viernes, 29 de marzo de 2013

Habla una víctima del escrache bancario

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"Si no hay justicia hay escrache" era el lema que usaban en Argentina en los 90 para perseguir a los responsables de casos de torturas y desapariciones durante la dictadura militar. Aquí y ahora vale exactamente igual.

Hay veces que escribir un artículo vale la pena, simplemente, porque da pie a que alguien haga un comentario sobre él que es mil veces mejor y más valioso que el artículo mismo. Hoy a mí me ha pasado esto. No es la primera vez... pero me parece más significativo que nunca.
Mi artículo, escrito hace dos días, se titulaba, "El escrache no es nuevo, el poder lo practica hace siglos". Defendía en él el derecho (qué menos) de los ciudadanos a hacer escraches a los poderosos que están arruinando las vidas de la gente normal. Defendía el escrache a los banqueros y financieros sin escrúpulos que, cual sanguijuelas, multiplican sus tesoros mientras dividen, todavía más, las miserias ajenas y, también,  a los políticos que permiten los abusos a base de mantener una legislación injusta, antidemocrática e inhumana de la que, obviamente, ellos están a salvo.
Pues bien, una mujer de Barcelona, Lina, que ha sufrido tres intentos de desahucio, ha comentado mi artículo con un texto que quiero compartir. Lo quiero compartir por tres razones:
1. Porque es mejor que lo que yo había escrito.
2. Porque me ha emocionado sentir que mi texto le había sido útil a alguien; y no a un alguien cualquiera sino a la gente que más necesita sentirse apoyada aunque, como en este caso, solo sea con el modesto bálsamo de un texto escrito con prisas y con rabia.
3. Porque mientras los bancos y los políticos tienen el dinero y los espacios para lanzarnos su publicidad hipócrita que habla de cambios, de regenaración y de futuro, ni Lina, ni las miles y miles de personas que como ella son las verdaderas víctimas de esta crisis, tienen sitios desde donde hacerse oír. Qué cosas, ¿verdad? La víctima silenciada y el verdugo, altavoz en ristre. Pues esa es la desproporción que justifica el escrache y, también, que destaque aquí el caso de Lina.
Este es el comentario que me ha "regalado" y que transcribo añadiendo mi gratitud y mi compromiso personal de apoyo absoluto para lo que sea:

"Después de saber que los poderosos nos ven como pro-etarras, como salvajes, como terroristas, leer esto te da un subidón de adrenalina, no puedo mas que limpiar las lágrimas que, sin querer dejar de leerle, me caen solas por la mejilla.
A mí, no me gusta molestar a nadie, me gusta la tranquilidad, reír con mis hijos, pasear a mis perros por el bosque, disfrutar humildemente de la vida pero no puedo porque tengo que echarme a la calle y defender el hogar de mis hijos . Yo estoy muy orgullosa de haber encontrado a una familia en la Pah, de que me hayan dado la fuerza que creía perdida, de que me hayan quitado de la mente las ganas de no vivir. Ada Colau es nuestra voz, pero ella esta a nuestro lado, jamás nos deja caer y ahora somos los que estábamos hundidos los que levantamos a los que llegan abatidos por el dolor y la desesperación, ella es una gran mujer y una gran persona, cuando la ofenden a ella, nos ofenden a todos, por que Ada somos todos .
Yo personalmente, he insultado a un diputado en El Prat y no me arrepiento, lo siento pero no puedo, por que tengo clavada la mirada de terror de mis hijos, cada vez que he tenido que sacar mis pertenencias de mi casa por estar apunto de sufrir un desahucio. Ya llevo tres intentos de desahucio fallidos gracias a la Pah que ha estado en la puerta de mi casa para pararlos y no sé cuando terminará mi pesadilla, yo no he robado en mi vida, no he matado jamás, he pagado mis impuestos y mi hipoteca como todo el mundo, pero sin trabajo, sin un sueldo cada mes  ¿cómo lo puedes pagar ? ¡¡Sencillamente no se puede!! Entonces tu banco te empieza a hacer escrache a ti, llamadas a diario desde las 7:30h de la mañana hasta las 23:30 o 00:00h. A mí me llegaron a decir que dejara de darle de comer a mis hijos y podría pagarles la hipoteca ¿eso no es terrorismo ?... Acabaron con mi salud, con mis ganas de vivir, con mi alegría, acabaron con mi persona, llegué a sentirme culpable de mis problemas, de haber querido vivir por encima de mis posibilidades, que no fueron mas que darle un hogar a mis hijos. Compré y me hipotequé , sí , porque era más barato. Yo pagaba 800 euros en alquiler y al comprar mi casita, pagaba 500 euros. ¿Ese fue mi delito? A día de hoy, no veo nada justo lo que estamos viviendo, no quiero que mis hijos se vean en la exclusión social. No me queda otra que echarme a la calle, aunque pierda la vida en el camino ".


jueves, 28 de marzo de 2013

El escrache no es nuevo, el poder lo practica hace siglos

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Una pintada en una calle de Madrid (Foto: autor desconocido/madrilonia.org).

Hasta hace cuatro días no sabíamos que era esto del escrache y de golpe ha irrumpido en nuestras vidas como si se tratara de una novedad absoluta. No es del todo cierto. La novedad está en la aparición del escrache protagonizado por los "pobres" y sufrido por el "poder", pero escrache, en el sentido de presión, en el sentido de sensación de inseguridad, hay miles, millones, de españoles que lo vienen sufriendo desde hace mucho tiempo. Lo nuevo es que la paciencia de los sufrientes habituales parece haberse acabado y, en la medida de sus posibilidades y con sus medios, hay quien ha empezado a pasar a la acción. Dice el presidente del Gobinero, Mariano Rajoy, que "el escrache es profundamente antidemocrático". No estoy nada de acuerdo. Al contrario, me parece un ejercicio de democracia. Lo antidemocrático es pasarse tres meses sin comparecer ante la prensa, no aclarar nada del "caso Bárcenas", manipular TVE para esconder toda la corrupción que rodea al PP y a la CasaReal o, para no alargarme, ganar las elecciones prometiendo un a cosa y hacer la contraria. El escrache no es más que una forma de ejercicio del derecho de concentración o manifestación. Supongo que el PP no está (pese a que lo parezca) dispuesto a limitar tales derechos, aunque solo sea para no impedir que, cuando haya un gobierno de izquierdas, los obispos puedan volver a salir a la calle en defensa de los privilegios de la Iglesia. El poder político y económico no está acostumbrado a que los problemas que ellos mismos generan lleguen a las puertas de sus casas. Sus domicilios están libres de sufrir lo que todo el mundo sufre. A sus domicilios no llega el paro, ni la crispación social. Ellos no sufren desahucios, ni EREs. El poder vive en una burbuja y les jode, sí les jode, que cuatro descamisados la revienten a su antojo. Pues tendrán que irse acostumbrando. La injusticia social genera inseguridad. La inmensa mayoría de la población vive con miedo no estar seguro de poder pagar su casa, los libros de sus hijos, continuar trabajando... Hemos llegado a los suicidios. Lo sabemos. Están en los medios. En esas condiciones, ¿cómo aspiran a estar seguros los políticos o los banqueros causantes de todo este desaguisado? ¿Cómo pretenden quedarse al margen si no solo no encuentran solución a lo que está pasando sino que encima lo empeoran todo a base de beneficiarse ellos y sus amigos?
Presión, claro que sí, incluso coacción. No es una cuestión de derechas o izquierdas. El escrache no es de izquierdas, igual que no has de ser de izquierdas para que un banco te eche de tu casa y te deje endeudado de por vida porque no puedas pagar una miserable hipoteca de 50.000 euros. La derecha lleva años con los escraches ante las clínicas donde se practican abortos, ante los médicos que trabajan en ellas y hasta ante las mujeres que abortan. ¿Cómo puede ser que quien nunca se ha quejado de los escraches que pretendían limitar los derechos ajenos se escandalice ahora de los que buscan, por ejemplo, mantener un techo o un puesto de trabajo?
El escrache no ha aparecido entre nosotros por sorpresa. Antes han sido necesarios muchos fracasos en otras formas de presión más convencionales. La voces contra las injusticias del sistema han sido silenciadas en los grandes medios, se ha dificultado su acceso a las instituciones con sistemas electorales muy poco proporcionales, los partidos se han impermeabilizado a la presión social, las Iniciativas Legislativas Populares (ILP) han sido siempre papel mojado, los preceptos constitucionales jamás se han podido invocar judicialmente y, al final, cuando se ha salido en manifestación a reclamar, la respuesta han sido las porras y la criminalización. En paralelo la gente se ha quedado sin trabajo, sin sueldo, sin casa, sin esperanza... Sin nada que perder, ¿qué esperaban? ¿qué la gente pusiera la otra mejilla? Sin nada que perder la gente es unpeligro.
Al poder le ofenden los insultos. Claro no les gusta que les llamen ni hijos de puta, ni asesinos, ni ladrones. Se confunden. No son insultos, son los gritos de dolor de las víctimas, el estallido de dolor de las heridas sociales que ya resultan inaguantables. Cuando alguien sufre un golpe, a veces, se le escapa una palabra fea. Cuando un manifestante llama asesino a un diputado que no está haciendo nada para acabar con los desahucios estamos aste una palabra fea, incluso excesiva, pero es un grito de dolor. Vivimos un momento trascendental. El poder puede seguir apostando simplemente por acallar los gritos o, cambiar de actitud, y empezar a buscar la forma de acabar con el dolor. La segunda opoción es la buena, la democrática. Lo contrario llevará a que un día ese dolor pase de los gritos a las acciones violentas de verdad. Estamos avisados.

martes, 26 de marzo de 2013

La cadena SER tiene a un informático como corresponsal en Chipre

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La Cadena Ser, mientras está organizando especiales por toda España, con Iñaki Gabilondo al frente, para celebrar los distintos aniversarios de sus emisoras, recurre a ciudadanos que "pasaban por allí" para explicar casos tan imprtantes como el "corralito" de Chipre. (Foto: Cadena Ser)

La Cadena SER, líder de audiencia de la radio española, con cinco millones oyentes diarios, más que todo el resto de sus competidores juntos; la SER, la radio más escuchada en todas las franjas horarias; la SER, la emisora que tiene a Iñaki Gabilondo de embajador por toda España para celebrar, a bombo y platillo, los distintos aniversarios de sus estaciones, con especial atención a los 90 años que cumple en 2014 Radio Barcelona... pues bien la "gran" Cadena SER lleva más de una semana usando a un informático residente en Chipre como su corresponsal para hablar de la grave situación económica que está pasando ese país, "corralito bancario" incluido.
Es una práctica habitual entre los medios que cuando se da una gran noticia imprevista en una parte del mundo, habitualmente lejana, en la cual no se dispone de corresponsal se use a algún nacional que esté viviendo en el lugar de los hechos para que describa lo que esté pasando. Es aquello tan clásico de: "¿qué se ve desde tu ventana?" y el improvisado colaborador hace una crónica urgente y puntual. Ya digo, se trata de una práctica normal. Nada que objetar a ello. Lo razonable, luego,  es que si se estamos ante una noticia de suficiente entidad, y pudiendo acceder al sitio, rápidamente se mande a un enviado especial para recabar y transmitir de forma profesional y adecuada toda la información. La SER no lo ha hecho. El "caso Chipre" es, sin lugar a dudas, una noticia de suficiente entidad. Para España es un tema sensible ya que lo que está sucediendo allá es que, por culpa de la crisis económica y financiera, se están bloqueando las cuentas bancarias  de los ciudadanos y, además, se les"expropiará" una parte del dinero que  tengan guardado. La posibilidad de que eso pueda suceder en España no es descartable y tener información sobre lo que está pasando en Chipre es del máximo interés para los españoles. La SER, de ninguna de las maneras, puede dejar la noticia en manos de un "ocasional enviado especial" que, en realidad, es un informático.
Pues bien, Juan Miguel Gallego, "Chemi", que así se llama el aludido, lleva más de una semana entrando en el espacio "Hora 25" de la cadena SER para, ya a estas alturas, hacer sus casi-crónicas de lo que está aconteciendo en Chipre. Con el paso de los días, no es que cuente "lo que ve desde la ventana" o su situación particular (que, francamente, ha perdido mucho interés) sino que ya lo están utilizando para dar noticias o hacer comentarios. Igual habla de la presencia de avionetas rusas en el aeropuerto, que de qué día van a abrir los bancos, que de qué entidades van a sufrir más la desconfianza de los inversores o de cuál es el sentir general de la población. Un informático al que ayer se despidió anunciándole, anunciándonos, que "te vamos a seguir molestando", ante lo que él se mostró encantado.
Nicosia está a 3.200 kilómetros de Madrid, hay vuelos diariamente que se pueden encontrar por menos de 200 euros ida y vuelta y un hotel allá no llega a los 90 euros. Así las cosas, ¿por qué la SER no manda de una vez un enviado especial a Chipre? Es tan simple como eso, mandar para allá un periodista que recabe información , que la contraste, que la confirme, que hable con unos y otros y que vaya entrando en los distintos programas de la emisora.  Vamos, se llama periodismo, se llama respeto a la audiencia, se llama estar a la altura de la condición de líder y pionero de la radio española. Pues no, la SER, inmersa en una cadena interminable de despidos (ya se ha anunciado un nuevo ERE), usa ciudadanos de pie para que den la información que no dan sus periodistas.
Por último, supongo que Juan Miguel Gallego, "Chemi", entenderá que un día de estos su empresa le despida si encuentra un periodista sin nada mejor que hacer dispuesto a trabajar gratis en ese programa informático que él debe estar elaborando o desarrollando en Chipre. Claro que la informática es una cosa seria y no se deja en manos de cualquiera. El periodismo es otro asunto, para el periodismo cualquiera vale... eso, al menos, es lo que piensan los directivos de los grandes medios. La informática ha de estar en manos de informáticos buenos y profesionales porque de ella depende el funcionamiento de un empresa, sus cuentas, su organización... En cambio, del buen periodismo solo depende la democracia. No hay comparación, ¿a qué no?

domingo, 24 de marzo de 2013

Sr. González Pons, hágalo por sus hijos, dimita.

Aspecto de la fachada de la casa de Esteban González Pons, vicesecretario del PP, el pasado miércoles después de las protestas de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas (Foto: Reuters)

Los miembros de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas no habrían podido ir al domicilio de nadie mejor que Esteban González Pons, vicesecretario del PP, para que el caso tuviera una gran repercusión mediática. González Pons es un especialista en la utilización de los medios para hacer ruido con sus palabras, sus imágenes y sus comportamientos. Lleva veinte años basando en eso su carrera política. Sus salidas de tono, sus exageraciones, siempre pretenden lo mismo: distraer a la audiencia consiguiendo que se ponga el foco en un tema menor para no tener que hablar de lo fundamental. Eso lo hace bien. En esta ocasión, no ha tenido escrúpulos ni para usar a sus hijos como referencia de los supuestos excesos de quienes protestaron a las puertas de su casa. Ha dicho incluso que a ver qué pasaría si los antiabortistas fueran a casas de diputados que votan a favor del aborto. Bueno, eso hace mucho tiempo que pasa. Los antiabortistas han protestado y rodeado clínicas donde se hacen interrupciones de embarazados centenares de veces, desde hace muchos años y ni González Pons, ni el PP, ni sus medios afines han dicho nada al respecto. Nadie se ha acordado de cómo podía afectar eso a las mujeres que allí estaban siendo asistidas o a los médicos que las trataban. También se ha argumentado contra el acto de los afectados por las hipotecas asegurando que no son formas de presionar a los políticos. No claro, ellos están más acostumbrados a las presiones de los grandes "lobbies". Las presiones con dinero de por medio y con señores con corbata siempre son más "civilizadas" que las que se hacen a gritos y en camiseta.
Hasta hace unos meses, los desahucios eran invisibles, por tanto, no resultaban molestos. Los sufrían los de siempre, qué más daba. Era su sufrimiento privado, no salpicaba. Ahora incomoda porque se han hecho públicos, se han conocido incluso casos de suicidio. Es más, tan públicos se han hecho que está invadiendo el ámbito privado de quienes con sus leyes (y sus no-leyes) hacen posible esta multiplicación de dramas cotidianos... Y eso sí que no.
En España salimos a 500 desahucios diarios; son padres, madres e hijos que se quedan sin techo y arrastrado deudas millonarias de por vida con bancos que, por cierto, ellos mismos han ayudado a reflotar con sus impuestos. Familias destrozadas, biografías rotas para siempre. Los agujeros bancarios se compensan con leyes que se redactan, aprueban y se aplican en una semana y salvando los sueldos millonarios de sus directivos. En cambio, ha de ser la justicia europea la que venga a decirnos que la legislación española sobre desahucios es ilegal y abusiva... pero los gobernantes no se dan por aludidos. Tenemos seis millones de parados, casi el sesenta por ciento de los jóvenes está sin trabajo, la gente vuelve a emigrar en busca de sueldo, los inmigrantes (ya excluidos hasta de la atención sanitaria) han de retornar a sus países. Miles, decenas de miles de vidas se están viendo destrozadas, sueños rotos, expectativas frustradas, dolor, miedo, desesperanza.
En definitiva, un mundo injusto. Hemos edificado un mundo profundamente injusto donde una inmensa mayoría parece haberse quedado sin derechos reales. Nada de lo que está en los solemnes principios de un estado social de derecho se traslada a la realidad. Se pierden las conquistas sociales que se ganaron con años de reivindicaciones y luchas, y nadie paga por ello. El grueso de la ciudadanía vive a la deriva mientras la minoría que detenta el poder (tanto el político como el económico) tiene cada días más y vive mejor. Esteban González Pons forma parte de esa casta dirigente; pertenece al grupo de políticos que mantiene y refuerza los privilegios de unos pocos en contra de los intereses de la mayoría. Sus ocurrencias sirven ir levantando cortinas de humo y ganar tiempo. Construyen un mundo injusto pero luego no quieren que les salpiquen las injusticias, ni que sea en forma de un grupo de ciudadanos enfadados que se reúnen a las puertas de su casa para llenarle la fachada de pegatinas. Eso es trampa. Nadie está libre de ser vícitma de las injusticias y de sus consecuencias. No puede ser que los agentes responsables de este mundo injusto esperen irse de rositas. Si sembramos injusticia, la acabaremos pagando nosotros mismos, y también nuestros hijos.
Por eso debe dimitir Esteban González Pons, y muchos como él. Por eso lo que hay que procurar es ir a un nuevo funcionamiento de la democracia que no permita la existencia de políticos tipo González Pons. Es por el bien de la mayoría, por el bien de nuestros hijos y de su futuro, incluso por el bien de sus propios hijos. Por eso mantengo que debe dimitir.

Un manifestante pega fotos de Esteban González Pons en una puerta metálica justo al lado de su domicilio (Foto: Reuters)
 
Esteban González Pons ha estado al lado de Carlos Fabra, justificándolo; ha sido un colaborador destacado de Francisco Camps, con sus trajes, sus "gürteles" y demás; los ha defendido siempre pese a las evidencias de corrupción y de abuso que han presidido sus gestiones. Igual ha aplaudido a Aznar cuando aseguraba la existencia de armas de destrucción masiva en Irak que a Luis Bárcenas cuando ya era un secreto a voces que las cuentas (las suyas y las del Partido Popular) no cuadraban de ninguna manera.
Hace unos días fue llamado a declarar como testigo por el juez que investiga el "caso Noos". Se defendió diciendo que, pese a que el convenio entre la Generalitat Valenciana y el Instituo Noos  para organizar unos Juegos Europeos que jamás se celebraron llevaba su firma, en realidad, su firma no tenía ningún valor ya que la decisión la había tomado el gobierno de Francico Camps. González Pons es así, es capaz de reconocer su inutilidad con tal de no tener que asumir responsabilidades. Tampoco las asumió cuando hace unos meses el Tribunal Supremo anuló el reparto que él, como consejero de la Generalitat valenciana, había hecho de las licencias de "Televisión Digital Terrestre". En 13 de las 14 demarcaciones, una concesión se la dio al empresario leonés José Luis Ulibarri, hoy imputado en el "caso Gürtel". Sobre esta cuestión a González Pons, tan expansivo a veces, solo se le ocurrió decir que "el Tribuanl Supremo ha cambiado de criterio".
González Pons carga hoy contra los manifestantes a las puertas de su casa con la misma fruición que, gobernando el PSOE, en 2011, defendía las revueltas en Egipto contra Hosni Mubarak, como ejemplo de la lucha por la democracia de calidad que también necesitaba España.


         

Sí, González Pons llamando a la rebelión... claro que cuatro días después cargaba contra el 15-M y contra Rubalcaba, entonces ministro del Interior, por complicidad con los que alteraban el orden. Miren...
 
                        

González Pons trabaja así. Hoy dice una cosa; mañana, la contraria, y pasado, la contraria de la contraria. Parece asumir con agrado este rol de político oportunista, provocador, demagogo, populista, martillo de herejes ajenos y comprensivo hasta la caricatura con los propios. Allá él. Acabará pagando por ello.
Para desacreditar las protestas a las puertas de su casa en Valencia, asegura que hay otras maneras de hacerse oír. El PP siempre emplea el mismo discurso pero luego no aceptan manifestaciones, ni acamapadas en las plazas, ni concentraciones cerca del Congreso, ni allá donde el PP hace sus reuniones... Dicen que se puede hacer todo, pero luego lo prohiben todo. Con su policía, sus antidisturbios como armarios, sus delegados del gobierno, sus ministros del Interior empujan a la gente a conformarse con una democracia de perfil bajo en la cual la participación se limita a votar y callar. Les molestan las protestas. Por eso, que a estas alturas Esteban González Pons se declare abierto a discutir de todo, a hablar de todo, a reunirse con todos suena a broma. La gente está harta de sufrir y de que se le ignoren.  ¿Dónde se puede hablar con los gobernantes? Si viven blindados, si solo se relacionan con quien les aplaude,  si no aceptan ni el contacto con los periodistas, si no quieren ni que se les pregunte, si cualquier medio que pueden controlar lo usan para su propaganda...
Los gobernantes habitan una burbuja, al margen de la gente y de la realidad. Eso no es democrático. Por tanto, que la realidad asalte de vez en cuando la burbuja de los gobernantes no nos debe extrañar. Un día serán los afectados por las hipotecas y otro, los despedidos en masa de no-sé-que ERE, pero o los poderosos cambian o se  deberán ir acostumbrándo a que las víctimas visiten sus domicilios. Los demás ya nos hemos acostumbrado a la palabra que define eso: escrache.

viernes, 22 de marzo de 2013

Mònica Oltra dice que Rita Barberá es poca cosa

 
Hace unos días Mònica Oltra, la emergente diputada de Compromís en el parlamento valenciano, aseguraba que ya no le motivaba competir con Rita Barberá, del Partido Popular, por la alcaldía de Valencia. Oltra venía a decir que Rita, la otrora poderosa alcaldesa de Valencia, ya no sería rival. Ciertamente Rita Barberá ya no es lo que era. Sus índices de popularidad van claramente a menos, está a las puertas de verse imputada en el "caso Noos" y su amigo Mariano Rajoy la huye.
Mònica Oltra es una política bastante extrovertida y que, en general,  no se anda por las ramas. Pese a ello, lo de no considerar rival a Barberá suena a bravuconada. Claro que Oltra, como todos los políticos de un cierto nivel, maneja encuestas y, a la vista de ellas, igual la bravuconada no es tal. De hecho, los datos de los que dispone la diputada de Compromís los conocen perfectamente en el Partido Popular y, sin duda, eso explica sus silencios, sus ausencias y los muchos nervios que se detectan en las bancadas del PP, empezando por la mencionada Rita Barberá.
La pregunta es: ¿qué dicen las encuestas sobre el futuro político del País Valenciano? Lo primero que hay que aclarar es que no es sencillo disponer de encuestas fidedignas hechas en el ámbito autonómico. Por tanto, más allá de las que pueda disponer el gobierno de la Generalitat (y por tanto, el PP) que se guardan como oro en paño, los datos que se tienen son extrapolaciones de trabajos estatales. Cruzando los resultados de esas encuestas con los resultados históricos a nivel autonómico se puede llegar a conclusiones bastante significativas. Concretar número de diputados es complicado pero ver las tendencias es sencillo y, a la vez, muy ilustrativo.
Lo que dicen a mediados de marzo los trabajos realizados, desagregando sus resultados del nivel global (España) al más reducido (País Valenciano), vienen a confirmar lo que ya apuntó en octubre una encuesta de "El País", es decir: el Partido Popular, pese a seguir siendo la fuerza más votada, perdería claramente su mayoría absoluta en "Les Corts". Tan claramente la perdería que ni pactando con UPyD, que se estrenaría en la cámara,  llegaría al mínimo de apoyo para gobernar. En cambio, Compromís se dispararía hasta llegar a la altura de los socialistas, que quedarían lejos de sus resultados de las autonómicas del 2011,  mientras Esquerra Unida también crecería significativamente.
Se pueden consultar las encuestas elaboradas por el CIS, por Metroscopia o por Sigma-Dos. Todas ellas arrojan como conclusión el panorama antes explicado. Yo me detendré en el trabajo correspondiente a este mes de marzo de la empresa "Celeste-Tel. Investigación Sociológica". Se trata también de un estudio a nivel estatal (1.100 entrevistas telefónicas, nivel de confianza del 95'5% y margen de error del 3'1). Por tanto es preciso leerlo en clave valenciana, es decir limitando la atención a los cinco únicos partidos que pueden tener representación en "Les Corts" de cara a los comicios previstos para mayo de 2015. La conclusión de "Celeste-Tel" arroja estos porcentajes: PP en el 29'4%; el PSOE,  27'8; Izquierda Unida, 13'8; UPyD, 8'6, y Compromís, 1'8.  Hay que tener muy en cuenta que son porcentajes sobre el total del voto en España; de ahí lo reducido de Compromís que solo se presenta en el País Valenciano. Pues bien, es precisamente ese 1'8% lo verdaderamente significativo.
En primer lugar, y tomando como referencia las últimas Generales de 2011, hay que tener en cuenta que hay partidos que en el País Valenciano tienen resultados por encima de la media estatal (PP, UPyD y Compromís) y otros (PSOE e Izquierda Unida), los tienen por debajo. Por tanto, es necesario hacer esa corrección en el porcentaje general para saber el equivalente de voto en el ámbito autonómico. A continuación, para poder ponderar los resultados en unas elecciones autonómicas, es preciso tener en cuenta, además del aumento o disminución de voto,  como afecta tradicionalmente a cada partido el tipo de elección (unos mejoran en autonómicas, otros obtienen sus mejores resultados en generales).
Teniendo todo esto en cuenta, a la vista de los datos de "Celeste-Tel", el resultado de unas elecciones autonómicas valencianas en marzo de 2013 hubiera dado, aproximadamente, alrededor de un 31 % de los votos al PP; un 20, para PSPV y Compromís; un 11, para Esquerra Unida, y un 6, para UPyD. ¿Se pueden convertir esos porcentajes en diputados? Es complicado. El reparto de diputados se hace a través de tres circunscripciones distintas (Castelló, Alacant y València). En todo caso, y advirtiendo que con estos datos, de haber modificaciones, el beneficiado sería probablemente el PP, que tendría mayores posibilidades de hacerse con los últimos restos, "Les Corts" podrían quedar así. PP, 37 diputados; PSPV-PSOE y Compromís, 22; Esquerra Unida, 12, y UPyD, 6.
¿No me digan que no es interesante? ¿No me digan que Oltra no sabía lo que se decía?

miércoles, 20 de marzo de 2013

El periodismo como indicador del déficit democrático

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Las concentraciones en recuerdo de las víctimas del Metro y en demanda de responsabilidades reunen a unas 200 personas todos los días 3 de cada mes junto a la Catedral de Valencia (Foto: O.P.S.)


Hace cuatro días escribí un artículo preguntándome dónde estábamos los periodistas de Canal 9 y Ràdio 9, los periodistas de Radiotelevisió Valenciana (RTVV), cuando nuestra cadena manipuló hasta la nausea la información del accidente del Metro que se produjo en Valencia el 3 de julio del 2006 y que costó 43 vidas y dejó 47 heridos. En estos cuatro días, mi artículo ha tenido más de 10.000 visitas. Por distintas vías, me han llegado decenas de comentarios. Muchos de ellos, me echan en cara que mi ejercicio de autocrítica respecto al papel los periodistas de RTVV haya llegado ahora que un ERE en la empresa ha dejado a 1.200 trabajadores en la calle; yo entre ellos. Dado que estoy absolutamente de acuerdo con quienes piensan que los periodistas de RTVV (los trabajadores, en general) no hemos estado a la altura, no pienso entrar a detallar el funcionamiento interno de un medio como RTVV ya que podría sonar a excusa, cosa que no pretendo. En mí anterior artículo ya explicaba todo lo que me parece socialmente relevante. Quien quiera saber más de mi posición en (y sobre) los informativos de RTVV, desde 1989 hasta hoy, tiene internet para ampliar sus datos; allá podrá encontrar bastante material escrito, sobre todo en valenciano.
Así que, entonado el "mea culpa", reconocido que los periodistas de RTVV no estuvimos donde tocaba cuando el accidente del Metro, lo que me pregunto en este artículo es dónde estaba el grueso de la sociedad en ese momento; en ese momento y en tantos otros. ¿Dónde estaba usted que ahora carga contra la vergüenza de la manipulación informativa de Canal 9 cuando ésta llegaba cada día a su televisor? Y lo que vale para Canal 9 vale para TVE o para Canal Sur o para Castilla-La Mancha, etc. ¿Dónde estaba un mínimo de resistencia ciudadana? ¿Toda la responsabilidad era de los periodistas? Muy bien, aceptemos que en temas de manipulación informativa todo era responsabilidad de los periodistas pero ¿y en los demás campos? ¿Dónde estaba usted, ahora tan enojado, cuando esta sociedad miraba hacia otra parte mientras desde el poder político y económico se encadenaban los abusos que, por aquel entonces, parecían todos gratis?
En definitiva, les propongo que tomemos los informativos de Canal 9 como metáfora de todos los abusos sufridos para darnos cuenta que si hemos llegado a donde hemos llegado no ha sido por la responsabilidad concreta y localizada de "otros" sino por la suma casi infinita de complicidades, indolencias, irresponsabilidades y despistes de los que nadie está a salvo.
En 1994, es decir, hace diecinueve años, los periodistas de Canal 9 ya redactaron y firmaron un manifiesto que denunciaba casos de manipulación y censura en la cadena. El documento acabó trascendiendo. Nadie se dio por aludido.
A partir de 1996, y durante seis años seguidos, el Comité de Redacción de Canal 9 emitió unos informes de seguimiento de sus informativos (más de 100 folios por informe) en el que, con nombres y apellidos de directivos y de políticos, se ponía de manifiesto el uso y abuso que el gobierno de Eduardo Zaplana, vamos, el PP, hacía de la cadena. El día de la presentación del documento todos los periódicos valencianos, e incluso de ámbito estatal, recogían las denuncias. Todos los partidos del arco parlamentario valenciano también disponían del Informe. Había incluso entrevistas en la Cadena Ser o en Onda Cero. ¿Alguien salió a pedir explicaciones a nuestros dirigentes? En absoluto.
A lo largo de su existencia, el Comité de Redacción, el primero que existió en España en un medio público, hizo más de un centenar de notas de prensa con denuncias concretas de noticias que se tergiversaban, que se obviaban, se escondían o en las que se mentía para favorecer los intereses partidistas del PP. Nadie parecía prestarle atención y el silencio de la ciudadanía era interpretado por nuestros directivos como una patente de corso para ir un poco más allá.
En eso años, al Comité de Redacción de Canal 9 se le premió con el "Premi Llibertat d'Expressió de la Unió de Periodistes del País Valencià". Recuerdo que en el discurso de agradecimiento se hizo una llamada a la sociedad en el sentido de que era impropio que en una democracia se diera un galardón a alguien por denunciar casos de manipulación y censura por parte de los poderes públicos, que eso era cosa de las dictaduras. Salió en prensa, con fotos incluidas. Ni una sola reacción.
A principios de 1999, el Comité de Redacción de Canal 9 comparareció en el Parlamento valenciano (Les Corts Valencianes) y durante tres horas pormenorizó decenas y decenas de casos de malas prácticas informativas en la cadena. Se especificó que los periodistas de la casa entendían que el poder político estaba desinformando a través de Canal 9 para seguir ganado elecciones. Nunca un órgano de representación de una Redacción de Informativos de ninguna cadena en España había hablado en un Parlamento. Era un caso inédito. Los medios de comunicación recogieron el hecho y todo lo dicho. No pasó nada.
Distintos profesionales de la casa, desde 1994 hasta la actualidad, han escrito en los principales periódicos valencianos concretando la manipulación en más de un centenar de artículos con datos precisos y responsabilidades concretas. Se han dado nombres, apellidos, detalles, hechos. Pues bien, todo cayó en el olvido inmediato. Nadie ha tirado nunca de ese hilo. Por poner dos ejemplos, la oposición política nunca ha hecho el gesto de abandonar el Consejo de Administración de RTVV como forma de protesta y más de una treintena de periodistas destacados de Valencia, así como distintos profesores universitarios, han seguido participando de forma regular en las tertulias de RTVV como si se tratara de medios democráticos normales que no merecieran un cordón sanitario a su alrededor.
Se ha escrito incluso, firmado por periodistas de Canal 9, un libro titulado "La televisió (im)posible" en el que se analizaba y pormenorizaba la deriva de la cadena en cuanto a calidad informativa se refiere. Tampoco movilizó a nadie; ni a lo sectores sociales más directamente concernidos, ni a los ciudadanos en general que, la verdad sea dicha, no se podían sorprender por ninguna revelación ya que el material "informativo defectuoso" les entraba cada día en su casa como si tal cosa. El Partido Popular siguió encadenando victorias electorales. Ninguna de las denuncias sobre como estaban abusando de los medios públicos que controlaban hizo mella en ellos. Los votantes jamás se lo tuvieron en cuenta. Si lo sabían se lo perdonaban. Aunque es posible que no se enteraran de nada. En todo caso, no sería por la falta de ruido. Ningún otro medio de comunicación en España ha tenido mayor número de denuncias salidas de su propia redacción que Canal 9. Otra cosa es que el destinatario de las denuncias, el grueso de la ciudadanía, estuviera en diferentes menesteres o no valorara la importancia del caso.
Para protestar contra la manipulacion informativa en RTVV, en Valencia ha habido dos manifestaciones, una en 2003 y otra en 2010, la primera convocada por los propios trabajadores; la segunda, por una Plataforma Cívica. En ninguno de los dos casos se llegó a las 500 personas, de las cuales más de la mitad eran los mismos profesionales de la casa.
En resumen que, que volviendo a reconocer que los trabajadores de RTVV no hemos estado a la altura en nuestro compromiso con el derecho a la información de los ciudadanos, hay que decir también que la sociedad valenciana nunca quiso enterarse de nada, ni los partidos de oposición, ni la Universidad, ni el sector audiovisual, ni el mundo de la cultura... nadie.
Me temo que los mismos que ahora exigen a los trabajadores de RTVV, por decirlo gráficamente, que más allá de sus denuncias se hubieran arrojado bajo los tanques (cosa que igual debimos hacer), esos mismos, no eran capaces ni de sacrificar una mañana de domingo para salir a las calles de Valencia a protestar. Ya digo, tómese el ejemplo de RTVV y la actitud de la ciudadanía como metafora de lo que ha sido la política valenciana y española en los últimos 20 años. En este sentido, quiero recordar, volviendo al caso del accidente de Metro de 2006, que cuando se produjo el suceso no hubo movilizaciones ciudadanas más allá de pequeñas concentraciones que congregaron a menos de un centenar de personas en distintos puntos de Valencia. Solo en Torrent, ciudad en la que vivían muchas de las víctimas, hubo una manifestación que superó las mil personas, aunque el acto era más de apoyo a unos vecinos que lo estaban pasando mal que de carácter reivindicativo. Desde finales de 2006, todos los días 3 de cada mes hay una concentración en el centro de Valencia en recuerdo de las vícitmas y recordando que ningún responsable político ha pagado por ellas, la media de asistentes está por debajo de las 200 personas.  Diez meses después del siniestro, en mayo del 2007, hubo elecciones autonómicas y el PP de Francisco Camps, que siempre se negó a entrevistarse con los familiares, repetió su holgada mayoría absoluta; cuatro años depùés, en el 2011, incluso aumentó su número de diputados.
Un detalle más para que se vea que todo está relacionado: seguramente las mismas familias de afectados por el accidente del Metro que durante años han sufrido el desprecio informativo de RTVV jamás se implicaron antes en la defensa de su televisión y su radio públicas. No les culpo. Hicieron lo que hizo la inmensa mayoría, pensar que las cosas no iban con ellas. Se equivocaban, nos equivocamos todos, los medios de comunicación públicos son, en realidad, el espacio de lucha de los ciudadanos contra los poderes establecidos, por eso cuando renunciamos a ellos, nos convertimos en seres indefensos. Conviene que nadie lo olvide.

viernes, 15 de marzo de 2013

¿Dónde estábamos los trabajadores de Canal 9/Ràdio 9 cuando el accidente del Metro?


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Cuando ayer, Beatriz Garrote, en nombre de la "Víctimas del Metro", preguntó dónde estaban Canal 9 o Ràdio 9 cuando se les necesitaba, estaba definiendo un fraude y una ausencia que va mucho más allá de su caso concretro... (Foto: G.M.)

Ayer, durante la presentación de la "Plataforma d'Afectats per l'ERO de Radiotelevisió Valenciana (RTVV)", la presidenta de la Asociación de Víctimas del accidente del Metro 3 de Julio, Beatriz Garrote, hizo la pregunta clave: "¿Dónde estaban los trabajadores de Radiotelevisión Valenciana cuando se censuraba (y se censura) toda la información sobre aquel accidente del Metro que costó la vida a 43 personas e hirió a otras 47?"
Yo, vicepresidente de esa plataforma de "Afectats per l'ERO de RTVV", casi no atendí al resto del acto. Las palabras de Garrote se me clavaron en la conciencia, me estallaron en ella. Garrote resumió con su pregunta la relación entre RTVV y la sociedad valenciana, en realidad, entre los trabajadores de RTVV y la sociedad: ¿Dónde estábamos los trabajadores, dónde estábamos los periodistas (que es lo que yo soy) cuando lo del Metro? Simplemente no estábamos. No estábamos, al menos, cumpliendo con nuestra profesión, ni con el servicio por el que se nos pagaba.
Me avergonzó que en mi parlamento durante el acto, que fue un poco antes del de Garrote, no hubiera dicho lo que ella dijo con la claridad que lo dijo, porque lo creo. Estoy absolutamente de acuerdo con ella. Lo he escrito muchas veces. Los trabajadores de RTVV, durante todos estos años de plomo del Partido Popular en la dirección de la empresa, no hemos estado a la altura. Nos movilizamos cuando entre 2002 y 2003 se pretendió privatizar la casa. Salimos a la calle reivindicando una RTVV pública, en valenciano y de calidad pero cuando, gracias a una sentencia judicial, nos garantizamos que la  privatización no se iba a producir, que íbamos a seguir siendo "públicos", es decir nos aseguramos nuestra "seguridad" laboral, olvidamos lo de en valenciano y de calidad. Para esas dos reivindicaciones no hubo protestas, manifestaciones, concentraciones, ni plantes. Hemos sido unos malos servidores públicos, unos malos periodistas y, como trabajadores, muy miopes ya que en tanto que abandonamos nuestro "producto", abandonamos nuestra razón de ser, nuestras conexión con la sociedad y, al final, hemos perdido también nuestro puesto de trabajo. ¿Qué otra cosa esperábamos?
Garrote, que advirtió que no pretendía juzgar, se cuestionó qué tiene que suceder para que un medio de comunicación público se pueda desactivar como se desactivó RTVV, cómo se puede conseguir que sea tan insensible a la realidad. Mi respuesta, que no tiene nada de excusa, es que a la voluntad manipuladora, censuradora y antidemocrática del PP no se le pudo, ni supo plantar cara. Los trabajadores de RTVV, los trabajadores de los informativos, en concreto, no le aguantamos el pulso a la dirección. A finales de los 90, hubo un primer intento de no ceder, se opuso resistencia, se creo un Comité de Redacción inédito en España, se denunciaron mil abusos públicamente, incluso comparecimos en el Parlamento para contar lo que estaba pasando. Nada. No fue suficiente. Empezaron las represalias, las amenazas, los traslados, los despidos... Y la Redacción quedó desmantelada. El miedo fue mayoritario. Con unos jefes simples comisarios políticos y unos redactores dispuestos a escribir al dictado, la resistencia dejó de ser posible. Nos ganaron la batalla. Nos dividieron, nos marginaron y, desde esa sensación de aislamiento, no fuimos capaces de organizar nada efectivo.
Eso no es todo. Es necesario levantar un poco la vista y añadir alguna otra cuestión; ver más allá de los trabajadores de RTVV. ¿Defendió alguna vez la sociedad valenciana sus medios de comunicación públicos? No. La sociedad valenciana nunca, ni cuando la resistencia fue firme e inédita en cualquier otro medio de comunicación (que lo fue), participó de las reivindicaciones. Es posible que no le llegaran las protestas, que las voces críticas en RTVV se perdieran en el vacío de otros medios o en la particular manera de ser de la sociedad valenciana (indolente y repleta de trincheras). El equivocado proyecto que fue desde 1989 RTVV no llegó nunca a conectar con la parte de la sociedad gracias a la cual se podía haber defendido y consolidado. El caso es que, por volver al principio, cuando en 2006 hubo el accidente del Metro, RTVV ya no le pertenecía ni a sus trabajadores, ni a su ciudadanía.
Las cosas han acabado como tenían que acabar, con despidos masivos y con una RTVV más secuestrada que nunca. Los trabajadores y extrabajadores de aquella casa no vamos a recuperar nada de lo perdido con lamentaciones, ni con excusas, ni diciendo lo buenos que somos nosotros y lo malos que son todos los demás. Eso son discursos de consumo interno que nos alejan de la sociedad y de nuestra tarea, que se dan de bruces con las palabras iniciales de Beatriz Garrote. El reto está en entender que un medio de comunicación público pierde su sentido el día que deja de ser útil para la ciudadanía sin que importe quién tenga la culpa. Sirva, pues, lo sucedido como lección cara al futuro ... y como no estoy seguro de que así sea, convendrá recordarlo a menudo.

jueves, 14 de marzo de 2013

De Ratzinger a Bergoglio: de un soldado de Hitler al silencio con Videla

http://m24digital.com/wp-content/uploads/2013/03/bergoglio-videla-tapa.jpg 
 El ahora Papa, Jorge Bergoglio,  ofreciendo la comunión al dictador Jorge Videla.

Me molesta tanto papanatismo alrededor del nombramiento del nuevo Papa. Allá ellos los medios confesionales. Igual que no me sorprende el mal periodismo deportivo que siempre ve penaltis injustos contra su equipo, no me extraña que "ABC", "COPE", "La Razón" o "El Mundo" pretendan hacer creer que el cielo se ha abierto para que el Espíritu Santo nos salve vía el nuevo Papa argentino. Lo que echo de menos es que otros medios informen del hecho de una forma distinta. Primera, echo de menos que, en lo cuantitativo, informe un poco menos (sobreinformar no es informar) y, segundo, que digan cosas distintas a lo que dicen los agentes de la propaganda católica.
Del pasado nazi de Benedicto XVI nos enteramos bien poco. No era una cuestión menor pero pasó de lo más desapercibido. Es verdad, era muy joven. Joseph Ratzinger tenía solo 17 años cuando en 1944 formó parte del ejército hitleriano. Pero estuvo. Muchos de su edad huyeron para no tener que servir a Hitler. En 1944 ya se sabía como quien era Hitler, ya se sabía que había hecho. Ratzinger no huyó. Se esperó para desertar cuando la guerra ya estaba absolutamente perdida para los alemanes. No lo hizo antes. Pero eso no es todo, casi no es ni lo peor. Ratzinger, ya siendo Papa, defendió la actitud de Pío XII ante el nazismo. El silencio de Pío XII ante los crímenes de Hitler fue, según Benedicto XVI, "muy eficaz ya que sirvió para salvar muchas vidas de judíos". hay que recordar que Pío XII multiplicó las excomuniones por cuestiones políticas, a comunistas, sobre todo, y, en cambio, jamás denunció las atrocidades del nazismo. De hecho, Benedicto XVI, durante su Papado, declaró a Pío XII "Venerable" que equivale a  reconocerle "virtudes heroicas" en su vida ajustada al Evangelio.
Pues bien, tampoco del silencio de Jorge Bergoglio durante la dictadura en Argentina de Jorge Videla estamos escuchando demasiadas voces. Al revés, parece que no tenga ningún valor. Bergoglio era en aquellos años el máximo responsable de los jesuitas en Argentina. Nunca criticó a los militares golpistas. Es más, se le acusa de haber retirado la protección y haber prohibido decir misa a dos jesuitas (Francisco Jalics y Orlando Yorio) que acabaron detenidos y torturados durante cinco meses. En su declaración judicial en el proceso del mencionado caso, Bergoglio reconoció que los dos secuestrados, una vez liberados, le habían dicho que en la ESMA (Escuela Militar de la Armada en Buenos Aires) había muchos más retenidos. El ahora Papa dijo que, ante esa información, lo que hizo fue comunicárselo al máximo responsable de los jesuitas en Roma y al Arzobispo  de Buenos Aires. No tomó ninguna otra iniciativa. La mencionada declaración de Bergoglio llegó después de que por dos veces se hubiera negado a comparecer y, según los abogados que perseguían los crímenes de la dictadura, sus respuestas fueron "evasivas". Uno de los sacerdotes desaparecidos acusó a Bergoglio de haberlos entregados a los militares al no decir públicamente que les respaldaba en el trabajo que estaban haciendo.
Según ha publicado el periodista argentino Horacio Verbitsky, el ahora Papa ocultó la complicidad del Episcopado de Argentina con la Junta Militar del dictador Jorge Rafael Videla, en un libro  en el que omitió  de unos documentos las frases que más podían comprometer a la jerarquía eclesiástica. Así, Bergoglio se hacía eco de una reunión de noviembre de 1976 entre la dirección de la Conferencia Episcopal y la Junta Militar pero, del informe que recogía lo tratado, borró las referencias al compromiso de los cardenales de no plantear "una posición de crítica a la acción de gobierno” dado que “un fracaso llevaría, con mucha probabilidad, al marxismo”, por lo cual “acompañamos al actual proceso de re-organización del país".
Estas frases, además de algunas  otras, la omitía Bergoglio. No queda nada bien en un Papa este tipo de actitudes. Para saber más de ellas será necesario rebuscar en internet. Los grandes medios están mucho más por el botafumeiro que por el periodismo.




martes, 12 de marzo de 2013

Conecto la SER y me aparece la COPE

http://438424cd093f86f0c7e0-2cd4f1b3b970cf6c05d6a60490c230b4.r88.cf2.rackcdn.com/imagen_portada_grande/cardenales_g_0.jpg Los medios se empeñan en hacernos creer que todo el mundo está expectante ante la elección del nuevo Papa. No es cierto. La expectación la fabrican los propios medios, como si de un gran partido de futbol se tratara. Al margen de unos pocos fanáticos, la inmensa mayoría lo vive como eso, un partido muy publicitado pero que no afectará para nada a sus vidas. (Foto: Notimex)

Estoy harto. Cierro la radio. Soy un oyente habitual de la Cadena SER y no quiero pasarme todo el día en un monográfico sobre la elección del Papa. A la que enciendo el aparato se me cuela en casa un olor a incienso que tira para atrás. Tanto, que me parece estar escuchando la COPE.
No sé qué mueve a la SER a desplazar a sus figuras a Roma. Voy a las tiendas y nadie habla del Papa, en mis conversiones familiares nadie habla del Papa, en la cola del cine, por las calles de Valencia, a la salida del cole de mi hija, nadie habla del Papa. Además de a cuatro fanáticos religiosos, ¿a quién interesa vivir al minuto esta larguísima y anticuada ceremonia de la elección papal? ¿Cómo es posible que perdamos tanto tiempo con este boato tan pasado de moda? La atención está en la propia atención que le prestamos: que si la Misa de la Elección, que si la fumata, que si ahora se reunen, que si ahora no-sé-quien invoca al Espíritu Santo (?)... Por favor, ya está bien, que elijan y cuando lo tengan que nos lo digan. Tanta especulación, tanto misterio, tanta pompa...
¿Hay alguna posibilidad de que el nuevo Papa reconsidere la misoginia de la Iglesia católica? ¿Nos aclarará las cuentas vaticanas? ¿Modificará el culto al lujo de la cúpula eclesiástica? ¿Dejará de perseguir a los teólogos progresistas? ¿Respetaran a los no creyentes? ¿Dejarán de chantajear a los gobiernos para que les sigan pagando sus escuelas segregadas? ¿Dejarán de perseguir a las mujeres abortistas? ¿Dejarán de meterse en la vida de los que no pertenecemos a su club? Eso es lo que podría interesar pero nadie se detiene en eso. Nadie se detiene porque ya sabemos la respuesta, no, el nuevo Papa no va a cambiar nada. Todo seguirá como siempre.
Así que las conexiones se limitan al "ahora entran", "ahora salen", especialistas del Opus loando lo que toque loar, feligreses emocionados y vuelta a empezar. Luego, a esperar la fumata. Si sale negra, un "ohhhhh..." muy largo resonará en la Plaza de San Pedro, vamos, como en los castillos de fuegos artificiales de cualquier pueblo de España, y si la sale blanca, grandes aplausos, exactamente lo mismo que cuando acaban los castillos de fuegos artificiales en cualquier pueblo de España.
No entiendo el papanatismo de la SER con lo del Papa. Tienen a los periodistas metidos en una sala, encerrados, aislados, ni la señal de teléfono es buena según dijo ayer Ángels Barceló, con las imágenes de televisión controladas, nadie da explicaciones de nada, solo se permite hacer propaganda de los ritos. ¿Nos estamos volviendo locos? ¿Cómo picamos de esta manera?
El Cónclave es imporpio de los tiempos que vivimos. Tiene todo el derecho a hacerlo como quieran pero desde lo aconfesional lo pertinente sería ponerlos en evidencia, no reforzarlos con tanta publicidad acrítica. Son un puñado de señores mayores, muy mayores, ni un joven; todo hombres, ni una mujer; vestidos de forma poco normal, disfrazados; escogidos todos a dedo como si todavía estuviéramos en los tiempos de las monarquías absolutas; encerrados en la Capilla Sixitina, sin comunicación con el exterior, sin móviles, sin ordenadores en plena época de elecciones a través de internet; apelando a la inspiración del Espíritu Santo... ¿Que clase de comedia es ésta? ¿Qué hace la SER prestándole tanta atención? Más allá de los comentarios de Juan Arias, ¿para qué vale todo lo que hacen? ¿Para qué están allí? ¿Para quién?

Fernández Díaz, la Guardia Civil y los homosexuales

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Le contemplan, entre otras,  la mentira del 11-M, la mentira de la financiación de su partido y la mentira de las armas de destrucción masiva... pero ahí sigue, sacando pecho y dando lecciones. Es José María Aznar, un ejemplo de irresponsabilidad política que se repite en distintos partidos, con distintos nombres y en mil circunstancias. (Foto: EFE).

No claro, que no, que no dimita el ministro Fernández Díaz. Qué más da que todos hayamos visto como una patrullera de la Guardia Civil mataba a siete africanos, qué más da que el propio Fernández Díaz hubiera dado por buena la versión que mantenía que fue la patera la que se lanzó contra con la patrullera. Matar a siete personas le debe parecer al ministro menos peligro para la "pervivencia de la especie" que el matrimonio entre homosexuales.
Por supuesto, tampoco ha de dimitir María Dolores de Cospedal. No importa que cada día la pillemos en una nueva mentira, no importan que los jueces avancen mientras el PP niega toda información al grito de ¡Viva la transparencia!
¿Oscar López? Que siga, claro que sí, que siga  López como secretario de Organización del PSOE pese a que dirigió el pacto con el abusador sexual de Ponferrada.  Todo por una alcaldía. Ahora siguen sin alcaldía y no tienen ni concejales porque los han obligado a abandonar el partido. Claro que también hicieron lo mismo en Benidorm cuando su grupo consiguió el gobieno muncicipal gracias al voto de un tránsfuga y, dos años después, el alcalde expulsado fue el cabeza de lista del PSOE. Eso sí, de lo de Ponferrada, Rubalcaba estaba enterado pero desconocía  los pormenores, como si pactar con el abusador fuera un "pormenor".
Por cierto, Ponferrada, donde el acusador sigue de concejal mientras la vícitma, Nevenka Fernández, se vio obligada a abandonar el país. Igual que, más o menos, les sucedió el mes pasado a las tres trabajadoras de Canal 9 que denunciaron por abusos sexuales a su jefe Vicente Sanz. Ellas han sido despedidas y Sanz se ha jubilado tranquilamente, con indemnización incluida, mientras espera ir dilatando el juicio y cada domingo, faltaría más, asiste a la Santa Misa del brazo de su mujer, la diputada del PP, Esther Franco.
No pasa nada, por eso Yolanda Barcina, Miguel Sanz y compañía devolverán una parte de las dietas cobradas de Caja Navarra y a otra cosa mariposa. Que, mientras ellos troceaban las reuniones para llevarse en una tarde miles de euros por sentarse en un consejo asesor, la Caja estuviera despidiendo trabajadores o el gobierno autonómico recortando sueldos a sus funcionarios, les debe parece una cuestión menor. ¿Dimitir? Por favor ...
Pero si no dimiten ni los directivos de Canal 9 y Telemadrid que han tirado a 2.000 personas a la calle por culpa de su (la de los directivos) mala gestión y ahora, cuando van a declarar a los juzgados, la policía a quien protege es a los jefes prevaricadores y a quien detiene es a la gente que protesta.
Cómo va a asumir alguien en este país responsabilidades sobre su gestión si por ahí tenemos todavía al expresidente del Gobierno José María Aznar dando lecciones de geoestrategia mundial y fundamentos de democracia. Aznar, a quien se le debería caer la cara de vergüenza por como funcionaban las cuentas de su partido cuando lo presidía, por aquellos organizadores del 11-M que dijo  que estaban entre nosotros o por aquellas armas de destrucción masiva que tantos miles de muertos costaron en Irak y que, supongo, debe seguir buscando.
Ya ven, estamos rodeados de poderosos irresponsables, en política y en las altas esferas económicas. Eso sí, como mi amigo Ernesto, que cobra los 400 euros después de agotar el paro, trabaje en negro, esos mismo que no pagan por nada dirçan que es un defraudador.
¿Qué hemos hecho mal?

domingo, 10 de marzo de 2013

Canal 9/Ràdio 9: el futuro ya ha empezado

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"Sin utopía la vida sería un ensayo para la muerte"
(Foto: autor desconocido)

Ha pasado un mes desde que la dirección de Radiotelevisión Valenciana (RTVV)  hiciera público el grueso de los afectados por el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) en Canal 9, completando así, después de los ya conocidos en Ràdio 9 y en el Ente, el proceso masivo de despidos. En su momento, hice un artículo con la vista puesta en el futuro y en forma de cinco peticiones: a los que se quedaban en la empresa, a los que no, a los colaboradores de RTVV, a los partidos políticos y a los ciudadanos en general. Hoy, un mes después, se puede hacer un primer balance. Utilizo de nuevo los cinco apartados del primer escrito:

1. Los que se han quedado siguen sumidos en la más absoluta de las invisibilidades. Ellos callados y RTVV, que ya era un medio ausente, en este último mes, ha multiplicado su insignificancia. Todo el ruido alrededor de la marca es sobre el malestar que genera, sus excesos, sus despidos, las dudas que plantea hacia el futuro. Ya nadie parece preocupado por lo que sale o deja de salir por Canal 9 o por Ràdio 9. Nadie espera nada. Las audiencias siguen cayendo. En este último mes Canal 9 se ha pasado casi la mitad de los días por debajo del 4%. En los medios solo se habla de RTVV si hay declaraciones de los testigos del "caso Sanz", si resulta que el último director general, José López Jaraba, está en paradero desconocido o si los antiguos trabajadores se ponen su chaleco rojo acompañar a las "mascletaes" de Rita Barberá. Los "resistentes" de RTVV siguen fieles a lo que, en la mayoría de casos, les ha posibilitado seguir en la casa, el silencio. Nada se ha oído de ellos. El espíritu reivindicativo de los últimos meses parece haberse esfumado, o es que era patrimonio de los despedidos. En la última concentración eran ya muy pocos.  Los contados buenos profesionales (no buenos mercenarios) que se han quedado tienen la ardua responsabilidad de hacer lo que jamás han hecho, ni harán, todos los comisarios políticos, enchufados, directivos, presentadores de informativos o tertulias y agentes varios de la "obediencia debida", es decir, ser los ojos de la sociedad dentro de la empresa. No es sencillo pero en ello está también una parte de se futuro. En cuanto al Comité de Empresa, hace muy bien en ocuparse del ERE y de sus víctimas pero, aunque solo sea un miembro, debe destinar a alguien a pensar no en términos laborales sino en términos sociales y de utilidad pública de la empresa, pensar en los ciudadanos. Sin utilidad no hay servicio y, sin servicio, no hay horizonte.

2. Los que se han ido, los que nos hemos ido, además de frecuentes visitas al INEM y a nuestros respectivos abogados, hemos puesto en pie durante este mes, la semilla de lo que puede ser la futura RTVV. Mañana lunes, a las siete de la tarde, haremos en el Centre Octubre de Valencia la asamblea constituyente de la Plataforma de Afectados por el ERE que será presentada en sociedad el jueves en la facultad de Filología. Vamos a intentar hacer en internet la radio y la televisión que no hemos podido hacer estos años en RTVV, la que nunca se ha hecho. La Plataforma pretende, más allá de darnos calor, hacer la RTVV pendiente, la que escuche a todos, la que hable con todos, la que no sea sectaria, la que tenga vocación de servicio, la que no avergüence. Tenemos a la gente que sabe hacerlo e ilusión para hacerlo. Durante todos estos años grises en Canal 9 o en Ràdio 9, incluso nosotros mismos, hemos dudado de si nos quedaba ilusión por nuestro trabajo. Y sí, nos quedaba. Una vez liberados de la losa que representaba la incompetencia y al deshonestidad de nuestros jefes, la ilusión ha vuelto y multiplicada.

3. Los colaboradores de RTVV han sido tan insolidarios como esperaba.  A ellos les quiero expresar mi dolor por su comporatmiento, por lo poco que dice en su favor, como personas y como periodistas o profesores universitarios, que hayan seguido acudiendo a las tertulias de Ràdio 9 y Canal 9 como si tal cosa. No me vale lo bien pagados que puedan estar sus pocos minutos en pantalla, ni que eso les alimente el ego. Su presencia, sobre todo la de aquellos que vienen de fuera de la "caverna", solo sirve para blanquear el sepulcro de manipulación informativa y censura que es RTVV. Lo dije en el artículo de hace un mes, no se puede utilizar la sauna que está junto a la cámara de gas. No valen solidaridades de boquilla, ni lágrimas por  "los profesionales de esta casa que lo están pasando mal". Qué sarcasmo que después de ese lamento el "gracias, gracias en nombre de todos..." salga de la boca de personas como Xavier Carrau o Vicent Montagud, por citar solo a dos, que llevan años y años encadenando cargos en la Redacción y siendo agentes de la manipulación informativa. En fin, allá ellos...
4. Los partidos políticos (sigo obviando al PP que ha sido el responsable directo de todo lo sucedido) han estado poco visibles todo este tiempo. En el tema de los medios, los partidos políticos se mueven mal. La radio o la televisión no son, para ellos, nada más que las plataformas desde las cuales conseguir votos para ganar las elecciones. Vale, de acuerdo, también son eso... pero son mucho más. El derecho a la información es un derecho constitucional básico y los partidos tienen la responsabilidad de  que se cumpla. En ese sentido, al menos el PSPV, Compromís y Esquerra Unida, deberían tener a RTVV como un eje fundamental en su quehacer político. Deberían tener para RTVV un proyecto igual que lo tienen para la sanidad, la educación o las infraestructuras (quiero suponer que esos sí los tienen). Después de todo lo sucedido en RTVV en los últimos dos años, y sobre todo tras este último mes, deberían haber tomado cartas en el asunto y haberse puesto a trabajar en ello. No me consta que tal cosa esté en marcha. Regular los medios públicos en tanto que "terreno de juego donde se disputa la política" debería ser una preocupación básica para los partidos, en especial los progresistas. De momento, seguimos sin noticias. Tiempo precioso despilfarrado.

5. La ciudadanía en general, a la que veo poco preocupada por todo lo que está pasando (quizá un poco menos que poco), dispone ya, aunque solo se de forma provisional, de las dos herramientas que la Plataforma de Afectados por el ERE ha puesto en marcha en internet para volcar allí los contenidos informativos que nunca va a apoder ver en RTVV. Los pueden encontrar en  "mildenou.wordpress.com" y en "9exili.com". Son (serán) contenidos informativos con distintos formatos que pondrán de manifiesto que se puede hacer una radiotelvisión pública útil, critica y comprometida. La haremos los mismos que durante muchos años no la pudimos hacer en RTVV. Verán ustedes qué diferencia. Así que tranquilos, este túnel tiene salida... y me parece que el ejemplo de este medio "en el exilio" es solo el anuncio de la RTVV que más pronto que tarde tendremos y de la que nos podremos sentir orgullosos. ¿Ciencia ficción? No, utopía pero es que la utopía es el motor de la historia... "Sin utopía la vida sería un ensayo para la muerte", que decía Serrat. Con él les dejo.



viernes, 8 de marzo de 2013

El efecto mariposa y Canal 9

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"Tómbola", como los informativos manipulados que esconden el caso "Gürtel" o la bancarrota del gobierno Fabra, es el producto de toda una trayectoria de errores y abusos encadenados que han hecho de Canal 9 una televisión inútil y, por tanto, prescindible. (Foto: C9).

El desastre de Canal 9 se podría haber evitado si, simplemente, se hubieran hecho las cosas bien. Suena sencillo... porque es sencillo.
Si los socialistas que pusieron en marcha Canal 9 (y Ràdio 9) hubieran tenido claro el sentido de unos medios de comunicación públicos en valenciano y para el País Valenciano, seguramente el Director General jamás habría sido Amadeu Fabregat. El acuerdo entre el PSPV gobernante y las demás fuerzas políticas no habría pasado por el compromiso de que todo el mundo sería bien tratado sino por la necesidad de contar con un medio de referencia crítico, comprometido, en valenciano y abierto. Por eso Fabregat nunca habría sido el primer Director General de la casa. Ni se habría vetado a Ovidi Montllor, ni se habrían hecho las películas en castellano, ni se habrían comprado en plan "papanatas" proyectos andorranos o italianos en vez de apostar por los creadores del país.
Se hubiera confiado mucho más en los trabajadores, y el núcleo de la casa, informativos y programas, hubiera quedado en manos de profesionales conscientes de la necesidad de informar con vocación de utilidad ciudadana y entretener con ambición de país más allá de las fiestas, el folclore y las tradiciones. En el departamento de Informativos se hubieran establecido formas de gestión próximas a la base y no estructuras verticales que dejaban todas las decisiones al albur de que el directivo de turno acertara, no acertara, cediera a presiones o no tuviera un buen día. Se habría aprobado un Estatuto de Redacción de manera que todos los profesionales del departamento participarían en el control de los contenidos y en la elección de sus responsables directos.
Así, cuando el PP llegó al gobierno en 1995 no habría podido aplicar su "pacto del pollo" en un miserable reparto que dejó Canal 9 en manos de un Jesús Sánchez Carrascosa cuyo horizonte no era otro que la propaganda de Eduardo Zaplana y el PP. La Redacción, igual que se negó a sus caprichosos premios de 125 euros a la mejor noticia del día, se hubiera negado a los nombramientos de los jefes intermedios que escogió y que se sabía que eran los más pelotas, los más rastreros y los menos honestos de la casa.
Si el PSPV hubiera puesto en marcha el Estatuto de Redacción y lo hubiera cumplido, el PP de Zaplana no habría venido con él bajo el brazo como ejemplo de su falso talente democrático. Así cuando la Redacción votó en contra de jefes como Pau Pérez Rico (147 votos en contra por 20 a favor), Menchu Illán (140-27), Lluis Motes (138-31), Matilde Alcaraz (113-53), Xavier Carrau (128-42), Josep Magraner (141-32), Rafael Medina (161-8), Rodolfo Ferrer (149-23)... estos nunca hubieran ocupado los cargos a los que llegaron y jamás habríamos visto los informativos que hicieron, llenos de censuras, de manipulaciones, de gente que no salía nunca, del Zaplana omnipresente... Unos informativos vergonzosos que perseguirán siempre a quienes los hicieron (algunos de ellos se calificaban a si mismos como "conciencias hipotecadas") y que no olvidarán aquellos ciudadanos que, por higiene democrática, dejaron de verlos.

Reportaje sobre cómo trato (escondió) Canal 9 la información sobre el accidente de la líena 1 del Metro de Valencia que el 3 de julio de 2006 costó la vida a 43 personas. Es un trabajo de "Barret Films".

El "efecto mariposa" se impone en todos los órdenes de la vida y una mínima perturbación incial se acaba amplificando sea en positivo o en negativo. En Canal 9 siempre ha sido  un amplificación para mal podría haber sido al revés. Con otros jefes hubiera habido otra Redacción. De unos jefes ejemplares, en lugar de unos tan serviles, hubieran salido unos redactores críticos y comprometidos que en las ruedas de prensa en lugar de callar hubieran hecho las preguntas que tocaba hacer, las más complicadas, las más necesarias, las mejores. Habrían sido unos redactores más atentos a la realidad que a las notas de prensa, unos redactores más pendientes de la calle que de los teletipos y los comunicados oficiales. José Ramada nunca hubiera hecho los vídeos laudatorios hasta la naúsea a favor del PP o contra la oposición que tantas veces hemos visto; ni Pau Ivars, piezas tan sectarias sobre cuestiones de Plan Hidrológico, sequía y agua en general; ni Genar Martí hubiera personificado la marginación a la que se sometió a las víctimas del accidente del Metro en 2006; ni Leticia López habría hecho mil crónicas propagandísticas de las reuniones del Consell como si del No-Do se tratara. Lo que vale para ellos vale para cincuenta más:  los que han obviado los problemas en sanidad, los que no se han enterado de las sentencias contra la Generalitat y el PP, los que no han visto barracones ni problema alguno en educación, los que han maquillado cifras económicas, los que han mirada hacia otro lado en los casos de corrupción... Ciertamente la inmensa mayoría de estos colaboracionistas han sido los que han sobrevivido al Expediente de Regulación de Empleo pero su futuro en Canal 9 parece, como el de todos, poco halagüeño. Sin una Redacción sometida y ajena a su responsabilidad social no habríamos pasado por tanta indignidad, ni la cadena hubiera acabado siendo un fraude ciudadano. Es más, en una Redacción con jefes reconocidos y escogidos por la base, nadie hubiera pasado por el mal trago de recibir consignas. Si éstas, en algún momento, se hubieran dado no solo no se hubieran aceptado sino que quien las diese hubiera quedado en evidencia e, inevitablemente, hubiera acabado perdiendo el cargo. Igual que si, pese a todo, se hubiera desinformado de forma evidente, la Redacción habría emitido su opinión discrepante en antena y a buen seguro que se habrían acabado las ganas de seguir por ahí.
Unos informativos dignos jamás hubieran compartido parrilla de programación con "Tómbola", ni hubieran convivido con un programa cultural hecho por Fernando Sánchez Dragó, con las entrevistas de Carlos Dávila o los programas de actualidad de Julián Lago. Esos productos los hubieran hecho los profesionales de la casa; igual que se hubiera contratado con empresas audiovisuales valencianas y no con marcas de Andalucía o Madrid, cuando no constructoras castellanas como Teconsa para las pantallas del viaje del Papa. Con un "Defensor del Espectador" escogido por los propios trabajadores de la casa, la primera voz de alarma habría salido de la propia  empresa y los excesos se habrían corregido de inmediato.
Ciertamente los presidentes que han pasado por el Consell de la Generalitat  hubieran tenido alguna incomodidad añadida como es ser regularmente entrevistados en directo y con las preguntas adecuadas, es decir, incómodas... pero es que la democracia tiene estas cosas. En casi ocho años, Eduardo Zaplana solo fue entrevistado (con exquisita docilidad) dos veces ; José Luis Olivas, en el año que estuvo de President, ninguna; Francisco Camps, nueve años y la única entrevista se la hizo la entonces Jefa de Informativas, y luego consellera del propio Camps, Lola Johnson, y Alberto Fabra, camino del año y medio en el cargo, cero entrevistas. ¡Viva la transparencia y la rendicón de cuentas!
Con un funcionamiento abierto y democrático, ¿cómo iban a llegar a mandar en Canal 9 José Vicente Villasescusa, Genoveva Reig, Anxo Quintanilla, Lola Johnson o Pedro García y sus amigos de la "Gürtel"? Imposible. Con democracia y rigor en lugar de sectarismo y clientelismo, los sucesivos directores generales hubieran sido gente con prestigio y no mamporreros del presidente de turno; gente honrada, con voluntad de servicio y un proyecto que desarrollar. Por ello mismo, Vicente Sanz nunca habría sido elegido como jefe de Personal de RTVV, con todo el dolor, la vergüenza y la rabia que eso nos hubiera evitado.
Todo esto hubiera conducido a una gestión más eficaz, la deuda acumulada no habría llegado a los 1.200 millones de euros, ni la plantilla, de enchufe en enchufe, se hubiera hinchado hasta casi los 2.000 trabajadores, ni habrían aparecido dos sindicatos amarillos como CSIF y USO. En esas condiciones, el ERE que se ha llevado a cabo nunca se hubiera producido o, en todo caso, no habría pasado de ser una regulación de plantilla acordada con los afectados y, por supuesto, no hubiera dejado la empresa al borde de la desaparición. La Audiencia no estaría en el 4%, ni el prestigio social por los suelos.
Para que se entienda que en los fracasos colectivos pierde todo el mundo, incluso los mismos responsables directos del fracaso por más que pretendan salvarse, pìénsese en el propio PP. Si hubieran hecho el Canal 9 (y la Ràdio 9) que tocaba hacer, la podrían presentar como ejemplo de su gestión, de su sentido democrático y de su capacidad ejecutiva. No tendrían que huir de ella, no sería una rémora sino un motivo de orgullo, una cosa de la que alardear.  Incluso desde un punto de vista partidista, dispondrían de una plataforma creíble en la que aparecer y desde la que enviar su discurso a la sociedad. En cambio, hoy no tienen más que un medio desprestigiado que ya no les sirve ni para su propaganda. Hoy Canal 9 (y Ràdio 9) no es útil ya ni para el PP. En el pecado llevan la penitencia.

jueves, 7 de marzo de 2013

Algunas propuestas en defensa del periodismo

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El mito del "caso Watergate" está en el fondo de muchísimas vocaciones periodísticas, sin llegar al "derribo de presidentes",  las leyes han de procurar que la realidad voraz de la economía y el partidismo político no hagan imposible el ejercicio de la profesión. (Foto: Imagen de la película "Todos los hombres del presidente" de Alan J. Pakula).

"El periodismo está muerto" era la frase inicial del artículo que escribí ayer. Era una frase premeditadamente excesiva. El periodismo no muere, lo que se transforma es la manera de ejercerlo. Para entendernos, vestir es siempre vestir aunque hoy se lleven pantalones y mañana, faldas. Por tanto, en la actualidad, puesto que estamos en un claro proceso de cambio en las formas de ejercicio del periodismo, de lo que se trata es de pelear para que aquello a lo que llamamos periodismo sea de verdad periodismo y no simulación, apariencia o trampa. Periodismo, ni más ni menos, "ese en el que no hay intereses sino realidades. En el que no existe una línea editorial sino opiniones de todos los tipos, que no se mezclan ni confunden con las noticias", por decirlo como lo escribía Héctor en un comentario a mi artículo de ayer.
No hay una solución definitiva para garantizarnos un periodismo de calidad (como si pudiera haber de otro tipo, un periodismo que no es de calidad no es periodismo) pero lo que si hay son leyes, reglamentos o normativas que pueden ayudar en la tarea. Sí, de una forma u otra, de lo que se trata es de limitar la libertad de los dueños de los medios en la gestión de sus empresas y de controlar más la faena de los periodistas pero eso no es ni censura, ni manipulación, sino todo lo contrario. Periodistas y dueños, lectores y políticos, ciudadanos y altos directivos, no están en igualdad de condiciones, por tanto, la ausencia de normas no es que garantice la libertad, lo que asegura es la injusticia.

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Carl Bernstein (izq) y Bob Woodward, los dos periodistas del "Washington Post" que destaparon el "caso Watergate", en 1972, en el momento de los hechos. 

En el diseño de medidas que pretenden mejorar la calidad, la libertad y la veracidad de la información que llega a los ciudadanos , los medios públicos tienen un papel fundamental. Las noticias no son una mercancía más y, por lo tanto, la información no puede quedar en manos del mercado. Al contrario, los medios públicos han procurar que la gente tenga asegurados unos mínimos de información veraz y, al mismo, tiempo, han de servir de referente para los medios privados.  Voy a dar algunas ideas:

1. España necesita con urgencia la puesta en marcha de un Consejo Audiovisual que ejerza el control de los contenidos tanto de los medios audiovisuales públicos como de los privados. Sus miembros deben ser elegidos en el Parlamento, por mayoría cualificada y con participación de los grupos minoritarios. Sus mandatos han de superar los ritmos de las legislaturas y renovarse por tercios. El Consejo ha de ser quien escoja a los máximos responsables de los medios públicos, así como también quien coloque un miembro en los consejos de los canales privados. Ha de tener un potente poder de sanción.
2. Todos los medios, igual que en lo laboral tienen comités de empresa, han de disponer de Comités de Redacción para velar por el cumplimiento de los principios básicos de la tarea perdiodística, proteger el trabajo de los periodistas y evitar manipulaciones o abusos en los contenidos. Este organismo ha de elaborar una Memoria Anual de su trabajo y hacerla público con el máximo de publicidad, empezando por su publicación o emisión en el propio medio de que se trate.
3. Las reuniones de Redacción en los que se decidan los contenidos estarán siempre abiertas a todos los trabajadores que participen en su elaboración y un representante del antes mencionado Comité de Redacción tendrá presencia obligatoria en esas reuniones
4. Cuando la Redacción, con una mayoría cualificada y de forma razonada, no comparta el tratamiento informativo dado a un determinado tema, tendrá derecho a expresar su opinión discrepante en en el propio medio y en un plazo lo más breve posible.
5. Todos los cargos directivos importantes que afecten al trabajo de la Redacción habrán de someterse a una consulta en la Redacción. Una oposición mayoritaria y razonada ha de obligar a que la propuesta se considere rechazada.
6. Por debajo del puesto de Jefe de Informativos (o cargo equivalente), las propuestas de nombramientos ha de partir de la propia Redacción. De no estar de acuerdo la Dirección con el nombre propuesto, puede presentar otro candidato que será finalmente el votado.
7.  Todos los medios han de disponer de un "Defensor del Usuario" y la persona designada la han de escoger los propios trabajadores, no la Dirección.
8.  Han de desaparecer la ruedas de prensa sin preguntas y solo por cuestiones organizativas extraordinarias y razonadas se podrá impedir el acceso de los reporteros al sitio dónde se produzca la noticia y donde estén los protagonistas de la misma.
9. Los líderes políticos estarán obligados a someterse a entrevistas periódicas. Los medios públicos darán cabida a todos los partidos de forma regular y reglada. En cuanto a los medios privados, se procurará una presencia habitual y equilibrada. 
10. Las reuniones de los partidos políticos, excepto las de carácter más reducido, han de ser públicas.
11. Es obligada la aprobación de una Ley de Transparencia pensando en los intereses de los ciudadanos. Ningún ámbito de la esfera pública, ni organismo, ni institución puede quedar al margen de ella, más allá de excepciones razonadas que se basen en cuestiones de seguridad evidentes. En ningún caso se puede considerar el silencio administrativo como negación de los datos solicitados.
12. Todas las instituciones, en sus páginas web, tendrán detallada, clara y bien ordenada información sobre su funcionamiento, decisiones, ingresos y gastos.

Deberíamos empezar a dicutir todas estas cuestiones y mil más. Ante la voluntad de los poderes de secuestrar el periodismo y, por esa vía, poner la democracia a su servicio, es urgente que la sociedad arbitre fórmulas para evitarlo. Tan simple como eso.

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Bernstein y Woodward, en una imagen reciente.

martes, 5 de marzo de 2013

Ni cebrianes, ni pedrojotas: periodismo


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El periodismo, entendido como lo hemos conocido hasta ahora, está muerto. Profesional y laboralmente muerto. El control de los contenidos es cada vez más asfixiante, el dominio empresarial está en manos de corporaciones y hombres de negocios que solo ven en los medios la plataforma para consolidar su poder y el de su partido amigo. Los periodistas escriben al dictado. Bueno, ahora se le llama línea editorial pero para el caso, y para entendernos, escribir al dictado. Todo el mundo da por bueno que "ya se sabe para quien se trabaja" y, por tanto, toca informar (o lo que sea) según desea quien mande. Y quien manda, manda, ya sea un empresario o un político gobernante. Además, las condiciones laborales se han precarizado tanto que vivir del periodismo ya es una entelequia. Tal precarización, cómo no, facilita el poder del empresario/gobernante. "Como crees problemas, a la calle, que hay ciento y la madre como tú esperando ahí fuera". Los contenidos, fruto del mismo control empresarial, se han ido haciendo más y más superficiales con lo que preparación de los periodistas cada vez es menos importante. Es más, cuanta menos preparación mejor, ya que se exige mucho menos, se obedece mejor y se cobra peor. Todo perfecto. El círculo vicioso está servido: peores contenidos permiten peores periodistas; peores periodistas empeoran los contenidos y facilitan la manipulación; los contenidos siguen empeorando, los periodistas, también... y así hasta que las noticias estén directamente elaboradas por los gabinetes de comunicación de empresas y partidos. Luego ya solo quedará que en las redacciones (cualquier día deslocalizadas como unos teleoperadores más) un reducido grupo de "periodistas basura", cada cual según las características del medio, se dediquen al corte/pega para llenar periódicos, radios o informativos de televisión.
Vamos camino de los 8.000 periodistas despedidos en los últimos cinco años y hoy cualquier nuevo empleo son no más de 1000 euros mensuales, sin horario, con tareas de redactor-cámara-técnico-fotógrafo-documentalista (todo a la vez) y con contrato temporal. Para que luego digan que sin periodismo no hay democracia y que sin periodistas no hay periodismo. ¿Qué periodismo se puede hacer en estas condiciones laborales?  Igual con el carné de "fidelidad a la causa" en la boca se pueda encontrar trabajo un poco mejor pagado en algún gabinete de empresa o partido pero, eso, no es periodismo.

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Dicho todo lo dicho, no tengo ninguna duda de que el periodismo, otro periodismo, nacerá. Lo que sucede es que tenemos que ayudar a que ese nacimiento sea en las mejores condiciones posibles y que ese universo que es la red no acabe siendo una trampa para la profesión, en la que todo valga, todo sea lo mismo y no haya forma de distinguir el grano de la paja. En el periodismo  que ha de venir es obligado que se pueda ejercer de periodista y que se pueda vivir dignamente de ello. Ninguna profesión ejercida por profesionales al dictado de intereses ajenos y con sueldos de miseria ha sido jamás útil a la sociedad. El periodismo, el de verdad, no puede quedar en manos de cuatro románticos francotiradores con pequeñas ventanas de excelencia en la Red. Una democracia no se mantiene si la información de calidad no llega a un número significativo de ciudadanos. No digo a todos, eso es imposible, pero si al número suficiente para que haya una vanguardia social que se resista a las trampas, abusos y excesos del poder, sobre todo del económico.


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Asociaciones profesionales, sindicatos, consumidores, Universidad, empresarios y, sobre todo, los partidos políticos democráticos deberían ponerse a la tarea. No es una cuestión de un convenio colectivo o de tal o cual demanda, estamos ante una "cuestión de Estado", de verdad y sin falsas solemnidades. Es mucho más que economía o negocio. Se trata de un tema estratégico; igual que lo es el respeto al medio ambiente para garantizar que dejaremos mundo a nuestros hijos, igual que lo son las infrestructuras para el desarrollo de un país, como la sanidad para el bienestar de los ciudadanos o la educación para garantizar la igualdad de  oportunidades o las pensiones para procurar una vejez digna a los mayores. La información no incide en un campo concreto de nuestra vida porque incide en todos. La información es la garantía de la democracia y, por tanto, es la garantía de nuestros derechos, del respeto que merecemos como ciudadanos. Sobran los somoanos, los nachos villas, los cebrianes, los sopenas, los pedrojotas, los marhuendas o los cientos de caciques provinciales que ensucian todo lo que tocan. Hay que legislar pensando en la gente, en lo que dice el artículo 20 de la Constitución y lo que está recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (artículo 19): existe el derecho a la información y solo es información aquello que nace de la libertad del que la da, de su honradez y del convencimiento de su veracidad. Hay que legislar dando todo el poder al ciudadano, asegurándole no solo la libertad de expresión sino la igualdad de expresión. No es suficiente con poder decir lo que se quiera, es preciso que todo el mundo tenga la posibilidad de ser escuchado. ¿De qué sirve la libertad de expresión si no te escucha nadie? De que vale esa libertad al lado de la del editor que tiene 20 periódicos o el gobernante que tiene cinco grandes televisiones a su disposición. Esa libertad de expresión es totalmente injusta, no es democrática. Igual que una persona es un voto, una persona ha de ser una voz.

Gobernantes incompetentes o corruptos, una de dos.

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 Tenemos que estar tranquilos: ni el Rey se enteró del "caso Urdangarín", ni Rajoy supo nunca nada del "caso Bárcenas"... ¿Tenemos que estar tranquilos? (Foto:EP)

¿Cómo va a salir de la crisis un país como España dirigido por ignorantes e incompetentes que no se enteran de nada? ¿Qué confianza se puede tener en la posibilidades de una población capaz de tragarse, día tras día, las explicaciones de una casta dirigente que, con sus argumentos, ofende la inteligencia más básica? Gobernantes bobos y gobernados crédulos, eso, o todos deshonestos, no hay más posibilidades. En un caso y en el otro, democracia de bajísimo nivel y, por tanto, una sociedad regida por la ley de la selva en la cual el que más puede gana y, el que menos, que se aguante. Claro que también podrían ser las dos cosas, incompetentes y deshonestos a la vez.
Si nos negamos a aceptar que nos gobierna una casta de dirigentes que no son honrados y que están más cerca de la delincuencia que del servicio a la ciudadanía, tenemos que concluir que al frente del país están los más tontos de cada casa.
Así, tenemos un Rey que, según parece, no sabía nada del "caso Noos", que no sabía que un hombre  de su confianza, Carlos García Revenga, estaba en el ajo; que no sabía ni que su hija estaba en la empresa. Tampoco, claro está, lo sabía el Príncipe. Nadie sabía que Urdangarín hacía negocios extraños. Nadie desconfiaba de su tren de vida. Nadie notaba nada. Si hacían alguna gestión a su favor era por casualidad y sin preguntarse que había detrás de sus actividades. Ya ven. Y nosotros que nos pensábamos que en estas altísimas instituciones todo está controlado, que los servicios de inteligencia no paran... Pues no, nadie se enteraba de nada.
Igual que Rajoy. Tampoco sabía nada de las actividades de su tesorero Bárcenas. Más de 20 años trabajando codo con codo y ni idea de lo que estaba haciendo. Dinero entrando a espuertas al Partido Popular y Bárcenas lo canalizaba todo para que nadie notara nada. Y puesto que nadie notaba nada, Bárcenas se lo quedaba todo para él. Claro que tampoco se enteraban de los negocios de la "Gürtel" cuyos máximos responsables, eso sí, eran convenientemente invitados a las bodas de las hijas de los "capos" del PP. Nada. Nadie sabía nada. Igual que Ana Mato no se enteraba de los coches, viajes y fiestas que los mafiosos regalaban a su familia, Rajoy no se enteraba de quien pagaba sus mítines, sus congresos o sus fundaciones. Lo dicho, nada, no sabían ni que estaban cobrando en negro. Ni siquiera ahora, que cuando tienen que explicar las cosas ("despidos en diferido") se dan cuenta que no hay manera de explicarlas, sospechan de que algo raro podía estar pasando.
Cero. Tenemos unos dirigentes tan ignorantes que la realidad delictiva pasaba por su lado, se instalaba junto a ellos, comía con ellos, cenaba con ellos, viajaba con ellos... pero ellos no se enteraban de nada. Vamos, cómo para confiar en estos linces para que nos saquen de la crisis. Las personas que ellos escogían hundían las cajas de ahorros previo desvío, faltaría más, de millones a sus cuentas corrientes y nada, ni una sospecha. Si la oposición criticaba, denunciaba o, incluso, daba nombres, ni caso. La oposición siempre va a la contra, ya se sabe.
Cómo podía saber Artur Más de los negocios de Oriol Pujol y las ITV, pensaría que su interés por el tema era simple vocación de servicio; igual que a Josep Antoni Duran i Lleida le pasaba desapercibido el dinero que su partido se llevaba de lo que Europa daba para los parados catalanes. Qué decir de Manuel Chaves, de Jaume Matas, de Esperanza Aguirre, de José Bono... nada nada, la ardua tarea gobernante les impedía estar en el día a día de sus gobiernos, sus cajas, sus consejerías. Cómo iba a enterarse Francisco Camps de que sus "amigos del alma" eran unos chorizos. Él los tenía por gente generosa que le regalaban pantalones con trabillas italianas por el cariño sincero que le dispensaban. Igual que a Rita Barberá le regalaban bolsos. La alcaldesa valenciana suponía, digo yo,  que los regalos eran por lo bien que le quedaba un detallito de Louis Vuitton colgando de su brazo. Como imaginar que toda esa gente, tan simpática y dispuesta, estaba financiando irregularmente al partido y forrándose a su costa, cómo pensar que iban a saquear Canal 9 hasta aprovechando una visita del Papa, cómo suponer que de una planta de tratamiento de agua se podían llevar 40 millones de euros y gastarlos hasta en putas.
Tenemos que aceptar que su ingenuidad es tan grande que pese a tener espías por todos lados, pese a estar rodeados de policías y, por si faltaba algo, pese a gastarse más dinero en detectives que en ayudas al Tercer Mundo no se enteraban de nada. Qué micrófonos más mal aprovechados, qué seguimientos más inútiles. Un ejército de detectives a su servicio, por lo legal y hasta por lo ilegal, y de lo que sucedía a su lado no se enteraban.
En resumidas cuentas, que la democracia española lo tiene mal, vamos, que lo tenemos mal todos nosotros. Un sistema que permite que gente tan incompetente llegue a las más altas instituciones es un sistema enfermo. Pensemos un poco, si fueran así de bobos nuestros gobernantes tendría que haber una mano negra que lo dirigiera todo y de cuyos designios los gobernantes no fueran más que marionetas. Sería terrible. Lo que sucede es que la alternativa a ésto no es mejor. La única posibilidad distinta es que no sea cuestión de ignorancia sino de falta de honradez, que sea falso que no saben nada de nada, que lo sepan todo pero que, precisamente, se trate de eso; que haya una casta dirigente que, con un pie en las empresas y otro en las instituciones, se dedique a los negocios y que la corrupción sea solo la forma de pagar los servicios a los políticos que tienen a sueldo... en negro, por supuesto. O sea, que te pongas como te pongas...

lunes, 4 de marzo de 2013

Se anuncian novedades en la política española

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Encuesta tras encuesta, los grandes partidos (PP y PSOE) retroceceden y, más allá del ascenso de Izquierda Unida y UPyD, cerca del 30% de los consultados se inclinan por votar a "otros" o en blanco.


Estamos en un cambio de ciclo político, las capas más comprometidas y transformadoras de la sociedad apuestan abiertamente por un cambio de sistema. No estamos, es evidente, en tiempos de revoluciones al estilo clásico. No se pueden esperar tomas de "bastillas", ni siquiera "grandolas vilas morenas". Por tanto, los cambios han de venir vía presión social y desembocar, seguramente en varias fases, en las urnas. El proceso está en marcha.
Valga toda esta introducción para contextualizar la encuesta publicada ayer por el diario "El País" que constata el hundimiento en España del bipartidismo (PP-PSOE) reinante. Por cierto, qué poca atención le dedicó "El País" a algo más que no fueran los números de Rajoy y Rubalcaba, del PP y del PSOE. Qué poca atención a todolo demás. Claro que no obviaron que Izquierda Unida y UPyD (faltaría más) pero pasaron por alto un elemento que me parece incluso más importante: el apartado "otros" es el que se dispara.
Veamos unos datos.
En las últimas cuatro elecciones generales, PP y PSOE, sumados, han representado, el 78'6% (2000), el 80'2 (2004), el 83'7 (2008) y el 73'3 (2011). Ahora, según el sondeo de Metroscopia publicado ayer, se quedarían en el 47'4. Ciertamente, como destacaba "El País", la caída, que ya viene arrastrándose desde las elecciones del 20N de 2011, es inmensa.
A continuación, se concluye que el espectacular descenso de los dos grandes da alas a IU y UPyD que llegarían al 15'4 y 10%, respectivamente. Pues bien, volviendo a los resultados de las cuatro últimas elecciones generales pero, ahora, sumando los porcentajes de IU y UPyD a los ya comentados de PP y PSOE,  tenemos estos  porcentajes: 84'1 (2000), 85'2 (2004), 88'7 (2008) y (84'8) en 2011.  Según el sondeo publicado por "El País", si mañana hubiera elecciones la suma se quedaría en el 72'8.
Creo que se ha prestado poca atención a estos 12 puntos de intención de voto que se han quedado por el camino.  Si menos del 73% de los votantes dicen decantarse por los "nuevos" cuatro grandes, quiere decir que estamos ante más de un 27% que puede votar a "otros". Una cifra muy grande, que nunca antes se había ni siquiera imaginado en la democracia española y sobre la que, por tanto, será necesario reflexionar de cara al futuro. El hueco para "otros" se ha casi doblado. Ese es un aspecto tanto o más importante que el crecimiento de IU o UPyD, a costa de PP y PSOE. Me temo que sin los "otros" resultará imposible entender lo que puede ser el futuro de la política española.
El trabajo de Metroscopia cifra concretamente en un 20'7% los consultados que se decantan por "otros partidos ". En las generales de 2011 fueron un 13'7. En cuanto a los que se dicen dispuestos a votar en blanco el crecimiento respecto de 2011 es muy significativo, del 1'4 a 6'5%.
Creo que hay otro ejercicio muy interesante a hacer. Se trata de traducir a diputados las cifras que ofrece "El País". Es imposible dar números exactos de diputados ya que, al hecho de que se trata de una encuesta y, además, sin los datos divididos por demarcaciones electorales, hay que añadir que no se habla de número absoluto de votos.
En todo caso, me parece que vale la pena destacar que el actual Congreso de los Diputados, descontados PP, PSOE, IU y UPyD, es decir 312 escaños, deja sitio solo para otros 38. Pues bien, a partir de los datos de la encuesta publicada ayer, los "cuatro grandes" difícilmente llegarían a los 250 escaños, con lo cual los diputados a repartir en el apartado "otros" pasarían pues de 38 a más de 100.  Quiere esto decir que hay más de 60 escaños en busca de propietario. Claro que muchos de ellos pueden acabar en el redil de formaciones ya existentes pero también queda claro que hay espacio para nuevas formaciones. En este sentido, lo sucedido en Grecia o en Italia, con la poderosa aparición de nuevos partidos, no es tampoco un referente descartable. En todo caso, y a diferencia de lo que ha venido sucediendo desde 1977 hasta hoy, lo cierto es que hay espacio para novedades. Todavía podríamos hacer un añadido más, referido a Convergència i Unió, el mayor de los grupos dentro de "otros". En estos momentos, los convergentes tiene 16 diputados pero, en la últimas encuestas hechas en Catalunya, ya aparecen por detrás de Esquerra Republicana en votos. El descenso de CiU representaría, pues, todavía más espacio para los partidos pequeños.
Convendrá estar atentos nuevos sondeos y no dar nada por asegurado.