domingo, 23 de junio de 2013

El PP y mi abuela

Ni Consuelo Ciscar, aunque se le parezca, ni Rita Barberá, la madre del valenciano, según el PP, es  la "Dama de Elche"

Mi abuela se llamaba Carmen y nació en 1908 en Llavaneres, comarca de El Maresme, un pueblecito situado 35 kilómetros al norte de Barcelona que, por aquel entonces, no llegaría a los mil habitantes. Hija de una familia de labradores, mi abuela, que gastaba esa inteligencia natural que da el sentido común y la ausencia de comodidades, se quedó en los estudios básicos. Era catalanoparlante aunque si se tenía que pasar al castellano... pues lo hacía. Lo entendía mejor que lo hablaba, pero lo hablaba bien. Había trabajado en casas de señores ricos y en esos ambientes, también en Catalunya, el castellano es de uso habitual. Mi abuela no había viajado mucho aunque, ya mayor, hizo alguna escapada a Lisboa, Roma o París. Eran viajes organizados por la Parroquia y ella iba encantada. Lo que sí hacía bastante a menudo era pasar unos días conmigo en  Bétera, donde vivo, comarca del Camp de Túria, muy cerquita de Valencia. Bétera es un pueblo valencianoparlante y a mi abuela, que sordeaba un poco, le gustaba poder salir a la calle, sobre todo ir al mercado de los martes, y entenderse con la gente sin tener que abandonar el catalán. Todos la entendían y ella a todos entendía. Se sorprendía de que en lugar de "sortir" (salir) le hablaran de "eixir" aunque recordaba que a la salidas posteriores de las casas, en Llavaneres, siempre se le había llamado "eixida". Cuando escuchaba a alguien hablar de una "granera" ( escoba) no le sonaba nuevo pese a que ella toda la vida había dicho "escombra" porque se acordaba de una parienta lejana que tenía en Tivissa, en Tarragona, que también usaba "granera". Si a mi abuela alguien le hubiera dicho que las señoras del mercado de Bétera hablaban en un idioma diferente al suyo le habría contestado con una media sonrisa, algo así como: "estàs de broma...", que traducido y actualizado vendría a ser "tú me estás vacilando".
Pues sí, el Partido Popular mantiene que mi abuela, barcelonesa, y las señoras que le vendían lechugas y tomates en el mercado de Bétera no hablaban el mismo idioma. Los del PP están en una campaña para que la Real Academia Española (RAE) modifique su diccionario para contemplar el carácter diferenciado del valenciano respecto al catalán. Para ello, esta semana han presentado una proposición de especial urgencia en Les Corts Valencianes. Aseguran que el valenciano viene del íbero con influencias griegas, latinas y fenicias y que su origen nada tiene que ver con el catalán. O sea, que mi abuela era políglota y murió sin saberlo. Porque, claro, en aplicación de las teorías de los muchachos de Rajoy, la buena señora hablaba dos idiomas, valenciano y catalán, a los que, siguiendo la misma lógica, cabría añadir el mallorquín, el alguerés y, desde hace unas semanas, el LAPAO; eso que siempre había sido el catalán que se hablaba en las poblaciones aragones colindantes con Lleida y que ahora, también por obra y gracia del PP, ya no es catalán sino la "Lengua Aragonesa Propia del Aragón Oriental" (LAPAO). Pero no se queda ahí la cosa. Recuerden que les he dicho que mi abuela también, como no, hablaba castellano, con lo cual podemos concluir que, en realidad, hablaba también argentino, venezolano, chileno, mejicano, peruano, ecuatoriano, boliviano, colombiano, nicaragüense, uruguayo, paraguayo... En fin que no sé como mi abuela no acabó de interprete en la ONU. Así por encima, no le salía por menos de treinta idiomas distintos. Además, lo orgullosa que estaría mi abuela de saber que su nieto, un servidor, a toda la lista de lenguas hasta ahora enumeradas le añadía ingles, escocés, galés, irlandés, norirlandés, australiano y unos cuantas docenas más que harían demasiado largo este artículo. En resumen, que cuando escuchen al PP decir que el catalán y el valenciano son dos idiomas distintos, ríanse de ellos, llámenles ignorantes, búrlense... pero sobre todo piensen que tal discurso no es más que una nueva prueba de la falta de honradez del partido de Mariano Rajoy. Son tramprosos y las mismas trampas que montan para llevarse el dinero de la visita del Papa, las recalificaciones urbanísticas o las ayudas al Tercer Mundo, las montan para ganar votos al precio que sea. Consideran que el secesionismo lingüístico les puede ser electoralmente rentable y, ahora que las encuestan no les son propicias, se aferran a él como tabla de salvación. No es nada personal. A ellos el valenciano les importa una higa, de hecho no lo hablan, y si lo utilizan es para destrozarlo. Lo que pasa es que, como siempre que ven acercarse la tormenta, sacan el valenciano en procesión, las esencias, el enemigo exterior. Si han de mentir, mienten; si han de ir contra los científicos, van, y si han de negar las evidencias, las niegan. No conocen la vergüenza, ni tienen sentido del ridículo. Puede que otras veces les haya funcionado, esta vez a no. Están aplicando recetas que ya no valen. Lo que hoy se cierne sobre el PP no es una tormenta sino el diluvio universal. Están amortizados y de ésta no se escapan a golpe de ocurrencias. Como diría mi abuela son "un desfet de temps"' o sea, un atajo de inútiles.

viernes, 14 de junio de 2013

La siesta griega de TVE

http://www.cadenaser.com/recorte/20130612csrcsrint_2/LCO668/Ies/Empleados-radiotelevision-publica-griega-ERT-permanecen-sede-estacion-Agia-Paraskevi-Atenas.jpgUn grupo de trabajadores de la televisión pública griega en las instalaciones de la emisora después de su cierre por parte del gobierno (Foto:EFE)

Sin medios audiovisuales públicos nunca tendremos una democracia mejor que la que tenemos hoy. Es más, sin televisión pública cada vez tendremos peor democracia y, por tanto, peores servicios y menos derechos. Así que cuando ustedes, que me están leyendo, vean, sepan o les digan que tal o cual televisión pública es una mierda, está manipulada, no es útil o la van a cerrar, preocúpense y preocúpense mucho porque es el anuncio de que, más pronto que tarde, su calidad de vida se resentirá. Igual que los partidos de izquierdas, todo el espacio que ceden los medios públicos lo ocupan los privados, con lo cual el discurso de derechas (y sus valores) se hacen más y más dominantes hasta convertirse en hegemónicos. ¿O es que alguien cree que los medios no han tenido nada que ver en el culto social a la competitividad, la insolidaridad, el aislamiento...?
Pues bien, dicho todo esto, resulta que Grecia ha acabado con su televisión pública. Lo ordena Europa. La misma Europa que en sus solemnes documentos políticos proclama y ampara la necesidad de los medios audiovisuales públicos exige más y más recortes y, ya puestos, se llevan por delante la televisión pública. Europa, no nos engañemos, es la excusa, el chivo expiatorio de todas las culpas. Lo que está detrás de la ofensiva contra los medios públicos es la voluntad de engordar la cuenta de resultados de las televisiones privadas pero, sobre todo, el intento de que no haya testigos de la depredación económica, social y política con la que el capitalismo quiere sacar tajada de los restos de su propio naufragio. Se busca una ciudadanía distraida, y los medios público están para justo lo contrario; son, pues, el enemigo. Se trata de no dejar ni un resquicio en el ámbito de la comunicación fuera de la lógica del mercado, fuera del control de los grandes grupos económicos. ¿Qué es eso de medios que miden su valor por su rentabildad social? ¿Principios éticos, calidad, cohesión social, cultura, respecto a las minorías? ¿Qué es todo eso, para qué sirve? Nada, nada, un mal ejemplo. ¿Y lo de la información comprometida, profesional, crítica, desobediente? Ni pensarlo, las líneas rojas del sistema no se tocan.
Grecia ya ha caído, vendrán muchas más. En televisión pública España está, de hecho, como Grecia. Igual que no estamos intervenidos pero, para el caso, como si lo estuviéramos; es verdad que disponemos de televisiones públicas pero como si no estuvieran. Televisión Española (TVE)  es un ente a la deriva que ni los profesionales que hasta hace cuatro días fueron capaces de hacerla con dignidad pueden ahora mantenerla en la senda del servicio público. Estamos ante una televisión adocenada, servil y prescindible donde la información se hace al dictado del gobierno del PP y la producción es cosa de El Corte Inglés, el BBVA o Telefónica. Sepan ustedes que ahora para hacer un programa en TVE o te lo paga alguna de estas grandes empresas o no hay programa. ¿A ésto se le puede llamar televisión pública? Pues no.
En cuanto a las autonómicas, todas están temblando. Jibarizadas, precarizadas, manipuladas, disminuidas y a las puertas de su "despedida y cierra". Tendremos un estado de las autonomías con unos ciudadanos que no disponen de una televisión de referencia para los hechos o las cuestiones más próximas. A la gente se la convoca a votar unos parlamentos autonómicos de los que nada se sabe más allá de lo que, ocasionalmente, ofrecen sobre ellos las grandes cadenas. Es decir, la inmensa mayoría vota en clave autonómica sin disponer de verdadera información autonómica, con las noticias estatales como marco de referencia. Consecuencia: si solo salen PP y PSOE, la gente los considera lo único posible y eso es lo que se vota. Qué casualidad que luego sean los dos partidos que garantizan la continuidad del sistema. Todo cuadra. Mientras la izquierda, la que está dispuesta a serlo también si gobierna, no tenga un plan para revertir todo esto y hasta que los ciudadanos no sean conscientes de lo que se juegan con la desaparición de los medios públicos, la deriva continuará, la democracia irá a peor y nuestra vida, también.

martes, 11 de junio de 2013

¿A quién le importa lo que diga Aznar?

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José María Aznar, en el centro, con George W. Bush a su izquierda, en un descanso de la cumbre del G-8 en Canadá en 2002. (Foto: Reuters)

Lo de escribir sobre algo a lo que uno considera que se le da más importancia de la que merece resulta contradictorio y, por tanto, complicado... pero lo voy a hacer.
No entiendo por qué genera tanto revuelo lo que diga o deje de decir el expresidente del Gobierno, José María Aznar. Sus palabras son huecas, fruto de un ego desmedido que ya ha trascendido los límites de lo normal para adentrarse en lo caricaturesco. Su tiempo ha pasado. Su gestión remó a favor de corriente en lo económico y, en lo político, aguantó el tirón cuando no pudo ser él, en la primera legislatura, cuando tuvo que pactar y, luego, en la segunda, sobrepasado por su propio yo y la mayoría absoluta, encadenó los despropósitos, los abusos democráticos y la burla a los ciudadanos hasta rematar con aquella vergonzosa gestión informativa de los atentados del 11-M.
Como si de un rey absoluto se tratara (así de democrático es el PP) señaló a su sucesor y ahora reniega de él. Bueno, ¿y qué? ¿Qué más da lo que opine Aznar de Rajoy? Si dijera a todo que sí tendría poco valor porque ya se sabe que "el ojo del amo engorda al caballo" pero diciendo a todo que no todavía queda más ridículo. Lo escogió él y ahora lo señala como un mal presidente, ¿nos tenemos que creer que su ojo clínico falló en el momento del "dedazo" y, en cambio, ahora acierta en sus reflexiones? Su credibilidad es limitada, muy limitada. Por usar la terminolgía de otro expresidente, Felipe Gónzález, Aznar más que un "jarrón chino" parece un "jarrón de los chinos".
Además, lo que le echa en cara José María Aznar a Rajoy está fuera de la realidad. En todo caso, solo sirve de carnaza para lo más reaccionario y derechista de la ya de por si derechista derecha española. ¿De dónde se saca Aznar que el pueblo español votó a Rajoy para que hiciera más recortes (cuando Aznar y la derecha hablan de reformas quieren decir recortes, eso ya lo sabemos)? Que revise el Sr. Aznar el programa electoral del PP. El problema es justo el contrario: Rajoy está siendo mucho más de derechas de lo que la ciudadanía esperaba y pedía. Es más, que se acuerde Aznar y todo su coro de jaleadores, empezando por el periódico "El Mundo", que el PP gana las elecciones cuando ofrece siempre su rostro más progresista y social. Ganaron en 1995 ofreciendo regeneración democrática, repitieron en 2000 después de una legislatura de perfil político bajo y volvieron a ganar en 2011 diciéndole a la gente que le iban a dar trabajo. La realidad es que no han dado no trabajo, ni sanidad, ni educación, ni justicia, ni medios públicos democráticos, ni nada...
Sobre la preocupación aznarista por el "España se rompe", solo hay que recordar como hablaba catalán en la intimidad y recitaba a poetas catalanes cuando le interesaba pactar con CiU, como fue de generoso entonces con la cesión de competencias, como llegó a llamara ETA "movimiento de liberación nacional vasco" o como, según reconoció Arzalluz, le sacaron "más a Aznar en 14 días que a Felipe González en 13 años".
Por lo demás, cómo nos vamos a tomar en serio al señor del "estamos trabajando en ello" presentado por Eduardo Zaplana ("tú le pides dos o tres millones y nos los repartimos bajo mano"). Sus declaraciones no tiene valor alguno. La derecha, la que de verdad manda en España, la que manda en Europa, quieren que el PP haga lo que está haciendo Rajoy; ya les va bien con un "gerente" de obediencia segura y no necesitan caudillos nostálgicos. Están apurando el sistema y no quieren más ruido del necesario. Además, puestos a tener interés por las palabras de Aznar, yo solo deseo que explique, por ejemplo, cómo es posible que la boda de su hija fuera casi una reunión de familias mafiosas, o por qué se llevó los sobresueldos que se llevó hasta llegar al gobierno, o cómo es posible que su partido tuviera una contabilidad "B" que él desconocía (¿la desconocía, no?), o por qué, como dice el exdiputado Del Burgo, decidió pagar en secreto y en sobres complementos salariales a todos sus colaboradores... Estaría bien saber qué opina de Correa, de Bárcenas, de Blesa, de Matas o de Camps, solo por citar alguno de sus "aciertos". Dirán que soy un excéntrico pero me interesa más que el expresdient se explique sobre todo que sus nuevas lecciones sobre economía o sus veladas amenazas de "voy a volver".
Y una última cosa, de los medios afines al PP ya he apuntado que hacen, mal que bien, un simple papel de palmeros, pero de los supuestamente profesionales, me escandaliza tanto papanatismo, tanto espacio a las falsas recetas del "neoliberal" Aznar. Justamente cuando lo que ya resulta una evidencia es que el sistema capitalista (y el político del que se sirve) hace aguas por todos lados, en lugar de profundizar en las recetas económicas (y políticas) alternativas, que las hay, cada vez más, se dedican a dar pábulo a un señor que solo quiere ir más allá del fracaso. A ver si es que todo forma parte de un plan... y están todos "trabajando en elloooooo...".

jueves, 6 de junio de 2013

El PP valenciano: un grupo parlamentario imputado por 36 delitos diferentes.

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El president de la Generalitat, Alberto Fabra (d.), saluda a Rafael Blasco en Les Corts (Foto: G. Caballero)

"¿Más dinero? Ni pensarlo. Si con lo que tenéis ya estáis camino de los 11 imputados, con más dinero podríais llegar a treinta". Esta sería, más o menos, la respuesta del president del Gobierno, Mariano Rajoy, si Alberto Fabra, el president de la Generalitat valenciana, se atreviera algún día  a pedirle más y mejor financiación. Este fin de semana Rajoy está en Peníscola, en una convención del PP, podrá oler de cerca el asfixiante hedor a corrupción que desprenden sus correligionarios valencianos. Por más que Rajoy tenga ya el olfato acostumbrado, este fin de semana sabrá lo que es bueno.
Esto días resulta vergonzoso ver como los diputados del PP en Les Corts Valencianes pasan por el escaño del "superimputado-procesado" Rafael Blasco para estrecharle la mano y expresarle su solidaridad. Solidarios con quien hasta ahce cuatro días era su todopoderoso y temible portavoz y al que obedecían sin rechistar incluso cuando los encerraba en una sala para que vieran la película "Invictus" y se cargaran de moral. ¿Solidaridad? Acaba de salir la petición de pena que reclaman para él tanto la Fiscalia (14 años de prisión) como la Abogacía de la propia Generalitat gobernada por el PP (11 años) y todavía ni uno solo de los restantes 54 diputados del grupo Popular ha salido a decir que resulta vergonzoso aguantar en el escaño a un personaje de tal catadura. No se trata de condenarlo antes del juicio. Como ciudadano corriente Blasco, mientras un juez no diga lo contrario, es inocente y, por eso, sigue en la calle. Políticamente es otra cosa. Las dudas que se ciernen sobre él, las afirmaciones del juez instructor, los informes policiales, los informes de la Fiscalía, los informes de los abogados de la Generalitat y su falta de explicaciones le inhabilitan absolutamente para desempeñar un cargo de representación. El hecho de que nadie en su grupo levante la mano para denunciar una cosa tan obvia a quien inhabilita de hecho es a toda la bancada del PP ya que con su silencio se delatan como cómplices políticos de las fechorías de su compañero. Las acusaciones contra Blasco no son una cuestión menor. Se le imputan delitos de prevaricación, malversación de caudales públicos, tráfico de influencias y falsedad documental y a los hasta 14 años de cárcel se le suman 33 de inhabilitación. Además, tiene pendiente una segunda causa donde a los cuatro delitos anteriores se le añade cohecho. La Fiscalía considera a Blasco el "director" de una red dedicada a saquear el dinero público destinado a distintos programas de cooperación internacional. No es que le señalen simplemente como el jefe de los ladrones sino que dicen de él que comandaba una banda que se dedicaba a robar precisamente a los más pobres del planeta. Y ahora atiendan porque aquí viene la explicación del silencio del PP valenciano: prevaricación, cohecho, tráfico de influencias, falsedad documental, malversación de caudales públicos, prevaricación, tráfico de influencias, malversación de caudales públicos, prevaricación, revelación de información privilegiada, tráfico de influencias, cohecho, delito electoral, falsedad documental, revelación de información privilegiada, cohecho, tráfico de influencias, cohecho, prevaricación, delito electoral, falsedad documental, delito electoral, falsedad documental, prevaricación, cohecho, prevaricación, delito electoral y falsedad documental. Sí, son los 28 delitos de los que se acusa a los nueve diputados del PP en Les Corts que están imputados en distintos sumarios (Yolanda García, Ricardo Costa, Angelica Such, David Serra, Vicente Rambla, Luis Diaz Alperi, Sonia Castedo, Milagrosa Martínez y el mismo Rafael Blasco). A estos nueve, salvo sorpresa de última hora, habrá que añadir en breve dos diputados más, Francsico Camps, expresident de la Generalitat, y Rita Barberá, alcaldesa de Valencia, a quien el juez del caso Noos atribuye los presuntos delitos (por partida doble) de falsedad documental, prevaricación, malversación de fondos públicos y fraude. Ya no estaremos ante 28 posibles delitos cometidos por los diputados del PP sino ante 36.

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De izquierda a derecha, Alberto Fabra, Rita Barberá y Francisco Camps en Les Corts. Al fondo, la diputada Yolanda García, también imputada (Foto: EFE).

En tales circunstancias, ¿quién se va a atrever a señalar a Blasco si él mismo o cualquier de sus amiguitos del alma compañeros de escaño están igual? Es más, ¿quién se va a creer que pueda haber 11 diputados del PP con graves causas pendientes (más Pedro Hernández Mateo que hace unos meses tuvo que dejar el escaño al ser condenado a 3 años de cárcel por prevaricación y falsedad documental en una contrata de recogida de basuras) y que los demás no se hayan enterado de nada de lo que hacían sus compañeros, ni hayan sospechado de ellos, ni les hayan pedido explicaciones?
No es cuestión de nueve, ni de once diputados, es la explosión incontrolada de una organización política convertida en una banda de mafiosos, un partido al margen de la ley. Muchos metían la mano en la caja y todos, todos, callaban, lo cual es también muy propio de los comportamientos mafiosos. Sin ir más lejos, el actual president de la Generalitat, Alberto Fabra, quien habla de tolerancia cero contra la corrupción pero solo toma medidas obligado por decisiones judiciales. Él es el primero de los cómplices. Alguien con mando en plaza (como tiene él) y con verdadera voluntad regeneradora tiraría de la manta sin esperar que los jueces le marcaran los tiempos. La política no tiene que esperar a los tribunales, y aquí hablamos de política. Investigar en el interior de su partido y no dejar ni una sola duda pendiente, aclararlo todo; esa debería ser la tarea de Fabra.  Los mismos papeles que están sirviendo a los jueces para imputar y condenar los tiene él a su disposición, y mucho antes. No tiene excusa. El único problema es que su cargo y hasta él mismo están unidos a la manta y con el tirón sería uno de los que caería. No hay que olvidar que su carrera política está cimentada a la sombra de Francisco Camps y, sobretodo, de alguien tan "onorevole" como el capo del PP en Castellón, Carlos Fabra.

martes, 4 de junio de 2013

Con periodismo se llena la Plaza del Accidente del Metro de Valencia

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El Papa Benedicto XVI en su visita del 8 de julio de 2006 a la boca de la estación don de 5 días antes habían muerto 43 personas en un accidente que él mismo contribuyó a esconder (Foto: "Levante")


Pasado un mes desde que "Salvados" puso de actualidad el accidente del Metro de Valencia que el 3 de julio de 2006 costó la vida a 43 personas y dejó gravemente heridas a otras 47, ayer, como todos los días 3 de cada mes, la Asociación de Víctimas se concentró en la Plaça de la Mare de Déu y, de nuevo, la llenó hasta los topes. Ya sucedió con la concentración del 3 de mayo. Hasta ese momento, las protestas habían reunido a muy poca gente pero el reportaje de "Salvados", emitido unos días antes, movilizó a miles de personas. Ese 3 de mayo, el reportaje de "Salvados" estaba caliente en la retina de todos. Ayer, pasados treinta días, con los ánimos supuestamente más calmados, la gente volvió a responder.
La pregunta es: ¿Por qué ha sido necesario el programa de Jordi Évole (combinado con los reportajes que la productora valenciana Barret Films está haciendo sobre  el caso) para que la protesta de los familiares de las víctimas haya conseguido el apoyo popular?
La respuesta está, obviamente, en los medios de comunicación. En su actitud en el momento del siniestro y, sobre todo, en su forma de entender la información.
Lo cierto es que hasta que "Salvados" fijó su objetivo en el accidente de 2006 ningún medio potente había apostado de forma decidida por el tema. No dijo que nadie hubiera informado del accidente; de hecho, la mayor parte de la información desvelada por "Salvados" ya la habían publicado otros medios. Lo que afirmo es que nadie se preocupó de darle la entidad que se merecía al tema y de no dejar que otras noticias oscurecieran su relevancia. Creo que aquí está la clave de la "desmemoria" ciudadana respecto al accidente. En el momento de los hechos, en esos primeros 15 días de julio de 2006, otra noticia tapó al accidente: el viaje del Papa Benedicto XVI a Valencia con motivo del Encuentro Mundial de las Familias.
Cierto es que entre el 3 de julio de 2006, día del accidente, y el 8, que fue cuando llegó el Papa, los distintos medios se ocuparon ampliamente del siniestro del Metro. Digo se ocuparon ya que informar es otra cosa. La fidelidad a la versión oficial de la Generalitat en el sentido de que todo fue un desgraciado e imprevisible accidente tuvo, en general, más presencia de la razonable y, en el caso de Canal 9, fue el único discurso que apareció en pantalla.
Después de cuatro días de abundante presencia del accidente en los medios, el tema desapareció de golpe sepultado bajo las fanfarrias y el boato de la visita papal a Valencia. En este sentido, y más allá de  la conocida actuación del PP que no solo usó al Papa para tapar al accidente sino que, vía la red Gürtel y la dirección de Canal 9, aprovechó para fabricar millonarias comisiones, la actuación de la cúpula eclesiástica de participar en el maquillaje del accidente encaja poco y mal con la supuesta caridad cristiana que preside sus actuaciones.

Los datos explican claramente la desaparición por aplastamiento que sufrió la noticia del accidente del 3 de julio. No solo en Canal 9. Podemos ver también los grandes diarios que se publican en Valencia.Veamos:
Del 3 al 10 de julio Canal 9 emitió 153 noticias del accidente pero 170 de la visita papal. Fueron 420 minutos sobre el Papa en los distintos informativos de esos días por 351 del tema Metro. De la visita se incluyeron hasta 229 declaraciones de políticos, peregrinos, etc... por 153 sobre el caso del accidente. Además, en los "especiales informativos" también hubo evidente desequilibrio: 16'40 horas sobre el Papa; 9'17 sobre el suceso del Metro.
Más allá de los datos, hay que tener en cuenta como la segunda noticia en el tiempo, la presencia de Benedicto XVI en Valencia, ahoga a la primera. Del día 8 al día 10, los informativos de Canal 9 olvidan absolutamente el accidente y no le dedican más que 4 minutos y 26 segundos el día 10. Por contra, en esas tres jornadas hay 292 minutos de visita papal en los informativos, más 16 horas de emisión en directo de los distintos actos del Pontífice. El Metro había desaparecido.
No voy a entrar aquí en el enfoque de la información sobre el accidente del Metro que ya he dicho que estaba totalmente escorada hacia la versión oficial de la Generalitat: las declaraciones de los políticos del PP son una constante, la oposición no aparece; solo hay técnicos que corroboran la versión oficial de "accidente inevitable", y las víctimas muestran su dolor pero para nada dudas sobre lo sucedido. Además, el trabajo de "Barret Films", "0 responsables", ya evidencia el tipo de información que se hizo desde Canal 9.


En cuanto a los principales periódicos que se publican en la ciudad de Valencia, la tónica es parecida, aunque en proporciones muy diferentes.

"Levante": Del 4 al 12 de julio, le dedicó 111 páginas al accidente por 113 a la visita de Benedicto XVI. Los días 4 y 5 de julio "Levante" publicó 30 páginas del suceso del Metro pero el día 8, suplemento especial incluido, le dedicó 36 al Papa y desde ese instante, el accidente casi desaparece ya de su portada. El día 10 el mensaje clave del periódico es: "La Misa del Papa marca un hito en la historia de Valencia". El día 11 todavía la visita religiosa tiene más presencia que los muertos del Metro y, en jornadas posteriores, cuando el Papa ya ha vuelto a Roma, aunque el accidente vuelve a tener presencia ya es con un perfil mucho más bajo.

"Las Provincias": Es el rotativo que más se parece a Canal 9 en su línea informativa respecto a los dos grandes temas. Frente a 94 páginas sobre el accidente del Metro gasta 154 para referirse a Benedicto XVI y su presencia en Valencia. El día 6, dos días antes de la llegada del Papa, ya publica un suplemento sobre la visita. Ese día 6, las 13 páginas dedicadas al accidente se ven triplicadas por las 43 sobre el Papa. El día 7, cuando Benedicto XVI todavía está en Roma, la información que abre el periódico ya no es el accidente de la estación de Jesús sino la visita papal que todavía no se ha producido. Los días 9 y 10 de julio, "Las Provincias" publica 66 páginas ocupándose de la presencia en Valencia del Papa por solo 8 del accidente del Metro.

"El Mundo": También le acabó dedicando más espacio a Benedicto XVI que al Metro, en total, 53 páginas para el primero de los temas, 51 para el segundo. El accidente estuvo en la portada de "El Mundo" los tres primeros días (4, 5 y 6), mientras que la visita papal la consiguió el 7, 8, 9, y 10. Los días 9 y 10 no se da ninguna información del siniestro mientras que hay hasta 29 páginas dedicadas al Papa.

"El País": Es el único de los medios analizados que ocupa más páginas con el accidente que con la estancia de Benedicto XVI en Valencia; en concreto, 36 páginas para el suceso con 43 muertos por 24 para la visita religiosa. El accidente estuvo cuatro días en portada de "El País" (del 4 al 7) pero los tres días siguientes quien la ocupó fue el Papa. "El País" es, también, el medio que más cuestiona la versión oficial de la Generalitat en cuanto al accidente ferroviario y, sobre todo, es el que más espacio da a los análisis y opiniones críticas sobre la estancia del Papa en Valencia con motivo del Encuentro Mundial de las Familias.

En definitiva,  el análisis de los grandes medios (sin contar la radio) que se consumen en Valencia pone de manifiesto que tras tres días de amplia información (mejor o peor) sobre el accidente del Metro, el alud de noticias sobre el Papa desdibujó todo lo anterior. La memoria de la gente, del ciudadano corriente expuesto a miles de impactos informativos, sufrió un importante lavado en los días posteriores al siniestro gracias a la presencia (histórica, excepcional, grandiosa, multitudinaria, universal, global...) del Papa en Valencia. Tal circunstancia, unida a la habitual impunidad que durante tantos años ha rodeado la gestión del PP al frente de las instituciones valencianas, es lo que explica el distanciamiento de la gente respecto a las protestas de los familiares de las víctimas del 3 de julio. El machacón mensaje de que todo fue "imprevisible e inevitable" ayuda también a no fijar el recuerdo. Claro que después se publicaron cosas, se descubrieron datos, se desvelaron irregularidades... pero en el subconsciente de la ciudadanía el tema estaba borroso, poco definido, era una imagen difuminada. Eso fue lo que "Salvados" rompió. Todo estaba en calma, como dormido. Entonces llegó "Salvados" (también en una coyuntura política muy distinta a la de 2006) y lanzó una piedra en el estanque. Las aguas se removieron y la gente incluso se pudo permitir usar las protestas del Metro para hacer evidente su hartazgo general, su "hasta aquí hemos llegado". Por eso, la Plaça de la Mare de Déu estuvo ayer, de nuevo, llena y ya no se vaciará.




sábado, 1 de junio de 2013

¿Están locos estos políticos?


Rita Barberá y Francisco Camps durante un miting del PP (Foto: EFE)

Más que cualquier ensayo sobre desafección de los ciudadanos por la política, más que diez grandes encuestas sobre la poca credibilidad de los políticos, más que cien reflexiones sobre la distancia que hay entre la realidad que manejan los dirigentes políticos y la realidad real, lo sucedido este final de semana explica perfectamente cómo y por qué la ciudadanía ya no se cree nada de lo que hacen (y mucho menos de lo que dicen) quienes nos gobiernan. En resumen, sucede que nos hemos perdido el respeto unos a otros. Los políticos no respetan a la gente y, consecuentemente, la gente no les respeta a ellos, los tiene por bultos sospechosos y, claro, una relación que precisa de un mínimo de confianza, cimentada justamente en lo contrario, en la desconfianza, no es una relación sino un divorcio sin solución. Veamos unos ejemplos.

1. Alberto Fabra, el president de la Generalitat valenciana, contrata a un entrenador de liderazgo a cuenta de las arcas públicas: 20.000 euros, el sueldo de un trabajador de todo un año. Luego, con la polémica ya desatada,  dice que no, que lo  pagará de su bolsillo pero su número dos, José Ciscar, ya había justificado la bondad de la contratación. Fabra lo resuelve asegurando "lo pago yo, y no se hable más". Pues sí, hay que hablar más, porque lo grave del caso, más allá del abuso de pretender gastar 20.000 euros de todos para un "entrenador de liderazgo", está en el drama de tener a un President que necesita un curso de ese tipo, que piensa que eso le puede ser útil. A un cargo como el de President de la Generalitat se debería llegar ya con capacidad de liderazgo. Así sería si la promoción en política fuera por méritos y no se acabara escogiendo siempre al más mediocre y al más obediente. Así llegó Fabra al cargo y no hay curso, ni entrenador, ni marketing, ni silicona o botox político que lo resuelva.

2. El Banco de España plantea que para crear empleo se permitan salarios fuera de Convenio o por debajo del SMI (Salario Mínimo Interprofesional). Sí, claro, lo siguiente será pedir que los contratos no vayan ligados a un sueldo, vamos que la gente trabaje sin cobrar... Eso sí facilitaría la creación de puestos de trabajo. Por eso el Banco de España dice que las reformas se han quedado cortas. De lo que no hay duda es que Luis María Linde, el gobernador del Banco de España, cobra bastante más que el SMI. Para ser exactos, por sus primeros seis meses al frente de la entidad (pública, recuérdese) se embolsó más de 81.000 euros.

3. El juez del "caso Noos" señala a la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, como posible autora de distintos delitos de prevaricación, malversación de caudales públicos, fraude y falsedad documental. La respuesta de Barberá es: "a ver si parecerá que me he saltado a la torera la legalidad". ¡Exacto! Eso es lo que dice el juez Castro, que Barberá fue, como Francisco Camps, imprescindible y clave para que Iñaki Urdangarín pudiera llevarse irregularmente miles de euros gracias a distintos contratos con las administraciones valencianas. Es decir, una alta responsable política acusada de hasta cuatro delitos y, en lugar de dar explicaciones, se lleva las manos a la cabeza, se hace la ofendida y responde: "yo no he firmado nada". Cómo si no supiéramos que nada de lo que se hace en Valencia se hace sin el beneplácito de Rita Barberá. La sensación de impunidad es otra de las características que diferencian a los gobernantes de los gobernados y, en el caso de Barberá, un juez ha venido a romper el hechizo. Ella parece no haberse percatado todavía.

4. Por si no hubiera bastante con lo que ya sabíamos, resulta que a la ministra de Sanidad, Ana Mato, la "red Gürtel" le pagó también parte de un viaje a Disneyland París que hizo en 1998 con su hijo. Viajes, fiestas, coches, comidas... Mato vivía a costa de la Gürtel, todo le salía gratis pero ella pensaba que todo lo pagaba el marido (que es quien tenía relaciones con Gürtel). El clásico "yo gasto y no pregunto de donde sale el parné". Nadie normal se puede creer tanta ignorancia, tanta candidez. En todo caso, tanta estulticia es impropia de alguien con capacidad para llegar a ministro. Luego, con lo que ya conocemos, Mato, si no se enteraba, debe dimitir por no dar la talla para ser ministra y si lo sabía, pues por cómplice. Cuando incluso se apela a que es propio del machismo acusar a una mujer por lo que hacía su marido es que ya quedan pocos argumentos. Lo que es puro machismo es hacer pasar a la mujer por estúpida usando esa trasnocha imagen de que es normal que los asuntos de dinero sean cosas "del hombre" y ajenos a "las señoras".

5. La Generalitat valenciana presenta un plan de empleo que pretende crear en tres años 15.000 puestos de trabajo. La presentación se hace con toda solemnidad: las máximas autoridades autonómicas, las municipales, los responsables de las Diputaciones... Grandes palabras, grandes promesas pero el caso es que se habla de crear 5.000 empleos por años en una comunidad con más de 700.000 parados y que el año pasado acabó, sin negociación alguna, con más de 4.000 puestos de trabajo dependientes de la Generalitat. Solo de Radiotelevisión Valenciana, negándose a discutir cualquier plan alternativo, se mandaron al paro en un solo día a 1.200 personas. ¿Alguien, pues, va a creerse, el solemne Plan de Empleo? Difícil.

6. La líder del PP catalán, Alicia Sáncez Camacho, triplicó entre 2009 y 2011 sus cobros del Partido Popular. En plena crisis, Sánchez Camacho pasó de 35.000 a 113.000 euros. No crean que eso es todo, a los 113.000 euros hay que añadirles otros 67.000 provinientes de sus cargos institucionales. En total, pues, 180.000. Ahora viene lo bueno: Sánchez Camacho es diputada en Catalunya y senadora en Madrid y cobra dedicación exclusiva por esos cargos; no será muy exclusiva cuando el PP le da otros 113.000 por lo que hace para el partido. Sus explicaciones tampoco tienen desperdicio. Asegura que hay años de elecciones en los que los mítines y desplazamientos se multiplican y eso es lo que explica los cobros añadidos. O sea, que de sacrificio, ni uno. Eso sí, luego hay mil razones para justificar la necesidad de que los demás se aprieten el cinturón aunque "servidora" no perdone ni los discursos.

7. Los Príncipes abucheados en el Liceo de Barcelona. La vicepresidenta del gobierno Soraya Sánchez de Santamaría asegura que eso es "una falta de respeto". Bueno, en todo caso, los silbidos serán igual de respetuosos que los aplausos que llevaban cosechando desde hace veinte años. Lo que sucede es que posiblemente la gente está un poco harta de tanto paripé y le gustaría escuchar al Príncipe opinando sobre los escándalos de corrupción que rodean a la Corona. No hay que olvidar que los que silbaban son los que le pagan el sueldo. Que todo se esté desmoronando, que la vida de miles de personas esté en un túnel oscuro y quizá sin salida, y que la Monarquía pase como si todo fuera normal no parece muy razonable.

8. Un programa de televisión ("Salvados") recuerda, prueba y constata todas las irregularidades que se cometieron en la investigación, tanto política como judicial, del accidente el Metro de Valencia que en 2006 costó la vida de 43 personas, miles de personas se concentran en el centro de ciudad pidiendo que se retomen las investigaciones... pues bien, el ayuntamiento de Valencia, con mayoría absoluta del Partido Popular, se niega alegando que no hay nada que investigar. "¿Y todos los datos que han salido a la luz en las últimas semanas?". "Senacionalismo", contesta el PP.

9. En Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana se carga el "Plan Rabassa", el macroproyecto de la alcadesa del PP de Alicante, Sonia Castedo, que pretendía construir 13.000 vviendas y una macrocentro comercial en una de nuevo desarrollo de la ciudad. El Tribunal echa para atrás el plan parcial aprobado por la Generalitat y la adjudicación del proyecto ala empresa de Enrqieu Ortiz, un empresario amigo de Castedo y vinculado con la financiación irregular del PP. El "Plan Rabassa" queda definitivamente olvidado. Pues bien, ¿saben cuál ha sido la respuesta de Castedo? Que la sentencia del TSJ de la Comunidad Valenciana es una "cuestión formal". Si claro, tan formal como que te pase una apisonadora por encima y te mande al otro barrio. Todo menos reconocer la realidad.

10. Y para rematar, resulta que esta semana han empezado las aproximaciones entre los dos grandes partidos, PP y PSOE, para llegar acuerdos en temas económicos ligados a la Unión Europea y a políticas de creación de empleo. Nada nuevo, tenía que pasar. En realidad, los dos grandes partidos tienen profundas (supuestamente profundas) diferencias cuando están en la oposición pero, luego, cuando gobiernan, precisamente en temas europeos y económicos, las distancias se acortan y se acortan hasta casi desaparecer. Lo dicho, nada nuevo. Recuérdese el caso de Grecia, donde el día que a Nueva Democracia (el equivalente del PP) le faltan votos para gobernar quien se los acaba dando es el PASOK (el equivalente del PSOE). En España, situados ambos partidos por debajo del 30% de los votos, igual estamos a las puertas de un pacto parecido.