jueves, 31 de enero de 2013

En política hay explicaciones o dimisiones, entérese Sr. Rajoy


Desde Rajoy a Cospedal, de Trillo a Cascos, de Acebes a Arenas, la práctica totalidad de los dirigentes de los últimos 20 años del PP están en los "papeles de Bárcenas".

Todavía avergonzado por el reportaje que "El País Semanal (EPS)" le dedicó el pasado domingo al Príncipe Felipe con motivo de su 45 cumpleaños, leo esta mañana lo que ese diario publica sobre el "caso Bárcenas" y su contabilidad manuscrita. Pasada la una de la tarde, veo (con asombro y sensación de vergüenza ajena) en directo la comparecencia de la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal. Le oigo negarlo todo, decir que  los papeles son falsos. Se me llevan los demonios. Le escucho afirmar solemnemente que está indignada y me viene a la memoria Francisco Camps, que también estaba "profundamente indignado" y pensaba denunciar a mansalva cuando estalló el "caso Gürtel". Miren de todo lo que nos hemos enterado desde entonces, miren dónde está Camps. Les voy a ser sincero, me acuerdo incluso de José Amedo, de Julián Sancristobal o de Ricardo García Damborenea cuando negaban toda relación con los GAL. Luego acabaron entre rejas.

                         
Así desmintió, "indignado", Francisco Camps su implicación en el "caso Gürtel" cuando aparecieron las primeras informaciones, igual que lo ha hecho hoy Cospedal.

Me llevo las manos a la cabeza cuando Cospedal dice que no han cotejado la letra de Luis Bárcenas con los papeles publicados por "El País", treinta años al servicio del Partido Popular (¡si tendrán documentos de su puño y letra!). Esto es igual que una autoinculpación, ¿quién se puede creer que no han hecho este cotejo? Si no lo han hecho es que son mucho más inútiles de lo que podemos llegar a pensar... pero mucho más. Incluso al más inútil de los inútiles se le ocurría comparar los escritos. El único que no los compararía sería quien supiera que, efectivamente, las letras coinciden.

La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, durante la rueda de prensa en la que ha negado la veracidad de los "papeles de Bárcenas" (Foto: EFE).

Tengo una inmensa sensación de tomadura de pelo al ver a mis políticos (mis servidores) ofender mi inteligencia, y hasta la inteligencia de los escarabajos de la patata,  cuando Cospedal dice que están haciendo declaraciones juradas ante la tesorera del PP. Vamos, es como si Al Capone se hubiera sincerado con... su tesorero. Por favor... Igual que tanta insistencia en que van a presentar sus declaraciones de la renta. En las declaraciones de la renta no habrá nada, claro. Nadie tributa por el dinero que piratea en negro y en sobres.
Todo falso, dice Cospedal. Bueno, todo menos lo que se refiere a Pio García Escudero, el actual presidente del Senado, que reconoce que las cantidades que sobre él figuran en los ya famosos papeles son ciertas. Cospedal, claro, dice que un adelanto de sueldo como el que asegura haber percibido García Escudero no tiene nada de particular, que lo hacen todas las empresas. Lo que no acierta a explicar es por qué la cantidad cierta en cuestión está en ese documento falso, que hace un cobro tan "normal" en una lista de cobros "anormales".
Bueno pues que sepan que de lo que yo quería escribir hoy es del reportaje de "El País Semanal" sobre los 45 años del Príncipe. El trabajo, firmado por Jesús Rodríguez, me parece igual de vomitivo que la comparecencia de Cospedal. Una cosa es a rigor político, lo que la otra es a periodístico. Como no quiero alargarme más de la cuenta, el análisis del reportaje del "EPS" lo dejo para mañana. No se deben mezclar sustancias tóxicas.

1 comentario:

VENENO dijo...

No se si habeis sentido esa sensación entre divertida, ridicula y esperpentica al encontrar fotografias en sepia de nuestro pasado.... vaya patillas, ¿Yo salia con este chico?, como me pude poner eso... Es como si no fueramos nosotros, no nos reconocemos. Tengo la misma sensacion al leer algunos reportajes de julià. Las imagenes en sepia de Camps, Rita, Costa, Fabra, Blasco y tantos otros, llenan albunes de despropositos y verguenzas que hariamos bien en recordar. Porque alli estabamos nosotros tambien.