martes, 5 de marzo de 2013

Gobernantes incompetentes o corruptos, una de dos.

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 Tenemos que estar tranquilos: ni el Rey se enteró del "caso Urdangarín", ni Rajoy supo nunca nada del "caso Bárcenas"... ¿Tenemos que estar tranquilos? (Foto:EP)

¿Cómo va a salir de la crisis un país como España dirigido por ignorantes e incompetentes que no se enteran de nada? ¿Qué confianza se puede tener en la posibilidades de una población capaz de tragarse, día tras día, las explicaciones de una casta dirigente que, con sus argumentos, ofende la inteligencia más básica? Gobernantes bobos y gobernados crédulos, eso, o todos deshonestos, no hay más posibilidades. En un caso y en el otro, democracia de bajísimo nivel y, por tanto, una sociedad regida por la ley de la selva en la cual el que más puede gana y, el que menos, que se aguante. Claro que también podrían ser las dos cosas, incompetentes y deshonestos a la vez.
Si nos negamos a aceptar que nos gobierna una casta de dirigentes que no son honrados y que están más cerca de la delincuencia que del servicio a la ciudadanía, tenemos que concluir que al frente del país están los más tontos de cada casa.
Así, tenemos un Rey que, según parece, no sabía nada del "caso Noos", que no sabía que un hombre  de su confianza, Carlos García Revenga, estaba en el ajo; que no sabía ni que su hija estaba en la empresa. Tampoco, claro está, lo sabía el Príncipe. Nadie sabía que Urdangarín hacía negocios extraños. Nadie desconfiaba de su tren de vida. Nadie notaba nada. Si hacían alguna gestión a su favor era por casualidad y sin preguntarse que había detrás de sus actividades. Ya ven. Y nosotros que nos pensábamos que en estas altísimas instituciones todo está controlado, que los servicios de inteligencia no paran... Pues no, nadie se enteraba de nada.
Igual que Rajoy. Tampoco sabía nada de las actividades de su tesorero Bárcenas. Más de 20 años trabajando codo con codo y ni idea de lo que estaba haciendo. Dinero entrando a espuertas al Partido Popular y Bárcenas lo canalizaba todo para que nadie notara nada. Y puesto que nadie notaba nada, Bárcenas se lo quedaba todo para él. Claro que tampoco se enteraban de los negocios de la "Gürtel" cuyos máximos responsables, eso sí, eran convenientemente invitados a las bodas de las hijas de los "capos" del PP. Nada. Nadie sabía nada. Igual que Ana Mato no se enteraba de los coches, viajes y fiestas que los mafiosos regalaban a su familia, Rajoy no se enteraba de quien pagaba sus mítines, sus congresos o sus fundaciones. Lo dicho, nada, no sabían ni que estaban cobrando en negro. Ni siquiera ahora, que cuando tienen que explicar las cosas ("despidos en diferido") se dan cuenta que no hay manera de explicarlas, sospechan de que algo raro podía estar pasando.
Cero. Tenemos unos dirigentes tan ignorantes que la realidad delictiva pasaba por su lado, se instalaba junto a ellos, comía con ellos, cenaba con ellos, viajaba con ellos... pero ellos no se enteraban de nada. Vamos, cómo para confiar en estos linces para que nos saquen de la crisis. Las personas que ellos escogían hundían las cajas de ahorros previo desvío, faltaría más, de millones a sus cuentas corrientes y nada, ni una sospecha. Si la oposición criticaba, denunciaba o, incluso, daba nombres, ni caso. La oposición siempre va a la contra, ya se sabe.
Cómo podía saber Artur Más de los negocios de Oriol Pujol y las ITV, pensaría que su interés por el tema era simple vocación de servicio; igual que a Josep Antoni Duran i Lleida le pasaba desapercibido el dinero que su partido se llevaba de lo que Europa daba para los parados catalanes. Qué decir de Manuel Chaves, de Jaume Matas, de Esperanza Aguirre, de José Bono... nada nada, la ardua tarea gobernante les impedía estar en el día a día de sus gobiernos, sus cajas, sus consejerías. Cómo iba a enterarse Francisco Camps de que sus "amigos del alma" eran unos chorizos. Él los tenía por gente generosa que le regalaban pantalones con trabillas italianas por el cariño sincero que le dispensaban. Igual que a Rita Barberá le regalaban bolsos. La alcaldesa valenciana suponía, digo yo,  que los regalos eran por lo bien que le quedaba un detallito de Louis Vuitton colgando de su brazo. Como imaginar que toda esa gente, tan simpática y dispuesta, estaba financiando irregularmente al partido y forrándose a su costa, cómo pensar que iban a saquear Canal 9 hasta aprovechando una visita del Papa, cómo suponer que de una planta de tratamiento de agua se podían llevar 40 millones de euros y gastarlos hasta en putas.
Tenemos que aceptar que su ingenuidad es tan grande que pese a tener espías por todos lados, pese a estar rodeados de policías y, por si faltaba algo, pese a gastarse más dinero en detectives que en ayudas al Tercer Mundo no se enteraban de nada. Qué micrófonos más mal aprovechados, qué seguimientos más inútiles. Un ejército de detectives a su servicio, por lo legal y hasta por lo ilegal, y de lo que sucedía a su lado no se enteraban.
En resumidas cuentas, que la democracia española lo tiene mal, vamos, que lo tenemos mal todos nosotros. Un sistema que permite que gente tan incompetente llegue a las más altas instituciones es un sistema enfermo. Pensemos un poco, si fueran así de bobos nuestros gobernantes tendría que haber una mano negra que lo dirigiera todo y de cuyos designios los gobernantes no fueran más que marionetas. Sería terrible. Lo que sucede es que la alternativa a ésto no es mejor. La única posibilidad distinta es que no sea cuestión de ignorancia sino de falta de honradez, que sea falso que no saben nada de nada, que lo sepan todo pero que, precisamente, se trate de eso; que haya una casta dirigente que, con un pie en las empresas y otro en las instituciones, se dedique a los negocios y que la corrupción sea solo la forma de pagar los servicios a los políticos que tienen a sueldo... en negro, por supuesto. O sea, que te pongas como te pongas...

2 comentarios:

Fernando Bellón dijo...

Con frecuencia me hago esas mismas desesperantes reflexiones. Y luego pienso que la desesperación no conduce a ningún sitio, que quienes nos sentimos estafados formamos parte de una población inmensa que ignoran la estafa o bien porque temen las consecuencias de hacerse cargo de ella o bien porque no creen que sea para tanto. No sé si al final el problema será la forma de medir la desesperación. He visto el video de los despedidos de C-9 gritando a Lola Johnson al llegar a los juzgados de Paterna y, la verdad, me he estremecido, no porque no se merezcan los gritos, sino porque los gritos destilaban algo más que indignación. La masa de parados, de ofendidos, de maltratados laboral, social y políticamente en España está llegando a su punto crítico. ¿Qué esperan los corruptos? ¿Que las personas se traguen su frustración y su mala uva eternamente?

VENENO dijo...

La primera vez que visite un decorado de cine me sorprendio que todo era falso, de mentira, con apariencia pero vacio. Este pais es falso, un decorado costosisimo pero vacio. La ciudad de la luz, la de les Arts, aeropuertos para personas, circuitos urbanos de F1, darsenas inutiles, Terras misticas, IVEX, lodos aparte en este pais ya no sabemos ni lo que nos llevamos a la boca. Te comes un zarajo y te estas comiendo un caballo. Contratas un deposito y tienes unas preferentes. Tienes tarifa plana 24h con 2000 mil mensajes todo por 30 euros y el primer recibo es de 100. La culpa la tiene la letra y si es pequeña, mas. Es dificil conciliar el sueño cuando todo es aparente. No hay control, ni urgencia, ni autoridad, es todo falso