martes, 29 de enero de 2013

Gobernante demócrata suena, más o menos, como caníbal vegetariano



Jorge Bellver, en su escaño de portavoz del Grupo Parlamentario Popular de les Corts Valencianes (Foto: V. Bosch).

Ya sé que no conocen a Jorge Bellver. Nadie conoce a Jorge Bellver. Es un anónimo de la política. No porque no ocupe un cargo importante, que lo ocupa, en la actualidad es el portavoz del Grupo Parlamentario Popular de Les Corts Valencianes, sino porque no pasa de ser uno más. Uno de esos  cientos de políticos profesionales dispuesto a cualquier cosa, y a su contraria, que han hecho carrera en el PP -igual en Valencia que en Segovia, Badajoz o Madrid- a caballo entre el aparato del partido y la corte de algún dirigente destacado. En el caso de Bellver, su "protectora" ha sido la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá.  Les ruego que no se tomen muy a pecho su nombre, es lo menos importante del artículo. Es solo un símbolo, un ejemplo de como el PP, actualmente casi hegemónico en las instituciones españolas, hace política. Un artículo firmado por Bellver este fin de semana en el diario "Levante" , titulado "La salud de la democracia" sirve de perfecto contraste para entender el doble discurso de los populares, su forma de hacer política, su desvergüenza a la hora de decir una cosa y hacer la contraria. Por eso, aunque no conozcan a Jorge Bellver, entenderlo es fundamental. En su hipocresía está la inutilidad de nuestra clase política. En su hipocresía está el desastre de todos. Los "bellvers", tan abundantes, son la prueba de que las cosas se han hecho muy mal, de que la democracia española no es real y de que llevamos mucho plomo en las alas; los "bellvers" son una inmensa rémora social.



Lo que sigue es, pues, una rápida radiografía de todas las disfunciones de la democracia española a partir de una serie de párrafos del antes mecionado artículo -tan rimbombante como hueco- de Jorge Bellver.

1. "La política es una de las actividades más nobles a las que puede dedicarse una persona en un sistema democrático". Bueno, en su caso, la única actividad. Bellver no tiene profesión más allá de la política. Entró en 1987, con apenas 22 años, como concejal del PP en la localidad valenciana de Alfara del Patriarca, de allí pasó a asesor en el Ayuntamiento de Valencia, donde ha acabado como teniente de alcalde y concejal en las más diversas áreas.

2. "... la inmnesa mayoría la entedemos [la política]  como la mejor forma de servir a nuestro pueblo". De eso... y de ganarse bien la vida. El Grupo Parlamenatario del PP en Les Corts Valencianes ha estado años repartiendo entre sus diputados sobresueldos de entre 350 y 2.500 euros, en metálico y libres de impuestos, a cuenta de las subvenciones para el funcionamiento ordinario del grupo. La práctica es irregular, el dinero no era para ampliar sueldos. Lo cobraron todos, Bellver incluido. El caso lo destapó la oposición y el PP no tuvo más remedio que reconocerlo. Ahora tales recompensas irregulares se van a revisar. Bellver lo ha resuelto con la siguiente frase: "La exigencia de transparencia por parte de la sociedad es hoy mayor, y los políticos debemos adaptarnos". Es decir, por la fuerza. No se le ve muy contento...

3. "La corrupción, cuando afecta a políticos, banqueros, empresarios o sindicalistas...". He revisado decenas de declaraciones de Bellver, he buscado algún caso de corrupción destacado que afectara a sindicalistas.. y no he localizado nada. Parece pues poco justo que un político cite, a modo de generalización de la corrupción, a un colectivo que no está implicado en ella.

4."Nadie, y los políticos más que nadie, los quiere [a los corruptos] en el sistema. Porque lo pervierten". En el grupo parlamentario del PP del cual es portavoz hay nueve imputados por distintos casos de corrupción. Hasta hace poco había diez pero uno de ellos, Pedro Hernandez Mateo, fue condenado por falsedad documental y prevaricación y tuvo que abandonar su escaño. Se da la circunstancia de que su sustituta es hija de otro diputado imputado, Luis Díaz Alperi, y que una de las causas por las que se le investiga es por la propiedad de la vivienda en la que, precisamente, vive la nueva diputada.

5. "... somos y debemos seguir siendo implacables con la corrupción, estableciendo niveles de exigencia acordes con el pulso de la calle". Por eso cuando, en mayo del año pasado, como ponente de Estatutos del Congreso del PP valenciano, le preguntaron como se explicaba que Carlos Fabra, expresidente de la Diputación de Castellón, pese a su situación procesal,  no tuviera un expediente abierto como marcan las norma internas, contestó: "Es una cuestión que valora el PP, que se tiene en cuenta en cada momento. No conozco la situación de Carlos Fabra...". ¿Implacable?

6. "Una sociedad, la nuestra, que si bien atraviesa una importante crisis de valores y de respeto, de optimismo y esperanza, es fuerte, sabe lo que quiere y sobre todo, tiene la inmensa capacidad de distinguir entre el bien y el mal, entre el todo y la excepción". En el caso de lo políticos, no parece que la sociedad distinga con demasiada claridad dónde está el bien y dónde está el mal. Son ya tres años en los que, sistemáticamente, las encuestas del CIS ponen de manifiesto que, más allá de no considerarlos una parte de la solución,  los ciudadanos piensan que los políticos son el tercer problema más grave de los muchos que nos afectan.


7. "Jamás en la Historia de España ha habido una clase política tan controlada, tan fiscalizada, tan analizada y tan supervisada". Sí,  los magistrados juzgan pero lo políticos, cuando no les gusta el juez, lo cambian. Eso fue lo que hizo precisamente Bellver en 2011. Se le investigaba por un caso de presunta prevaricación por no pedir los pertinentes permisos antes de otorgar una obra que afectaba a un espacio catalogado como Bien de Interés Cultural, los llamados "Jardines de Monforte". El caso lo llevaba el magistrado José Luis Albiñana, exmilitante socialista. Durante el proceso, la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá cargó con dureza contra el juez. Finalmente, Bellver escapó de Albiñana cuando Francisco Camps, pese a estar imputado, le colocó como diputado autonómico. De esa forma, su caso pasó al Tribunal Superior de Justicia que, finalmente, le absolvió. El TSJ no condenó a Bellver al no considerar probado que hubiera olvidado la petición del permiso a sabiendas. Bellver, pese a que casos anteriores y en el mismo espacio protegido sí había solicitado le permiso, aseguró que desconocía la protección de los Jardines. La obra fue a parar a manos de Enrique Ortiz, el empresario alicantino imputado en los casos "Brugal" y "Gürtel", este último ligado a la financiación ilegal del PP. ¡Suerte que estamos ante  una clase política tan controlada!

8."Hoy en día todos los casos conocidos están en manos de los tribunales..." . En fin, destacar que todos los casos de corrupción conocidos estén ante los tribunales no parece propio de un demócrata comprometido. Lo que sería llamativo sería lo contrario. En este sentido, en lo que se podía haber fijado Bellver es que, pese al aluvión de datos conocidos, no hay un solo político en la cárcel. Esto es lo que llama la atención a la ciudadanía... y lo que no justifica afirmaciones como esta otra que también contiene el artículo: "También es necesario recordar que nuestro sistema de representación democrática ha demostrado históricamente ser el más eficaz para atajar y castigar cualquier forma de corrupción".

9. "... la Justicia debe ser rápida, imparcial, apolítica e implacable en todos los casos, pero especialmente en los que generan más alarma social". El "caso Fabra", del que Bellver dice no saber nada, lleva diez años de demora en demora por la constante presentación de recursos por parte del expresidente de la Diputación castellonense. El PP valenciano utilizó en su día la misma táctica en el "caso de los trajes" o en toda la "trama Gürtel". Recursos, recusaciones, dilaciones varias... Sobre lo de "apolítico" solo recordar que quien hoy es vicepresindente del Consejo General del Poder Judicial, Fernando de Rosa, llegó al cargo directamente desde la conselleria de Justícia del Consell de la Generalitat y, ya estando en el órgano de gobierno de los jueces, asesoró a Francisco Camps en sus cuitas judiciales.


10. "...es necesario insistir en que son los magistrados quienes juzgan, no los partidos políticos, ni sus diputados...". Claro, se supone que los partidos se limitan al control político pero el PP, en la medida que puede, no parece tener demasiada intención de facilitarle la tarea a la oposición. Así, coincidiendo con el acceso de Bellver a la portavocía del Grupo Parlamentario Popular de Les Valencianes, los populares se negaran a poner en marcha toda una batería de comisiones de investigación reclamadas por la oposición: bebés robados, casos de corrupción, prevención de incendios, grandes obras con sobrecostes, el accidente del Metro de 2006... Todas decayeron. Los argumentos fueron variados: ya estaba en manos de la justicia, era hechos pasados, se podía deteriorar la imagen de Comunidad Valenciana, la presunción de inocencia, etc. No se abrió ni una sola comisión de investigación. Hace menos de un mes, cuando lo oposición valenciana le reclamó al PP habilitar el mes de enero, pese a ser vacacional, para seguir el trabajo parlamentario, Bellver se negó y descalificó la iniciativa aludiendo a que intentaban marcar la agenda parlamentaria "para ocultar sus carencias".

En definitiva, el papel lo aguanta todo pero el electorado ya no. Los políticos gobernantes no se han enterado de que el terreno de juego ha cambiado, de que el piso está ya tan empapado que sus "babosadas", que antes recogían aplausos, ya no cuelan. Su "lengua de madera", su decir siempre lo que la gente quería oír, su lenguaje previsible, contemporiador y autoindulgente se vuelve contra ellos. Antes, el ciudadano desconfiaba de quien no le regalaba los oídos, ahora es justo al revés, de quien más se desconfía es de quien todo lo ve de color de rosa. ¿Qué se puede esperar de un político que dice no ver los nubarrones ni cuando la tormenta ya está más que desatada? Eso, los "bellvers". Olvídense de Jorge, seguro que cualquiera de ustedes tiene alguno a su alrededor. Cuidado, su familia y sus ahorros están en peligro.

1 comentario:

VENENO dijo...

Me recuerda este articulo la venta de un corcel de pura raza, de elegante envergadura, que serviria de semental durante decadas a aquel avispado comprador. A las semanas reclamaba el engañoso trato. ¡Es un triste jamelgo que se pasa el dia comiendo y durmiendo!, a lo que respondia el tratante: ¡Siga hablando bien del caballo y ya vera que pronto lo vende!. Pues eso, taudes y picaros sirviendose de la potitica, incautos votantes y abnegados ciudadanos. Nada nuevo