viernes, 9 de noviembre de 2012

¿Contra quién es la huelga del 14-N?

"Si las huelgas empezaron contra los empresarios, ¿contra quién es la huelga del próximo 14 de noviembre?" Cuando se lo leí ayer a Esperanza Aguirre no le di demasiada importancia pero en las últimas horas he oído idéntico argumento en otras bocas. Me he dado cuenta además que es de los pocos argumentos que circulan por ahí contra la huelga general del próximo miércoles, más allá de los consabidos "es la única política posible" o "no es el momento". Son razones muy pobres. Se mire por dónde se mire si no tienen nada mejor que decir es que la huelga es una obligación cívica.
Huelgas cuenta la historia que ya había incluso entre los tiempos de la construcción de las pirámides en el Egipto de los faraones. En todo caso, las huelgas siempre son contra el poder que hay por encima de los trabajadores y que perjudica arbitrariamente sus condiciones laborales y su vida en general. Si un empresario toma una determinada decisión contraria los intereses de los trabajadores e impide cualquier negociación al respecto, la huelga tiene sentido. Si resulta que los empresarios, como es el caso, consiguen que un determinado gobierne legisle en beneficio de unos pocos y contra todos los demás, todavía tiene más justificación la huelga.
Todas las huelgas son políticas, claro que sí. La del próximo día 14 más que otra cualquiera, cosa que lejos de deslegitimarla refuerza su necesidad.  Una huelga es participación social, compromiso. Precisamente por su carácter marcadamente político, la del miércoles no debe ser una huelga solo general, ha de ser una huelga global. No basta con no trabajar los que todavía conservar un puesto de trabajo, no. Es necesario además comprometerse a comprar nada ese dia 14, no ir al banco, ni al supermercado, ni al gimnasio, ni a la piscina, gastar la menos luz posible, no poner gasolina, no llevar a los niños a escuela.
Ayer vimos como PP y PSOE llegaban a un principio de acuerdo para reducir el drama de los desahucios (de momento poco más que una declaración de principios buenistas). Han sido necesarios varios suicidios para que los dos grandes partidos reaccionaran. La huelga general es un grito para reivindicar que la ciudadanía ya no puede sorportar más sacrificios, que estamos muy cerca del límite, de un punto de no retorno para muchos. La huelga es un gesto que si la administración escucha y considera evitará desgracias mayores en el futuro. No han de ser necesarias más muertes para llegar a la conclusión de que el camino emprendido es una ratonera para la mayoría.
Ya está bien de mentiras. Nadie se merece pasar este calvario de angustias, amenazas e injusticias. Llevamos dos años de decisiones gubernamentales injustas y equivocadas. Más flexibilidad laboral, más precarización no resuelven nada. Los mercados financieros son insaciables. No quieres más flexibilidad, la quieren toda; igual que quieren convertir todos los derechos sociales en negocio para ellos.
Receta a receta, todas las decisiones que se han tomado con el argumento de salir de la crisis nos han hundido más en ella. El mito del déficit público insoportable por culpa del exceso de gasto púbico ya no se sostiene. Resulta muy claro que el déficit, que está funcionando muy bien como excusa para los recortes, no es consecuencia del gasto excesivo sino de la irresponsable disminución de los ingresos del Estado por culpa de todos los impuestos que no pagan los más ricos.
Así que, ¿contra quien es la huelga? Contra usted Sra. Aguirre, contra usted y contra los que no son conscientes de que así no se puede seguir.

1 comentario:

Héctor dijo...

Siempre he pensado que el mayor problema de este país son los políticos. Detesto la gente que los defiende, los encubre, e incluso los justifica. Los políticos de los grandes partidos son incompetentes en una mayoría abrumadora.

La situación que tenemos encima, y que comienza a pesar demasiado, es un ejemplo más. ¿Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades? Quizás, no soy amigo de culpar sólo al resto, quizás hayamos hecho cosas mal (elegirlos como gobernantes, por ejemplo), pero no podemos negar que la situación actual se ha visto incrementada en indices espeluznantes gracias a una gestión marcada por la avaricia y las ganas de más, más y más dinero.

No me importan los colores. Los populares en Valencia y Madrid, el PSOE a nivel nacional y CIU en Cataluña. Pocas son las cosas que hayan hecho por el bien común, por el bien de los que les eligen y para los que gobiernan. Los socialistas hablan ahora, lanzando flechas envenenadas contra el Gobierno central, pero parece que se les olvida que ellos han tenido 8 años para legislar contra desahucios... Los populares que gobiernan y parece que tengan que hacer un pastel sin tener la receta, la misma receta que tanto prometieron saber en campaña. Y CIU, que después de recortar en Cataluña como los que más buscan alternativas para mantenerse: la Independència.

Sobran razones para la huelga, la mala gestión, la corrupción, los recortes... Y la cara dura. ¿Es que no son capaces de reconocer los errores? Pues es nuestro momento de protestar, de decirles BASTA.

Un artículo genial, como siempre.
Héctor