lunes, 14 de enero de 2013

¿Políticos sucios con la cara limpia? Imposible


Este pasado fin de semana, PSOE y PP han hecho diferentes gestos para compensar la mala imagen de la clase política española. El PSOE ha hablado de un gran pacto contra la corrupción, mientras el gobierno Rajoy está estudiando medidas para acercar la gestión a los ciudadanos. Parece que unos y otros están muy preocupados por eso que se ha dado en llamar la "desafección política". Yo creo que no son sinceros. En mi opinión lo que les preocupa, y mucho, es que el bipartidismo parece tocado de muerte, su hegemonía indiscutible está dando los últimos coletazos; miran las encuestas y allá donde juntos antes sumaban hasta el 80 por ciento del voto ahora apenas superan el 50. Una reciente encuesta publicada por el diario "El País" mantiene que la intención de voto del PP, que ganó hace poco más de un año las elecciones con un 44'6%, ahora está en el 29'8 y la del PSOE, que venía del 28'7, está en el 23'3. Los últimos trabajos del CIS en 2012 ya apuntaban datos parecidos. Se han encendido las luces de alarma.¿Dónde veo yo la falta de sinceridad en los planteamientos de nuestros dos grandes partidos? -perdonen si la pregunta puede resultar un poco ingenua y hasta ridícula- Contesto. Si fueran sinceros, más allá de grandes pactos o de grandes iniciativas, reformas o novedades, se aplicarían a hacer lo que ya pueden hacer desde hoy mismo, sin esperar nada más.
Los lamentos respecto a la mala imagen de la clase política suenan hipócritas. La primera encuesta del CIS en la que aparecían los políticos como tercera preocupación de los españoles data de marzo de 2010, es decir, llevamos así tres años.
Lo mejor para ofrecer una buena imagen es no hacer cosas que la perjudiquen. ¿Es simple, verdad? Para que los ciudadanos vean "la cara limpia de los políticos" lo más aconsejable es no ensuciársela. En política, en esa vieja percepción de la política como un juego de pillos, hábiles y zorros, se daba por descontado que tocaba hacer cosas poco presentables y que era conveniente que no se descubrieran. Quienes "hacían" pero no se notaba eran los "buenos políticos". Eso ya no vale.
La mejor manera de parecer transparente es ser transparente y la mejor manera de parece honrado es serlo. Para ello hay que cortar por lo sano todo tipo de corrupción y no contemporizar. Nuestros grandes partidos todavía no han entendido eso. Sus redes clientelares son tan fuertes que  funcionan como sectas y la dependencia orgánica es todavía más potente que la responsabilidad ante los ciudadanos.
¿Qué lavado de cara puede pretender el PP si en su grupo parlamentario de Les Corts Valencianes hay nueve imputados judiciales, acaban de dimitir otro diputado ya condenado y su sustituta vive en un casa por cuya compra están investigando a su padre que, por cierto, también es diputado del mismo grupo? ¿Qué esperan que piensen los ciudadanos si la número dos del PP Maria Dolores de Cospedal pone de ejemplo de honradez a su partido en Valencia? ¿Cómo pretende el PSOE irse de rositas de los EREs andaluces?
¿Quieren parecer dialogantes? Pues dialoguen. No desmantelen Telemadrid o Canal 9 cargándose más de 2.000 empleos sin ningún tipo de debate. No privaticen la sanidad contra la opinión de los profesionales sanitarios.
El sonsonete del principio de presunción de inocencia ya no cuela. La gente -suficiente gente al menos- tiene ya muy claro que una cosa son las responsabilidades judiciales y otras las políticas. La ciudadanía está muy de acuerdo con que cualquier hijo de vecino ha de ser considerado inocente mientras no tenga una sentencia en contra, y eso incluye a los políticos. Lo que no es de recibo es que alguien perseguido judicialmente, con las suficientes pruebas en contra como para que un juez vaya a por él, pueda seguir siendo un representante público como si nada. Ante las dudas judiciales, un político, más allá de al juez, le debe explicaciones a los votantes. Si no puede o no quiere darlas, claras y concretas, debe dimitir.
¿Van a explicar porque el "caso Carromero" se ha resuelto tan rápidamente? ¿Nos contarán de una vez cuanto nos cuesta el Rey, lo que hace y lo que no hace?
¿Hasta cuando la Constitución tendrá unos principios inviolables pero, al mismo tiempo, será papel mojado para determinados derechos ciudadanos?
¿De verdad nuestros políticos se creen que la gente comulga con que una Constitución que era intocable durante mil años se pueda modificar en un fin de semana para asegurar que no se disparará el déficit público?
¿Quieren parecer demócratas? No manipulen los medios de comunicación que controlan, modifiquen la ley electoral para hacerla más proporcional y participativa, no se pongan siempre del lado de la policía ante posibles abusos, incluso cuando hay imágenes que la incrimina.
¿Saben cuantas Iniciativas Legislativas Populares (ILP) han tenido algún éxito en el Parlamento español? Una. De casi setenta presentadas, solo una ha acabado en ley. Tampoco era una cuestión trascendental: se trataba de las condiciones para el cobro de morosos en las comuniaddes de vecinos.
¿Y referéndums? En casi cuarenta años, cuatro. Ni uno más. Solo hay que ver la que se está montando con la posibilidad de que en Catalunya se haga uno sobre el derecho de autodeterminación.
Sin ir más lejos, en estos momentos está en plena tramitación un proyecto de ley sobre transparencia y, después de un articulado que contempla los diferentes requisitos que deberá cumplir la administración antes preguntas de los ciudadanos, rematan con que el silencio administrativo servirá para denegar cualquier información.

1 comentario:

VENENO dijo...

Es una quimera buscar la higiene del tarquin, el incoloro lodo, el insipido sabor del chapapote. Regeneracion, claridad y justicia.
El indulto al condenado NO es el metodo. La condonacion, la prescripcion, la regularizacion, no son el camino.