miércoles, 27 de febrero de 2013

Silencios, mentiras y culpas

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 Concentración ante la sede del PP en Madrid el pasado 1 de febrero para protestar contra la corrupción (Foto: EFE/JC Hidalgo)

El PP es un partido dirigido, compuesto e, incluso, votado por sinvergüenzas. Con todo lo que sabemos y lo que hemos visto, por duro que parezca, no hay otra posibilidad. Hasta ahora podía existir la duda de si estábamos ante una dirección incompetente y una militancia (y unos votantes), ingenuos. A día de hoy la incógnita está resuelta: sinvergüenzas, a efectos políticos, delincuentes. Así es el gobierno que tenemos. Están llevándose por delante miles de empleos de empresas públicas que ellos mismos han hundido, despidiendo a los trabajadores de las cajas de ahorros que llevaron a la bancarrota, cargándose maestros y médicos para convertir la educación y la sanidad en simples negocios... De una forma u otra, miles de millones que llamamos pérdidas pero que, de perdidos, nada. Están a buen recaudo, ya ven, en bancos suizos sobre todo.  En definitiva, dinero que va de las arcas públicas a "sus" arcas privadas, las suyas y las de sus amigos. Eso es robar; cargarse la vida de la gente, y robar. Lo llaman "trasvase de rentas", traducido: RO-BAR.
A estas alturas, ¿qué importa ya lo que la justicia decida sobre el extesorero Luis Bárcenas? Lo fundamental es en qué manos  (cómo y por qué) han estado las finanzas del PP durante los últimos más de 20 años. Las de un señor que, sin oficio conocido, ha acabado teniendo casi 40 millones en el extranjero. Dice que vendía cuadros, y hasta ha dicho que los vendía en negro. ¿No basta con eso para que resuenen todas las alarmas en un partido político? Estamos hablando del responsable de sus cuentas, de las cuentas del mayor partido de España. Pues no, el PP como si no pasara nada y descalificando a quien pregunta. Como broma está bien pero el misterio está en saber cuánto dinero "ilegal" ha podido desviar Bárcenas al PP si para él se ha apartado 40 millones. Así llevaban los populares el ritmo de vida que llevaban: sus mítines, sus congresos, sus ejércitos de asesores, sus campañas publicitarias, sus sedes... y también sus coches, sus trajes, sus casas, sus viajes y sus fiestas. No es cosa de cuatro, son miles y miles de cómplices. Callar o mirar hacia otro lado es pura complicidad.
En política no hay presunción de inocencia. La democracia presume la culpa y, por eso, es un juego de contrapesos y de equilibrios de poder. Ante las denuncias, la dirección del PP está obligada a rastrear sus cuentas y demostrar que cuadran sin un solo euro de origen dudoso. Es así de sencillo; es  así de imposible cuando hay algo que esconder.
Un partido honrado jamás dejaría las cuentas en manos de un señor como Luis Bárcenas y si, por un despiste histórico, se diera esa circunstancia, ahora estarían las tripas de la formación abiertas, habrían contestado ya a todas las preguntas, habrían dado toda la información y, por supuesto, habrían abandonado la política sus principales dirigentes.  La culpa del PP, con Rajoy a la cabeza, ya no depende de una sentencia. Están más que sentenciados y condenados. Ellos mismos han asumido toda la culpa cuando, día tras día, se niegan a explicar todo lo que está pasando, cuando huyen de los periodistas, cuando están dispuestos a ponerse en ridículo rueda de prensa tras rueda de prensa con tal de no reconocer la verdad. Un político no tiene más patrimonio que su palabra y su gestión. Ante las sospechas, solo cabe la aceptación y la retirada o dar explicaciones pormenorizadas de lo que se ha hecho. Si las razones dadas son creíbles, problema resuelto pero si no lo son, confiar en la justicia como tabla de salvación es inaceptable. La política no se hace en los tribunales. La política está en veinte años de relación con un tesorero que miente y roba, en el silencio cómplice de todos, en un dinero que nadie pregunta de dónde viene, en comunicados llenos de mentiras, en descalificaciones en lugar de respuestas, en contradicciones flagrantes... Delincuentes, una sarta de delincuentes. Mucho más delincuentes que aquel que, sin ninguna protección especial, se la juega en un atraco cualquiera. Estos han robado infinitamente más y, encima, aprovechándose los cargos públicos que ocupaban.

1 comentario:

VENENO dijo...

Julia, un poco de delicatesen, robo, ladones, PP, ¿que te lleva a unir estas tres cosas?, seguramente la libreta, la madre de las libretas, porque como toda estafa piramidal haber mas libretas, haberlas hailas. Todas recaudando en todos los municipios, autonomias, diputaciones .... una libreta para controlarlas a todas ... mi tesoro.