jueves, 10 de enero de 2013

El periodismo amputado

Agustín de Grado (abajo), jefe de Informativos de Telemadrid desde 2004,  durante la celebración de la victoria electoral de Esperanza Aguirre en 2007. A su derecha, arriba, está Julio Somoano, actual jefe de Informativos de Televisión Española (Foto publicada en "elplural.com").

El presidente madrileño Ignacio González, más o menos, tiene clara la necesidad de que sus hospitales curen. Por eso, aunque ahora esté en pleno proceso de privatización, sus desmanes tendrán límite. Sentirse obligado a que los hospitales curen equivale a que no todo vale. El presidente valenciano, Alberto Fabra, está en las mismas. Uno y otro estarían encantados de tener mayor margen en la gestión de la sanidad pero, claro, la gente se les podría morir por los pasillos. No colaría. En realidad, no solo González o Fabra tienen claro que los hospitales han de curar, lo saben también los ciudadanos y, es más, los profesionales sanitarios no iban a aceptar otra cosa que poner sus conocimientos y su tiempo al servicio de la curación de sus enfermos.
Con los medios de comunicación públicos no pasa lo mismo. Ni González, ni Fabra tienen la más mínima idea de para qué sirven los medios de comunicación públicos. No les importa. Bueno, sí, ellos creen que son herramientas de propaganda de uso particular, la extensión de sus departamentos de prensa, plataformas para la victoria electoral. Vamos, que no tienen ni idea.
Tampoco quienes les rodean saben de lo que estoy hablando. Fabra tiene de secretaria de Comunicación a Paula Meseguer a quien no se le conoce más currículum que ser la hija de una destacada militante del PP de Castellón,  haber sido la jefa de prensa de Ricardo Costa cuando éste era secretario general del PP valenciano, aspirante frustrada a la dirección de Canal 9 y haber trabajo en el espacio de debate (o lo que sea) que dirigía Isabel Durán. ¿Qué le va a contar de bueno Meseguer a Fabra sobre los medios públicos? González casi no necesita intermediarios, él ha sido durante toda la "época Aguirre" el que se ha ocupado del "coto" Telemadrid. Al hombre de confianza lo tiene en la propia cadena, su jefe de Informativos, Agustín de Grado.

Declaraciones de Agustín de Grado, en 2006, sobre la apuesta informativa de Telemadrid.

Ni Fabra, ni González saben que los medios de comunicación públicos, como los hospitales, también curan. Curan a la gente de la ignorancia, del desconocimiento, del engaño; limpian las mentes de las telarañas, de la confusión y del vacio; convierten la vocación de rebaño en personalidad, compromiso y libertad. En resumen, hacen ciudadanos.
Así las cosas, los medios públicos llevan en su pecado la penitencia. Su deterioro no moviliza hacia la búsqueda de soluciones; cuanto peores son mayor margen de emperoramiento tienen. Los ciudadanos que sufren una mala televisión pública, lejos de reclamarla como reclamarían una sanidad que curara, se desentienden de ella.
Los profesionales del periodismo tampoco son (somos) como los médicos. Trabajar con virus o infecciones marca muy claramente la línea entre lo bueno y lo malo. Por contra, trabajar con noticias se ha convertido en un ejercicio de funanbulismo relativista. El criterio profesional periodístico es algo así como una goma de mascar que, cuando interesa, adopta una forma y cuando no, la contraria. Siempre a favor de los intereses del gobernante de turno. No nos podemos engañar, los pésimos informativos de Telemadrid o Canal 9 los hacen, y los han hecho en los últimos años, supuestos periodistas que, si hubieran sido médicos, se habrían dedicado a cortar brazos ante casos de faringuitis o a hacer operaciones a corazón abierto para resolver las migrañas. ¿Quién defiende el tratamiento que en Canal 9 se le ha dado a la información del caso Gürtel? ¿Y el silencio respecto al accidente del metro de 2006 que costó la vida a 43 personas? ¿Cómo se justifica el uso y abuso que hizo Telemadrid del terrorismo para desgastar a Zapatero? ¿A qué criterio profesional responde todo esto? La vergüenza de justificarlo (cosa que no hacen) recae ahora en el mencionado Agustín de Grado, en Telemadrid, y Salud Pedrós, en Canal 9. Ello son los actuales jefe de Informativos. Ellos son, pues, los primeros responsables del fraude social que suponen los "telediarios" de ambas cadenas. Pero luego hay, y ha habido, un ejército de editores, asignadores, jefes de sección o coordinadores en el papel de colaboradores necesarios. Mercenarios de tres al cuarto que van cambiando de sitio, subiendo y bajando, promocionándose y cayendo en desgracia. Siempre callados, siempre obedientes, siempre hinchados de importancia como si su tarea tuviera algo que ver con el periodismo. Algunos tienen la desfachatez, incluso, de usar las redes sociales para intentar limpiar su conciencia cuando lo único digno que podrían hacer es dimitir. Dimitir como han dimitido más de 300 médicos madrileños ante los proyectos sanitarios de Ignacio González. En este periodismo no dimite ni dios.
Seguro que si hubiera habido dimisiones a tiempo hoy ni Telemadrid, ni Canal 9 estarían en pleno ERE, en pleno proceso de desmantelamiento.



Este vídeo resume el "atraco democrático" (y sin democrático) perpetrado en Telemadrid. El caso de Canal 9 es idéntico. Tan idéntico que no solo las circunstancias son iguales sino que incluso hay nombres que se repiten.

Cuando los EREs hayan pasado se quedarán los empleados más fieles, los peores. Harán unos informativos todavía más miserables que los actuales, unos programas imposibles de digerir.  El producto se seguirá deshilachando, desprestigiando, perdiendo. No estamos ante un problema menor, y no me refiero a los muchos puestos de trabajo que se vayan a perder. Una democracia no puede funcionar si la comunicación de masas se deja en manos del mercado, si la información se convierte en mercancía, si gobierna la manipulación, si manda la censura. Por eso, ante un González, un Fabra o un Rajoy insensibles y ciegos han de levantarse voces, muchas voces, que alerten de lo que nos jugamos y ofrezcan un camino alternativo. Se necesitan proyectos y propuestas que callen la boca a las estupideces sin futuro y sin vergüenza que defienden nuestros gobernantes. La elaboración ha de estar en manos de  los que saben, creen y quieren y los partidos democráticos se han de comprometer a llevarlo a las instituciones. La información es el aire que respira la democracia y cuando la información está manipulada, la democracia acaba intoxicada. Entonces ganan los malos; en todos los campos ganan los malos.

4 comentarios:

Unknown dijo...

Una de Telemadrid, de las despedidas. Suscribo completamente tu artículo. Me permito hacer una profecía (se me debe haber contagiado del pitoniso Hrrmann Tertsch): Ganaremos. Al final, pronto o tarde, ganaremos y volveremos a Canal 9 y a Telemadrid.

Unknown dijo...

Una de Telemadrid, de las despedidas. Suscribo completamente tu artículo. Me permito hacer una profecía (se me debe haber contagiado del pitoniso Hrrmann Tertsch): Ganaremos. Al final, pronto o tarde, ganaremos y volveremos a Canal 9 y a Telemadrid.

Unknown dijo...

Una de Telemadrid, de las despedidas. Suscribo completamente tu artículo. Me permito hacer una profecía (se me debe haber contagiado del pitoniso Hrrmann Tertsch): Ganaremos. Al final, pronto o tarde, ganaremos y volveremos a Canal 9 y a Telemadrid. Y lo celebraremos haciendo televisión modesta y honesta, de servicio público.

Anónimo dijo...

¿Por qué no recuerdas a todos los enchufados de Leguina que ahora van de puros y que entraron con el carnet del PSOE en la boca? ¿Por qué no hablas de como se presiona y tortura a los que quieren trabajar TRABAJAR y no hacer politiqueo barato? ¿Tú qué sabes de Telemadrid?