viernes, 15 de noviembre de 2013

El PP cierra Canal 9 no para hacer colegios sino para que no se sepa que no los hace

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El President de la Generalitat, Alberto Fabra, en Alacant,  esquiva a los periodistas que intentaban preguntarle por su decisión de cerrar RTVV (Foto: EFE)


Suponiendo, que no es poco suponer, que Alberto Fabra agote la legislatura, en apenas un año y medio hay elecciones autonómicas. Por tanto, cerrar Radiotelevisión Valenciana (RTVV) como pretende el gobierno de la Generalitat a dieciocho meses de la llamada a las urnas, con tanta oposición social y política, sin más explicaciones, sin querer discutir sobre nada, ni con nadie, es un comportamiento tan irresponsable como poco democrático. Soy muy torpe con los números pero un solo gramo de honradez, combinado con la firme decisión de no ir por el mundo pasando por tonto, y cin que además conozco el paño, me hizo sospechar desde el primer momento que las cifras que ofrecía el Consell de la Generalitat sobre RTVV no cuadraban ni a martillazos. No voy a entrar en la burla de los 228 millones que, según el vicepresidente del Consell José Císcar, iba a costar RTVV hasta 2015 y que da para 60 colegios y 50 centros de salud. Entrar en las cosas que dice Císcar me obligaría a arrancar explicando que ese señor empezó su carrera política como concejal azote del PP pretendiendo independizar (segregar) Moraira de Teulada y acabó de alcalde de Teulada y militante del PP. Quiero decir que detenerme en Císcar sería una distracción innecesaria. Lo que yo afirmo, pese al marasmo de intoxicaciones en marcha, es que, de aquí a las elecciones de 2015, RTVV sale más cara cerrada que abierta y trabajando con normalidad. Y cuando digo normalidad no me refiero a seguir con el abuso perpetrado por el PP en los últimos años sino, por el contrario, pienso en una gestión propia de personas sensatas, honradas y capaces. Veamos las cifras, aunque sea en números redondos, para que todo que más claro. El President Fabra empezó asegurando que “cumplir la sentencia” ( la de Tribunal Superior de Justicia que se cargaba el ERE) costaba 40 millones de euros y que eso era inasumible. Mentira. La readmisión de los trabajadores no le cuesta a RTVV un solo euro. Es más, la diferencia entre las indemnizaciones pagadas en su día y los salarios de tramitación que ahora tocaría hacer efectivos, arroja una diferencia a favor de la “empresa” de casi 10 millones. Seguimos. Aseguran nuestros gobernantes que un año de sueldo de 1.700 trabajadores son unos 70 millones de euros. Dudo que sea tanto pero con la transparencia habitual del PP, nula y propia de una red mafiosa, es imposible de confirmar. Dándolo por bueno hay que corregir que, entre incorporaciones voluntarias al expediente, prejubilaciones, etc., y sin contar posibles bajas incentivadas, el número final de trabajadores no llegaría a 1400, o sea, unos 58 millones, no 70. Así pues, 58 millones. Ese sería, aproximadamente, el coste real de un año de sueldo del conjunto de la plantilla de RTVV suponiendo que se mantuvieran los honorarios actuales y que, además, nadie apostara por acogerse a dejar al empresa con incentivos. Teniendo en cuenta que RTVV, antes de la sentencia y con ese plan de externalización que, según el Consell del PP, sí era asumible, había consignado 30 millones para nóminas y 10 más para la compra de programas en las diferentes franjas que se privatizadas, quedamos ya solo a 18 millones de distancia de los 58 millones mencionados. ¿De dónde salen esos 18 millones? 10, tal como he destacado al principio, pueden provenir de las indemnizaciones a devolver y solo que el cierre se demore hasta Navidad, con lo que se va a pagar a los trabajadores por permisos para evitar que se incorporen al puesto de trabajo ya tendíamos los 8 que faltarían para llegar a los 18 que quedaban por cubrir. De todas formas, esto no es todo. Con lo descrito se evidencia que RTVV es sostenible cumpliendo la sentencia del TSJCV (cosa, todo sea dicho, lo del cumplimento de las sentencias, parece lo propio de cualquier gobierno democrático, pero en fin...). Pero hay más, bastante más. Ya he apuntado antes que, por ejemplo, en un proceso de negociación se podrían contemplar muchas más medidas que todavía sirvieran para rebajar más los costes. No voy a dar ideas, espero que se acabe negociando y allá se verá. De todas formas, lo que si puedo das son más argumentos para evidenciar lo delirante de argumentar, como hace el gobierno de Generalitat, que “su cierre” de RTVV es sinónimo de ahorro (y eso sin entrar en el valor social y el sentido profundo de la existencia de los medios públicos). Veamos algunos datos más: En su momento, el Comité de Empresa durante el proceso de negociación (ese proceso que, como remarca la propia sentencia del Tribunal Superior de Justicia, quien se lo saltó fue la dirección de RTVV) defendió una propuesta que establizaba la plantilla poco por encima de los 1.100 trabajadores. Es decir, sin más rebajas de sueldo, estaríamos ya no en 58 millones sino en 45. Con perdón y simplificando, ya sobra dinero. Evitando el cierre de la empresa se evita tener que indemnizar, y eso sí que es ahorro. Ya sé que parece muy simple pero es que parece que eso no cuenta. El montante total de las indemnizaciones, pese a que el Consell habla de unos 70 millones, con sus propios cálculos no bajaría de los 100. Teniendo en cuenta que las indemnizaciones se calcularían sobre 45 días por año trabajado con un máximo de alrededor de 35 meses, la pregunta se responde sola, la mayor parte de los despedidos cobraría el equivalente a bastante más de 2 años de sueldo. Vamos, que si la propia Generalitat habla de que un año de sueldos son 70 millones... Bajar de los 100 es impensable. Eso, ahorrado. Otro aspecto importante que RTVV se evitaría no cerrando es tener que hacer frente a todos sus compromisos económicos para poder liquidar la empresa. Aquí los cálculos también son diversos pero lo más moderados hablan de 40 millones de euros. Solo pagar lo que queda pendiente el alquiler del centro de RTVV en Alicante (aquella gran obra pagada con dinero público pese a ser un arrendamiento) son 6 millones. Más allá de los puestos de trabajo directos que se pierden, el cierre de RTVV implica la desaparición de alrededor de otros 3.000 indirectos, con el inmenso volumen económico que eso significa por más que el Consell se niegue a cuantificarlo. No tenemos que olvidar tampoco que mucho más caro que lo sueldos o cualquier otro concepto será para las arcas autonómicas públicas la liquidación de la deuda de RTVV; casi 1.300 millones de euros resultado de la nefasta gestión el PP al frente de la casa. Solo en 2014 tocará abonar, intereses incluidos, casi 110 millones de euros. Eso no se evita con la continuidad de la empresa, es verdad, pero cerrando tampoco se resuelve. En suma, que hay suficientes razones (sin entrar en la utilidad social) como para, por lo menos, no precipitarse en el cierre de RTVV. Así pues, una propuesta razonable sería que el PP reconsidere su decisión para evitar dar pasos irreversibles. Hay una fuerte contestación a su voluntad de desmantelar RTVV. Falta solo un año y medio para las elecciones autonómicas. Las encuestas no les garantiza a los “populares”, ni de lejos, seguir en el gobierno. Por tanto, lleguemos a las elecciones con RTVV en marcha (funcionando democráticamente, y no como hasta ahora) y asegurando, con los sacrificios que sean necesarios, que los presupuestos se cubren al milímetro. Luego, que el PP concurra los comicios con la propuesta explícita en su programa de cerrar RTVV, con sus razones y sus motivos. Entonces se verá si la ciudadanía quiere desprenderse o no de Ràdio 9 y Canal 9. Yo pienso que un país no puede construirse como sujeto político, en el sentido más amplio, sin medios de comunicación públicos. Así que, cuando llegue el momento, defenderé justo lo contrario de lo que está diciendo el Consell de Fabra. Pero bueno, igual me convencen.

2 comentarios:

VENENO dijo...

Julia, tus numeros son mas exactos que los de Ciscar y eso que no cuentas con asesores, ni departamentos economicos ni la estimable colaboración de Garrigues. Pero dare unas ideas en este vale tudo de cifras, los cuatro centimos de la gasolina mejor para una televisión publica que para una sanidad privatizada y si hay que recortar mas, mejor congelar el sueldo a 40.000 trabajadores del sector publico que condenar a mil a una rebaja de sueldo del 40%.

Anónimo dijo...

Muy interesante, gracias