domingo, 20 de enero de 2013

La ignorancia en política no es excusa sino culpa

La ignorancia de los dirigentes del PP en relación a todo el dinero que manejaba su tesorero Luis Bárcenas  no implica, al menos de momento, que tengan que ir a la cárcel pero los inhabilita para seguir en la política.
El "caso Bárcenas" no aguanta un mínimo análisis político; ni político, ni lógico. Es todo tan vomitivo como evidente. Si Luis Bárcenas tenía 22 millones de euros en Suiza es porque estaba robando. Nadie mejor que sus amigos y compañeros de dirección del PP para llegar a esa conclusión. No tenía negocios privados; era tesorero del PP; luego, el dinero lo conseguía en base a ese cargo. No hay otra posibilidad. Él no era un alcalde que pudiera cambiar un Plan General de Urbanismo o conceder una contrata concreta, lo suyo era dirigir las finanzas de un partido y, por tanto, sus ingresos no pueden responder a acciones individuales suyas sino a  prácticas coordinadas de un grupo dirigente del partido. Bárcenas no tenía otra forma de amasar tal fortuna. Si la tuviera, la sabríamos.
22 millones son muchos millones, es verdad. Los sobres de entre 5.000 y 15.000 euros mensuales a los dirigentes del PP, también representarían una cantidad inmensa; durante veinte años, quizá 50 millones. Sumados más de 70 millones de euros.  Mucho dinero, más de 10.000 millones de las antiguas pesetas. ¿Unas cifras increíbles? En absoluto. Cifras modestas para las cantidades que se mueven. Hay que pensar que, por ejemplo, la red Gürtel se llevó 3 millones de euros en comisiones en  un solo día por la instalación de pantallas de vídeo y altavoces durante la visita del Papa a Valencia en 2006. En un solo día. Otro ejemplo, las empresas del alicantino Ángel Fenoll implicadas en el "caso Brugal" relativo a recogida de basuras han cobrado, solo del ayuntamiento de Orihuela, unos 300 millones en los últimos 15 años. Simplemente la recogida de basuras de Orihuela. Piénsese que el contrato recién conseguido por "Aguas de Valencia" para el suministro en el area metropolitana de Valencia es de 2.500 millones de euros. Sin ir más lejos el agujero que se está investigando en la empresa pública de tratamiento de aguas residuales de Valencia, Emarsa, está en los 40 millones. Es decir, que 70 millones en comisiones no pasa de ser el tantas veces repetido "chocolate del loro".
La ignorancia ante estas cifras no es creíble. Como no lo es que, si los máximos dirigentes del PP cobraban grandes sumas en dinero negro, Mariano Rajoy estuviera fuera de ese reparto. No hay ninguna organización capaz de escoger de líder al único que no cobra ilegalmente. Si Rajoy hubiera sido la excepción no solamente no lo hubieras elegido como jefe, sino que lo hubieran expulsado a las primeras de cambio.

                     
El exministro de Defensa, expresidente del Congreso y actual embajador en Londres, Federico Trillo, ha sido el ariete del PP en la defensa de los acusados del "caso Gürtel" y, en su momento, llegó a calificarlo todo de montaje del que acusó al entonces ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.

Los partidos políticos tendrían credibilidad si alguna vez, aunque solo fuera una, los casos de corrupción se hicieran públicos después de sus propias investigaciones internas, que fueran ellos mismos quienes los sacaran a  la luz. Nunca pasa. Lo hemos visto recientemente con el PSOE y los EREs andaluces, con Unió y sus trampas y su Duran, con Convergència y su "Palau", sus "pujols" y sus "ITVs".  Jamás la denuncia viene de dentro. Al revés, los partidos siempre son "los últimos en enterarse" y cuando todo explota, tampoco se ponen del lado del esclarecimiento. Hacen lo contrario, cierran filas, defienden a los suyos, presionan ante la justicia, niegan las evidencias, atacan al denunciante, culpan a los demás, usan sus medios de comuniación para negarlo todo, para manipular, para engañar, para confundir. Solo hay que ver lo que hace Canal 9 con los casos de corrupción del PP valenciano o el "Informe Semanal" de ayer sobre el "caso Bárcenas". En este sentido, elPP  no puede hacer como si no hubiera existido la campaña que, dirigida por Federico Trillo,  puso en marcha al inicio del "caso Gütrtel" para desacreditar todas las acusaciones y procurar que el  proceso quedara en nada. No se consiguió pero su intento ahí queda. Tan gran empeño se le recompensó a Trillo con la embajada en Londres. ¿Dónde están las disculpas por todos esos excesos, por todas esas mentiras? Nada, y de premio, embajador.
Todo lo que se ve del "caso Gürtel", todo lo que sabemos de Bárcenas, todo lo que se publica es solo la punta del iceberg. Las revelaciones de Bárcenas son el aviso de que si no le echan una mano, él tirará de la manta. Cuando dicen "echar una mano" no quiere decir facilitarle los mejores abogado, no. Por "echar una mano", y eso es lo que nunca vemos,  se entiende algo mucho peor y más feo. Lo que le pide Bárcenas a su partido es que baje a las cloacas del sistema y pacte, presione, amenace, chantajee, compre o se venda para que él se vaya de rositas del inmenso lío en el que está. De momento, ni la fiscalía, ni ningún juez se han interesado por la información de "El Mundo" sobre el pago masivo con sobres llenos de dinero negro a dirigentes del PP. Por mucho menos hemos visto como se empezaba a investigar de oficio. No me digan que no es curioso. Casi tanto como la ignorancia del PP.
 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Cada uno tenemos un entrenador dentro y algunos ademas un asesor. Ahora que somos dueños de varios equipos de futbol y varias escuderias de motos y formula 1, propondria reconvertir a trabajadors de canal nou en futbolistas, pilotos, asesores, politicos, nos ahorrariamos en indemnizaciones y en empresas de recolocación