domingo, 6 de enero de 2013

Resetear RTVV

El partidismo político ha sido la razón de fondo que ha destrozado Radiotelevisión Valenciana (Foto: Efe)

Más allá de lo que digan los tribunales, la última esperanza era la magia o un milagro. Ahora que ya han pasado los Reyes Magos y no han dejado ninguna buena noticia sobre Radiotelevisión Valenciana me parece que es el momento para plantearnos muy seriamente si lo mejor que puede pasarle a RTVV no sería que la cerraran. Sí. Cerrarla.
Estos días he visto llorar a mucho amigos y a muchas amigas. Buena gente, buenos trabajadores. Unos lloraban porque se habían quedado sin faena después de quince, veinte o más años en la empresa; otros, porque veían marcharse a sus compañeros sabiendo que el aviso de su propio despido estaba al caer; los había que lloraban justo por lo contrario, porque ellos se quedaban; huérfanos  y confusos se quedaban. A los que no lloraban, a esos no los he visto. No los he visto nunca en estos casi dos años de plantarle cara a la dirección de RTVV y al Partido Popular. No han estado en las concentraciones, ni en las huelgas, ni en las protestas, ni en los muchos actos solidarios que se han hecho; pertenecen a una especie que huye de la luz, del compromiso y de la compañía de la buena gente. Aunque tengan un aspecto casi normal, pertenecen al mundo de las tinieblas humanas.
Ellos serán el grueso de los que continúen en RTVV cuando llegado el verano ya todos los afectados por el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) se hayan quedado en la calle, cuando RTVV ya no sea otra cosa que, precisamente, el reino de las tinieblas. La empresa quedará habitada por militantes del PP, familiares de alcaldes, diputados y amigos varios y todos esos directivos y pelotas que se han ganado la continuidad a cambio de perder hasta la última gota de su dignidad. Por eso veo muy pocas razones para defender que, en esas condiciones, RTVV deba seguir existiendo.
No hay ninguna posibilidad de que Alberto Fabra, su Consell y su PP, sean capaces de hacer de RTVV algo útil al país. No lo han sabido hacer hasta ahora, menos lo harán de aquí en adelante. En lugar de rectificar los evidentes errores cometidos, han perseverado en ellos. No han querido dialogar, ni acordar un futuro digno para la empresa. No han sido capaces de negociar un ERE y cuando lo han aplicado de forma unilateral tampoco han tenido el mínimo de competencia que se necesitaba para hacerlo de forma efectiva, limpia y rápida. Son la peor versión del Rey Midas, todo lo que tocan se convierte en mierda.
Así las cosas, con la experiencia que ya tenemos, con 1.200 despedidos y con los 450 trabajadores antes descritos que seguirán en la casa, ¿qué justificará la existencia de RTVV? ¿Su valor como servicio público? Eso descartado, eso seguro que no. Si los contenidos que se han elaborado hasta ahora ya eran pura bazofia, si el desprecio a la cultura, al idioma y a la realidad ya era un hecho, si en lugar de potenciar la industria audiovisual se ha arruinado a todo el sector, ¿para qué seguir después del verano? ¿Para qué invertir más de 100 millones de euros anuales en seguir intoxicando a la población? ¿Para que mantener nóminas que solo serán la voz de su amo? ¿Para que Fabra y el PP dispongan de su arma de propaganda de cara a las complicadas elecciones autonómicas de 2015? Ni juntándolas todas me parecen razones suficientes.
Propongo que los 100 millones se destinen a la Ley de la Dependencia, a los discapacitados, a que vuelvan a las aulas los maestros despedidos y a los laboratorios, los científicos expulsados. Soy un convencido de que los medios de comunicación públicos son imprescindibles para el funcionamiento democrático de un país. Me parece que el País Valenciano siempre vivirá de prestado mientras no disponga de medios públicos potentes, plurales, honestos, profesionales y sostenibles. Pese a todo eso, en el punto en el que nos encontramos, me parece sensato plantear si lo mejor para el país no es cerrar ya RTVV. Lo que tenemos hoy, los actuales Canal 9 y Ràdio 9, no ayudan en nada, la gente está harta de nosotros, no les servimos. Al contrario. Les engañamos en los informativos, les aburrimos con los programas, les confundimos con la lengua, administramos pésimamente sus impuestos... Es decir, no solo no somos los medios que necesita el país sino que hacemos justo el trabajo contrario, en lugar de sumar, restamos. En resumen, para beneficio general y en defensa propia, mejor cerrar.
No debería ser un cierre para siempre, solo un alto en el camino para que sea más fácil salvar RTVV y su razón de ser. La oposición política, los sindicatos, la patronal, los colectivos profesionales, las universidades... en general todo aquel que tenga algo que aportar en el diseño de una futura radiotelevisión pública valenciana, deberían (deben) ponerse manos a la obra: elaborar un proyecto serio, tranquilo, participativo, meditado, viable económica y democráticamente para que después de las elecciones autonómicas de 2015, el gobierno que salga de la urnas pueda volver a poner en pie RTVV. Lo hecho hasta ahora no sirve. Ni lo que se hizo hasta 1995, ni, mucho menos, lo que ha venido después. No será un proyecto sencillo pero es absolutamente necesario. Solo un detalle más, hay que discutir, y mucho, sobre como ha de ser y funcionar la nueva empresa; por lo que no hay que preocuparse es por los trabajadores que se van a necesitar. Con las 1.600 personas que se quedarían ahora en la calle se podría elaborar una gran bolsa de trabajo con la que, de forma muy pensada, reiniciar la empresa. No hay otro futuro. Al PArtido Popular no se le puede esperar en este debate  sobre la RTVV post-2015. La cuestión no le interesa, lleva diecisiete años demostrándolo. Pese a eso, en su día, habrá que contar con el PP porque la nueva RTVV ha de ser de todos y con todos. No como hasta ahora. A corto plazo, que no se preocupe el PP, han destrozado tanto Canal 9 y Ràdio 9 que, aunque alguien haya convencido a Fabra de lo contrario, hasta como herramientas de propaganda son, más que inútiles, contraproducentes.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Estic d'acord. Una volta no quede cap dels nostres, per a què serveix la televisió dels valencians?
Millor tancar-la i quan manem nosaltres ja la tornarem a posar en marxa com cal, amb professionals dignes (dels nostres, clar) i amb tot el diners que calga.
Així que comence ja la campanya per a tancar RTVV.

Anónimo dijo...

Muy bien. Que la cierren. Y cuando ganemos las elecciones en el 2015 la llenamos de nuenos profesionales de los nuestros. Buenos profesionales, ¡e independientes!.¡Van a aprender estos del PP!.

Anónimo dijo...

Julián, no sé que haces en esa tele, estas desaprovechado.

Anónimo dijo...

...la oposición política, los sindicatos, la patronal, los colectivos profesionales, las universidades... en general todo aquel que tenga algo que aportar en el diseño de una futura radiotelevisión pública valenciana, deberían (deben) ponerse manos a la obra: elaborar un proyecto serio, tranquilo, participativo, meditado, viable económica y democráticamente...

Si segueixes pegant-li al cap tal volta arribaràs a vore el que cal.