domingo, 23 de diciembre de 2012

Catalunya ante el "complejo ETA" del PP

Diferentes manifestaciones se han hecho también en Catalunya en contra de su independencia . Eso sí, muy minoritarias. (Foto:ABC)

Hacer historia y, al mismo tiempo, hacer el ridículo no es incompatible. En todos los acontecimientos históricos hay una parte que sale con la etiqueta de protagonista del gran hecho y otra que queda en evidencia, dicho de otra manera,  que queda como el perdedor,incluso en una posición ridícula. En el pulso que hay planteado entre Catalunya y España el reparto de papeles está en marcha.
Ciertamente, el president de la Generalitat, Artur Mas, quedó en bastante mal lugar cuando anticipó las elecciones autonómicas para convertirse en el gran caudillo catalán y salió de ellas con muchos menos galones de los que llevaba al entrar. Eso fue en noviembre y no creo que ese capítulo sea nada al lado de lo que está por venir.
Los catalanes siguen adelante con su plan independentista; parece razonable, las urnas dieron una amplísima mayoría a los partidos que defendían la necesidad de convocar un referéndum de autodeterminación. España, la oficial al menos, dice que ni hablar. Dos posiciones enfrentadas, muy enfrentadas. La solución negociar, ¿negociar? Ni pensarlo. España, en realidad el gobierno de Mariano Rajoy y su círculo mediático más próximo, se niegan a cualquier tipo de diálogo. La ley, que se aplique la ley y sanseacabó.
Se equivoca "España". Si después de más de 30 años de Constitución el problema nacionalista que existía en Catalunya en la Transición lejos de ir a menos ha ido a más, no parece que la mejor receta sea "más madera". Perseverar en todo aquello que ha distanciado a Catalunya de España es miopía o mala intención. También es posible que, como acostumbra a suceder, sea una suma de ambas cosas. Ver ahora como el PP se relame por los problemas entre el PSOE y el PSC o como analiza como un lío para Convergència sus diferencias con Unió son buenos ejemplos de dicha malintencionada miopía. Si lo hacen con la simple intención de ganar votos, la burbuja electoral les explotará como les explotó la inmobiliaria.
El callejón sin salida está cantado: si a España el Estatuto de Maragall ya le quedaba grande, imaginen la independencia; Catalunya, por su lado, antes tenía bastante con el Estatut pero, al serle negado, no ha dado un paso atrás, sino todo lo contrario, adelante, la autodeterminación.
El Partido Popular vive el "caso catalán" preso de un equivocado "complejo ETA". Me temo que han llegado a la conclusión de que igual que la mano dura les fue bien con el  "problema vasco" con Catalunya conviene hacer lo mismo. El rigor de la ley, ese es el camino trazado. En Euskadi se sacaron de la manga la Ley de Partidos, en el caso catalán será la Constitución, incluyendo la posibilidad de aplicar su artículo 155 e intervenir el gobierno de la Generalitat. Se equivocan gravemente. En Euskadi había armas y en Catalunya, no. Ante los atentados de ETA siempre se dijo que sin violencia se podía discutir todo. Nadie lo diría. Hace un par de días el expresidente del gobierno, José María Aznar, alertaba de que un pacto entre Esquerra Republicana y Convergència i Unió era "explosivo", palabra de recuerdo claramente terrorista. No es de recibo que los mismos, políticos, periodistas y empresarios, que tan comprensivos fueron con el acuerdo entre el PSOE y el PP en Euskadi digan ahora que el pacto ERC-CiU es "antinatura".
Acabo con unas pinceladas sobre el posible referéndum/consulta de autodeterminación. Repetimos lo de siempre: Catalunya dice queremos un referéndum, consúltese al pueblo; España contesta que no, que un referédum solo lo convoca el gobierno central. Bien, pues que lo convoque Madrid. Madrid no quiere. ¿No? No. Pues menuda democracia la española.
Vale, imaginemos por un momento que Rajoy y los suyos recapacitan, no tanto como para consultar únicamente a los catalanes, pero que convocan el referéndum en todo el Estado. Si yo fuera independentista catalán estaría encantado con tal convocatoria. Sería solo cuestión de tiempo para que todo estuviera otra vez como ahora, o peor, y se viera claramente que la solución no iba por ahí. La pregunta podría ser del estilo "¿Es usted partidario de la independencia de Catalunya?" Bien, supongamos que el 90% de los españoles dicen que no y el 70% de los catalanes, que sí (si gana el no en Catalunya, asunto cerrado). Entonces, es evidente que la pregunta que se ha hecho a los españoles ya no vale. Un señor de Jaén puede ser contrario a que Catalunya se independice pero, considerando que una amplia mayoría de catalanes no quiere seguir en España, puede pensar que tienen derecho a la independencia. Por tanto, debería convocarse un segundo referéndum, en el cual ya no entraría Catalunya... Aplicar la ley y no el sentido común tiene estas cosas. En la nueva pregunta, la cuestión a plantear debería ser algo en el sentido de: "Dado que una mayoría de catalanes quiere desvincularse de España, ¿es usted partidario de reconocer el derecho de Catalunya a su independencia?" Si saliera sí, el proceso independentista seguiría su curso y si el resultado fuera negativo... pues eso, estaríamos donde estamos ahora, en la absoluta necesidad de negociar. Política y diálogo, lo que se necesita ahora, lo que se necesitará siempre. Cuanto antes se pongan a ello, menos harán el ridículo.

1 comentario:

veneno dijo...

¿ para cuando la emision de canales de television en ambas comunidades. Estan como locos en poder ver babala japones con doblaje valenciano y subtitulos en ingles. Toma inmersion Wert.
Ah y ... que se jodan .. en navidad y prospero recorte nuevo.