sábado, 10 de noviembre de 2012

Gabilondo en "El País" de las Maravillas

Iñaki Gabilondo, en una foto reciente (Foto: Furjc)

Hoy que se acaba de hacer pública la lista de afectados por el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) de "El País" hay nuevos argumentos para reflexionar sobre la doble crisis que vive el periodismo: crisis laboral (en cuatro años unos 8.000 periodistas se han ido al paro y los sueldos cada vez son más de miseria) y crisis profesional (el periodista ejerce ya más de simple intermediario entre los potentes gabinetes de prensa del poder y los ciudadanos que de contrapoder).
Una reciente entrevista en "Punto de Encuentro" a Iñaki Gabilondo, profesional referencia del periodismo de calidad en España, me sirve para ilustrar la actual deriva del periodismo.
No hay periodismo sin compromiso, sin independencia y sin una mínima honradez intelectual. No hay periodismo sin periodistas y solo pueden ser periodistas quienes reúnan, al menos, esas tres características.
A Iñaki Gabilondo le preguntan (pinchando aquí se puede ver toda la entrevista) por el ERE de "El País" y su respuesta es que "ya sé que es muy fuerte pero se corresponde con la dureza del momento". Dice que desconoce si la magnitud del ERE es excesiva, como afirman los trabajadores, o no lo es. Asegura no saber si el despido de 129 periodistas de "El País" socavará o no la calidad del periódico.
Son palabras de Iñaki Gabilondo, que tampoco es capaz de opinar sobre la gestión de Juan Luis Cebrían al frente del "grupo PRISA" porque "vive en unas preocupaciones y planos dentro de la empresa que yo no alcanzo ni comparto".
Resumido el contenido de la entrevista, lo dicho me sirve para volver a lo que comentaba antes. El periodismo español ha de estar muy mal cuando una persona que pasa por ser una supuesta referencia de la calidad de la profesión adopta estas actitudes en un tema como el ERE de "El País". "El País", con sus defectos y sus virtudes, no es un medio más; es uno de los principales motores intelectuales de la España de los útimos 30 años. Los periodistas que se quedan en la calle, desde el punto de vista profesional, no son cualquiera. Los modos usados por la dirección del periódico para llevar a cabo los despidos no se pueden pasar por alto. Gabilondo no puede quedarse en ese encogimiento de hombros, en ese cúmulo de palabras huecas y actitudes equidistantes.
Que Iñaki Gabilondo, la misma persona con la que tan sencillo es coincidir desde un pensamiento democrático y progresista, mire tan descaradamente hacia otro lado mientras "El País" se desmorona y sacrifica a sus profesionales es un síntoma perfecto de la doble crisis que comentaba al inicio de este texto. Esos interesantes, críticos e inteligentes artículos de opinión de Gabilondo son lo contrario de sus respuestas en la entrevista que me refiero, lo contrario de su actitud cuando una cosa le afecta de cerca. La conclusión, triste conclusión, es que hablar es muy sencillo pero hacer es muy complicado. Si lo que se proclama no se cumple cuando la cuestión te afecta, eso se llama falta de coherencia. Pésimo para un periodista ya que, descartada la estupidez, indica una total falta de independecia.
A Gabilondo, como a "El País", no le sigue un rebaño, ni una secta. Su público es inteligente y exigente. Por eso, cuando los comportamientos contradicen los discursos, quedas en evidencia. Eso le pasa a Cebrián, le pasa a "El País y le pasa a Gabilondo. Su público nota cuando le dan gato por liebre, cuando le mienten. Lo notas tú y lo saben ellos.
Por último, en la entrevista de "Punto de Encuentro" se interroga al antiguo director de "Hoy por hoy" de la Cadena Ser sobre el futuro del periodismo. Sus respuestas tampoco tienen desperdicio.  Asegura Gabilondo, entre otras cosas, que "el futuro del periodismo es muy bueno", que "habrá más y mejores profesionales" y que "van a caer muchos medios y muchos periodistas pero habrá periodismo". Si claro, habrá periodismo, pero ¿mucho? ¿Bueno? ¿En qué se basa para decir eso? ¿cómo puede haber sido incapaz de añadir ni una sola razón que justifique su optimismo? La realidad es que miles de periodistas están perdiendo su puesto de trabajo; que los sueldos de los que se incorporan a los medios son paupérrimos;  que cada vez hay una mayor concentración en la propiedad de los medios; que mientras las redacciones se adelgazan, los gabinetes de prensa y comunicación crecen y se multiplican; que los medios públicos, garantes de que la comunicación no quede totalmente en manos del mercado, están en retirada... ¿A qué viene ese optimismo si no es que se pretende restarle importancia a lo drámatico de la actual situación o menospreciar lo que está sucediendo alrededor de las empresas del "Grupo Prisa"? 
¿Cómo puede ser que alguien capaz de hacer comentarios tan interesantes en "Cuatro" o en la "SER" sobre temas generales de la actualidad tenga un discurso tan superficial y vacío cuando la cuestión le resulta tan próxima y conocida?
Aunque Gabilondo parezca ignorarlo: sin periodistas no hay periodismo y sin periodismo no hay democracia... Es el eslogan que se ha popularizado sobre la precarización de la profesión y creo que se acerca bastante al espíritu con el que hasta ahora se hacía "El País" y muchos lo comprábamos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¿Cómo puede dudar de la profesionalidad de Iñaki Gabilondo después de tantos años? Él no es responsable de lo que está pasando en EL PAÍS. Vivimos tiempos complejos y los periodistas también son víctimas. Tanto hablarde los de EL PAÍS y tan poco de los de Canal 9. Me sorprende que usted, Sr. Alvaro, critique a Gabilondo pero cuenta abiertamente lo que pasa en Canal 9 que, según tengo entendido, es donde usted trabaja.