martes, 4 de junio de 2013

Con periodismo se llena la Plaza del Accidente del Metro de Valencia

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El Papa Benedicto XVI en su visita del 8 de julio de 2006 a la boca de la estación don de 5 días antes habían muerto 43 personas en un accidente que él mismo contribuyó a esconder (Foto: "Levante")


Pasado un mes desde que "Salvados" puso de actualidad el accidente del Metro de Valencia que el 3 de julio de 2006 costó la vida a 43 personas y dejó gravemente heridas a otras 47, ayer, como todos los días 3 de cada mes, la Asociación de Víctimas se concentró en la Plaça de la Mare de Déu y, de nuevo, la llenó hasta los topes. Ya sucedió con la concentración del 3 de mayo. Hasta ese momento, las protestas habían reunido a muy poca gente pero el reportaje de "Salvados", emitido unos días antes, movilizó a miles de personas. Ese 3 de mayo, el reportaje de "Salvados" estaba caliente en la retina de todos. Ayer, pasados treinta días, con los ánimos supuestamente más calmados, la gente volvió a responder.
La pregunta es: ¿Por qué ha sido necesario el programa de Jordi Évole (combinado con los reportajes que la productora valenciana Barret Films está haciendo sobre  el caso) para que la protesta de los familiares de las víctimas haya conseguido el apoyo popular?
La respuesta está, obviamente, en los medios de comunicación. En su actitud en el momento del siniestro y, sobre todo, en su forma de entender la información.
Lo cierto es que hasta que "Salvados" fijó su objetivo en el accidente de 2006 ningún medio potente había apostado de forma decidida por el tema. No dijo que nadie hubiera informado del accidente; de hecho, la mayor parte de la información desvelada por "Salvados" ya la habían publicado otros medios. Lo que afirmo es que nadie se preocupó de darle la entidad que se merecía al tema y de no dejar que otras noticias oscurecieran su relevancia. Creo que aquí está la clave de la "desmemoria" ciudadana respecto al accidente. En el momento de los hechos, en esos primeros 15 días de julio de 2006, otra noticia tapó al accidente: el viaje del Papa Benedicto XVI a Valencia con motivo del Encuentro Mundial de las Familias.
Cierto es que entre el 3 de julio de 2006, día del accidente, y el 8, que fue cuando llegó el Papa, los distintos medios se ocuparon ampliamente del siniestro del Metro. Digo se ocuparon ya que informar es otra cosa. La fidelidad a la versión oficial de la Generalitat en el sentido de que todo fue un desgraciado e imprevisible accidente tuvo, en general, más presencia de la razonable y, en el caso de Canal 9, fue el único discurso que apareció en pantalla.
Después de cuatro días de abundante presencia del accidente en los medios, el tema desapareció de golpe sepultado bajo las fanfarrias y el boato de la visita papal a Valencia. En este sentido, y más allá de  la conocida actuación del PP que no solo usó al Papa para tapar al accidente sino que, vía la red Gürtel y la dirección de Canal 9, aprovechó para fabricar millonarias comisiones, la actuación de la cúpula eclesiástica de participar en el maquillaje del accidente encaja poco y mal con la supuesta caridad cristiana que preside sus actuaciones.

Los datos explican claramente la desaparición por aplastamiento que sufrió la noticia del accidente del 3 de julio. No solo en Canal 9. Podemos ver también los grandes diarios que se publican en Valencia.Veamos:
Del 3 al 10 de julio Canal 9 emitió 153 noticias del accidente pero 170 de la visita papal. Fueron 420 minutos sobre el Papa en los distintos informativos de esos días por 351 del tema Metro. De la visita se incluyeron hasta 229 declaraciones de políticos, peregrinos, etc... por 153 sobre el caso del accidente. Además, en los "especiales informativos" también hubo evidente desequilibrio: 16'40 horas sobre el Papa; 9'17 sobre el suceso del Metro.
Más allá de los datos, hay que tener en cuenta como la segunda noticia en el tiempo, la presencia de Benedicto XVI en Valencia, ahoga a la primera. Del día 8 al día 10, los informativos de Canal 9 olvidan absolutamente el accidente y no le dedican más que 4 minutos y 26 segundos el día 10. Por contra, en esas tres jornadas hay 292 minutos de visita papal en los informativos, más 16 horas de emisión en directo de los distintos actos del Pontífice. El Metro había desaparecido.
No voy a entrar aquí en el enfoque de la información sobre el accidente del Metro que ya he dicho que estaba totalmente escorada hacia la versión oficial de la Generalitat: las declaraciones de los políticos del PP son una constante, la oposición no aparece; solo hay técnicos que corroboran la versión oficial de "accidente inevitable", y las víctimas muestran su dolor pero para nada dudas sobre lo sucedido. Además, el trabajo de "Barret Films", "0 responsables", ya evidencia el tipo de información que se hizo desde Canal 9.


En cuanto a los principales periódicos que se publican en la ciudad de Valencia, la tónica es parecida, aunque en proporciones muy diferentes.

"Levante": Del 4 al 12 de julio, le dedicó 111 páginas al accidente por 113 a la visita de Benedicto XVI. Los días 4 y 5 de julio "Levante" publicó 30 páginas del suceso del Metro pero el día 8, suplemento especial incluido, le dedicó 36 al Papa y desde ese instante, el accidente casi desaparece ya de su portada. El día 10 el mensaje clave del periódico es: "La Misa del Papa marca un hito en la historia de Valencia". El día 11 todavía la visita religiosa tiene más presencia que los muertos del Metro y, en jornadas posteriores, cuando el Papa ya ha vuelto a Roma, aunque el accidente vuelve a tener presencia ya es con un perfil mucho más bajo.

"Las Provincias": Es el rotativo que más se parece a Canal 9 en su línea informativa respecto a los dos grandes temas. Frente a 94 páginas sobre el accidente del Metro gasta 154 para referirse a Benedicto XVI y su presencia en Valencia. El día 6, dos días antes de la llegada del Papa, ya publica un suplemento sobre la visita. Ese día 6, las 13 páginas dedicadas al accidente se ven triplicadas por las 43 sobre el Papa. El día 7, cuando Benedicto XVI todavía está en Roma, la información que abre el periódico ya no es el accidente de la estación de Jesús sino la visita papal que todavía no se ha producido. Los días 9 y 10 de julio, "Las Provincias" publica 66 páginas ocupándose de la presencia en Valencia del Papa por solo 8 del accidente del Metro.

"El Mundo": También le acabó dedicando más espacio a Benedicto XVI que al Metro, en total, 53 páginas para el primero de los temas, 51 para el segundo. El accidente estuvo en la portada de "El Mundo" los tres primeros días (4, 5 y 6), mientras que la visita papal la consiguió el 7, 8, 9, y 10. Los días 9 y 10 no se da ninguna información del siniestro mientras que hay hasta 29 páginas dedicadas al Papa.

"El País": Es el único de los medios analizados que ocupa más páginas con el accidente que con la estancia de Benedicto XVI en Valencia; en concreto, 36 páginas para el suceso con 43 muertos por 24 para la visita religiosa. El accidente estuvo cuatro días en portada de "El País" (del 4 al 7) pero los tres días siguientes quien la ocupó fue el Papa. "El País" es, también, el medio que más cuestiona la versión oficial de la Generalitat en cuanto al accidente ferroviario y, sobre todo, es el que más espacio da a los análisis y opiniones críticas sobre la estancia del Papa en Valencia con motivo del Encuentro Mundial de las Familias.

En definitiva,  el análisis de los grandes medios (sin contar la radio) que se consumen en Valencia pone de manifiesto que tras tres días de amplia información (mejor o peor) sobre el accidente del Metro, el alud de noticias sobre el Papa desdibujó todo lo anterior. La memoria de la gente, del ciudadano corriente expuesto a miles de impactos informativos, sufrió un importante lavado en los días posteriores al siniestro gracias a la presencia (histórica, excepcional, grandiosa, multitudinaria, universal, global...) del Papa en Valencia. Tal circunstancia, unida a la habitual impunidad que durante tantos años ha rodeado la gestión del PP al frente de las instituciones valencianas, es lo que explica el distanciamiento de la gente respecto a las protestas de los familiares de las víctimas del 3 de julio. El machacón mensaje de que todo fue "imprevisible e inevitable" ayuda también a no fijar el recuerdo. Claro que después se publicaron cosas, se descubrieron datos, se desvelaron irregularidades... pero en el subconsciente de la ciudadanía el tema estaba borroso, poco definido, era una imagen difuminada. Eso fue lo que "Salvados" rompió. Todo estaba en calma, como dormido. Entonces llegó "Salvados" (también en una coyuntura política muy distinta a la de 2006) y lanzó una piedra en el estanque. Las aguas se removieron y la gente incluso se pudo permitir usar las protestas del Metro para hacer evidente su hartazgo general, su "hasta aquí hemos llegado". Por eso, la Plaça de la Mare de Déu estuvo ayer, de nuevo, llena y ya no se vaciará.




2 comentarios:

VENENO dijo...

Recuerdo una escena cinematográfica en la que “el padrino” encarga un asesinato y recalca “que parezca un accidente”, con la intención de que nadie le involucre. Pero que ocurre cuando hay un accidente y alguien dice: “que parezca un accidente”. Primero, le quita veracidad al hecho ¿accidente?. Segundo, la sobreactuación de testigos, la ausencia de pruebas y el resto del atrezzo, conduce inexorablemente a involucrar al “padrino” como responsable último. Esta escenografía, tristemente repetida en otros casos: “Yac 42”, “ Prestige”, “11M”, suele tener el mismo final. Las prisas, la utilización partidista, lobbys de presión, intereses ocultos y una nebulosa de pequeños acontecimientos, vanidades, obviedades y olvidos, concluyen siempre de la misma forma: rapto a la verdad, ausencia de responsabilidad y el nulo propósito de enmienda. Y un poco más tarde: indulto.

PACO CUADRADO dijo...

Todo fue una comedia montada por el Pp Valenciano.
Pero despues de esos momentos vino la desidia de la ciudadanía Valemnciana, ante esta catastrofe Ferroviaria.
A mi no me vale que muchos ciudadanos digan hoy día que no se enteraron.
Jugaron sucio los gobernantes, del PP y estoy seguro que deberan pagar su cuota de responsabilidad.
El engaño al final queda al descubierto.