viernes, 14 de junio de 2013

La siesta griega de TVE

http://www.cadenaser.com/recorte/20130612csrcsrint_2/LCO668/Ies/Empleados-radiotelevision-publica-griega-ERT-permanecen-sede-estacion-Agia-Paraskevi-Atenas.jpgUn grupo de trabajadores de la televisión pública griega en las instalaciones de la emisora después de su cierre por parte del gobierno (Foto:EFE)

Sin medios audiovisuales públicos nunca tendremos una democracia mejor que la que tenemos hoy. Es más, sin televisión pública cada vez tendremos peor democracia y, por tanto, peores servicios y menos derechos. Así que cuando ustedes, que me están leyendo, vean, sepan o les digan que tal o cual televisión pública es una mierda, está manipulada, no es útil o la van a cerrar, preocúpense y preocúpense mucho porque es el anuncio de que, más pronto que tarde, su calidad de vida se resentirá. Igual que los partidos de izquierdas, todo el espacio que ceden los medios públicos lo ocupan los privados, con lo cual el discurso de derechas (y sus valores) se hacen más y más dominantes hasta convertirse en hegemónicos. ¿O es que alguien cree que los medios no han tenido nada que ver en el culto social a la competitividad, la insolidaridad, el aislamiento...?
Pues bien, dicho todo esto, resulta que Grecia ha acabado con su televisión pública. Lo ordena Europa. La misma Europa que en sus solemnes documentos políticos proclama y ampara la necesidad de los medios audiovisuales públicos exige más y más recortes y, ya puestos, se llevan por delante la televisión pública. Europa, no nos engañemos, es la excusa, el chivo expiatorio de todas las culpas. Lo que está detrás de la ofensiva contra los medios públicos es la voluntad de engordar la cuenta de resultados de las televisiones privadas pero, sobre todo, el intento de que no haya testigos de la depredación económica, social y política con la que el capitalismo quiere sacar tajada de los restos de su propio naufragio. Se busca una ciudadanía distraida, y los medios público están para justo lo contrario; son, pues, el enemigo. Se trata de no dejar ni un resquicio en el ámbito de la comunicación fuera de la lógica del mercado, fuera del control de los grandes grupos económicos. ¿Qué es eso de medios que miden su valor por su rentabildad social? ¿Principios éticos, calidad, cohesión social, cultura, respecto a las minorías? ¿Qué es todo eso, para qué sirve? Nada, nada, un mal ejemplo. ¿Y lo de la información comprometida, profesional, crítica, desobediente? Ni pensarlo, las líneas rojas del sistema no se tocan.
Grecia ya ha caído, vendrán muchas más. En televisión pública España está, de hecho, como Grecia. Igual que no estamos intervenidos pero, para el caso, como si lo estuviéramos; es verdad que disponemos de televisiones públicas pero como si no estuvieran. Televisión Española (TVE)  es un ente a la deriva que ni los profesionales que hasta hace cuatro días fueron capaces de hacerla con dignidad pueden ahora mantenerla en la senda del servicio público. Estamos ante una televisión adocenada, servil y prescindible donde la información se hace al dictado del gobierno del PP y la producción es cosa de El Corte Inglés, el BBVA o Telefónica. Sepan ustedes que ahora para hacer un programa en TVE o te lo paga alguna de estas grandes empresas o no hay programa. ¿A ésto se le puede llamar televisión pública? Pues no.
En cuanto a las autonómicas, todas están temblando. Jibarizadas, precarizadas, manipuladas, disminuidas y a las puertas de su "despedida y cierra". Tendremos un estado de las autonomías con unos ciudadanos que no disponen de una televisión de referencia para los hechos o las cuestiones más próximas. A la gente se la convoca a votar unos parlamentos autonómicos de los que nada se sabe más allá de lo que, ocasionalmente, ofrecen sobre ellos las grandes cadenas. Es decir, la inmensa mayoría vota en clave autonómica sin disponer de verdadera información autonómica, con las noticias estatales como marco de referencia. Consecuencia: si solo salen PP y PSOE, la gente los considera lo único posible y eso es lo que se vota. Qué casualidad que luego sean los dos partidos que garantizan la continuidad del sistema. Todo cuadra. Mientras la izquierda, la que está dispuesta a serlo también si gobierna, no tenga un plan para revertir todo esto y hasta que los ciudadanos no sean conscientes de lo que se juegan con la desaparición de los medios públicos, la deriva continuará, la democracia irá a peor y nuestra vida, también.

5 comentarios:

M.Márquez Lucena dijo...

Como siempre Julià dándo en el Clavo. Remato.
Primero es manipularla para terminar desprestigiándola.Si se habla de Televisión Pública, según los Popularistas hispanos. Entre tanto se pueden gastar millones y millones ¡ojo con Dinero Público! con el Centrifugad@. A saber, pagar 25 por lo que realmente vale 5. Así las televisiones son, en manos de la derecha, además de un soporte nauseabundamente propagandístico una fuente de financiación de otras "televisiones y periódicos amigos" cuando no sabandijas pseudoperiodistas, a través de comprarles productos que valen 5 a 25. Y todo eso ante nuestras narices y con ese Dinero Público que tanto desprecian ¡pero al que tanto recurren! ¿Entendemos? Después cuando ya el Canal que sea, el 9 o el de Castilla la Mancha, está suficientemente desprestigiado por su "uso y, sobre todo, abuso" y han "demostrado" que esos canales "no sirven" y son un loco dispendio, entonces Oh! la pócima mágica: privatizar. Otro eufemismo. Digan mejor: regalar otro Bien Público, pagado por los ciudadanos tras esquilmarlo, a los "Grupos mediáticos Amigos". De paso la estrategia cierra el círculo porque así, además, privamos, les quitamos a cualquier grupo de izquierdas, centro o mediopensionistas que tenga un sólo medio de Comunicación Público. Y como no tienen un p...euro menos los tendrán tampoco privados. Con el Monopolio del Pensamiento Único ya tenemos a los clientes, perdón, a los ciudadanos estupidizados, babeando. Pero hay que ser optimista, lo que no ha conseguido la TV sola lo van a rematar los móviles, tablets y otros artilugios electrónicos. Es espeluznante subirse a un metro y ver al 70-80% del personal dándole a los deditos. Ni mirarse...

Anónimo dijo...

Los medios públicos no deberían entrar en el bailoteo de índices de audiencia y a ver quién la tiene mas larga. Porque ese aspecto lo utilizan los neoliberales como un argumento más para pedir su privatización, además toda persona sensata sabe que la calidad y objetividad, no están ligados a los índices de audiencia (caballo de batalla de las privadas)meter en el mismo saco a privadas y públicas es un absurdo. Por ejemplo(un supuesto) medir una franja horaria con un sálvame y con un informe semanal,resultaría esperpéntico.
Nada, que hay que luchar por unos medios públicos, objetivos plurales, de calidad e imparciales.

Anónimo dijo...

Exacte, les privades en mans dels rics i les públiques tancades o privtittzades. En resum, l'ordre natural de les coses... Però una pregunta que Julià Àllavo mai es banya, hi ha algú en l'esquerra valenciana que sapia qe fer amb Canal 9 i R9?

Anónimo dijo...

Al del " l'ordre natural de les coses", en el reino animal primero comen los más fuertes y no siempre es así; llegan otros menos fuertes en grupo y le roban lo cazado, otros devoran crias al descuido, otros por copular matan a cachorros de su misma especie, para que la hembra entre de nuevo en celo y tal...ese es el orden natural de las cosas.
Si después de siglos y siglos de civilización llegamos a esos planteamientos de que sólo sobreviva el más fuerte y se esclavice a la colectividad...
Mira espabilao, RTVV en época del Lerma llegó a tener déficit cero, cosa que a partir de Zaplana jamás volvió a suceder.

VENENO dijo...

En estas últimas semanas he tenido contacto con productoras y con el exiguo mundo audiovisual valenciano, el panorama es aterrador. Al relatar mi situación con respecto al ERE de canal nou y su futuro, recordaba aquel monstruo literario “Moby Dick”, porque al que no amputo un miembro, envió la nao al abismo o partió la veladura. Nadie habla de rtvv con cariño, todo lo contrario, las cicatrices, los muertos y los impagos les amargan el gesto. Desnortados, no saben, el cierre es su desaparición. ¿Quién me pagara?, si continua tenemos esperanza, pero si el ere es nulo … a negro todos. Santificados los sacrificios humanos, ¿cuanta sangre será necesaria para volver a ver la luz?, y la luz de quien. El canibalismo no es la solución