miércoles, 21 de noviembre de 2012

Su señoría, Telecinco y Vasile nos vacilan


Dicen en Telecinco que "internet no puede ser la selva". No, claro, la selva lo son ellos y no quieren competidores. Lo increíble es que la justicia esté de su lado.
Telecinco se querelló en su día contra Pablo Herreros que, desde su blog, inició una campaña contra el hecho de que el espacio "La Noria" invitara y pagara a delincuentes, amigos o familiares para que comentaran sus delitos. Fue a resultas de que el programa que presentaba Jordi González llevara a plató a la madre de "El Cuco", uno de los implicados en la muerte de Marta del Castillo. Ahora un juez ha imputado a Herrero. Increíble. Del cinismo de Telecinco no había dudas pero que un juez les baile el agua, me parece inexplicable.
Telecinco está lleno de "telebasura" y que la sociedad se defienda de ello no debería extrañar. Telebasura es un término que los únicos que, según parece, no saben lo que quiere decir son los que la hacen. Telebasura es mala televisión; productos, en general, muy simples y basados en unos contenidos que van directos a las vísceras huyendo de cualquier cosa que pueda sonar a cerebro o reflexión. Para la telebasura, que es barata y muy rentable, la dignidad de las personas no es un límite. "La Noria" era telebasura, como lo son mucho de los programas que todavía hacen en Telecinco. Presentadores como Javier Sardá, Ana Rosa Quintana, Jordi González, Jorge Javier Vázquez o Emma García han ganado, y ganan, mucho dinero con ella; Paolo Vasile, el consejero delegado de la cadena, mucho más. De inocentes, nada.



Así las cosas, Pablo Herreros a quien apeló para evitar la presencia de delincuentes en "La Noria" fue a las casas comerciales que se anunciaban en el programa pidiéndoles que lo dejaran de hacer. Herreros tuvo éxito. "La Noria" llegó a emitirse sin publicidad. Al poco tiempo, "La Noria" desapareció.
Ahora resulta que de lo que acusan a Pablo Herreros es de haber amenazado a los anunciantes por decirles que su presencia en el espacio representaba "financiar un contenido televisivo inmoral" y que estaba dispuesto a promover hasta "un boicot a sus productos". Vamos, que no se puede responsabilizar a los anunciantes de aquellos contenidos que usan como soporte de su publicidad. Pues yo no estoy de acuerdo. Igual que me parece que si una marca patrocina cine porno, misas en directo o ejecuciones en China ha de asumir el coste de hacerlo, también los que apoyan con su dinero la mala televisión deben pagar por ello, que cobrar bien que cobran. La publicidad debe ser responsable de sus actos; simplemente eso es lo que recordó Pablo Herreros. Ahora le persiguen por ello.
Telecinco argumenta que "no todo vale". Lo dicen ellos que llevan años precisamente abanderando la causa del "todo vale por la audiencia", asegurando que si la gente consume algo en televisión es que es bueno y que no hay que ponerle puertas al campo. Es más, Telecinco jamás ha considerado ni tan siquiera adecuar sus contenidos a los horarios en los que se emitían. Lo de los "horarios protegidos", para ellos, ha sido siempre papel mojado. Han incumplido todo lo que han firmado, no se han ajustado ni a uno de los compromisos de "buena conducta adquiridos".
Para Telecinco, el negocio siempre ha sido el negocio. Por eso precisamente es por lo que atacan y persiguen a Pablo Herreros, porque les ha puesto en peligro el negocio, y eso sí que no. Su denuncia es un aviso a navegantes. Argumentan que "estamos acostumbrados a convivir con las críticas" y es verdad, tan acostumbrados están que les dan absolutamente igual. Cómo pueden afectar las críticas a una cadena que tiene de consejero delegado a un señor, Paolo Vasile, que considera que "el espíritu de Belén Esteban tiene mucho en común con el movimiento de los indignados porque son movimientos viscerales basados en el sentido común". Que les critique, vale, por un oído les entra y por el otro les sale; que les toquen la cuenta de resultados, no, de eso ni hablar. Pues ya sabemos donde les duele. Así que, dado que nuestros políticos no consideran la mala tele un tema que merezca su atención, la receta es que los usuarios autogestionen su control señalando con el dedo a los que la financian. Yo me apunto.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Completament d'acord Julià. El cal fer ara és deixar de veure tele cinco o, millor encara, fer caber als anunciants que s'hi anuncien que deixarem de comprar els seus productes. Per què? Per que volem. No necessitem mes excusa.