jueves, 21 de febrero de 2013

Rajoy garantiza "más madera" pero menos democracia

Otra ocasión desaprovechada. El debate del Estado de la Nación ha puesto de manifiesto que lo que hay no sirve y que lo que podría servir no está. La ceremonia del gran cara a cara entre Mariano Rajoy (PP) y Alfredo Pérez Rubalcaba (PSOE), más allá de entretener a los aficionados a las batallas dialécticas de la política, entre los que me incluyo, ha servido para bien poco.



Empezando por el final, Rubalcaba arrastra la pesada carga (definitivamente demasiado pesada) de ser lo que hasta ahora era toda una garantía: ser un partido de gobierno. Ahora eso no solo no vale sino que es un lastre. El PSOE y el PP personifican el sistema político actual. Lo personifican porque lo han monopolizado. Con el hundimiento del sistema, con la evidencia de que esto ya no da más de si, los que aparecen agotado y sin futuro son el PSOE y el PP. Además, dadas las diferencias entre el electorado de derechas y el de izquierdas, el PSOE sufre más y más rápido la desubicación. Sus recetas para resolver los problemas existentes no van al núcleo de la cuestión: no estamos en tiempos de maquillaje, de modulaciones, de retoques... No. Estamos en tiempos de reinicar el sistema. Estamos abocados a una segunda transición. El PSOE no se atreve a plantearla porque saben que en ese nuevo escenario ellos no tienen sitio. No tiene sitio Rubalcaba, ni la mayoría de sus colaboradores, pero es que no está claro ni que el propio PSOE tenga espacio. En todo caso, mucho menor del que han representado hasta ahora. Pues bien, el PSOE no plantea ese necesario reinicio, esa segunda transición, y se limita a presentar alternativas puntuales a la política del PP. Tarea inútil. El PSOE estaba en el gobierno hace poco más de un año, con lo cual no tiene credibilidad para defender medidas que ellos mismos podían haber llevado a cabo y no lo hicieron. Así le desacredita Rajoy todas las críticas a Rubalcaba y, al margen de como esté gobernando, la ciudadanía "compra" ese mensaje del presidente del Gobierno, sobre todo porque es verdad.
En cuanto a Rajoy, la ovación final que, a eso de la una del mediodía de hoy, instantes antes de que el presidente del Congreso levantara la sesión, le han dedicado todos los diputados del PP es la imagen perfecta de lo poco que se puede esperar del gobierno y del partido que lo apoya. Han sido casi dos minutos con ttodo el grupo puesto en pie aplaudiendo y jaleando a Rajoy que, con un pie en su escaño, agradecía los aplausos e incluso devolvía. Una especie de orgía de baba, papanatismo y desprecio a la ciudadanía. Política de secta en el peor de los sentidos. Prietas las filas. No importa lo dicho, lo mentido, lo callado. No importa cómo está el país. Nosotros "a chuparnos las pollas" como diría el personaje del Sr. Lobo en "Pulp Fiction.
Un gobierno que se dedica a atacar a la oposición, a hacer chascarrillos, a eludir cualquier tipo de responsabilidad, no puede ser de ninguna forma un gobierno honesto y, por tanto, confiar en él es imposible. Solo aquellos ciudadanos que estén sacando provecho concreto del desgobierno del PP, los fanáticos del partido o lo que vivan en la más absoluta de las ignorancias pueden defender lo que está haciendo Mariano Rajoy. Su frase de estos días de que incumple el programa electoral para cumplir su deber es una descalificación absoluta de la democracia. Si "lo que se tiene que hacer" está por encima de las elecciones, ¿para qué valen éstas? Si la gente vota en base a unos compromisos que no se han de cumplir, ¿dónde queda la voluntad general? ¿Cómo se puede aplaudir a un gobierno así? Es todo mentira. Son como esos vendedores ambulantes del viejo Oeste que ofrecían un crecepelo milagroso con unos discursos tan encendidos como vacíos. La diferencia es que nuestros trileros habitan palacios oficiales, usan corbatas caras y, en lugar de carromato, gastan coche oficial. Aquellos vendedores acostumbraban a salir por piernas de los poblados. Ahora está mejor organizado pero fíjense que nuestros políticos también huyen de la gente y se rodean de policías para que les protejan. Las cosas no han cambiado tanto. Si Rajoy, pese a todo lo que está pasando, ha salido "vivo" del Debate del Estado de la Nación es porque no tenía a nadie enfrente en condiciones de tumbarle; la realidad ya tiene K.O. al presidente del Gobierno, lo que pasa es que la realidad en el Congreso no es real.
Rajoy ha defendido la necesidad de continuar con la política económica porque hay indicadores que mejoran. Es impresionante como en la sede de la soberanía popular se puede mantener que hay indicadores que mueven al optimismo cuando lo que sucede, ya sea con la balanza por cuenta externa o el mismísimo paro, es que las supuestas mejorías son pruebas en contrario, no remontamos en nada. Claro, mejora la balanza porque no compramos al exterior, porque estamos arruinados; igual que un día, cuando ya no quede nadie trabajando, definitivamente habremos acabado con la destrucción de puestos de trabajo. La decidida negativa de Rajoy a nombrar a Luis Bárcenas es la prueba de hasta que punto ha perdido el mundo de vista, él y sus colaboradores. Intentar espacar del fantasma de la corrupción sin mentar "a la bicha" es como esos niños pequeños que cierran los ojos y piensan que nadie les ve. ¿En estas manos está el gobierno? ¿Tan mal estamos? Viven obnubilados por su propia mayoría absoluta y, borrachos de poder, piensan que su rodillo parlamentario sirve para adapartar la realidad a sus intereses o a su voluntad. Deben creer que si no citan a Bárcenas, Bárcenas no existe. Pues que se acuerden de lo que le pasó a Zapatero con la palabra "crisis". En definitiva, que estamos donde estábamos, en un inmenso lodazal, en una crisis múltiple, sistémica, de la cual no escapa nadie, ni vamos a salir con las recetas de siempre. Quien crea que él se puede escapar del sin sentido que nos gobierna se equivoca, aunque sea votante del PP, aquí va a haber sufrimiento para todos. Bueno, igual un 5% de la población está a salvo, son los que de verdad nos gobiernan, los que desde los más importantes consejos de administración siguen gritando "más madera"... su problema puede ser que, más pronto que tarde, se vea que ya no hay ni fuego para consumirla.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

El problema és que las crisi tenen això que el que hi ha està mort però el que ha de vindre no acaba de sortir. La gran incògnita és saber qui ocuparà el lloc del "pobre" PSOE.
A VLC aixpo està més o menys resolt però a España, no sé.

VENENO dijo...

Los jovenes de los 60 querian canviar el mundo y no lo consiguieron, nosotros que estabamos acomodados en el, nos lo estan canviando a la fuerza. Me voy a convertir en el primer Hippie-antisistema-senior-flauta y dedicarme a distinguir formas en las nubes mientras retozo en la hierva. No se que pensara mi banco, hacienda, las empresas automovilisticas y el Corte Ingles. Paz y amor