sábado, 22 de diciembre de 2012

Cuentos de Navidad 2.0

Es posible que sea una visión ilusoria, igual son estas señaladas fechas festivas que se acercan o, simplemente, restos de la anestesia de mi reciente operación de menisco pero veo, cada vez con más frecuencia, signos de hartazgo ante los abusos de poder que ya van más allá de lo que el sistema está acostumbrado a encajar. Me parecen absolutamente necesarios. La crisis económica ha desembocado ya en una indiscutible crisis social y, todo junto, lo que ha destapado es una crisis política de fondo, en realidad, una profunda crisis sistémica. El decorado democrático que escondía todos los excesos del sistema capitalista se está desmoronando ante nuestros ojos. Ni aquel cínico planteamiento de la sociedad de los tres tercios, que suponía que uno de ellos quedaba en posiciones marginales para que los otros dos gozaran de los privilegios y beneficios de una civilización desarrollada, sirve ya. Los sacrificados crecen hasta convertirse en mayoría y su malestar es imposible de esconder.


Un estudiante en Oviedo protesta protesta por el funcionamiento de la universidad durante un acto oficial.

En estas circunstancias todos los supuestos instrumentos de participación política, de diálogo o de debate se manifiestan inservibles. Es más, lo que se evidencia es que todos los foros de implicación de la ciudadanía en la toma de decisiones eran simples trampas, simples excusas, instancias puramente formales que no servían para otra cosa que para simular que las discrepancias eran tenidas en cuenta, cuando la realidad es que ni se escuchaban. La sacrosanta soberanía popular ya no se la cree nadie mínimamente informado, y los que no lo están, sobreviven tan a duras penas que, sumado todo, la situación es explosiva. ¿De qué soberanía popular estamos hablando si las promesas que se comprometen para ganar las elecciones no solo no se cumplen sino que se hace justamente aquello que se asegura que nunca se hará?


Así felicitó la Navidad a sus compañeros de cámara la diputada de Compromís en Les Corts Valencianes, Mònica Oltra.

Me temo que esto no lo para nadie, ni los grandes medios de comunicación sirven ya de muros de contención del sistema. Estamos en un momento trascendental que no se resuelve con alternacias políticas sino con cambios políticos de fondo. Hace un par de días vi la entrevista del expresident del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y me pareció triste. Justificaciones, excusas, reflexiones alrededor de la responsablidad... Es imposible que frente al PP gobernante, frente a los cuervos del capitalismo rampante, la izquierda no pueda ir más allá de las palabras de Zapatero. No es momento de excusas. De la izquierda, en realidad de la democracia, si entendemos por ello algo más que votar cada cuatro años, lo que se ha de esperar son alternativas a lo que hay, no que nos expliquen porque pasamos las penurias que pasamos sino como podemos hacer para no pasarlas. No lo hace Zapatero, no lo hace Rubalcaba... La ciudadanía está esperando a quien lo haga. Pueden acabar encontrando la respuesta en populismos ultras, ese dicen sobre todo  los bienpensantes habituales. Yo no creo que eso sea inevitable. Es más, me parece que muchos de los que señalan ese peligro lo hacen para poner a la gente en la disyuntiva de: "nosotros (los de siempre) o el caos". Frente a los populismos está la transparencia y la participación en la gestión pública, los discursos atrevidos y superadores de la actual realidad en base a más democracia; en el bien entendido que esto pasa por un reparto de rentas diferentes y más igualitario. Quizá es esto lo que el poder no quiere oír, pero tendrá que hacerlo. Los días de paños calientes están ya superados. Lo dicen hasta algunos millonarios... por ejemplo el del vídeo que remata este artículo.


1 comentario:

veneno dijo...

Tu si que sabes julia, anestesia elixir de pacientes ricos y medicos corruptos, los parias sin paga solo nos da para amoniaco y lejia, coctel afrodisiaco del inodoro impoluto. La epidural nos la meteran el proximo año.