muy generales, donde nada se concrete, donde se formulen grandes discursos en los que todo se mezcla y que, después, nadie es capaz de controlar.
A mí, el "derecho a decidir" de los catalanes me parece indiscutible pero su reclamación querría verla acompañada de otros referéndums que seguro que también tienen un amplio consenso social. Pongamos por caso consultar sobre la garantía de una renta básica de ciudadanía, sobre el cumplimiento de la ley de la dependencia, sobre los paraísos fiscales, sobre el reparto impositivo, sobre el derecho a la vivienda o sobre las ayudas a los bancos. Esa es la cruzada general y mucho me temo que, por ejemplo, Convergència no estará por la labor.

PD: La distinta actitud de Rajoy en las dos fotos que acompañan el texto me parece un ejemplo muy aclaratorio de cómo funciona la política en España: cuando se está en la oposición y no se tienen responsabilidades directas se "baja al pozo" de la realidad (en este caso, se visita una oficina del INEM) y cuando se gobierna se pasea por Nueva York  con formas y comitiva de alto cortesano.

lunes, 7 de abril de 2014

Ada Colau y el circo romano de "La Sexta"


Alfonso Rojo, en el centro sin gafas, a punto de entrar en el Palau de la Generalitat para comer con Francisco Camps, después de participar en un debate de Canal 9 (Foto: J. Aleixandre/ M. Molines)

Los debates de "La Sexta" son a periodismo lo que los Mcdonalds son a gastronomía (y los del resto de canales televisivos todavía son peores).
Acabo de ver la escena de Alfonso Rojo con Ada Colau. Me avergüenza ser periodista y compartir etiqueta con el tal Rojo, aquel a quien en su día Francisco Camps ya colocó en Canal 9 e invitaba a comer en el palacio de la Generalitat, a cambio de que negara su implicación en Gürtel. Lo de Alfonso Rojo no es peor que lo de Francisco Marhuenda, Eduardo Inda o la mayoría de los tertulianos de este tipo de programas.
Lo que hacen en estos espacios nada tiene que ver con el periodismo. Es un puro divertimento, un espectáculo tipo circo romano, en el cual un grupo de periodistas sin escrúpulos, de derechas por ideología o por simple interés económico, se ponen en ridículo a cambio de un buen sueldo.
Marhuenda, Inda o Rojo no tienen nada que ver con el periodismo. Su actitud caricaturesca es la del polemista profesional dispuesto a decir lo que sea para provocar o hacer reír. Para calcular su estatura profesional basta con mirar por encima sus productos informativos vendidos al mejor postor.
"La Razón", el periódico que dirigue Marhuenda, no pasa de ser una publicación humorística disfrazada de diario más o menos convencional. Con humor hay que aproximarse a sus descalificaciones, a sus exabruptos y, sobre todo,  sus genuflexos análisis de todo lo que suena a PP. "La Razón" es simple carnaza para lo más extremo de la derecha extrema española.
Sobre Inda, ver como "El Mundo" ha pasado de azote del "caso Gürtel" a olvidarse de la cuestión sin cambiar de semblante, aclara su carácter mercenario.
En cuanto a Rojo, más allá del sectarismo de su "Periodistadigital", se trata de un profesional del teatro que ha hecho de los insultos y los excesos verbales su patrimonio. Lo contratan de animador. Con ese bagaje va de televisión en televisión para ir dando su dosis a las masas espectadoras que igual consumen las cuestiones de bragueta de Belen Esteban que las reflexiones de Rojo.

En definitiva, se trata de freaks del mismo estilo que los tertulianos de "Sálvame", de la vieja "Tómbola" de Canal 9 o de cualquier otro espacio de telebasura amarillista. La diferencia es que los señores que nos ocupan en lugar de hablar del semen de sabores de Amador Mohedano hablan de recuperación económica o de los fundamentos democráticos de Rajoy que, para el caso, son irrealidades parecidas.

O sea, que no nos los tenemos que tomar en serio, ni un segundo, ni un milímetro, nada. Son bufones. No son periodistas. No tienen ni gracia, ni vergüenza. Cualquier ciudadano sensato debería hacer como si no se tratara de personajes reales, como si su presencia fuera consecuencia de una mala obra de teatro a la que se asiste.

Lo grave está en quienes les pagan y quienes tienen delante.

En el caso de Rojo, le paga "La Sexta", la misma de los "grandes y prestigiosos" programas de Jordi Évole o Ana Pastor. Le paga José Manuel Lara Bosch, le paga "Planeta". El negocio es el negocio. Lara igual encarga y pacta el "Premio Planeta" que mantiene "La Razón" para que contamine la democracia española. La "pela" es la "pela". ¿No hay posibles tertulianos conservadores que sean intelectualmente más honrados de Marhuenda, Inda, Rojo y compañía? ¿Tienen que aparecer siempre los mismos en todas las tertulias? Claro que los hay, lo que sucede es que lo que se pretende no son tertulias políticas sino payasadas con gritos, insultos, descalificaciones y sal gruesa para alimento de las bajas pasiones, y todo como si de algo serio se tratara. Son falsos debates para salvar las conciencias de quienes se avergüenzan de ver a Mercedes Milá en los debates de "Gran Hermano" pero, en el fondo, lo que les va es el canibalismo.

Y ahora, los buenos. ¿A qué va Ada Colau a un debate con Alfonso Rojo? ¿A qué van Nativel Preciado y todos los demás? ¿Tan mal está el periodismo que si no van a estos debates no pueden comer? Bueno, pues que lo digan. Lo contrario es ponerse a la misma altura que Marhuenda y los demás.  Cualquier persona intelectualmente honrada o simplemente honrada debería negarse a participar en estos programas.

Decía Ada Colau en un twit a las pocas horas del suceso:

"hacia 1año q no me invitaban a @SextaNocheTV Pero si es para llamarme demagoga, gorda y etarra, creo q prefiero no volver ".

Pues eso, no ir. Nunca. Esos debates no sirven para denunciar el drama de las víctimas de los desahucios o los excesos criminales de los bancos sino para poner en el mismo plano esas denuncias con los falsos argumentos en contrario o para generar el escándalo suficiente para desviar la atención.

Estos debates son como aquellos combates de "catch" en los que unos hinchados y sobreactuados luchadores se golpean, se insultan, se tiran del pelo y se dan patadas ante el regocijo de los espectadores que rodean el ring. Por eso, Rojo fue expulsado pero volvió a los seis minutos. La diferencia es que en esas peleas, todos, todos los participantes, árbitros incluidos, reconocen la farsa. Aquí, en cambio, algunos van de puros y honestos sin darse cuenta (o haciendo como que no se dan cuenta) de que su papel es de comparsa, de cómplices necesarios para hacer contrabando de mercancía televisiva fraudulenta. Ya tardan en abandonar o, si no lo hacen y mantienen su pureza, ya tardan en reconocer su papel de encubridores.