lunes, 17 de diciembre de 2012

El poder de los antisistema


Gran entrevista la de la semana pasada en "El País" a la delegada del gobierno en la Comunidad Valenciana, Paula Sánchez de León. Inmenso titular: "Me preocupa que los antisistema se instalen de forma permanente". Eso es. A mí también me preocupa que los antisistema se instalen de forma pemanente. Comparto con la Sra. Sánchez de León sobre todo lo de "pemanente" porque "instalados" ya lo están. Es más, Paula Sánchez de León forma parte de esos antisistema que llevan años instalados, perfectamente instalados, y no en cualquier sitio sino en el poder. Lo grave es que, además, lejos de moderar sus actitudes antisistema, van a más. Los antisistema hoy se llaman Partido Popular, bancos, grandes empresas, cúpula eclesiástica, CEOE, ejecutivos agresivos de cuello duro y cara todavía más, bufetes de abogados dedicados a la caza menor... Por eso me preocupa, como a la delegada del gobierno en la Comunidad Valenciana, que la instalación, su instalación, sea permanente.
Antisistema son los que tienen un grupo parlamentario con 9 imputados, un expresidente salvado por la campana que ni se acerca al hemiciclo y que sustituyen a los condenados por hijos de otros imputados que también son objeto de investigación. Vamos, una cuerda de presos; o dicho con otras palabras, el grupo parlamentario del PP en "Les Corts Valencianes".
Antisistema son quienes aprovechan hasta un viaje del Papa para robar unos cuantos millones de dinero público, eso sí, mientras piadosamente le besan el anillo.
Antisistema son aquellos que se llevan las partidas destinadas a la ayuda solidaria al Tercer Mundo y usan lo que debería haber servido para hacer un hospital en Haiti para comprarse viviendas de lujo.
Antisistema es el gobierno que satisface por adelantado los servicios de intermediarios corruptos con bigote pero se olvida de saldar sus cuentas con los dependientes y aquellos que los cuidan.
Antisistema es un president de la Generalitat como Alberto Fabra que paga antes a un magnate que trafica con carreras de Fórmula 1 que a las farmacias de su país.

                         

Antisistema es un partido en el gobierno que no permite que la oposición lleve a cabo su tarea de control, que niega papeles, documentos, datos y no contesta ni a una sola de las preguntas que se le hacen.
Antisistema es una mayoría parlamentaria que, en lugar de facilitar la fiscalización del gobierno, se dedica a perseguir a los fiscalizadores.
Antisistema son los dirigentes que permiten que la gente se quede sin casa porque los desahucia un banco rescatado con los impuestos de la misma familia que se ha quedado en la calle.
Antisistema son los empresarios que promueven y luego aplauden con las orejas que se recorte y se recorte y se recorte en gasto público, que se bajen los salarios, que se pierdan los derechos sociales y laborales para que todo se convierta en negocio a costa de la miseria general.
Antisistema es el gobierno que se pone a las órdenes de esos empresarios y sus legiones de abogados.
Antisistema son quienes usan los púlpitos para conseguir que la religión de algunos condicione la vida de todos, igual para decidir sobre un embarazo, sobre el momento de la muerte, sobre la investigación científica, sobre los planes de educación o sobre la segregación en las aulas.
Antisistema es, como no, el gobierno que se pliega a los designios de las sectas.
Antisistema son los gobernante que, ante un problema de déficit, solo se plantean recortar los servicios públicos en lugar de preocuparse de incrementar la recaudación vigilando que los más pudientes paguen lo que deben a Hacienda.
Antisistema es apostar por la desigualdad social a través de subir los precios de la enseñanza pública, recortar las becas y dejar sin presupuesto las clases de refuerzo para alumnos con dificultades.
Antisistema es comerciar con la sanidad y ponerla en manos de mutuas y empresas privadas con la única pretensión de conseguir que el reparto de rentas sea cada día más favorable a los de arriba y menos a los de abajo.
Antisistema es ver que la justicia solo castiga a los pobres y, encima, encarecerla para asegurar que los poderosos tendrán todavía más fáciles sus arbitrariedades porque los demás ya no podrán ni denunciar.
Antisistema son las autoridades que solo se reunen y hablan con los que piensan como ellos en lugar de negociar con los que tienen opiniones diferentes.
Antisistema es descalificar, perseguir, represaliar y anular a los discrepantes en vez de debatir con ellos.
Antisistema es cargarse los medios de comunicación públicos para garantizar que la información pase a ser una simple mercancía que escape del control social.
Antisistema es un gobierno opaco que no se deja entrevistar más que por los afines, que no permite que se le acerquen los periodistas, que manipula las televisiones públicas y que si convoca una rueda de prensa no permite preguntas.
Antisistema son todos estos partidos que tienen la financiación con olor a cloaca pero jamás se dan cuenta de nada hasta que alguien ajeno empieza a denunciar.
Antisistema es presentarse a las elecciones con unas promesas y, una vez ganadas, incumplirlas todas, una a una, sin disculpas, sin descanso...
Vamos, que sí, que coincido con la Sra. Sánchez de León. Es más creo que son millones de personas las que coinciden con ella y tienen una inmensa preocupación ante la posibilidad de que los antisistema a los que me he referido se instalen de forma permanente. Por eso, esperan que lleguen las próximas elecciones para empezar a desinstalarlos. Me temo que una de las primeras en caer será la propia Sánchez de León que, para quien dude de su condición de antisistema, solo hay que ver como lanza a la policía a aporrear a los ciudadanos a la que tiene ocasión.

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