miércoles, 9 de enero de 2013

Leyes al gusto de los delincuentes

María Benítez, de 74 años, se ha encerrado dos veces en una oficina del BBVA para evitar que la desahucien del piso que comparte con su hijo discapicitado físico (Foto: EFE).

Les propongo un ejercicio, imaginen que los ladrones de gasolineras pudieran legislar sobre atracos a gasolineras, seguro que la ley resultante facilitaría que sus robos quedaran impunes y, en cambio, dejaría desamparados a los pobres empleados víctimas del atraco.
Pues en esas estamos. Si no, a ver como se explica que, mientras un grupo de dirigentes de Unió Democrática de Catalunya puedan pactar legalmente con la Fiscalia para que les salga gratis haber robado 400.000 euros de dinero público,  una mujer de 74 años haya de encerrarse en una sucursal del BBVA para que no le quiten el piso en el que vive con su hijo discapacitado físico, al que ya le han quitado el suyo.
La explicación es sencilla: las leyes las hacen los que trafican con dinero público, por eso legislan para que, llegado el caso, siempre encuentren una vía de escape.  Así se entiende que, pese a los mil pufos político-financieros conocidos, no haya ni banqueros, ni políticos entre rejas. Las leyes vienen a resolver problemas y el problema de la casta gobernante es su tendencia a meter la mano en la caja. Por tanto necesitan leyes que no penalicen eso. Las redactan y problema resuelto. Por eso Josep Antoni Durán i Lleida, máximo responsable de Unió mientras el partido se financiaba de manera irregular, ni siquiera se ve obligado a dimitir o, por ejemplo, Rodrigo Rato puede pasar impunemente de hundir Bankia a la cúpula de Telefónica.

Josep Antoni Durán i Lleida, presidente de Unió Democràtica desde 1987, no ha dimitido pese a que su partido ha reconocido que robó dinero público entre 1994 y 1995 para financiarse (Foto: S.A.)

En cambio, María Benítez, una mujer de 74 años y con un hijo discapacitado físico viviendo con ella, ha de acabar encerrándose en unas oficinas del BBVA en Guadalajara para poder negociar que el banco no le quite el piso. María avaló una hipoteca de su hijo. Éste se quedó sin trabajo, dejó de pagar y fue desahuciado. Ahora van a por la madre. Todo por una deuda de 130.000 euros. El problema de María no tiene una ley que lo resuelva.
¿Cómo es posible que la ley contemple una solución para el problema de unos dirigentes políticos que han robado dinero público y no para una mujer como María? Pues porque los que legislan saben que, cualquier día, se pueden encontrar en la situación de los políticos de Unió pero difícilmente se verán en la tesitura de María. Si los desahuciados fueran ellos existiría una norma de protección al respecto. Por si fuera poco, también tienen claro que resolver el problema de María sería ir en contra de los intereses de los bancos que, a ellos sí, les perdonan las deudas y los colocan en sus consejos de administración. No hay más.
Se puede legislar velando por los intereses de la mayoría que menos tiene o protegiendo a la élite dominante. En la medida que los políticos gobernantes pertenecen al segundo grupo, la decisión está clara. Por eso Durán i Lleida y sus muchachos se van de rositas y Carmen Benitez, seguramente, no duerme por las noches.

1 comentario:

veneno dijo...

Hay banquillo para politicos figurantes y faltan presidentes de escalera. ¿Que hacer? yo tengo dos ideas. Inabilitacion de por vida en caso de condena para cargo publico y responder con tu patrimonio a cualquier demanda incuido costas. Me voy a dar de baja de todas las empresas que despiden honrados trabajadores para contratar asesores corruptos.
Avisados estais.