jueves, 4 de abril de 2013

Si España fuera una República y Juan Carlos, su presidente...

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 El Rey Juan Carlos y su yerno, Iñaki Urdangarín. (Foto: Reuters)

Hagamos un ejercicio sencillo, un ejercicio democrático muy simple: convirtamos al rey Juan Carlos en el presidente de una República y veamos cómo aguantaría en esas circunstancias lo que le está pasando.
Si el presidente de la República no tuviera más legitimidad de origen que haber sido señalado como su sucesor por un dictador que mandó en España durante 40 años...
Si el presidente de la República no tuviera más refrendo popular que un referéndum en el que se votó una Constitución donde se le incluía, y que de eso hiciera 35 años, con lo cual nadie que hoy tenga menos de 55 años pudo dar su opinión...
Si el presidente de la República estuviera tan delicado de salud que se dudara de su capacidad para ejercer el cargo...
Si el presidente de la República tuviera un yerno acusado de prevaricación, de fraude, de blanqueo de capitales, de malversación...
Si el tal yerno del presidente de la República hubiera hecho todos sus oscuros negocios a la sombra de una supuesta fundación sin ánimo de lucro que se valía de su pertenencia, precisamente, a la familia política del jefe del Estado...
Si resultará que la mismísima hija del presidente de la República también estuviera en el ajo...
Si resultará, además, que el hombre a quien el presidente de la República había colocado para administrar la agenda de sus hijas también acabara imputado...
Si, incluso, un asesor directo del presidente de la República fuera llamado a declarar por haber colaborado en distintos negocios del famoso yerno...
Si se descubriera que el presidente de la República sabía lo que estaba haciendo el yerno y, por eso, le envió lejos con un buen contrato de una gran multinacional del país sin saberse exactamente cuál era su cometido...
Si, pese a todo, el presidente de la República nunca hubiera denunciado nada...
Si, mientras todo esto pasaba y después que el presidente de la República hubiera desconvocado sin explicaciones un despacho con el presidente del Gobierno, se le descubriera participando en una cacería de elefantes en África a más de 45.000 euros la pieza...
Si el presidente de la República estuviera acompañado en la cacería por una amiga íntima habitual colaborado en los montajes de su yerno...
Si no hubiera manera de saber el patrimonio del presidente de la República...
Si corrieran como la pólvora historias sobre el acelarado enriquecimiento del presidente de la República a la sombra de sospechosos hombres de negocios y nadie se preocupara de desmentirlo todo...
Si por más que se apelara a su transparencia, el presidente de la República nunca aclarara nada... 
Si ahora se supiera que el presidente de la República tenía en Suiza una cuenta desconocida con más de 2 millones de euros por los cuales nunca habría tributado en España...
Si el presidente de la República tuviera como número dos y posible sustituto a un colaborador directo a quien no se le conoce, sea por ignorancia o por complicidad,  ni una sola observación a todo el lodazal descrito...
Si un presidente de la República de España se viera envuelto en un lío así ya hubiera dimitido. Una República no soportaría un presidente como el Rey Juan Carlos; ni por su origen, ni por su ejercicio... Aunque, bien mirado, sabiendo como funciona España, es posible que ese presidente de la República "estilo Juan Carlos" se negara a irse y se agarrase al cargo como hacen y han hecho Rajoy, Feijoo, Griñán, Blanco, Mato, Fabra, Camps...y tantos otros. Seguramente así sería. Seguramente esquivaría las peticiones de  dimisión de la oposición y continuaría en su poltrona, pero con fecha de caducidad.
Ese presidente de la República tendría los días contados y, en el peor de los casos, en dos, cuatro o seis años los ciudadanos tendríamos la posibilidad de ponerlo de patitas en la calle. Veremos como acaba nuestro Rey y su culebrón.

1 comentario:

Cristina Gómez dijo...

Si Espanya fora una República, un home com el rei Joan Carles rindria les mateixes possibilitats de ser president que la meua tia Amparin que va morir ara fa tres anys.