martes, 15 de enero de 2013

Madrid, rompeolas de todos los ridículos

Madrid, casi al pleno. De izquierda a derecha, Joaquín Leguina, expresidente de la Comunidad de Madrid; Ignacio González, actual presidente; Esperanza Aguirre, expresidenta, y Alberto Ruiz Gallardón, expresidente y excalde la capital (Foto: D.S. Bernardo)

Madrid, el rompeolas de todas las "Españas", vuelve por sus fueros. Tan de vuelta está que más que de todas las "Españas" de lo que parece Madrid el rompeolas es de todos los ridículos. A la llamada "deriva nacionalista de los catalanes", que bastante tienen con lo que tienen, parece que los madrileños están decididos a oponerle lo mejor de si mismos.
Ya lo dijo el alcalde Tierno Galván en los tiempos de la Movida: "¡¡Colocaros y al  loro!!" Treinta años después, quien lo iba a decir, los madrileños que mejor se están colocando son los del Partido Popular. Ahí está, por ejemplo, Juan José Güemes, que ha psado de ser el consejero de Sanidad que privatiza los servicios de análisis clínicos a participar, dos años después, en la empresa que va a acabar gestionándolos. Ha durado poco en el puesto. Finalmente, esta misma mañana, ha dimitido. Dirán, encima, que tal decisión le honra, que renuncia siendo todo perfectamente legal ¡Claro! Como que la ley la hacen ellos mismos ¿Cómo no va a ser legal, si se hacen las leyes a medida?
Legal es también que Esperanza Aguirre, tres meses después de dejar la presidencia autonómica, fiche por la empresa de cazatalentos "Seeliger y Conde". Pues sí, parece legal. Incluso es complicado encontrar ningún tipo de reproche ético a tal fichaje. Otra cosa es que cueste entender, y mucho, dónde puede haber visto la empresa en cuestión el supuesto ojo clínico de Aguirre a la hora de reclutar personal. Solo la lista de sus colaboradores implicados en el "caso Gürtel" ya la descalifica como cazatalentos. Hay quien cuestiona que, metida en sus nuevas tareas, Esperanza Aguirre pueda seguir de "jefa" del PP de Madrid. Yo no le veo ninguna incompatibilidad laboral. La incompatibilidad que le veo es mucho más seria, es una incompatbilidad democrática. ¿Cómo se puede ser presidenta del PP de Madrid y no buscar y dar explicaciones sobre el caso de espionaje que tenía convertido su partido en una especie Checkpoint Charlie castizo? Esa es la responsabilidad política que no entienden nuestros dirigentes. Eso es lo que hace a Aguirre incompatible con la política, no su increíble puesto de cazatalentos.
Ignacio González, su sustituto como presidente madrileño, es un buen ejemplo de la dudosa capacidad de Aguirre para distinguir entre buenos y malos. Esta visto que tampoco de él podemos esperar explicaciones sobre el "caso de los espías". Parece que no tiene nada que decir. Es como si el hecho de que su nombre aparezca como instigador de la supuesta mafia de control político le trajera al pairo. González ha demostrado esta mañana durante una muy ilustrativa entrevista en la Cadena Ser que el único límite que conoce para su labor son las redes de la ley; la ética, las formas, el respeto a las minorías no parecen ir con él. Si las cosas son legales (y recuérdese que la ley la hacen ellos) ya no hay más que hablar. No es que no esté dispuesto a explicar los oscuros temas judiciales que rodean a su gobierno, sino que no entra ni en los aspectos más criticados de su gestión política. No contesta a las preguntas y, si lo hace, utiliza aquello del "y tú más". Para que luego se quejen de la mala imagen de la clase política. Aunque todo sea dicho, hoy en la SER, no solo ha quedado en evidencia González, su entrevistadora, Pepa Bueno, también ha demostrado que no se había preparado nada, nada la entrevista. Igual que de un presidente autonómico se espera bastante más, de la directora del programa más escuchado de la radio española, también.
Esta mañana, Ignacio González ha sido incluso capaz de defender los despidos en masa de Telemadrid. Ha hablado de la crisis y de la caída de publicidad como si el mantenimiento de los servicios públicos solo dependiera del mercado. Nada ha dicho de la responsabilidad de su partido después de veinte años dirigiendo la cadena, ni de la inexistencia de planes de futuro, ni del curioso criterio de selección de los despedidos que mantiene a directivos y enchufado y se carga a los profesionales con oposición. Tampoco se lo han preguntado. Ha tenido hasta la desfachatez de comparar el ERE de Telemadrid con el de la propia Cadena Ser como si un responsable público pudiera escudarse en lo que hacen los empresarios privados para justificar sus excesos.
Madrid se nos desmorona. Mientras Catalunya tensa la cuerda y sobre España pende la amenaza de desintegración, el rompeolas flaquea. No es solo Güemes, ni Aguirre, ni González. Hay más. Alberto Ruiz Gallardón, esa gran esperanza de la derecha civilizada, se ha sacudido su piel de cordero y ya enseña sin complejos sus mejores galas conservadoras; el Rey y su familia no dan pie con bola y hasta la propaganda televisiva se les vuelve en contra; Joaquín Sabina cede sus canciones a partidos tan de derechas como "Ciutadans", y hasta José Mourinho ha pasado de ser "el temible Atila" a una especie del enano Cascarrabias sobreactuado.

Lo dicho, menuda movida la de Madrid. No querer ser menos que los catalanes podría haber dado para bastante más. Machado decía hace ochenta años que en el Madrid, "rompeolas de todas las españas", la tierra se desgarraba mientras la ciudad sonreía con "plomo en las entrañas". Hoy se mantiene el rompeolas, se mantiene el desgarro, se mantiene la sonrisa pero en lugar de plomo no se ve otra cosa que gomina.

1 comentario:

VENENO dijo...

Todo militar sabe que es facil someter a un pueblo dinamitando puentes, envenenando el agua, destruyendo lineas ferreas, carreteras, centrales electricas ...
Pero tras la victoria ya no se extermina a la pobxcion. Hay que seguir viviendo y es necesario tener servicios de calidad, lo contrario solo es caos, miseria y escorbuto. Cuidado con la demolicion.