viernes, 8 de marzo de 2013

El efecto mariposa y Canal 9

http://blogs.lainformacion.com/telediaria/files/2012/07/TOMBOLA-CANAL-9.jpg
"Tómbola", como los informativos manipulados que esconden el caso "Gürtel" o la bancarrota del gobierno Fabra, es el producto de toda una trayectoria de errores y abusos encadenados que han hecho de Canal 9 una televisión inútil y, por tanto, prescindible. (Foto: C9).

El desastre de Canal 9 se podría haber evitado si, simplemente, se hubieran hecho las cosas bien. Suena sencillo... porque es sencillo.
Si los socialistas que pusieron en marcha Canal 9 (y Ràdio 9) hubieran tenido claro el sentido de unos medios de comunicación públicos en valenciano y para el País Valenciano, seguramente el Director General jamás habría sido Amadeu Fabregat. El acuerdo entre el PSPV gobernante y las demás fuerzas políticas no habría pasado por el compromiso de que todo el mundo sería bien tratado sino por la necesidad de contar con un medio de referencia crítico, comprometido, en valenciano y abierto. Por eso Fabregat nunca habría sido el primer Director General de la casa. Ni se habría vetado a Ovidi Montllor, ni se habrían hecho las películas en castellano, ni se habrían comprado en plan "papanatas" proyectos andorranos o italianos en vez de apostar por los creadores del país.
Se hubiera confiado mucho más en los trabajadores, y el núcleo de la casa, informativos y programas, hubiera quedado en manos de profesionales conscientes de la necesidad de informar con vocación de utilidad ciudadana y entretener con ambición de país más allá de las fiestas, el folclore y las tradiciones. En el departamento de Informativos se hubieran establecido formas de gestión próximas a la base y no estructuras verticales que dejaban todas las decisiones al albur de que el directivo de turno acertara, no acertara, cediera a presiones o no tuviera un buen día. Se habría aprobado un Estatuto de Redacción de manera que todos los profesionales del departamento participarían en el control de los contenidos y en la elección de sus responsables directos.
Así, cuando el PP llegó al gobierno en 1995 no habría podido aplicar su "pacto del pollo" en un miserable reparto que dejó Canal 9 en manos de un Jesús Sánchez Carrascosa cuyo horizonte no era otro que la propaganda de Eduardo Zaplana y el PP. La Redacción, igual que se negó a sus caprichosos premios de 125 euros a la mejor noticia del día, se hubiera negado a los nombramientos de los jefes intermedios que escogió y que se sabía que eran los más pelotas, los más rastreros y los menos honestos de la casa.
Si el PSPV hubiera puesto en marcha el Estatuto de Redacción y lo hubiera cumplido, el PP de Zaplana no habría venido con él bajo el brazo como ejemplo de su falso talente democrático. Así cuando la Redacción votó en contra de jefes como Pau Pérez Rico (147 votos en contra por 20 a favor), Menchu Illán (140-27), Lluis Motes (138-31), Matilde Alcaraz (113-53), Xavier Carrau (128-42), Josep Magraner (141-32), Rafael Medina (161-8), Rodolfo Ferrer (149-23)... estos nunca hubieran ocupado los cargos a los que llegaron y jamás habríamos visto los informativos que hicieron, llenos de censuras, de manipulaciones, de gente que no salía nunca, del Zaplana omnipresente... Unos informativos vergonzosos que perseguirán siempre a quienes los hicieron (algunos de ellos se calificaban a si mismos como "conciencias hipotecadas") y que no olvidarán aquellos ciudadanos que, por higiene democrática, dejaron de verlos.

Reportaje sobre cómo trato (escondió) Canal 9 la información sobre el accidente de la líena 1 del Metro de Valencia que el 3 de julio de 2006 costó la vida a 43 personas. Es un trabajo de "Barret Films".

El "efecto mariposa" se impone en todos los órdenes de la vida y una mínima perturbación incial se acaba amplificando sea en positivo o en negativo. En Canal 9 siempre ha sido  un amplificación para mal podría haber sido al revés. Con otros jefes hubiera habido otra Redacción. De unos jefes ejemplares, en lugar de unos tan serviles, hubieran salido unos redactores críticos y comprometidos que en las ruedas de prensa en lugar de callar hubieran hecho las preguntas que tocaba hacer, las más complicadas, las más necesarias, las mejores. Habrían sido unos redactores más atentos a la realidad que a las notas de prensa, unos redactores más pendientes de la calle que de los teletipos y los comunicados oficiales. José Ramada nunca hubiera hecho los vídeos laudatorios hasta la naúsea a favor del PP o contra la oposición que tantas veces hemos visto; ni Pau Ivars, piezas tan sectarias sobre cuestiones de Plan Hidrológico, sequía y agua en general; ni Genar Martí hubiera personificado la marginación a la que se sometió a las víctimas del accidente del Metro en 2006; ni Leticia López habría hecho mil crónicas propagandísticas de las reuniones del Consell como si del No-Do se tratara. Lo que vale para ellos vale para cincuenta más:  los que han obviado los problemas en sanidad, los que no se han enterado de las sentencias contra la Generalitat y el PP, los que no han visto barracones ni problema alguno en educación, los que han maquillado cifras económicas, los que han mirada hacia otro lado en los casos de corrupción... Ciertamente la inmensa mayoría de estos colaboracionistas han sido los que han sobrevivido al Expediente de Regulación de Empleo pero su futuro en Canal 9 parece, como el de todos, poco halagüeño. Sin una Redacción sometida y ajena a su responsabilidad social no habríamos pasado por tanta indignidad, ni la cadena hubiera acabado siendo un fraude ciudadano. Es más, en una Redacción con jefes reconocidos y escogidos por la base, nadie hubiera pasado por el mal trago de recibir consignas. Si éstas, en algún momento, se hubieran dado no solo no se hubieran aceptado sino que quien las diese hubiera quedado en evidencia e, inevitablemente, hubiera acabado perdiendo el cargo. Igual que si, pese a todo, se hubiera desinformado de forma evidente, la Redacción habría emitido su opinión discrepante en antena y a buen seguro que se habrían acabado las ganas de seguir por ahí.
Unos informativos dignos jamás hubieran compartido parrilla de programación con "Tómbola", ni hubieran convivido con un programa cultural hecho por Fernando Sánchez Dragó, con las entrevistas de Carlos Dávila o los programas de actualidad de Julián Lago. Esos productos los hubieran hecho los profesionales de la casa; igual que se hubiera contratado con empresas audiovisuales valencianas y no con marcas de Andalucía o Madrid, cuando no constructoras castellanas como Teconsa para las pantallas del viaje del Papa. Con un "Defensor del Espectador" escogido por los propios trabajadores de la casa, la primera voz de alarma habría salido de la propia  empresa y los excesos se habrían corregido de inmediato.
Ciertamente los presidentes que han pasado por el Consell de la Generalitat  hubieran tenido alguna incomodidad añadida como es ser regularmente entrevistados en directo y con las preguntas adecuadas, es decir, incómodas... pero es que la democracia tiene estas cosas. En casi ocho años, Eduardo Zaplana solo fue entrevistado (con exquisita docilidad) dos veces ; José Luis Olivas, en el año que estuvo de President, ninguna; Francisco Camps, nueve años y la única entrevista se la hizo la entonces Jefa de Informativas, y luego consellera del propio Camps, Lola Johnson, y Alberto Fabra, camino del año y medio en el cargo, cero entrevistas. ¡Viva la transparencia y la rendicón de cuentas!
Con un funcionamiento abierto y democrático, ¿cómo iban a llegar a mandar en Canal 9 José Vicente Villasescusa, Genoveva Reig, Anxo Quintanilla, Lola Johnson o Pedro García y sus amigos de la "Gürtel"? Imposible. Con democracia y rigor en lugar de sectarismo y clientelismo, los sucesivos directores generales hubieran sido gente con prestigio y no mamporreros del presidente de turno; gente honrada, con voluntad de servicio y un proyecto que desarrollar. Por ello mismo, Vicente Sanz nunca habría sido elegido como jefe de Personal de RTVV, con todo el dolor, la vergüenza y la rabia que eso nos hubiera evitado.
Todo esto hubiera conducido a una gestión más eficaz, la deuda acumulada no habría llegado a los 1.200 millones de euros, ni la plantilla, de enchufe en enchufe, se hubiera hinchado hasta casi los 2.000 trabajadores, ni habrían aparecido dos sindicatos amarillos como CSIF y USO. En esas condiciones, el ERE que se ha llevado a cabo nunca se hubiera producido o, en todo caso, no habría pasado de ser una regulación de plantilla acordada con los afectados y, por supuesto, no hubiera dejado la empresa al borde de la desaparición. La Audiencia no estaría en el 4%, ni el prestigio social por los suelos.
Para que se entienda que en los fracasos colectivos pierde todo el mundo, incluso los mismos responsables directos del fracaso por más que pretendan salvarse, pìénsese en el propio PP. Si hubieran hecho el Canal 9 (y la Ràdio 9) que tocaba hacer, la podrían presentar como ejemplo de su gestión, de su sentido democrático y de su capacidad ejecutiva. No tendrían que huir de ella, no sería una rémora sino un motivo de orgullo, una cosa de la que alardear.  Incluso desde un punto de vista partidista, dispondrían de una plataforma creíble en la que aparecer y desde la que enviar su discurso a la sociedad. En cambio, hoy no tienen más que un medio desprestigiado que ya no les sirve ni para su propaganda. Hoy Canal 9 (y Ràdio 9) no es útil ya ni para el PP. En el pecado llevan la penitencia.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

T'has deixat als teus amiguets d'esports com ara Carlitos Egea que no en dispara una en valencià i no haurà fet un vídeo en la seua puta vida, el seu chofer David Torres o el beato Javier Doménech que, molt amissa molta missa, però és espectador i complis de totes les injusticies i allà està, més bé que jo que sé. Deu el castigarà però tu no has dit res de ells, ni de Mascarell, una castellanohablante perfecto, o la fallera. En resum, parla d'esports també, que tingues coneguts allà no vol dir que sian millors.

Anónimo dijo...

Ai Julià, i si la meua iaia hagués tingut collons, hauria sigut el meu iaio.Pero no... les coses han sigut tal i com han ocorregut i en el que si estic d'acord es que açò no és només que el principi del final de RTVV

Anónimo dijo...

això, això, parla també d'esports

Anónimo dijo...

Lo pasado todos los que hemos ido e iremos a la calle ya lo conocemos y de primera mano.

Pero la cuestión ahora, creo, es ..... se podrá volver a una RTVV que sea el orgullo de todos los valencianos????

Qué será necesario para que poder empezar cuanto menos a soñar???

Anónimo dijo...

ZORRO DIXIT:
UN MAL NECESARIO.
Después de leer los comentarios, lo primero que debo hacer es matizarlos para "defender" a Julià, que tiene muchos defectos, pero es de los pocos (por no decir el único) que ha criticado en El Pais, amb nomb i cognoms, a jefes y compañeros tanto d'Informatius com d'Esports. Y por cierto, lo ha hecho antes de salir su nombre en la lista de los afectados per l'ERO;
Menuda fórmula de comunicar el despido (por correo electrónico y una frase esta o no estas afectado por el ERE); como si los que nos quedamos no estuvieramos afectados per l'ERO. Yo por lo menos me siento muy afectado y no por cómo quedarán ahora mis condiciones laborales en la nueva empresa,(que no lo sé, pero me lo imagino) sino porque ya me han privado de algunos de mis compañeros con los que he compartido enfados, con los que he sufrido el ostracismo pero también con los que he debatido, he aprendido, he crecido personal y profesionalmente, me he reido (y fotre como nos hemos reido), en definitiva con los que he disfrutado de la vida.
A ellos, dígase Julià, Jaume, Miquel y demás miembros de la Patera ya no los tengo como compañeros, pero sí como amigos (algo bueno tenia que tener Canal Nou). Además no descarto tenerlos en el futuro como compañeros otra vez, porque esto es largo y tedioso pero no està perdido.
Aunque lo más probable es que cuando se gane, RTVV ya no exista o los que tengan que volver por JUSTICIA y por sentencia judicial estén en otros menesteres profesionales (calidad humana y periodística tienen de sobra) por lo que no quieran volver y digan con un habano en la boca: ARA NO, diguem NO.
Ahora sí, ahora toca comentar el artículo de Julià.
Es cierto, que en RTVV se ha podido ejercer el mal gracias a los eslabones intermedios, absolutamente necesarios para que el MAL, instalado en las altas esferas de nuestra empresa, en despachos de Directors Generals, Directors, Secretaris Generals o Caps d'Informatius o a veces en despachos de más baja estofa, como Caps d'Àrea o Unitat, pudiera proyectarse por toda la redacción, y ésta la trasladara a la audiencia en forma de manipulación, mentiras o anécdotas tontas.
Un MAL muy dañino que ha acabado con la audiencia de RTVV, que era fiel y abundante y con la propia RTVV.
Todo ha sido orquestado, todo premeditado, todo se ha hecho mal desde el MAL. Su objetivo era cargarse nuestra tele. La justificación; "Es una ruina".
Cierto, es una ruina, porque ellos, los que mandan y han mandado, la han arruinado para poder cargarse la tele, excusa perfecta.
Por si fuera poco, han aprovechado este proceso de destrucción, que ha sido largo y nocivo, para llenarse los bolsillos.
Se querían cargar la tele porque no creen en ella como un vehículo plural, de servicio al ciudadano i en valencià. No han creido nunca en los principios de la Llei de Creació y se han orinado en ellos.
Lo han hecho como los grandes capos de la mafia. No se han manchado las manos, para eso contrataron los eslabones intermedios mencionados por Julià.
Gente mediocre, o válida, que se transformó en sumisa, por el miedo a un despido arbitrario o por la ambición de conseguir un cargo un poco mejor remunerado.
Gente colaboracionista de vocación pero con pocas luces para llevar el peso de un informativo. Estos son los peores; son el instrumento perfecto para el MAL con mayúsculas.
Sin estos eslabones, la mayoría poco preparados y serviles, Canal Nou no habría llegado al nivel tan ínfimo donde se encuentra en estos momentos.
Estos eslabones intermedios además son miserables porque lo han hecho por un plus o varios pluses de mierda, muy por debajo de las comisiones turbias que se han quedado en las altas esferas.
Para más Inri algunos de esos "jefecillos" han sido despedidos, muchos otros se quedan, y lo peor, se quedan para continuar siendo eslabones intermedios.
Lo dicho, el principio del fin de RTVV.

Anónimo dijo...

I join. All above told the truth. Let's discuss this question.
It agree, it is the remarkable information
Whether there are analogues?
You commit an error. I can prove it. Write to me in PM, we will talk.
I am assured, that you are not right.

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Anónimo dijo...

... y puestos a recordar nombres... El Sr Picornell como jefe de deportes de Sánchez Carrascosa. La Sr. M.J.Poquet como primera locutora de los informativos del PP de Zaplana. La Sr Amalia Garrigós como presentadora del programa de les chiquetes de Alcácer. El Sr. Alcañiz como editor del informativo de última hora en tiempos de Sánchez Carrascosa. Informativo "guionizado" por el ahora consejero por IU, Manolo Jardí, que junto con el sr. Mollá, mostraban entre risas y bromas de sal gruesa su amistad (?) con el Sr. Vicente Sanz en largas sesiones de "cafeteo" en el comedor de RTVV...., la lista de "colaboracionistas" como bien los llamas Julià es muy larga, pero algunos quieren que se olvide parte de esa lista y, además, nos quieren hacer creer ahora que estuvieron siempre en la resistencia.

Fernando Bellón dijo...

Demonios, este último comentario hace daño. Pero es humillantemente cierto. En un artículo firmado y publicado en la revista digital Perinquiets, manifesté mi visión de las causas y la responsabilidad de la catástrofe de RTVV, a saber, y por orden de daño efectuado: las clase política valenciana y sus acólitos, los empleados en Canal 9 y en Ràdio 9 y los ciudadanos valencianos. Si el primer grupo es el mayor responsable, el segundo no puede hacer protestas de inocencia, yo incluido. Puede que no hayamos "colaborado" a la ruina de dos medios, pero sí hemos estado confortablemente callados, y ahora lo estamos pagando. De todos modos, no creo que deba dedicarse tiempo y energías a sacar los colores de la gente. Creo que es el momento de reconstruir esta ruina en la medida de lo posible. Si Mil de Nou es capaz de reflejar la compleja variedad de la sociedad valenciana, contradictoria, conflictiva, ya lo veremos. De momento, es lo que deseamos.Que no se quede en un buen propósito.

Anónimo dijo...

... Molla y señota que, por cierto, los dos han superado el ERE. Claro después irán por ahí declarándose v´citimas, amics del país, yo soc d'esquerres y no se cuantas cosas más.