miércoles, 16 de enero de 2013

Un kilo de propaganda se paga al doble que uno de información

Según datos de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE), que es quien ha puesto en circulación estas chapas reivindicativas del valor democrático del periodismo, en los últimos cuatro años han perdido su puesto de trabajo en España nueve mil periodistas y setanta medios han cerrado (Foto: M Gilabert).

La discusión sobre hasta qué punto una democracia puede rebajar el sueldo a sus políticos está constantemente planteada, en cambio, nadie dice nada sobre dónde está el mínimo que se debe pagar a los periodistas para que su información tenga el mínimo de calidad que una democracia requiere. De acuerdo, si se paga mal el ejercicio de la política, los "mejores" no querrán estar en ella pero ya me dirán ustedes qué tipo de información tendremos si quienes se dedican al periodismo reciben sueldos de miseria.
El fortalecimiento del periodismo es sinónimo de democracia, y viceversa. Cuando hoy vemos el prestigio de nuestra democracia por los suelos, los políticos convertidos en problemas sociales y a los ciudadanos sin ninguna confianza en sus instituciones, es inevitable dirigir la vista al periodismo. Lo esperable sería que en este estado de cosas, el periodismo se mantuviera firme en una actitud crítica y beligerante, que la profesión fuera una especie de cómplice de la ciudadanía para revertir los problemas políticos planteados. Nada de eso pasa. Justo lo contrario. El periodismo está secuestrado por el mismo poder que se está cargando las instituciones, poniéndolas al servicio de todo tipo de intereses, excepto del interés general. El periodismo no es que esté en lucha contra las perversiones del sistema sino que es una más de ellas, con el añadido que fomenta todas las demás. Su situación laboral, su creciente precarización, tiene mucho que ver con lo que está sucediendo.
Se acaba de publicar el "Informe Wellcomm de salarios de comunicación en España 2012". El estudio revela datos que, resumidos, ofrecen el siguiente perfil:

1. El periodista tipo es: mujer, mileurista y joven.
2. Más de la mitad de los profesionales del periodismo cobran menos de 25.000 euros brutos al año.
3. Los periodistas mejor pagados están en los gabinetes y departamentos de comunicación, mientras que los que cobran menos están en los medios.
4. Las nuevas profesiones digitales son las menos valoradas.
5. Hay brecha por sexo en los salarios que se va haciendo mayor cuanto más altos son los niveles de responsabilidad.

Más allá de lo laboral, me parece fundamental el dato de que los periodistas que más cobran son los de los gabinetes de comunicación. Hay que tener claro cual es el sentido del trabajo de estos profesionales. Se trata de periodistas que, de hecho, no ejercer su profesión. Su trabajo no es descubrir informaciones, ni sacar noticias, ni destapar abusos del poder. Su tarea es justo la contraria: a sueldo de empresarios o políticos, a lo que se dedican es a gestionar las informaciones en beneficio de la imagen de quien les paga. Su tarea real es tapar y maquillar la realidad, administrar la información no pensando en el interés de los ciudadanos sino en el de sus jefes, aunque eso signifique engañar o manipular los datos. Estos son los periodistas mejor pagados.
Hasta los tres años de experiencia la diferencia de sueldo entre los profesionales de los medios (los que de verdad informan) y los que están en gabinetes no es muy grande (de 14.000 a 19.000 euros anuales). La distancia crece según encontramos periodistas con más años de experiencia. Por encima de los ocho años de trayectoria profesional, un periodista de gabinete de comunicación cobra una media de 52.000 euros anuales, mientras que en un medio no se llega a los 35.000.
No es en la "tropa" donde está la brecha, es en los directivos. Si los mejores sueldos están en los gabinetes, allá estarán también la mayoría de los mejores profesionales. Quiere esto decir que se paga mucho mejor la propaganda que la información.
Si al hecho de que los periodistas de los gabinetes son los mejor pagados, le añadimos que, según revela el estudio de "Wellcomm", el 52% del total de profesionales del sector está por debajo de los 25.000 euros brutos anuales, es fácil hacernos una idea del nivel de cualificación de la mayoría de los periodistas en ejercicio. Tales sueldos no reclutan la excelencia periodística, más bien al contrario. Por tanto, los contenidos que se ofrezcan no van a ser otra cosa que superficiales y poco comprometidos. Si, además, los "mejor pagados" están en los gabinetes que nutren de contenidos a los "peor pagados" de las redacciones, tampoco es muy complicado deducir que, en realidad, serán esos gabinetes los que de hecho confeccionen las agendas informativas de los medios.
Por último, la precariedad laboral deja a los profesionales del periodismo en una situación de debilidad que los hace vulnerables a todo tipo de presiones sobre su trabajo. El nivel de resistencia de un periodista en precario es inevitablemente bajo. Es complicado que sus convicciones éticas sobrevivan a la fuerza de sus condicionantes laborales y, llegado el caso, una actitud de firmeza profesional ante los intereses económicos o políticos del superior de turno tiene poco futuro. En un mercado precarizado siempre es sencillo encontrar  relevos "dóciles" para periodistas "conflictivos"... y si la cosas se complican para eso están los EREs.
La comunicación es un sector que precisa de una urgente intervención pública. Se necesitan nuevas leyes que reviertan el actual estado de las cosas. Hay una conciencia clara de que una democracia no puede permitir determinados niveles de devaluación en campos como la sanidad, la educación o la cultura. Pues bien, con la comunicaciónn pasa lo mismo. La comunicación es un sector estratégico. Estratégico en lo económico pero mucho más en lo político. Sin información no hay democracia y sin periodismo no hay información. La protección del periodismo no tiene una justificación laboral mayor que la hosteleria o la construcción, su "plus" es político. Sin rehabilitar el periodismo no rehabilitaremos el sistema; por eso, los partidos que se pretenden alternativos han de tener una estrtegia clara al respecto.

1 comentario:

VENENO dijo...

¿ Como se separa el gorgojo del arroz ? una de las formas es tirandolo. "Yo ya no escucho las noticias" es cada vez mas comun. las noticias son ya gorgojos insoportables y los periodistas cocineros sin escrupulos. ¿ Cuanto tiempo soportaremos esta bazofia ?