domingo, 24 de marzo de 2013

Sr. González Pons, hágalo por sus hijos, dimita.

Aspecto de la fachada de la casa de Esteban González Pons, vicesecretario del PP, el pasado miércoles después de las protestas de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas (Foto: Reuters)

Los miembros de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas no habrían podido ir al domicilio de nadie mejor que Esteban González Pons, vicesecretario del PP, para que el caso tuviera una gran repercusión mediática. González Pons es un especialista en la utilización de los medios para hacer ruido con sus palabras, sus imágenes y sus comportamientos. Lleva veinte años basando en eso su carrera política. Sus salidas de tono, sus exageraciones, siempre pretenden lo mismo: distraer a la audiencia consiguiendo que se ponga el foco en un tema menor para no tener que hablar de lo fundamental. Eso lo hace bien. En esta ocasión, no ha tenido escrúpulos ni para usar a sus hijos como referencia de los supuestos excesos de quienes protestaron a las puertas de su casa. Ha dicho incluso que a ver qué pasaría si los antiabortistas fueran a casas de diputados que votan a favor del aborto. Bueno, eso hace mucho tiempo que pasa. Los antiabortistas han protestado y rodeado clínicas donde se hacen interrupciones de embarazados centenares de veces, desde hace muchos años y ni González Pons, ni el PP, ni sus medios afines han dicho nada al respecto. Nadie se ha acordado de cómo podía afectar eso a las mujeres que allí estaban siendo asistidas o a los médicos que las trataban. También se ha argumentado contra el acto de los afectados por las hipotecas asegurando que no son formas de presionar a los políticos. No claro, ellos están más acostumbrados a las presiones de los grandes "lobbies". Las presiones con dinero de por medio y con señores con corbata siempre son más "civilizadas" que las que se hacen a gritos y en camiseta.
Hasta hace unos meses, los desahucios eran invisibles, por tanto, no resultaban molestos. Los sufrían los de siempre, qué más daba. Era su sufrimiento privado, no salpicaba. Ahora incomoda porque se han hecho públicos, se han conocido incluso casos de suicidio. Es más, tan públicos se han hecho que está invadiendo el ámbito privado de quienes con sus leyes (y sus no-leyes) hacen posible esta multiplicación de dramas cotidianos... Y eso sí que no.
En España salimos a 500 desahucios diarios; son padres, madres e hijos que se quedan sin techo y arrastrado deudas millonarias de por vida con bancos que, por cierto, ellos mismos han ayudado a reflotar con sus impuestos. Familias destrozadas, biografías rotas para siempre. Los agujeros bancarios se compensan con leyes que se redactan, aprueban y se aplican en una semana y salvando los sueldos millonarios de sus directivos. En cambio, ha de ser la justicia europea la que venga a decirnos que la legislación española sobre desahucios es ilegal y abusiva... pero los gobernantes no se dan por aludidos. Tenemos seis millones de parados, casi el sesenta por ciento de los jóvenes está sin trabajo, la gente vuelve a emigrar en busca de sueldo, los inmigrantes (ya excluidos hasta de la atención sanitaria) han de retornar a sus países. Miles, decenas de miles de vidas se están viendo destrozadas, sueños rotos, expectativas frustradas, dolor, miedo, desesperanza.
En definitiva, un mundo injusto. Hemos edificado un mundo profundamente injusto donde una inmensa mayoría parece haberse quedado sin derechos reales. Nada de lo que está en los solemnes principios de un estado social de derecho se traslada a la realidad. Se pierden las conquistas sociales que se ganaron con años de reivindicaciones y luchas, y nadie paga por ello. El grueso de la ciudadanía vive a la deriva mientras la minoría que detenta el poder (tanto el político como el económico) tiene cada días más y vive mejor. Esteban González Pons forma parte de esa casta dirigente; pertenece al grupo de políticos que mantiene y refuerza los privilegios de unos pocos en contra de los intereses de la mayoría. Sus ocurrencias sirven ir levantando cortinas de humo y ganar tiempo. Construyen un mundo injusto pero luego no quieren que les salpiquen las injusticias, ni que sea en forma de un grupo de ciudadanos enfadados que se reúnen a las puertas de su casa para llenarle la fachada de pegatinas. Eso es trampa. Nadie está libre de ser vícitma de las injusticias y de sus consecuencias. No puede ser que los agentes responsables de este mundo injusto esperen irse de rositas. Si sembramos injusticia, la acabaremos pagando nosotros mismos, y también nuestros hijos.
Por eso debe dimitir Esteban González Pons, y muchos como él. Por eso lo que hay que procurar es ir a un nuevo funcionamiento de la democracia que no permita la existencia de políticos tipo González Pons. Es por el bien de la mayoría, por el bien de nuestros hijos y de su futuro, incluso por el bien de sus propios hijos. Por eso mantengo que debe dimitir.

Un manifestante pega fotos de Esteban González Pons en una puerta metálica justo al lado de su domicilio (Foto: Reuters)
 
Esteban González Pons ha estado al lado de Carlos Fabra, justificándolo; ha sido un colaborador destacado de Francisco Camps, con sus trajes, sus "gürteles" y demás; los ha defendido siempre pese a las evidencias de corrupción y de abuso que han presidido sus gestiones. Igual ha aplaudido a Aznar cuando aseguraba la existencia de armas de destrucción masiva en Irak que a Luis Bárcenas cuando ya era un secreto a voces que las cuentas (las suyas y las del Partido Popular) no cuadraban de ninguna manera.
Hace unos días fue llamado a declarar como testigo por el juez que investiga el "caso Noos". Se defendió diciendo que, pese a que el convenio entre la Generalitat Valenciana y el Instituo Noos  para organizar unos Juegos Europeos que jamás se celebraron llevaba su firma, en realidad, su firma no tenía ningún valor ya que la decisión la había tomado el gobierno de Francico Camps. González Pons es así, es capaz de reconocer su inutilidad con tal de no tener que asumir responsabilidades. Tampoco las asumió cuando hace unos meses el Tribunal Supremo anuló el reparto que él, como consejero de la Generalitat valenciana, había hecho de las licencias de "Televisión Digital Terrestre". En 13 de las 14 demarcaciones, una concesión se la dio al empresario leonés José Luis Ulibarri, hoy imputado en el "caso Gürtel". Sobre esta cuestión a González Pons, tan expansivo a veces, solo se le ocurrió decir que "el Tribuanl Supremo ha cambiado de criterio".
González Pons carga hoy contra los manifestantes a las puertas de su casa con la misma fruición que, gobernando el PSOE, en 2011, defendía las revueltas en Egipto contra Hosni Mubarak, como ejemplo de la lucha por la democracia de calidad que también necesitaba España.


         

Sí, González Pons llamando a la rebelión... claro que cuatro días después cargaba contra el 15-M y contra Rubalcaba, entonces ministro del Interior, por complicidad con los que alteraban el orden. Miren...
 
                        

González Pons trabaja así. Hoy dice una cosa; mañana, la contraria, y pasado, la contraria de la contraria. Parece asumir con agrado este rol de político oportunista, provocador, demagogo, populista, martillo de herejes ajenos y comprensivo hasta la caricatura con los propios. Allá él. Acabará pagando por ello.
Para desacreditar las protestas a las puertas de su casa en Valencia, asegura que hay otras maneras de hacerse oír. El PP siempre emplea el mismo discurso pero luego no aceptan manifestaciones, ni acamapadas en las plazas, ni concentraciones cerca del Congreso, ni allá donde el PP hace sus reuniones... Dicen que se puede hacer todo, pero luego lo prohiben todo. Con su policía, sus antidisturbios como armarios, sus delegados del gobierno, sus ministros del Interior empujan a la gente a conformarse con una democracia de perfil bajo en la cual la participación se limita a votar y callar. Les molestan las protestas. Por eso, que a estas alturas Esteban González Pons se declare abierto a discutir de todo, a hablar de todo, a reunirse con todos suena a broma. La gente está harta de sufrir y de que se le ignoren.  ¿Dónde se puede hablar con los gobernantes? Si viven blindados, si solo se relacionan con quien les aplaude,  si no aceptan ni el contacto con los periodistas, si no quieren ni que se les pregunte, si cualquier medio que pueden controlar lo usan para su propaganda...
Los gobernantes habitan una burbuja, al margen de la gente y de la realidad. Eso no es democrático. Por tanto, que la realidad asalte de vez en cuando la burbuja de los gobernantes no nos debe extrañar. Un día serán los afectados por las hipotecas y otro, los despedidos en masa de no-sé-que ERE, pero o los poderosos cambian o se  deberán ir acostumbrándo a que las víctimas visiten sus domicilios. Los demás ya nos hemos acostumbrado a la palabra que define eso: escrache.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Jo encara me'n recorde de quan era el progre de dretes del PP en el programa de G. Nierga en la SER. Un BLA, BLA, BLA... permanent, que s'ha canviat de "traje" sempre que li a convingut i que viurà tota la vida de la política sense fer res de res de res. Un vividor? Sí, un vividor a costa nostra.

VENENO dijo...

Este vocero parcial, es otro sapo de cienaga que la varita magica del PP convirtio en principe. Pero el encantamiento se termina y pronto lo veremos en el lodo, retozando en el fango. Otro inutil con nomina de telefonica.