jueves, 3 de enero de 2013

El "mea/nostra culpa" de Canal 9

¿Cómo es posible que en 23 años de Canal 9 nunca hayamos hecho una entrevista al "estilo Ana Pastor" a nuestros políticos? Nada revolcucionario: pregunta y repreguntas. ¿Cómo es posible que nadie las haya reclamado?

Llevo veinte años escribiendo sobre Canal 9. Lo primero que publiqué en prensa sobre el tema fue en el año 1993 en el diario "Levante" quejándome del trato desigual que recibían los distintos partidos políticos en campaña electoral según hubieran tenido más o menos votos en las elecciones precedentes. Me parecía, y me parece, una atrocidad profesional y democrática repartir el tiempo de la información política de forma proporcional a la representación de cada grupo. Lo hace y lo hacía Canal 9, igual que lo hacen y hacían las demás televisiones públicas. Desde el punto de vista periodístico, la presencia o no de un partido en un informativo, como de un grupo de música o un accidente de circulación, ha de depender de si los profesionales lo considera una noticia o no. Lo contrario es trabajar al dictado, y eso es incompatible con el periodismo. En cuanto a democracia, es absolutamente injusto que las propuestas de los partidos mayoritarios inunden los informativos aunque sepamos que son vacías o falsas y, en cambio, las ideas novedosas, alternativas e interesantes de los grupos minoritarios no tengan canales para llegar a la gente.
Cuando publiqué eso, debatí la cuestión largo y tendido con el entonces jefe de Informativos, Eliseo Lizarán. No nos pusimos de acuerdo. Él argumentaba que la proporcionalidad era una obligación legal, yo lo negaba. Repartir los informativos por cuotas no está en ninguna ley. Desde ese primer artículo crítico con el funcionamiento de Canal 9 habré escrito más de un centenar. Las cosas han ido a peor. Manipulación, censura, persecución, despilfarro, sectarismo, desinformación... y, con el tiempo, ya no ha habido ni jefes de Informativos con los que poder debatir.
Hoy Canal 9 está a punto de desaparecer. El Expediente de Regulación de Empleo (ERE) en marcha está en manos de un grupo de personas sin escrúpulos, sin ningún respeto por los ciudadanos y que desconocen lo que es la ética, el sentido democrático y el deber cívico. Un grupo de  gente tan poco honrados como poco competentes con el president de la Generalitat, Alberto Fabra, al frente de todos ellos. Más pronto que tarde pagarán y en el caso de Fabra va camino de ser un persident de la Generalitat todavía más digno de olvido que, por ejemplo, José Luis Olivas.
Llegados a este punto, y puesto que de la responsabilidad de directivos y políticos ya he hablado mucho, y pienso seguir, quiero hacer una reflexión sobre la actitud de los trabajadores. Los empleados de Canal 9 no hemos trabajado poco, lo que ha pasado es que hemos trabajado mal. No es que no hayamos sido disciplinados es que lo hemos sido demasiado.
Los trabajadores de Canal 9, empezando por los periodistas, y unos más que otros, hemos desatendido nuestra responsabilidad social. Se nos pagaba para poner en pie una televisión que defendiera un idioma, una cultura, que informara, que sirviera de plataforma para el debate público, que enriqueciera la democracia valenciana. No hemos hecho nada de eso, al contrario. Ese ha sido nuestro error, nuestra culpa y nuestra condena. Un servicio tan inútil como Canal 9 estaba abocado a su desmantelamiento, a su cierre. Nadie lo reclamará, nadie nos llorará.
En Canal 9 no hay tareas mayores o menores, más dignas o menos, pero es evidente que nuestro futuro, más allá de la gestión económica, dependía de lo que salía por pantalla y eso se tenía que haber blindado. Los contenidos que se ofrecían, informativos y programas, eran nuestra razón de ser. Por eso mismo se tenían que haber entendido como el núcleo de la empresa y evitar a toda costa que se deterioraran. No lo hicimos.
A finales de los 90, las reivindicaciones profesionales de los periodistas fueron recibidas con desconfianza de puertas para adentro, se vieron como quejas corporativas que buscaban unos ciertos privilegios. Era una visión desenfocada. Proteger los informativos, procurar que tuvieran prestigio, que fueran de calidad y plurales, tenía que haber sido una reivindicación fundamental de todos los trabajadores, fueran periodistas, realizadores, peluqueros, administrativos o documentalistas. Los contenidos deberían haber sido una preocupación para las centrales sindicales antes, incluso, que ese 2% de aumento salarial o ese "moscoso" añadido  por el que se luchaba. Comprendo la dificultad para que en ese momento se entendiera esto que reclamo. No se puede pretender que profesionales tan alejados de los contenidos informativos interiorizaran lo que que digo teniendo en cuenta que había una legión de supuestos periodistas que no tenían empacho en ser agentes de la desinformación y la censura. Lo que pasa es que de esos polvos, estos lodos. Que sea una injusticia lo que hoy estamos sufriendo los trabajadores de Canal 9 no quiere decir que no tenga explicación, ni que no se pueda hilar fino en las razones que ayudan a entender lo que está pasando. Si TV3, pese a sus muchos problemas, no está ni por asomo en un proceso de desmantelamiento como el de Canal 9 no es por otra cosa que por el prestigio acumulado de unos contenidos que son útiles, interesan, ayudan y enorgullecen a una mayoría de catalanes. Eso es lo que no tiene Canal 9, ni utilidad, ni prestigio.
Hoy cuando ya tenemos encima el ERE en Canal 9 me parece un buen momento para recordar todo esto. El Canal 9 que hoy existe es perfectamente prescindible pero el País Valenciano necesita una televisión pública, y la tendremos, y la haremos. Por eso es importante tener en cuenta los errores cometidos y no volver a caer en ellos.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

C9 ha tenido un grave problema y es ni mas ni menos su manera d llegar al publico.Un publico q nose ha sentido identificado en la lengua hablada ni escrita q han utilizado.Una mezcla d catalan y valenciano normaliTZat siguiendo las normas dl IEC (inst estudis catalans)como la AVL.Si solo hubieran hablado la lengua q usa el pueblo,porq el pueblo es el q hace la lengua,los valencianos se hubieran sentido identificados y los periodistas no se trabarian al tener q hablar en catalancio(nosaLtres,aquest,migdiada,amb,bota al camp,gespa etc etc)Ahí ha stado el problema y tambien la barbaridad d puestos d trabajo q tenia C9,mas q T5,la sexta y la cuatro juntos.Y q decir dl dia 9octub,el dia dlos valencianos,se plantan los trabaj d C9 a protestar ese dia justamente,no hay +dias.Solo ese dia q es dnosotros los valencianos,eso el pueblo lo ve,pasa la senyera y la silbaron y para mas inri levantaban las manos y los 4dedos en alusion ala cuatribarrada catalana.Yo estuve alli y lo vi,igual q desd el balcon d arriba del balcon dl ayunt q usa C9 sacaron un año la band catalana estrelada independ.Eso no pertenece a la identidad valenciana y C9 nunca ha transmitido valenciania.Ahí el problema.

Anónimo dijo...

Quin comentari més lamentable! :-(

Quique Cubells dijo...

¡Genial Julià!
Como le he leído a alguien, el primer mea culpa que leo.
Y me temo que el único.
Y no será porque no hay trabajadores...
¡Felicitats company!

Anónimo dijo...

"...el País Valenciano necesita una televisión pública, y la tendremos, y la haremos."

Ui Julià, quan perga el PP, el trio de la benzina que el substituirà seguirà fent una televisió del poder, tal volta tindran baralles per la quota de cadascú, però en qualsevol cas farà una ràdio i una televisió del poder i no pas una RTV públiques. Açò passarà quan les granotes faran llana, que li agrada dir a Jardí.

P.S. Ni tan sols han volgut renunciar als membres del Consell d'Adminitració, on estaran de "florero" i renunciaran a un aparell de propaganda com RTVV?
No, Julià no tindren una RTV públiques fins d'ací uns cinquanta o seixanta anys, quan tal volta tindrem una societat democràtica, i açò si peguem a fugir d'Espanya.

Andreu dijo...

Molt bona reflexió, Julià. Un post necessari.

Anónimo dijo...

Me parece raro el reinicio de un medio un medio
El cual pretenda estar legítimizado por la sociedad