jueves, 5 de diciembre de 2013

Telemadrid: mucho más allá del sensacionalismo

Los compañeros de Telemadrid harían bien en blindar su trabajo no solo a la manipulación informativa con intereses partididistas sino también al amarillismo, el sensacionalismo y el periodismo basura. No lo están haciendo.

Una cadena pública es mejor que deje de existir si su gran objetivo es perseguir a un "pobre diablo", asesino de tres niñas, que después de 21 años en la cárcel, cumplida su condena, sale en libertad. Si tienen que ir por este camino, que Ignacio González no espere a que los tribunales se carguen su ERE en la cadena, que la cierre ya y, cuando pierda las elecciones, ya vendrá alguien con la sensibilidad democrática que él no tiene para volver a ponerla en pie.


La persecución a la que ayer sometieron las cámaras de Telemadrid a Miquel Ricart, condenado por el triple asesinato de las "niñas de Alcasser" en 1992, fue vergonzosa, una indignidad. Eso no tiene nada que ver con el periodismo. Eso es ensañamiento, morbo, excitar lo peor de las personas para llamar su atención. Si de lo que se trata es de levantar un poco los índices de audiencia, más le valdría a Telemadrid dejar de rebuscar en la basura y hacer una buena televisión. Podrían poner el celo en el "tamayazo", en la Gürtel o en la privatización de la sanidad, por citar solo un par de ejemplos.

Les sugiero que vean el vídeo del informativo de Telemadrid y luego seguimos.



¿Dónde vas? ¿De dónde vienes? ¿ Estás arrepentido? ¿Estás reinsertado?¿Vas a pedir perdón? Eso era lo que se preguntaba y decía de Ricart. Pura telebasura, peor todavía que la de Jesús Mariñas, Jorge Javier Vázquez o Jordi González. La pieza de Telemadrid no tenía ningún interés real por Ricart. Su objetivo era remover los bajos instintos de la ciudadanía para que allá a donde el hombre se dirija se levante la gente contra su presencia. Ya se ha conseguido en Córdoba, ciudad en la que hasta el alcalde ha tenido que pedir calma, y ahora van a por Barcelona, donde el conseller de Governació de la Generalitat también ha dado explicaciones públicas. El periodista de Telemadrid llegó incluso a plantearle si era consciente de que allá donde iba generaba miedo. Si lo que pretendían era un linchamiento, van por el buen camino.

En casos como este, los medios han de hacer justo lo contrario de lo visto en Telemadrid: facilitar que Miquel Ricart desaparezca, que se haga invisible y que, en todo caso, sea discretamente la policía quien lo controle. De otra forma, si tiene alguna posibilidad de acabar siendo una persona normal, no lo va a ser, y que no lo sea no es bueno para nadie.

¿Dónde está el interés informativo de la caza y captura de Ricart? No lo hay. Qué casualidad que el pasado fin de semana fuera "La Razón" de Francisco Marhuenda quien publicara una portada con la foto el asesino de Alcasser... Marhuenda que solo es necesario verlo un día en esos pseudodebates de televisión que frecuenta para percibir que tiene de periodista lo que Georgie Dann de barítono.

La dirección de Telemadrid ha demostrado que su indignidad no tiene límites, igual que, por desgracia, parece que tampoco los tiene la falta de principios de los supuestos periodistas que se prestan a estos montajes. Telemadrid ha puesto la lupa en Ricart con un objetivo político miserable: alertar a los ciudadanos de la maldad de los tribunales que han echado para atrás la doctrina Parot. Ese es el mensaje de fondo: los que se cargan la doctrina Parot, los que ponen palos en las ruedas del esfuerzo del PP para que los malos paguen (qué importa que sea o no legal), son los que dejan en libertad a un triple asesino que, mucho cuidado, ahora está en su ciudad, ahora en la suya, o en la suya... Ustedes, sus hijas, están en peligro. Eso es lo que transmitía la pieza de Telemadrid  que, después, otros medios como "El Mundo" se han apresurado a difundir. A mí, y desde la absoluta comprensión por el dolor de las familias afectadas, me da más miedo Telemadrid que Miquel Ricart.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me recuerda a aquel infame programa sobre el juicio a las chiquetes de Alcaser que presento sin que nadie le obligara Amalia Garrigos, la misma que presume ahora de integridad y rebeldía