miércoles, 22 de mayo de 2013

Náufragos al asalto de un barco a la deriva

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 Josep Ramón Lluch, uno de los productores que pretende gestionar una parte de la parrila de Canal 9 cuando el gobierno del PP haga efectiva su privatización, fue durante años presentador del espacio "Calle vosté, parle vosté" . (Foto: TVE)


Vamos a decirlo claramente desde el principio, si el audiovisual valenciano necesita de Canal 9-Televisió Valenciana (TVV) para existir, el audiovisual valenciano tiene un problema. Y no es un problema cualquiera, es un problema grave. Es más, diría que es un problema sin solución. Procuraré explicarme con el decálogo que sigue.

1.No se puede defender la necesidad de privatizar la televisión pública con el argumento de que saldrá más barato. Planteado así, lo más barato sería que no existiera. La cuestión está en el producto. La televisión pública tiene un papel básico e imprescindible en democracia, ser la garantía de una comunicación de calidad, una información suficiente, una reflexión enriquecedora y llegar más allá de dónde llegan los operadores privados. Eso, en dinero, ha de costar lo que valga el servicio, ni más, ni menos. La rentabilidad de una televisión pública no ha de ser económica sino social. Cohesión ciudadana y herramienta de democracia, esas son las dos condiciones básicas de una buena televisión pública.

2. Por otro lado, ¿quién dice que la gestión de una televisión es más barata en manos de los gestores privados? ¿Por qué? ¿Es que los productores privados piensan solo en hacer programas de bajo presupuesto para tener buenos márgenes de beneficio mientras que lo que tenga un alto coste de producción ha de dejarse en manos públicas? Esto es trampa. Como lo es que las productoras vivan en la precaridad laboral y sus trabajadores dependan de contratos basuras; o sea, dumping.

3. Lo privado no es, en absoluto, más barato que lo público. No lo es en sanidad, ni en educación, ni en televisión. Sin ir más lejos: Canal 9. Precisamente las productoras que hoy están sobrevolando la presa para ver que parte se llevan del pastel de la futura privatización han sido depredadoras de la empresa. Miguel Ángel Rodríguez, hombre fuerte de Secuoya, una de las empresas con perspectivas de "pillar cacho", se ha pasado años viniendo a los debates de Canal 9 con avión de ida y vuelta, hotel, comidas y más de 1000 euros semanales por una hora de bla-bla-bla (a favor del gobierno del PP, cómo no). Arturo Orrico, alto cargo ahora en CIES, otra productora con aspiraciones, ha sido desde directivo de TVV a jefe de una empresa que colocaba programas en Canal 9 con María Abradelo de estrella y a un coste muy superior a lo que hubiera costado de producción propia. Josep Ramón Lluch, cabeza visible del grupo de productoras valencianas que no quieren que se lo lleven todo las empresas de fuera, ganó millones durante años como presentador de programas tan "impropios" de una televisión pública como "Calle vosté parle vosté" y, luego, como director de "Debat Obert", con Cristina Tarrega de jefa de ceremonias, con falsos debates, con polémicas preparadas donde los temas versaban invariablemente sobre videntes, ovnis, obsesos sexuales y descerebrados en distintos formatos... Y no son los únicos.



Miguel Ángel Rodríguez, en junio de 2011, en el Palau de la Generalitat, donde comía con el entonces president Francisco Camps al acabar las grabaciones del espacio de Canal 9 "DBT.es". (Foto: Levante-EMV).

4. Sosprende que se venda la externalización de la producción como solución a los problemas financieros existentes cuando ha sido ella precisamente la responsable última del despilfarro que ha llevado a la mayoría de televisiones autonómicas españolas, Canal 9 más que ninguna otra, al borde del cierre.

5. Las televisiones autonómicas no están para mantener a las productoras privadas. Si esas empresas son baratas y saben hacer productos interesantes, ¿cómo se explica que no trabajen con los operadores privados? ¿No les parece eso extraño? ¿No se lo han planteado nunca? La respuesta es que, en general, ni son baratas, ni son buenas, ni tienen buenas pautas profesionales. Hasta ahora, han trabajado porque han tenido hilo directo con los gobierno de turno y los productos que han hecho han sido, dicho sin querer hacer sangre, absolutamente mediocres.

6. El problema que decía al principio que tienen sobre la mesa las productoras que aspiran a quedarse con la parrila (o parte de ella ) de Canal 9 es que están intentando montarse en un barco que va a la deriva. Su desesperación les lleva a intentar subir a bordo sin plantearse que, como lo hagan, su futuro puede ser todavía peor que su presente. Es una huida hacia adelante. La mayoría de las productoras están peladas. TVV, la misma con las que ahora quiere hacer negocio, no les ha pagado por los trabajos realizados, o les han pagado mal. El caso es que están todas tiritando. Pues, pese a todo, siguen dispuestos a poner todos los huevos en la misma cesta que saben que está llena de agujeros. Son un caso perdido. Son como un puñado de náufragos intentando colarcarse en un barco que se hunde. Menudo panorama.

7. Las productoras audiovisuales que, por lo visto, y como ya he comentado, no tienen nada que hacer con las telvisiones privadas, solo se salvarán gracias a las públicas si éstas son capaces de diseñar un modelo de futuro sostenible y empiezan a andar con un libro de ruta adecuado. En ese futuro inmediato las productoras han de tener un papel menor. La televisión pública ha de despegar con sus propios medios. Por supuesto, con una gestión adecuada, libre del control partidista y libre también de comisarios políticos. Con plantillas adecuadas a los tiempos que corren. Sobre el error y la irresponsabilidad de los trabajadores de las televisiones públicas (Canal 9, en concreto) he escrito muchas veces, así que no insistiré, por ejemplo, en que sus plantillas estaban muy hinchadas. Para ser exactos, sobraba todo el personal que entró cuando no se necesitaba a nadie, cuando ya todas las necesidades estaban cubiertas. Así de sencillo.

8. En el caso valenciano, se equivocan de medio a medio las productoras que pretenden salvar su cuenta de resultados gracias a este proceso de privatización que ha iniciado el gobierno de Alberto Fabra pero en el que, por no saber, no saben ni quien va a poner el dinero. Con una empresas en números más que rojos y una Generalitat en quiebra, las negociaciones deben ser como una partida de poker a base de faroles pero al revés: se deben mirar y se deben decir paga tú que yo debo más de mil, y el otro, ni pensarlo, paga tú que yo debo casi tres mil... Así no van a resolver nada, al revés, van a empeorar en todo, pero parece que les puede la ambición y las prisas.

9. Ximo Pérez, actual presidente de los productores audiovisuales valencianos y receptor de múltiples subvenciones de la Generalitat, ya demostró el talante y la finura intelectual de su organización (y la suya propia) cuando en 1999, en pleno intento del PP de privatizar Canal 9, salió diciendo que a ellos no les importaba que la televisión fuera pública o privada, que ellos lo que querían era trabajar. Así les ha ido, Catorce años después están mucho peor que entonces y la coyuntura es cualquier cosa menos halagüeña.

10. Lo que parecen no entender las empresas productoras es que aquí o se salva todo o no se salva nadie. Sus posibilidades de negocio pasan por que se levante un proyecto de Canal 9 viable, sostenible y útil socialmente. Para ello se necesita un modelo que no es un modelo de negocio sino un modelo de servicio público, y en ese marco será posible una industria audiovisual autóctona sólida y rentable. En eso se deberían implicar los productores y no en batallar por los restos de un naufragio que no llega a ser ni pan para hoy y hambre para mañana. Las empresas de producción audiovisual valencianas solo podrán trabajar con garantías el día que exista ese modelo y eso, aunque suene duro, solo llegará cuando haya un relevo al frente del gobierno autonómico y se apueste de verdad por una comunicación pública democrática. Si para entonces están más arruinados que ahora y, además, se les pilla con el paso cambiado, estarán muertos.

4 comentarios:

Luis Lizarán dijo...

Fino análisis, compañero. Lo difícil es que cientos de profesionales puedan aguantar hasta que se produzca ese cambio que tanto necesitamos.

VENENO dijo...

Como siempre buen planteamiento, buen desarrollo, pero con finales abiertos según quien lea la partitura. Para la dirección actual de la cadena, una gestión eficaz era comprar los derechos del Valencia C.F. por un precio y venderlos al día siguiente por mucho menos de la mitad o adquirir los derechos de unas novilladas en Benidorm con el aforo vacío a precio de Maestranza, solo por citar dos. Para la dirección actual de la cadena, una productora con experiencia audiovisual en grandes eventos es una constructora con diez albañiles. Para la dirección actual de la cadena ¿Qué es una plantilla sobredimensionada?, ¿Una audiencia aceptable?, ¿Unos costes razonables?....porque si nadie asume ningún error, es que todo se ha hecho bien … y si se ha hecho bien … ¿Por qué cambiar?... alegar motivos económicos para justificar un ERE, mantener las mismas estructuras, los mismos directivos, seguir como si no pasara nada, que todo se destruya para que nada cambie. Siempre podran pedir un nuevo informe de situación de los de todo a 200.000

Rafael T. Méndez dijo...

A lo largo de la existencia de Radiotelevisión Valenciana muchos han pretendido aprovecharse de ella en beneficio propio, primero desprestigiándola y llevándola a un endeudamiento injustificable para terminar con el despido de trabajadores "no amigos"; ahora las productoras afines al PP y otras queriendo vestirse con el aura de valenciania, esperan repartirse lo que queda del pastel.
Ya es hora de que la sociedad a través de sus representantes se plantee para RTVV, lo que tantas veces has comentado, un plan estrategico que culmine en el 2015, con una serie de puntos a desarrollar en los que se contemple una visión de conjunto, su desarrollo, sostenibilidad e innovación, incidiendo en su carácter público,el resto de actuaciones como la que comentas hoy solo preciptaran el final de esta empresa.

VENENO dijo...

Power on, chanel 9 y dos segundos despues, un partido de futbol sala de hace años y en reemision, sin cortes publicitarios, toma ya primicia. ¡Nos salimos!, ¡remontamos!, deberan decirse los nuevos directivos, salidos del enesimo organigrama del terror.
Mientras, la audiencia fiel que sustenta ese 3 por cien de share, que igual se ve un documental marino, que un tornado en Wichita o la pluja en Segorb, aguanta impasible el ademan, los brotes verdes de la nueva gestion. Mientras, los tribunales afinan instrumentos para interpretar un requiem o una marcha funebre, aun no sabe el señor Ciscar, que allegro ma non troppo, no deja de desojar la batuta de la orquesta del tic-tac-nou.