viernes, 15 de febrero de 2013

¿Es Ana Mato la peor ministra de Sanidad imaginable?

 
Este es un fragmento de una de las primeras ruedas de prensa que Ana Mato ofreció como ministra de Sanidad. Sus conocimientos, digamos, no parecían enciclopédicos. 

Ana Mato estaba llamada a ser ministra de Sanidad, no cabe duda. Licenciada en Ciencias Políticas y Sociología, y sin haber trabajado nunca en nada que no haya sido la política, antes de cumplir los 24 años ya era responsable del Departamento de Autonomías dentro de Alianza Popular y, además, coordinadora de la Interparlamentaria del partido. De allí, sin haber llegado a los 30, la sacó José María Aznar para que fuera su gabinete en el gobierno autonómico de Castilla-León. Posteriormente, desembarcado ya Aznar en los bancos de la oposición del Congreso, Mató fue la portavoz en temas de RTVE hasta final de los 90. Después lo fue de Transportes y, también, de Telecomunicaciones.

Ana Mato es una profesional de la política que sabe aguantar los chaparrones. El congreso del PP catalán de 2008, el que encumbró a su hoy líder Alicia Sánchez Camacho, acabó con fuerte división. Madrid impuso la candidatura de Sánchez Camacho, sin más debate, y Mato fue la enviada de Rajoy para oficializar el "ordeno y mando". Los gritos de los militantes no le hacen ni torcer el gesto. 

Mato ha pasado también por  la bancada popular del Parlamento de la Comunidad de Madrid y por la Eurocámara. En los años de gobierno de José María Aznar en Madrid, Ana Mato fue presidenta de la Comisión Nacional de Ciencia y Tecnología de su partido y acto seguido, Coordinadora de Participación y Acción Sectorial del PP y, finalmente, vicesecretaria general de Organización y Electoral del Partido Popular. ¿Qué les parece? ¿No me digan que no estaba llamada a ser ministra Sanidad? No podía ser otra cosa. Además, el PSOE había dejado el listón muy alto. La cartera de Sanidad se la pasó a Mato Leire Pajín que había sido la titular del departamento en el último gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Pajín con 22 años ya era miembro de la Ejecutiva del PSOE valenciano y con 24, diputada. El escaño lo revalidó en las elecciones del 2004 pero lo dejó ya que fue nombrada Secretaria de Estado de Cooperación Internacional. Volvió a ser diputada en el 2008 y de allí saltó a la Secretaria de Organización del PSOE. Con ese bagaje, cómo no, se hizo con el ministerio de Sanidad. Por cierto que, en la actualidad, Leire Pajín trabaja en la Organización Panaméricana de la Salud con quien, precisamente, su ministerio firmó  un convenio poco antes de la derrotra electoral socialista de 2011. ¿A que esto suena al caso de Juan José Güemes y los análisis clínicos privatizados? Pues, Güemes también estaba en Sanidad.

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Momento del relevo entre Leire Pajín (der.) y Ana Mato al frente del ministerio de Sanidad (Foto: Juan Feijoo/EP).

En definitiva, que lo de Mato tiene mérito; superar la marca de Pajín era complicado. Por tanto, ahora, se entiende la resistencia de Mariano Rajoy a prescindir de ella. Ha sido toda una vida política encaminada a prepararse concienzudamente para el cargo de ministra de Sanidad. Seguramente, por ser su vocación la sanidad, no se le conoce ni una solo logro en todos los demás escalones de su trayectoria política. Tanto esfuerzo, hay que comprenderlo, no puede echarse por la borda por un quita allá esas pajas de un exmarido que quizá estiró un poco más el brazo que la manga. La dimisión ni la merece Mato, ni la puede aceptar Rajoy, ni se la puede permitir la sanidad española. La exmujer de Jesús Sepulveda tiene ya un lugar en la historia de la sanidad estatal: su decisión de dejar sin cobertura a los inmigrantes sin papeles.
Ahora en serio, creánme que he buscado en internet, incluso con ayuda de alguna compañera documentalista, alguna referencia que cruzara, antes del 22 de diciembre de 2011, las palabras Mato y sanidad: no he encontrado nada, nada de nada. Igual es un experimento, igual es verdad que quieren cargarse la sanidad pública, igual es un caso de cámara oculta.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Tema sense igual, és molt interessant per a mi))))