viernes, 30 de noviembre de 2012

No hay que darle tiempo a los corruptos

Les voy a dar diez razones para limitar los mandatos de los políticos:
Primera razón: Manuel Bustos.
Alcalde de Sabadell. Imputado por el "Caso Mercurio". Corrupción urbanística. Según las conversaciones grabadas por la policía, Bustos, a quien llamaban "El Capo", estaba, como mínimo, sal corriente del pago de comisiones por adjudicaciones de obra. Llevaba 21 años ininterrumpidos como concejal y alcalde en Sabadell. Antes había sido diputado en el Parlament de Catalunya. Actualmente ocupaba más de 20 cargos distintos sumando los municipales y los orgánicos dentro del PSC. Su sueldo, sumando lo que cobraba como alcalde y como miembro de la Diputación de Barcelona, superaba los 120.000 euros anuales. Antes de su carrera política, Bustos había trabajado como conserje en un museo.
Segunda razón: Francisco Camps.
President de la Generalitat valenciana entre 2003 y 2011. Imputado y finalmente absuelto por el "Caso de los trajes". Sigue abierto todo el sumario del "caso Gürtel" por el cual distintos colaboradores de Camps están imputados judicialmente. Se acusa al gobierno que presidía, así como al partido del que era el máximo responsable, el PP, de distintos delitos ligados a la malversación de caudales públicos y la financiación ilegal de las campañas electorales. La carrera política de Francisco Camps empezó en 1991, cuando Rita Barberá lo nombró concejal de Tráfico de Valencia. Posteriormente fue diputado estatal y autonómico, miembro de la Mesa del Congreso, Secretario de Estado y Delegado del Gobierno en el País Valenciano. Encadenó 20 años de dedicación a la política. Licenciado en Derecho, no tiene otro currículum profesional que la política.
Tercera razón: Bertomeu Muñoz.
Alcalde de Santa Coloma de Gramanet, en Barcelona. Implicado en el "Caso Pretoria" de corrupción urbanística. Está acusado de asociación ilícita, cohecho, fraude y  falsedad de documento oficial. Empezó como concejal en Santa Coloma en 1983 y no dejó el Ayuntamiento hasta su detención en 2009. Fueron 26 años seguidos. Desde 2004 también ocupaba la vicepresidencia de la Diputación de Barcelona.
Cuarta razón: Alberto López Viejo.
 Viceconsejero de Presidencia y consejero de Deportes del gobierno de Madrid presidio por Esperanza Aguirre. Dimitíó por su implicación en el "caso Gürtel". El juez le imputó  cinco delitos diferentes: cohecho, prevaricación, malversación, fraude fiscal y fraude contra la Administración. López Viejo, licenciado en Derecho, empezó como concejal en el ayuntamiento de Alcobendas en 1991, después pasó por el ayuntamiento de Madrid y el Parlamento autonómico. El caso es que cuando dejó la consejería de Deportes por sus problemas judiciales, López Viejo llevaba 18 años encadenando responsabilidades políticas, trufadas, por cierto, por mil escándalos.
Quinta razón: Rafael Blasco.
Consejero del gobierno de la Generalitat Valenciana y portavoz parlamentario del PP hasta 2012. Imputado en el "Caso Cooperación". La causa investiga el presunto desvío de ayudas concedidas por la consejeria de Solidaritat para proyectos de Coopracaión en el Tercer Mundo. Dinero que tenía que ir para proyectos solidarios acabaron invertidas en pisos en Valencia y en cuentas en Miami. A Blasco se le imputan presuntos delitos de prevaricación, soborno, tráfico de influencias, malversación de caudales públicos y falsedad documental. Rafael Blasco, que empezó militando en el FRAP durante el franquismo, ya fue Consejero de la Generalitat valenciana en los años 80 con el gobierno del PSOE. Siendo consejero de Urbanismo con Joan Lerma, éste le destituyó por su implicación en un caso de corrupción urbanística que no desembocó en condena ya que las grabaciones políciales base de la investigación fueron anuladas por defectos de forma. Blasco sigue como diputado autonómico del PP. Con los socialistas encadenó 10 años de cargo en cargo; con el PP, lleva 17.



Sexta razón: Antonio Fernández García.
Consejero de Empleo de la Junta de Andalucia entre 2004 y 2010. Imputado y encarcelado por el "caso de los ERE" en Andalucia (prejubilaciones irregulares). Llegó pagarse un ERE para si mismo. Entró en política en 1983 como concejal en Jerez de la Frontera. Estuvo en ella 27 años ininterrumpidos.
Séptima razón: Enrique Crespo.
Alcalde de Manises y vicepresidente de la Diputación de Valencia. Imputado en el "caso Emarsa" que investiga posibles delitos societarios, de estafa y malversación de caudales públicos. Emarsa era una empresa pública de depuración de aguas en la que se detectó un agujero económico que podría rondar los 40 millones de euros. Crespo era su presidente. Enrique Crespo entró como concejal en el ayuntamiento de Manises en 1995 y desde 1999 hasta 2012 fue su alcalde, cargo que compatibilizó con el de diputado provincial vicepresidente de la corporación. En total, 17 años. Ahora tiene una segunda causa abierta ya que en Navidades de 2011 el segundo premio de la Lotería Nacional le tocó al PP de Manises, partido que él presidía. Crespo reconoció que había resultado agraciado con bastante dinero pero, cuando el juez se lo reclamó ante posibles responsabilidades por el "caso Emarsa", negó tener ningún boleto. Ahora él, junto a sus padres y un hermano, han sido imputados por alzamiento de bienes, ya que, para presentarse como insolvente, Crespo habría repartido entre su familia los décimos premiados.
Octava razón: Francisco Rodríguez.
Alcalde de Orense. Dejó su cargo hace apenas dos meses al verse implicado en el "Caso Pokémon". La juez le imputó por presunto cohecho y prevaricación. En el "caso Pokémon" se investiga una presunta trama de comisiones ilegales a partir de distintas adjudicaciones de obras. Además de Rodríguez, socialista, hay otros concejales y alcaldes gallegos imputados, tanto del PP como del BNG. Francisco Rodríguez llegó en 1983 al ayuntamiento de Orense y ocupó su alcaldía desde 2007 hasta su dimisión en septiembre pasado. También ha sido diputado autonómico. Lleva, pues , 29 años seguidos en política.
Novena razón: Jaume Matas.
President del Consell de les Illes Balears y ministro de Medio Ambiento en el gobierno de José María Azar. Está imputado por doce presuntos delitos diferentes en distintas causas: prevaricación, delito electoral, malversación de caudales públicos, cohecho, apropiación indebida, falsedad documental, tráfico de influencias, blanqueo de capitales, delito fiscal... Matas se estrenó en cargos públicos en 1989 como director general de Presupuesto con Gabriel Cañellas de president balear. Encadenó, pues, 18 años de cargo en cargo. A nivel orgánico, Matas también era el líder de PP balear.
Décima razón: Carlos Fabra.
Presidente de la Diputació de Castellón y concejal en Castellón. Empezó militando en UCD y de ahí a Alianza Popular, luego Partido Popular. Concejal desde 1987, presidió de la Diputación Provincial de Castellón entre 1995 y 2011. Fabra ha estado 24 años  seguidos con responsabilidades públicas, siendo, al mismo tiempo, líder de su partido en la provincia. Nada pasaba en Castellón sin que Carlos Fabra lo supiera y lo aprobase.



En resumen, ¿qué tienen en común mis diez razones? Pues que ninguno de lo mencionados llevaba menos de diecisiete años seguidos en política. ¿Esto quiere decir que todos los que llevan diecisiete o más años en política son corruptos? No. Simplemente, repito, y no me parece un dato menor, que todos los implicados en los casos de corrupción comentados llevaban diecisiete o más años de cargo público en cargo público, de jetafura orgánica en jefatura orgánica.
Por tanto, y por más que alguien pueda decir que igual pagan justos por pecadores o que se truncan dignísimas carreras políticas, nadie debería eternizarse ni en los ni en los cargos públicos, ni en las cúpulas de los partidos. El ejercicio de la política no puede ser la estación definitiva para nadie. Es muy peligroso. Llámese tentación, llámese como se quiera pero es un hecho objetivo que las posibilidades de entrar en una trama corrupta aumentan según los políticos se acostumbran a su puesto. Se tiene que estar de paso. Ejercer y parar; descansar, alejarse del poder y, si se quiere, pasado un tiempo volver. Si la política es vocacional que lo sea de verdad, no hay que estar viviendo de la vocación. Es imprescindible limitar los  mandatos, poner topes a la continuidad en determinados cargos: ¿ocho, diez, doce años...? Ni uno más. Es urgente e importante. Renovación, imposibilidad de eternizarse, procurar que no se disponga de tiempo para adquirir más vicios de los necesarios, no desconectar del mundo real, no perder la profesión de origen, no profesionalizar la política, no generar redes clientelares. Por todo eso, se debería legislar sobre limitación de mandatos, y hacerlo ya.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Canal 9 o el S.O.S. de los medios públicos

A finales de mayo, viendo en directo una de las meritorias, por esforzadas, ruedas de prensa que hace cada viernes el vicepresidente y portavoz del Consell de la Generalitat Valenciana, José Císcar, un periodista le preguntó si en la privatización de Canal 9, las productoras que se quedaran con las franjas lo harían cobrando o pagando. El meritorio Císcar, sin mover un músculo, le contestó que "eso estaba por decidir... ya lo veremos". Era el vivo reconocimiento de la improvisación, de la falta de fiabilidad, de la inanidad absoluta de sus planes sobre Canal 9. Nadie sale de casa dispuesto a ir a una tienda de comestibles sin saber si vas allí a pagar o a cobrar. Increíble. Tú puedes no saber si vas a comprar lechugas o tomates pero saber si en el establecimiento vas a tener que pagar o acabarás cobrando, eso lo tiene claro cualquiera. En el mundo real, solo alguien que no estuviera en sus cabales podía vivir con esas dudas. Todos sabemos por que cosas pagamos y por que otras nos pagan a nosotros . Es, precisamente, gracias a esas certezas que podemos hacer planes, organizarnos y, en definitiva, vivir de una forma más o menos ordenada. Lo contrario sería ir a la deriva y nos convertiría en una persona poco seria, en un desastre con piernas. Pues ese es el Consell de la Generalitat del PP que preside Alberto Fabra.
Ya han empezado las reuniones entre los altos cargos de la Generalitat y las productoras dispuestas a entrar en la privatización de Canal 9 y las dudas sobre quien cobra y quien paga siguen sobre la mesa. La Generalitat pretende que las productoras que se queden las franjas privatizadas se conformen con la publicidad que puedan colocar en ellas. El problema es que, al estar Canal 9 poco por encima del 4% de audiencia (y no siempre) y con el mercado publicitario como un desierto, las productoras se toman tal pretensión como una broma.
Por tanto, vayamos al escenario dos: la Generalitat paga. RTVV saca a concurso unas franjas de programación, unas determinadas horas, ofrece un determinado dinero y pide una programación concreta: "¿a quién le interesa?" Pregunta clave: ¿a quién le interesa? Pues no está claro que le interese a nadie. Al menos, no está claro dado que RTVV paga mal o, simplemente, no paga. RTVV tiene la caja a cero. En ese caso, las productoras exigirán pago por adelantado o que los compromisos los avale la Generalitat pero, dadas las circunstancias actuales, seguiríamos en las mismas, la Generalitat tampoco paga. Ya lo dijo anteayer el conseller de Economía, Máximo Buch: "Nadie toma en serio a un moroso y el Consell lo es". Lo dijo el conseller, ya sé que parece imposible, pero lo dijo.
Hace poco más de un año, el president de la Generalitat, Alberto Fabra, estaba dispuesto a resolver el "problema" de RTVV cerrándola. Ante el alud de deudas (¿alguien se acuerda de que se deben 1300 millones?), los recortes y las presiones que le llegaban del gobierno de Mariano Rajoy, Fabra colocaba RTVV en el altar de los sacrificios y se acabó. Se dispararon las alarmas: "¿cómo vamos a renunciar a una herramienta de propaganda de esas características?" "¿Qué haremos con mi sobrino, con mi primo, con mi mujer, con mi marido?""No puede ser, no puede ser". Y no fue. Se optó por el ERE y la privatización. Ha pasado un año y todo parece más complicado. El ERE representará de inmediato un gasto mayor que seguir como se estaba, pisará muchos más callos de los previstos y no se sabe de dónde ha de salir el dinero de la indemnizaciones. Únase a esto que la privatización de las franjas no será cobrando sino pagando y puesto que se pagará poco (o nada) la calidad será mínima y la audiencia, todavía menor. Eso quiere decir, menos publicidad y menos utilidad de la propaganda a favor del PP que se pueda seguir haciendo desde los informativos. Vamos, más caro y peor. Una ruína.



Así las cosas, ¿sacará la Generalitat de la sanidad, de los dependientes, de las farmacias, de la educación... lo que necesite para pagar RTVV? Parece complicado. Las elecciones se acercan, las encuestas pintan bastos y no es muy recomendable seguir enrabiando a la población a base de recortes en los servicios básicos. Por tanto, y sirva el proceso de adjudicación de las TDT como ejemplo, la restructuración de RTVV va camino de la hecatombe.
Esa solución drástica que Fabra tenía decidida hace un año parece, a medio plazo, la salida inevitable si las cosas siguen por donde van y empeorando, y todo apunta que así será. Cerrar resultará, al final, la mejor de las salidas para nuestros gobernantes que todavía podrán decir que "se trata de un decisión difícil que demuestra que el PP sacrifica sus intereses (el uso de los medios públicos) en aras del bien general (el ahorro)".
La historia de RTVV es una tragicomedia con guión de medio pelo y, de seguir la trama hasta el final, el desenlace tiene que ser el peor que se pueda esperar: un mal cierre. El ERE y la privatización son el capítulo definitivo. Se llevarán por delante a los trabajadores de la casa, acabará rematando a las productoras que ya están tocadas de muerte y dejará al país sin unos medios públicos imprescindibles para su identidad y su salud democrática. Nadie saldrá beneficiado, ni siquiera los que han vampirizado RTVV hasta ahora, el Partido Popular y su red clientelar; ni ellos. La única posibilidad de reversión de este "proceso maldito" pasaría por hacer las cosas justo al revés de como se han hecho: con responsabilidad, sin sectarismos y con mucha más horizontalidad y menos verticalidad. Diálogo, pluralidad, implicación de los trabajadores, más autogestión y menos ordeno y mando. La mejor versión de Canal 9 y de Radio 9 (pero sirve también para Telemadrid, para Televisión de Castilla-La Mancha, Canal Sur o TV3), la más barata, la más útil no saldrá de ningún despacho sino de la negociación entre todos, asumiendo todos responsabilidades y sacrificios, introduciendo cambios y reformas pensadas para servir a la ciudadanía y no a un partido o a los intereses de las grandes productoras.

martes, 27 de noviembre de 2012

Soberanismo catalán de derechas, pero menos

 
                                                                                                     (Foto:EFE)

El error de cálculo de CiU ha sido tan grande que, de cara al futuro, se estudiarán los resultados de las elecciones catalanas de domingo como ejemplo de maniobra política equivocada; equivocada, al menos, para los propios intereses de quien la hace. Ya no tendremos que referirnos a cuando Jacques Chirac en 1997 adelantó las elecciones legislativas para asegurarse una presidencia cómoda y acabaron ganando los socialistas de Lionel Jospin y obligándole a la cohabitación. El reciente adelantó electoral en Asturias que se llevó a su convocante, Francisco Ávarez Cascos, tampoco estuvo mal pero, claro, Catalunya es otra cosa.
Más allá del "error Artur Mas" y de lo que eso pueda suponer para él mismo y para su coalición (lo segundo no es una cuestión menor),  el Parlament salido de las urnas el domingo es, desde 1980, el segundo más soberanista. Aunque el nivel de soberanismo de las opciones ha ido variando de convocatoria en convocatoria (solo hay que pensar, precisamente, en el mensaje de los convergentes el domingo y compararlo con años anteriores), separar el número de diputados "nacionalistas" de los "no nacionalistas" aporta datos de interés. Solo en 1992, con Jordi Pujol encabezando a una Convergència i Unió con mayoría absoluta, el Parlament fue más soberanista que el actual. En el 92, la proporción nacionalistas/no nacionalistas fue de 88 a 47; ahora se está en 87 a 48. La diferencia, claro está, la encontramos en el interior del bloque nacionalista. En aquel entonces, CiU representaba el 80%; actualmente supone el 57%. Por tanto, es un soberanismo mucho más plural, con mucho más peso de Esquerra Republicana (ERC) e, incluso, con un nuevo actor, la CUP, que va más allá de los postulados de ERC. Podríamos decir que el nacionalismo catalán se ha hecho más nacionalista.
En este punto me parece de muchísimo interés echarle un vistazo al siguiente vídeo. Se trata de un explicación,  a cargo del periodista Vicent Partal, sobre qué ha pasado con el voto soberanista en esta últimas elecciones.



Otro aspecto todavía menos tratado que la evolución del voto soberanista en Catalunya es la variación del voto en el plano derecha/izquierda. En las elecciones del domingo hubo un evidente salto hacia la izquierda en en este eje, el mayor que nunca se había dado. La derecha, que en 2010, superó por 32 diputados a la izquierda, vio recortada su distancia hasta los 12; una reducción de 20 diputados. De las diez convocatorias electorales autonómicas en Catalunya desde 1980, en siete ha ganado en diputados la derecha y solo en tres la izquierda. El domingo, de nuevo, se impuso la derecha. Los dos partidos conservadores (CIU y PP) sumaron 69 diputados, cerca de su mínimo (61, en 2003 cuando se formó el tripartito presidido por Pasqual Maragall) y muy lejos de su máximo (83, en 1984 cuando los convergenets arrasaron con 74 diputados). El pasado domingo, la izquierda se quedó en 57 (ganó 9 con respecto a 2010 donde registró sus peores resultados de siempre). El mayor número de diputados de izquierdas en el Parlament se remonta a las convocatorias de 2003 y  a la primera, la de 1980. En ambos casos fueron 74 diputados. En este análisis izquierda/derecha se debe aclarar que en las tres últimas convocatorias hay diputados de muy difícil asignación. Los obtenidos por Ciutadans y por Solidaritat no los he incluido en el recuento. En el caso de Ciutadans, muchos de sus dirigentes vienen tanto del PP como del PSC  y sus votantes, también. En cuanto a Solidaritat, pese parecer más claramente de izquierdas, en 2010, que es cuando obtuvieron representación, ni su cabeza de lista, Joan Laporta, ni el núcleo de su discurso se puede calificar de izquierdas.

El cuadro a continuación ofrece todos los datos en ambos ejes analizados.

                                           Derecha / Izquierda.     Nacionalistas / No Nac.


1980                                            61/74                              82/53

1984                                            83/52                              83/52

1988                                            78/57                              84/51

1992                                            77/58                              88/47

1995                                            77/58                              84/51

1999                                            68/67                              87/48

2003                                            61/74                              78/57

2006                                            62/70                              81/54

2010                                            80/48                              86/49

2012                                            69/57                              87/48

Por último, y a modo de complemento, miren el vídeo que sigue. Se trata de un trabajo que hizo "The Guardian" unos día antes de las elecciones de domingo. Son madrileños opinando sobre los comicios catalanes. Son todo posiciones muy tranquilas, nada crispadas. Voces distintas pero muy alejadas de las posturas "guerracivilistas" que tanto se oyen en determinados medios de la capital de España y a las que, por cierto, ayer se sumó el expresidente del Gobierno, José María Aznar, cuando relacíonó la actual situación con la de 1934. Vean este vídeo de "The Guardian". El hecho de que sea de un medio inglés, y que ningún medio español haya hecho algo parecido, igual es, en si mismo, un dato.


lunes, 26 de noviembre de 2012

Se equivoca España

                
Así recogía la televisión pública argentina "Visión 7" los resultados de las elecciones catalanas de ayer.

Será por aquello de que las cosas que no se conocen es mejor verlas con cierta perspectiva que desde muy cerca o, quizá, porque con prejuicios es complicado hacer buenos análisis pero me parece que España (me permito esta generalización) no se ha enterado de lo que sucedió ayer en Catalunya.
Pasadas casi 24 horas del cierre de los colegios, los juicios que llegan desde los medios de comunicación de Madrid siguen centrándose en la figura del líder de CiU, Artur Mas, y su descomunal fracaso pese a ser la formación ganadora. Los dos grandes partidos, PP y PSOE, tres cuartos de lo mismo. No seré yo quien rebaje ni un milímetro el descalabro convergente, para ser más exactos, el descalabro de Artur Mas. Lo que pasa es que, más allá del interés por las vicisitudes vitales del Sr. Mas, su fracaso tiene poco valor. Mas no es Catalunya, parece mentira que se tenga que recordar tantas veces esto.
"El País" titulaba hoy: "El plan de Mas se hunde en las urnas"; "El Mundo, "Mas entra en la historia" (encima ironías); "ABC", "Más pierde su plebiscito". El PP le reclama a Convergència i Unió que "se modere" y el PSOE que "recupere la moderación". Me parece todo muy miope. Las elecciones autonómicas de ayer en Catalunya evidenciaron que el "independentismo/soberanismo/federalismo asimétrico" es muy fuerte por aquellas tierras. La insatisfacción por el actual modelo territorial de España es inmensamente mayoritario. Incluso la voluntad de abandonar España, con los números de ayer, también dispone de mayoría. Así pues, bromas las justas. El plan soberanista que, pese a la voluntad de los convergentes de hacer ver que lo patrimonializaban ellos, es mucho más que CiU no ha retrocedido; poco pero todavía ha aumentado. Recuérdese que 107 de los 135 diputados elegidos representan la voluntad de que se convoque un referéndum. Cuando distintas iniciativas ciudadanas empezaron a convocar referéndums extraoficiales por los pueblos catalanes (empezando por Arenys de Munt) parecía una excentricidad, pues en un par de años después quien lo reclama por amplia mayoría es el Parlament. Es más, teniendo en cuenta que dentro del bloque independentista han retrocedido los moderados y han crecido los más convencidos, el mensaje del pueblo catalán que debe entender Madrid es que, en este sector, no se quiere el plan de Mas porque se quiere un plan más rápido y ambicioso. En este sentido, me parece muy adecuada la expresión de Montserrat Domínguez en el "Huffington Post" cuando dice que "es un batacazo monumental de Artur Mas y su órdago por convertir estos comicios en el primer acto del camino por la independencia de Cataluña, bajo su liderazgo". El detalle de "bajo su liderazgo" me parece fundamental. Más discutible es que compare a la CUP con la Syriza griega pero ese matiz ("bajo su liderazgo"), que da la sensación de que nadie tiene en cuenta en Madrid, es obligado para comprender lo que ha sucedido y lo que está por suceder.
Lo de tomar una cierta distancia, como decía al principio,  a la hora de entender lo que pasa en Catalunya lo decía por la práctica unanimidad que se puede ver en los medios extranjeros sobre los resultados de ayer. Los juicios de fondo nada tienen que ver con los ejemplos españoles que he puesto antes. Voy a hacer un recuento a partir de un buen artículo que publica hoy  La Vanguardia.

"Le Monde": "Los nacionalistas catalanes reculan ante la izquierda independentista [...]  han votado masivamente por los partidos favorables a un referéndum"
"Le Figaro":  "mantienen su apuesta por la independencia, a pesar de todo [...] a pesar de que CiU sufre un revés, dos partidos independentistas radicales mejoran sus resultados".
"L'Expres": "El discurso a veces ambiguo evitando la palabra independencia [...] podría haber repelido una parte del electorado".
"France 24": Asegura que el partido mayoritaria se ha llevado una bofetada pero que "el partido histórico de la izquierda independentista más de el doble de los diputados que tenía".
"Bloomberg": los partidos partidarios de la independencia han ganado las elecciones "reforzando" la petición de un referéndum de secesión "en un desafío al presidente español, Mariano Rajoy".
"The Wall Street Journal": "los votantes catalanes han apoyado en las urnas la idea de la independencia".
"BBC": Los nacionalistas ganan las elecciones [...] las dos primeras fuerzas son partidarias de organizar un referéndum".
"Financial Times": "los catalanes dan un paso hacia la independencia"
"The Telegraph": "Los partidos a favor de un referéndum probablemente negociarán algún tipo de coalición".
"Reuters": "los cuatro partidos independentistas consiguen mayoría en las elecciones".
"Corriere della Sera": "Se confirma la tendencia del independentismo catalán".
"Frankfurter Rundschau": "Gana el nacionalismo".
"Tages Anzeiger": Hay señales de una victoria nacionalista".
"Tiroler Tagzeitung". "Mayoría absoluta para la idea de la independencia".

Más allá de la cuestión territorial, me llama la atención lo poco que se ha valorado el peso de los recortes sociales en el retroceso de CiU. Igual que es tener el objetivo muy desenfocado o muy mala intención disfrazar de fragmentación del mapa político catalán lo que a mi me parece un aumento de la pluralidad. ¿Dificulta la gobernabilidad? Pues sí, ¿pero quién ha dicho que gobernar en democracia ha de ser sencillo y que es positivo poder hacerlo con rodillo?
El "no" rotundo del electorado catalán a los recortes de CiU ha de ser considerado junto a las cuestiones ligadas al soberanismo para entender lo que ha pasado. Los dos grandes partidos catalanes retroceden (CiU y PSC) y retroceden mucho. Uno es el gran recortador catalán; el otro, el responsable, vía Zapatero, de la invención de la austeridad como solución milagrosa (y fracasada) a la crisis. El PP, pese a tener sencillo sacar rédito del pulso Catalunya /España, apenas gana un diputado. Las políticas de Rajoy están, en buena parte, detrás de este aumento tan discreto. Cuesta entender tanta alegría en el PP cuando ha sido "Ciutadans" el partido que ha sacado casi todo el rédito a las pérdidas socialistas. En realidad, cuesta entender la satisfacción del gobierno de Rajoy cuando lo que se le acerca por Catalunya es un proceso soberanista más radicalizado, más atomizado, sin un liderazgo claro y más de izquierdas. Con lo cómodos que hubieran estado con un Mas gozando de mayoría absoluta, con su nacionalismo tranquilo, su rigor presupuestario, su respeto a las élites, con lo bien que ha convivido siempre el PP con el "seny" de CiU... y ahora observan un pueblo movilizado (70% de participación redord)  y hacen ver que es el ejército de Pancho Villa. Se equivocan.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Una Catalunya más plural, más de izquierdas y un poco menos española

Caras largas cuando Artur Mas ha salido a comentar los resultados de CiU (Foto: Lluís Gené)
 
Todavía veo las televisiones ardiendo en tertulias cuando me dispongo a escribir mi primer resumen de la jornada electoral del 25N en Catalunya.
Empecemos por lo obvio. La victoria de CiU ha sido una derrota. Mas vio en la manifestación del 11S la plataforma para reforzar su gobierno, disolvió el Parlament, convocó elecciones y sale de ellas más débil de lo que estaba.
Mas ha perdido. Yo creo que debería dimitir pero no es lo fundamental. Ha perdido "su" proyecto soberanista pero no ha perdido "el" proyecto soberanista de Catalunya. Catalunya ha dicho que sí a más soberanía, que adelante con el proyecto independentista pero que Artur Mas y CiU no pueden ser sus abanderados, que no se fían, que estamos ante un proyecto mucho más compartido. Por supuesto, no creo que las elecciones hayan sido inútiles. Yo creo que el resultado es muy significativo. Unas elecciones nunca son inútiles.
Catalunya sale de estos comicios con su mensaje reforzado. Ha votado casi un 70% del censo. Inmenso.
El mensaje resultante es que Catalunya está por avanzar en el proceso hacia un mayor, muy mayor, soberanismo. Los soberanistas han crecido 380.000 votos; los contrarios, 190.000, si incluimos a los socialistas. Aunque sean los más españolistas los únicos que multiplican por tres sus diputados, Ciutadans que pasa de 3 a 9, su considerable presencia no pasa de ser testimonial. Además no se puede decir que lo que pierde CiU lo gana ERC y que,por tanto, todo sigue igual. No es verdad, los votos de ERC "pesan" mucho más independentismo que los de CiU. De hecho a los convergentes seguramente se les ha cobrado su fe del converso, su poca credibilidad, su oportunismo independentista; ya se sabe entre el original y la copia... Parece mentira que lo haya entendido mejor la prensa extrajera que la de Madrid.

Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) muy reforzada de los comicios y es, por primera vez, la segunda fuerza del Parlament (Foto: TVE)

Con la fuerza de ese 70% de participación, el mapa político catalán se hace mucho más plural. No se fragmenta, ese es un análisis premeditadamente en negativo, lo que se hace es más plural, más democrático incluso. Las diferencias entre los partidos se acortan. Pierden los grandes y ganan los pequeños. Es verdad, la gobernabilidad es más complicada pero el Parlament nuevo es más representativo, más equlibrado.; para gobernabilidad sencilla, las dictaduras. La cámara catalana también se polariza. Los que retroceden son los más "centrados", en cambio los que suben lo hacen por posiciones más cercanas a los extremos, lo cual no es sinónimo general de extremismo. En este sentido, la aparición de la Candidatura d'Unitat Popular (CUP), los más de izquierdas, los más independentistas y los más alternativos,  no puede ser obviada ya que han armado su candidatura sin presencia en los medios, sin dinero y sin casi tiempo. Han entradopor la puerta grande, aunque mantienen que ellos seguirán haciendo la política en la calle.

 
David Fernández, el número 1 de la CUP por Barcelona, en su primera comparecencia pública después de conocer los resultados (Foto: EFE)

Más cosas, y muy importantes. Sube la izquierda y baja la derecha. La izquierda gana unos 600.000 votos (ERC, Iniciativa y CUP); en cambio la derecha pierde 140.000 (CiU, Solidaritat y PP). En posiciones discutibles ideológicamente PSC y Ciutadans, juntos, representan una mejora de 110.000. Incluso colocando a los socialistas (retroceden 60000 y van camino de la insignificancia) con la izquierda y a Ciutadans (avanzan 170.000 con la derecha), la izquierda seguiría teniendo, de largo, un crecimiento indiscutible. Tal dato es muy importante ya que Catalunya ha dicho muy claramente no a los recortes. Este es otro de los mensaje poco discutibles. De eso ha de tomar nota Mas, pero también Rajoy, y Fabra en Valencia, González en Madrid, etc...

Ciutadans, el partido con un discurso más marcadamente españolista, es proporcionalment el que más sube, pasa de 3 a 9 escaños, aunque sin capacidad de ser decisivo (Foto X. Cervera)


Claro que a CiU se le complica la composición de su gobierno. Se le complica incluso la investidura. De todas formas, los grandes problemas de Más no vienen por el lado de avanzar hacia el referéndum que lo apoyan 107 de los 135 diputados del Parlament. Donde Mas está en un buen lío es en cuanto a la política a aplicar en el día a día. ¿Con quién pactará los nuevos recortes? ¿Habrá nuevos recortes? ¿Los acordará con el PP? ¿Convencerá a los socialistas? Estas son las arenas movedizas de los convergentes.
Mas ha apuntado claramente a ERC como principal implicado en facilitar la gobernabilidad pero con los republicanos se entenderá relativamente fácil cuando hable de banderas pero, seguramente, no tanto cuando tengan que decidir cuestiones relacionadas con la cartera.
Por último, ¿alguien se acuerda de las denuncias de las cuentas en el extranjero de Artur Mas? Ya nadie. El tema  ha servido para lo que ha servido: para  nada. Madrid y el PP de Mariano Rajoy  tienen hoy un problema territorial mucho mayor que el anterior a las votaciones, el mapa parlamentario se les ha movido a peor, con una mayoría absoluta de Mas hubieran estado más cómodos, pero no lo han conseguido. Ni poniéndolo en el disparadero como si fuera el gran enemigo de España han logrado hacerlo un líder indiscutible para los catalanes. Desde mañana el gobierno de Madrid, pero también el PSOE de Rubalcaba, tienen un buena piedra de toque para poner a prueba su capacidad de diálogo, su talante democrático y su cintura negociadora. Las primeras palabras de la secetaria general del PP, María Dolores de Cospedal, no hacen albergar grandes esperanzas. Siguen con lo retahila de reproches y su miopía. Me temo, pues,  que suspenderán claramente esta nueva prueba y lo pagaremos con más tensión, más ruido y menos futuro. Los grandes partidos seguirán demostrando que su tiempo ya ha pasado, que las mayorías absolutas y absolutistas han  ya son historia y que toca entenderse con generosidad y sentido común. O sea, que nace un nuevo horizonte en el que los diplodocus partidistas no volverán a ser lo que eran. Tanto da que se llamen PSOE, como CiU, como PP.

sábado, 24 de noviembre de 2012

¿Un 80% a favor del referéndum? Pues es posible.

¿Cómo es el paisaje político catalán a las puertas de la elecciones autonómicas seguramente más trascendentales desde la recuperación de la democracia? Muy interesante, el paisaje es increiblemente interesante. Hay más inquietud que nunca, incluso preocupación. Ciertamente, la independencia es la palabra clave. Ni la economía, ni la corrupción pueden con la palabra estrella: IN-DE-PEN-DEN-CIA. No hablaré de lo que yo pienso sino de lo que he visto a mi alrededor durante las últimas 24 horas. Cierto es que mi "universo catalán" está bastante escorado a la izquierda y, sobre todo, es un círculo de amistades claramente preocupado por la política. Pero uniendo mi círculo al círculo de mis amigos el plano se abre y me parece que puede ser significativo.
La deblace socialista se imagina tan grande que incluso los que siempre han sido poco amantes de los socialistas sienten una cierta pena por Pere Navarro y su PSC. Algún buen amigo, fiel votante socialista desde 1984 justo en su estreno en las urnas, tiene decidido que esta vez no. Los periódicos están llenos de significados "socialistas" que han anunciado su "esta vez no". Los socialistas son poco españoles para los españolistas y poco catalanes para los catalanistas, no son fiable en lo económico y, por si faltaba algo, tienen un pobre candidato.
El mensaje de Artur Mas de erigirse en representante del proyecto soberanista ha calado más de lo que yo pensaba. Entre los independentistas situados bastante más a la izquierda de CiU hay mucha gente que duda. Votantes sobre todo de Esquerra Republicana que no lo tienen del todo claro, que piensan que si Mas tiene un mal resultado será el proceso hacia la independencia el que tropezará. Me parece que la mayoría de los dubitativos acabará apostando por ERC pero su misma existencia demuestra que la estrategia personalista de Mas ha sido un éxito. Cuando los convergentes dicen que hay muchos indecisos hablan de esto, cofían en esto.
Entre los españolistas, Ciutadans le está ganado terreno al PP. Los de Albert Rivera unen a su discurso antinacionalista catalán una imagen de partido nuevo y ajeno a la partitocracia que les puede dar muchos votos. La coincidencia en destacar la habilidad dialéctica de Rivera está muy generalizada, aunque yo solo le conozca detractores. En los barrios del cinturón de Barcelona hay muchísima cartelería de Ciutadans, no menos que del PP. No digo que sea un dato de gran significación pero ahi lo dejo.
Esquerra Republicana, a diferencia de otras elecciones, aparece con un perfil tranquilo, casi moderado. El fiel del independentismo se ha movido tanto que ERC ha perdido su pátina heterodoxa y rupturista. Oriol Junqueras no enamora pero parece sólido. Recuperarán voto de los tiempos de Carod pero, seguramente, les faltarán los más radicales para igualar sus mejores resultados. Iniciativa crecerá de los "exiliados" del PSC, mientras que nadie apuesta por la continuidad de Solidaritat en el Parlament; López Tena es percibido como muy falto de cintura. En cambio, la Candidatura d'Unitat Popular (CUP) puede ser la gran sorpresa.  Entre los menores de 30 años su resultado podría ser muy bueno. Han tenido una fuerte presencia en internet y han apostado abiertamente por un discurso alternativo y transgresor que les puede dar frutos. Entre los más jovenes hay muchos que se reconocen votantes de la CUP con un gesto que viene a indicar algo así como "¿y qué otra cosa te esperas que apoye?"
Además, resulta que el voto por correo ha aumentado un 45%, con lo cual igual resulta que la participación es más alta de lo esperado. Por tanto, acabo con una pregunta: ¿qué pasaría si acaba saliendo un Parlament en el cual más de 110 de los 135 diputados  reivindican la necesidad de un referéndum de autodeterminación? Yo diría que, como mínimo, el tren de la independencia no descarrilaría e iría a la búsqueda de la siguiente estación.

Desembarco en TVE: manipuladores y fracasados

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el centro, rodeado de los periodistas que le entrevistaron hace unas semanas en Televisión Española (Foto: Efe)

El  denostado José Luis Rodríguez Zapatero demostró en sus siete años de gobierno que se puede hacer una televisión pública informativamente digna. Desde el 2004 al 2011, mal que bien, los telediarios de RTVE dejaron atrás la cloaca de la dictadura, olvidaron los bandazos de la transición, abandonaron el sectarismo de los tiempos de Felipe González y huyeron de la vergüenza partidista de los años de José María Aznar. Gracias a Zapatero sabemos que a una televisión pública se la puede colocar en la senda de la mítica BBC haciendo una sola cosa: nada. Lo mejor que pueden hacer los políticos en relación a los medios públicos es no tocarlos. Poner a los buenos a dirigirlos y olvidarse de intervenir. Bueno, los dirigentes políticos, los de mando en plaza, deben hacer otra cosa para rematar la faena: decirles a sus cargos inferiores que no molesten a los que trabajan en los medios públicos, que dejen de llamarles por teléfono, que no les hagan más observaciones y que dediquen sus departamentos de prensa a facilitar información a los ciudadanos y no a presionar a los periodistas.
Es evidente que, desde la últimas elecciones, con la victoria del PP, RTVE ha vuelto a las andadas. En este tema, Mariano Rajoy  no tiene coartada, ni perdón. Manipular la radio y la televión públicas no se lo ordenan en Bruselas, esto lo hace él porque quiere, porque no es demócrata. El funcionamiento de RTVE es el termómetro de la honestidad política de Rajoy y solo hay que asomarse un día cualquiera a la pantalla para ver que no supera la prueba. La libertad informativa es gratis, no censurar no aumenta el déficit, no manipular no le enemistará con Merkel, por eso Rajoy no tiene excusa.
Siempre, pero especialmente en estos días de crisis y penurias, buscar en masa a los directivos de una televisión pública fuera de ella, incluso para puestos menores, es sospechoso. Si, además, el reclutamiento se hace entre antiguos responsables gubernamentales y profesionales de los medios más caracterizados por su partidismo a favor del PP, está claro que lo que se busca es usar RTVE como medio de propaganda.
Leopoldo González-Echenique, el nuevo presidente de RTVE es un abogado del Estado que ya fue alto cargo en los gobiernos de José María Aznar; Ignacio Corrales, directo de TVE, también viene de la empresa privada y de productoras como Vértice, muy próxima al PP; para jefe de Informativos, se buscó a Julio Somoano, un editor de noticiarios de Telemadrid, cadena ejemplo de manipulación; como responsable de Comunicación y Relaciones Institucionales se fichó de la COPE a Alfonso Nasarre, antiguo alto cargo del gobierno Aznar; se nombró jefe de Continuidad de TVE, a un directivo de la COPE, Álvaro Fernández; el nuevo director de "Los Desayunos de TVE", Ignacio García, también era editor en Telemadrid; se necesitaba un director de Contenidos Informativos de TVE y también se le busca en Telemadrid, José Gilgado... En fin, de arriba a abajo, todo contratado fuera, todo tirando de talonario, todo entre afines, todo de los medios más próximos. ¿No había nadie en la casa para ocupar esos cargos? ¿La austeridad que lleva a despedir más de 2000 trabajadores entre Canal 9 y Telemadrid, no le vale al PP para TVE? ¿Tan mal está esa empresa que no da ni para encontrar un director de "Los Desayunos" para orientar las "genuflexo-entrevistas" de María Casado? ¿Tan sobrados de dinero van que teniendo centenares de trabajadores han de llenar los despachos a base de fichajes? ¿Tanta fidelidad necesitan que no pueden confiar en los profesionales que ya están? ¿Tan necesario es tener a gente de la "familia" en el puente de mando? ¿Tanto quieren manipular?
Pues sí, tanto quieren manipular y tanto manipulan que no pueden dejarlo en manos de cualquiera. Luego dirán que RTVE tiene grandes profesionales pero el caso es que el PP, desde su llegada y con dinero público, no ha parado de hinchar la plantilla de alto cargos reclutados fuera. Una inmensa contradicción si no supiéramos, todos, que son precisamente los buenos profesionales los que les molestan, por eso no se apoyan en ellos.
Ayer el Consejo de Informativos de TVE hizo pública una nota en la que denunciaba presiones y amenazas por parte de los directivos de la televisión pública. Decía el comunicado que distintos profesionales de la cadena, en concreto del espacio "Informe Semanal", habían decidido no firmar sus reportajes ya que sus contenidos habían sido manipulados por los responsables del programa. Añadían que la respuesta de los directivos fue advertirles de una posible sanción o cambio de destino. Los hechos son muy graves pero la denuncia es muy incompleta; yo diría que timorata, como si esperasen que con una protesta a medias, la dirección iba a reconsiderar sus comportamientos. Se equivocan, no hay jamás pasos atrás. ¿Lo han dado en Canal 9? ¿Lo han dado en Telemadrid? No, su receta es siempre más madera; cada exceso es simplemente el punto de partida del siguiente, los abusos siempre van a más. Como ciudadano y contribuyente (también como periodista que ha pasado por el Comité de Redacción de Canal 9) lo que le reclamo al Consejo de Informativos de TVE es que explique exactamente en que ha consistido la manipulación en "Informe Semanal", cómo era el reportaje antes de la intervención de los directivos (o de sus comisarios) y cómo quedó finalmente. Además de eso es necesario saber quiénes han intervenido en la manipulación, con cargos, nombre, apellidos y detalles de su acción. Esa sería la denuncia completa. Referirse a la existencia del abuso sin dar detalles de él, así como enjuiciarlo como de muy grave sin explicar como sucedió y quien lo protagonizó, no es suficiente.
¡Queremos saber! El mejor periodismo que se podría hacer en este caso es detallar el qué, el cómo y el quién del mal periodismo en TVE

viernes, 23 de noviembre de 2012

El iceberg catalán

Artur Mas (izq.) entrando en La Moncloa junto a Mariano Rajoy (Foto: EFE)

Las tácticas políticas se parecen bastante a los icebergs: lo que se ve es solo una séptima parte de lo que hay. Además, las tácticas políticas son siempre frías y las más de las veces, pese a estar diseñadas por gente que se las da de estrategas, acostumbran ir a la deriva.
Por todo esto, a mí lo del "borrador fantasma" que acusa al candidato de CiU a la presidencia de la Generalitat, Artur Mas, de tener cuentas ocultas fuera de España me huele fatal; me da la sensación de que las cosas no son exactamente ni lo que parecen, ni como nos las están contando. Creo que es necesario reflexionar sobre algunos datos que están en la realidad pero nadie parece querer leer.
Me sorprende muy mucho tanta torpeza por parte del Partido Popular. La irrupción en campaña de la mano de un periódico tan ligero de principios como "El Mundo" del supuesto documento incriminatorio, más todo lo que ha sucedido a continuación, solo beneficia a CiU. No se entiende, pues, lo que hace el PP aviniéndose al juego. Ante una denuncia tan pobremente sustentada, los convergentes han tenido muy sencillo asumir el papel de víctimas. En el imaginario catalán, la lectura simple que se puede hacer de lo que está pasando es que si España "odia" a Catalunya y España está atacando al candidato Mas, está claro que la conclusión es que Mas es Catalunya; vamos, la identificación que siempre han pretendido los convergentes. La campaña hecha. Si se consigue que la imagen de perseguido de Mas cale en los sectores más nacionalistas que podrían estar pensándose, por ejemplo, votar Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), los republicanos perderían votos y los herederos de Pujol los ganarían.
Si el PP no quisiera alimentar el víctimismo de Mas tendría dos opciones: dar los datos del borrador y traerlo al mundo de los vivos desde el limbo de los espíritus malignos que parece habitar o, si no dispone del documento, dar carpetazo al asunto. Lo primero acabaría con Mas, lo segundo, zanjaría la cuestión. Pues bien, no hacen ni una cosa ni la otra: el borrador no aparece pero el ministerio del Interior dice que existe algo que no concreta y, por ejemplo, el ministro de Hacienda, Cristobal Montoro, acusa veladamente a Mas de ser un evasor de capitales. En resumen, alimentan la sospecha, con lo cual lo que crece en Catalunya es la sospecha de montaje. No cuadra.
Igual que no cuadra que la candidata del PP a la presidencia de la Generalitat, Alicia Sánchez Camacho, no se canse de predicar que CiU tiene un pacto secreto de gobierno con ERC. Se entiende que es un pacto para el supuesto de que los convergentes no lleguen a la mayoría absoluta. Con lo cual da la sensación de que el mensaje de Sánchez Camacho va dirigido al electorado más moderado que pueda albergar dudas respecto al sentido de su voto. Parece que la candidata del PP esté promoviendo una mayoría absoluta de CiU para evitar que caiga en brazos de ERC.
¿Cuándo surge el "borrador" de marras? ¿A principio de campaña cuando CiU parecía un firme candidato a poder gobernar en solitario? No. Aparece con fuerza en la segunda mitad de la campaña justo cuando todas las encuestas lo que apuntan es que CiU se está deshinchando y que el horizonte de conseguir una mayoría absoluta parece una quimera.
Para el gobierno de España, así como para los grandes poderes financieros y empresariales españoles, catalanes incluidos, sería mucho más cómodo y tranquilizador un resultado que diera 68 diputados (mayoría absoluta) a CiU y 15 a ERC, que no otro que dejara a los convergentes en 63 y a Esquerra en 20. Después del 25, una Convergència sin mayoría suficiente no podrá pactar los recortes y el austericidio con el PP como hasta ahora, mientras, por otro lado, se apoya en los soberanistas hacia la independencia. Esta esquizofrenia ya no será posible, o será mucho más complicada. A partir del domingo, la debilidad de Mas será sinónimo de mayor protagonismo de la izquierda. En cambio, la hegemonía de CiU significará menos presencia de las formaciones más abiertamente independentistas y manos mucho más libres para seguir con las políticas neoliberales en marcha. Perfecto.
Todo lo que se está debatiendo sobre corrupción es una pura maniobra de despiste. El borrador de marras no es más que una cortina de humo que desaparecerá pasadas las elecciones. Convergència i Unió están rodeada de corrupción, corrupción de verdad, contrastada y perfectamente judicializada, que es como se dice ahora. ¿Por qué no se apela a ella? Pues porque esa es real y es mejor no tocarla, como el famoso 3% que denunció Maragall y del que jamás se supo. A Maragall se le calentó la boca, dijo lo que todos sabían pero luego esos mismos "todos" se ocuparon de taparlo.



Los casos de corrupción persiguen a CiU desde casi antes de llegar al poder en 1980. Por destacar solo dos, desde el "caso Treball", por el que se condenó a personas cercanas a la cúpula de Unió por llevarse dinero que nunca ha aparecido, hasta el "caso Palau", que puso de manifiesto que a través de la "Fundació Trías Fargas" se desviaba dinero hacia Convergència, no es que haya dudas de corrupción, lo que hay son evidencias. Recuérdese que Convergència tuvo que aportar su sede central como pago de la fianza impuesta por el juez y que, recientemente, aunque haya pasado desapercibido, el gobierno Rajoy indultó algunos de los políticos de Unió del "caso Treball" (ver vídeos 1 y 2).
Pues pese a todo, ahí están Josep Antoni Duran i Lleida i Artur Mas haciéndose los ofendidos ahora por una extraña maniobra que viene desde Madrid cuando han vivido encogidos de hombros mientras los jueces catalanes les decían que el dinero que llevaban en los bolsillos era robado.
Me da que el oasis catalán puede estar convirtiéndose en el iceberg catalán. Atentos, aunque solo sea para no picar en el primer anzuelo que ande suelto.

Denunciar con una mano y cobrar con la otra

José Antonio Monago, presidente de la Junta de Extremadura (Foto: E.P.)

La política no es sencilla y cuando está el Partido Popular de por medio es casi imposible de predecir. El oportunismo con el que se mueve el partido de Mariano Rajoy complica el seguimiento de sus decisiones ya que todo depende del "según y como" de cada momento. Así, muy recientemente, el president de la Generalitat, Alberto Fabra, se quejó de los presupuestos generales del gobierno Rajoy para 2013 y anunció que, desde Valencia, el PP iba a presentar enmiendas por valor de 144 millones de euros. En Madrid contestaron que ni  pensarlo y los propios diputados populares que habían defendido la necesidad de las enmiendas votaron en contra de las mismas. Como si nada.
Ayer, en Extremadura, el PP protagonizó otro capítulo delirante. El presidente extremeño, el popular José Antonio Monago, anunció que iba a recuperar la paga de Navidad para sus funcionarios gracias a 240 millones de euros que le iban a llegar por una sentencia del Tribunal Constitucional. La historia es delirante. En 2001, el entonces presidente extremeño, el socialista Juan Carlos Rodríguez Ibarra aprobó un impuesto sobre depósitos bancarios. El PP votó en contra. El gobierno de José María Aznar recurrió al Constitucional por entender que la ley autonómica, entre otras cosas, vulneraba competencias estatales. Ahora, pasados once años, el Tribunal Constitucional da la razón a los socialistas pero el gobierno extremeño que recibirá el dinero ya no es del PSOE sino del PP. Esto quiere decir que los que cobrarán y gestionarán el dinero son los mismos que recurrieron la ley por la que ahora les pagan. Además, para más inri, el actual presidente extremeño, el popular  José Antonio Monago,  adelanta que piensa dedicar los millones a recuperar la paga extra de Navidad de los funcionarios contra la voluntad del gobierno central, que también es del PP. Hay situaciones especialmente curiosas como la del actual vicesecretario general de organización del Partido Popular, Carlos Floriano, que en su día, como parlamentario autonómico, votó en contra de la ley de Rodríguez Ibarra, alentó la presentación del recurso al Constitucional  y hoy ve como es su antiguo protegido Monago quien le saca partido a al dinero.
No me digan que todo este lío no es bueno. Pues lo que están haciendo en la campaña catalana todavía me parece mejor. En el próximo post me ocuparé de ello.

jueves, 22 de noviembre de 2012

¿Y si al PP le hubiera caducado la bula?

Alberto Ruiz Gallardón, ministro de Justicia (Foto: autor desconocido.)

En la mayoría de casos, las decisiones políticas más acertadas, más útiles y más justas son las que tienen detrás el apoyo de los afectados. No es nada nuevo. No son las más sencillas, ya que necesitan de diálogo y acuerdo entre partes con intereses enfrentados, pero son las mejores. Alberto Ruiz Gallardón, un político que en otro tiempo fue tomado como ejemplo de tolerancia y moderación, se ha revelado finalmente, por si alguien lo dudaba, como representante del "ordeno y mando que para esto dispongo de mayoría absoluta". Ya lo hizo en el gobierno autonómico de Madrid y en el ayuntamiento de la capital, pero con Sabina en su lista de amigos y media sonrisa, consiguió parecer lo contrario de lo que sus actos indicaban. Ahora, en el ministerio de Justicia, ha perdido (o se ha quitado) la careta. Su reciente subida de tasas judiciales, con todo el mundo en contra es un ejemplo de como no se deben hacer las cosas en democracia.
El cierre del Hospital de la Princesa en Madrid y el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) en la empresa Urbaser, concesionaria de la recogida de basuras en Jerez, eran también dos muestras de decisiones impuesta sí o sí. Al final las dos se han revisado y corregido. El Hospital de la Princesa no se cierra y los 125 trabajadores de Urbaser que se iban a la calle seguirán en sus puestos. En ambos casos, ha sido la resistencia de los afectados lo que ha llevado a reconsiderar las decisiones tomadas. Se ha dialogado allá donde solo había imposición y se ha llegado a acuerdos para satisfacción de todos, aunque no sea una satisfacción absoluta. En democracia es normal que no haya victorias absolutas pero los acuerdos, cuando son amplios, se pueden considerar objetivos conseguidos. Si además quien acaba dándose por satisfecho es el gobernado, el trabajador, el débil en el pulso abierto, estamos ante una buena noticia.
En Valencia, la Generalitat, gobernada por el PP desde hace diecisiete años, tiene una larguísima tradición de toma de decisiones amparada en la mayoría absoluta del partido gobernante. Ni los intereses de los ciudadanos afectados, ni las leyes, ni su propia responsabilidad política ha sido nunca obstáculo. Hasta ahora todo esto le había salido electoralmente gratis al PP, por eso nunca revisaba sus atropellos. Me temo que ahora las cosas han cambiado y bien harían los "populares" en tener en cuenta el nuevo escenario.
La Generalitat valenciana, entre muchos otros fuegos declarados, tiene abiertos dos EREs en dos grandes empresas públicas: Radiotelevisión Valenciana (RTVV), donde está previsto despedir a 1198 de sus 1700 trabajadores, y Ferrocarrils de la Generalitat (FGV), unos 500 de 1800. Las dos empresas tienen una "vida" cargada de coincidencias: ausencia absoluta de diálogo con los trabajadores, directivos de contrastada fidelidad partidista, inmensas pérdidas económicas, plantillas hinchadas, enchufismo, sobredimensión del número de directivos, sueldos millonarios para la cúpula de mando, empeoramiento de la calidad en los servicios, pérdida de desprestigio entre los usuarios, denuncias judiciales, máximos responsables llevados a los tribunales, documentos manipulados... En el desenlace de todo también hay coincidencia: los que han llevado las empresas a la bancarrota se van de rositas, unos grandes EREs para despedir trabajadores y los responsables políticos de todo, el PP, mirando hacia otro como si esto no fuera con ellos.
En su día, un trabajador de Ferrocarriles de la Generalitat (FGV) denunció a la gerente de la empresa, Marisa Gracia,  por haber ordenado cambios irregulares en un informe (con asalto a un ordenador personal incluido) para poder adjudicar una determinada contrata a quien ella quería y no a quien recomendaban los técnicos. El trabajador en cuestión fue expedientado y suspendido de empleo y sueldo por la propia Gracia. A día de hoy, Marisa Gracia, protegida en todo momento por el PP, está denunciada por la Fiscalía y el juez ha admitido a trámite el asunto. El pasado 31 de octubre, Gracia dimitió de  su cargo entre los aplausos del gobierno de la Generalitat que le agradeció los servicios prestados; entre ellos haber tapado todo lo que pudo las responsabilidades de la administración en el accidente del Metro de Valencia que en 2006 costó la vida a 43 personas. Sobre el ERE que dejará a 500  trabajadores en la calle, siguen sin negociar y asegurando que es la única solución.

           
Resumen bastante completo de algunas de las movilizaciones de los trabajadores de RTVV contra su ERE.

En Radiotelevisión Valenciana también acaban de expedientar y sancionar con dos meses de empleo y sueldo a 48 trabajadores por protestar contra el ERE. Se les acusa de haber ocupado un plató y haber impedido la emisión de un informativo. Además de perder su puesto de trabajo, los afectados perderán dos meses de nómina y otros dos del seguro del paro. El PP no comprende que la ciudadanía, tan indulgente con ellos hasta ahora, se extrañe ante tal ensañamiento mientras se hace la vista gorda con jefes corruptos, directivos que abusan sexualmente de sus trabajadoras, pérdidas económicas astronómicas y errores en la gestión que solo se explican desde la combinación de incompetencia y deshonestidad. De negociar el ERE, por supuesto, nada de nada.
Como en el caso de Jérez con Urbaser o de Madrid con el Hospital de la Princesa, la verdadera solución tanto en FGV como en RTVV está lejos de lo que ha decidido en la cúpula del PP, muy lejos de lo que pretenden los malos y poco honrados directivos colocados en ambas empresas y todavía más lejos de lo que han diseñado los caros despachos de abogados contartados. Las soluciones están en la negociación con los trabajadores y en la asunción de responsabilidades por parte de los hasta ahora directivos. Menos "ordeno y mando" a vista de pájaro y más implicación de los afecatdos. Menos impunidad y más compromiso por parte de todos. Igual que en la Princesa o en Urbaser, todos deberían ceder, todos deberían asumir determinados sacrificios. Al final, es posible que nadie saliera absolutamente satisfecho pero todos quedarían más o menos contentos: el premio sería tener futuro. El Partido Popular haría bien en pensar también en su futuro y no confiar en que los abusos que se les ha perdonado seguirán sin pasarles factura. Las mismas recetas no sirven pasa siempre... y si van dejando cadáveres por las cunetas, todavía menos.
Alberto Fabra lo debería tener presente; Gallardón, también.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Su señoría, Telecinco y Vasile nos vacilan


Dicen en Telecinco que "internet no puede ser la selva". No, claro, la selva lo son ellos y no quieren competidores. Lo increíble es que la justicia esté de su lado.
Telecinco se querelló en su día contra Pablo Herreros que, desde su blog, inició una campaña contra el hecho de que el espacio "La Noria" invitara y pagara a delincuentes, amigos o familiares para que comentaran sus delitos. Fue a resultas de que el programa que presentaba Jordi González llevara a plató a la madre de "El Cuco", uno de los implicados en la muerte de Marta del Castillo. Ahora un juez ha imputado a Herrero. Increíble. Del cinismo de Telecinco no había dudas pero que un juez les baile el agua, me parece inexplicable.
Telecinco está lleno de "telebasura" y que la sociedad se defienda de ello no debería extrañar. Telebasura es un término que los únicos que, según parece, no saben lo que quiere decir son los que la hacen. Telebasura es mala televisión; productos, en general, muy simples y basados en unos contenidos que van directos a las vísceras huyendo de cualquier cosa que pueda sonar a cerebro o reflexión. Para la telebasura, que es barata y muy rentable, la dignidad de las personas no es un límite. "La Noria" era telebasura, como lo son mucho de los programas que todavía hacen en Telecinco. Presentadores como Javier Sardá, Ana Rosa Quintana, Jordi González, Jorge Javier Vázquez o Emma García han ganado, y ganan, mucho dinero con ella; Paolo Vasile, el consejero delegado de la cadena, mucho más. De inocentes, nada.



Así las cosas, Pablo Herreros a quien apeló para evitar la presencia de delincuentes en "La Noria" fue a las casas comerciales que se anunciaban en el programa pidiéndoles que lo dejaran de hacer. Herreros tuvo éxito. "La Noria" llegó a emitirse sin publicidad. Al poco tiempo, "La Noria" desapareció.
Ahora resulta que de lo que acusan a Pablo Herreros es de haber amenazado a los anunciantes por decirles que su presencia en el espacio representaba "financiar un contenido televisivo inmoral" y que estaba dispuesto a promover hasta "un boicot a sus productos". Vamos, que no se puede responsabilizar a los anunciantes de aquellos contenidos que usan como soporte de su publicidad. Pues yo no estoy de acuerdo. Igual que me parece que si una marca patrocina cine porno, misas en directo o ejecuciones en China ha de asumir el coste de hacerlo, también los que apoyan con su dinero la mala televisión deben pagar por ello, que cobrar bien que cobran. La publicidad debe ser responsable de sus actos; simplemente eso es lo que recordó Pablo Herreros. Ahora le persiguen por ello.
Telecinco argumenta que "no todo vale". Lo dicen ellos que llevan años precisamente abanderando la causa del "todo vale por la audiencia", asegurando que si la gente consume algo en televisión es que es bueno y que no hay que ponerle puertas al campo. Es más, Telecinco jamás ha considerado ni tan siquiera adecuar sus contenidos a los horarios en los que se emitían. Lo de los "horarios protegidos", para ellos, ha sido siempre papel mojado. Han incumplido todo lo que han firmado, no se han ajustado ni a uno de los compromisos de "buena conducta adquiridos".
Para Telecinco, el negocio siempre ha sido el negocio. Por eso precisamente es por lo que atacan y persiguen a Pablo Herreros, porque les ha puesto en peligro el negocio, y eso sí que no. Su denuncia es un aviso a navegantes. Argumentan que "estamos acostumbrados a convivir con las críticas" y es verdad, tan acostumbrados están que les dan absolutamente igual. Cómo pueden afectar las críticas a una cadena que tiene de consejero delegado a un señor, Paolo Vasile, que considera que "el espíritu de Belén Esteban tiene mucho en común con el movimiento de los indignados porque son movimientos viscerales basados en el sentido común". Que les critique, vale, por un oído les entra y por el otro les sale; que les toquen la cuenta de resultados, no, de eso ni hablar. Pues ya sabemos donde les duele. Así que, dado que nuestros políticos no consideran la mala tele un tema que merezca su atención, la receta es que los usuarios autogestionen su control señalando con el dedo a los que la financian. Yo me apunto.

martes, 20 de noviembre de 2012

Un lujo periodístico entre la masacre


Un palestino se despide de un familiar muerto en un hospital de Gaza después de un bombardeo israelí (Foto: Bernat Armangué. AP).

El periodismo está lleno de decisiones que teóricamente, solo teóricamente, tienen como criterio principal el interés informativo de las noticias que se ofrecen. Estar donde toca estar, saber lo que toca saber y hacérselo llegar de forma inteligible a la ciudadanía, ese es el deber del periodista. No es especialmente complicado. Bueno, se da la circunstancia de que las dos primeras fases (estar y saber) son las profesionalmente complejas pero es en la tercera (transmitir el trabajo) donde, pese a ser lo más simple, el proceso se complica. En esta tercera estación es donde aparecen más claramente las múltiples presiones que distorsionan el mencionado "modus operandi". Son los intereses ocultos: desde la voluntad del empresario de ganar el máximo dinero posible hasta el deseo del político de poner la información a su servicio, pasando por el uso de la información como chantaje. Puede pasar que lo descubierto acabe censurado, manipulado o que su presentación no responda al interés informativo sino que, a lomos del sensacionalismo, se valore más la forma que el fondo, aún a riesgo de desenfocar la propia noticia.
El antiperiodismo está lleno de ejemplos vulgares, de manipulaciones toscas, de censuras vomitivas... pero este artículo no va de esto: ni del periodismo basura de diarios como "La Razón", "ABC" o "El Mundo" que todo lo ven "según" afecte a lo suyos o a los demás; ni de los estrambóticos textos sin firma con los que "El País" nos sorprende de tanto en tanto para defender los negocios del grupo o las decisiones de sus directivos; ni de los gabinetes de propaganda a costa del erario público tipo Canal 9, Telemadrid o Televisión de Castilla-La Mancha; ni del periodismo en campaña de TV3; ni del TDT Party.
Quiero traer aquí un ejemplo de juicio informativo impecable en relación a un tema informativo importante: los bombardeos y matanzas de Israel sobre Gaza. Se refiere a la foto que encabeza este artículo y que es obra del fotoperiodista francés Bernat Armangué (aquí algunos de sus trabajos). David Airob, fotoperiodista de "La Vanguardia" cuenta en su blog como seleccionó la fotografía para su periódico y donde considera él que está el valor informativo de la instantanea:

"esa imagen no precisaba enseñar más. Las manos del hombre sosteniendo con ternura la mano del fallecido y besándola, aportaban toda la información. No eran necesarios más elementos".


Las imágenes de guerras, de muertos, de sangre, de desgracias son muy golosas para los medios. Lo espectacular, lo que conecta directamente con las vísceras sin pasar por el cerebro, está muy valorado. En el caso que nos ocupa queda claro que no siempre es así, y eso está muy bien.
Airob también reproduce lo que el propio Armangué le explicó por mail sobre el proceso de realización de la foto:

"Estaba en la morgue fotografiando los cadáveres cuando de repente entraron un grupo de personas y rodearon a un familiar muerto. Hablamos de personas y por lo tanto hemos de observarlas. Llantos, gritos, y besos de despedida fueron algunas de las cosas que sucedían allí dentro.

Vi como ese joven abrazaba la mano con mucha ternura, la acariciaba, y le daba un último beso. Lo fotografié y marché".

La foto, ayer, fue portada en multitud de periódicos de todo el mundo. En "La Vanguardia" abrió la sección de Internacional, en la página tres. En resumen, un episodio de buen periodismo y, encima, explicado desde dentro. Un lujo.

Si Rajoy tuviera ruedas... sería una bicicleta


Mariano Rajoy, durante la noche electoral del 20N de 2011. (Foto: AP)

El presidente del Gobierno Mariano Rajoy anda tan mal de argumentos para defender su política que, coincidiendo con el primer aniversario de su victoria electoral, cuando ayer le preguntaban por los pobres resultados de su gestión, no era capaz de ir más allá de contestar repregutando: "¿Qué pasaría si no hubiésemos tomados las medidas que hemos tomado?" Hay que tener pocas razones para una respuesta tan pobre. Nadie sabe lo que hubiera pasado, es verdad; igual que nadie sabe cómo estaríamos ahora si en lugar de hacer lo que ha hecho hubiera hecho lo contrario. Nadie sabe, por ejemplo, qué habría sucedido si hubiera aplicado las promesas con las que ganó las elecciones. Nunca se sabe lo que podría haber sido pero no fue.
Vale, sí, nadie sabe exactamente lo que hubiera pasado si el gobierno Rajoy no hubiera hecho lo que ha hecho... aunque algunas certezas sí tenemos. Por ejemplo, si Mariano Rajoy no hubiera hecho la reforma laboral que hizo muchísima gente hubiera conservado su puesto de trabajo; si no hubiera facilitado los despidos, no se hubieran multiplicado los EREs; si en lugar de subir los impuestos por abajo, los hubiera subido por arriba, tendríamos un país un poco más justo e igualitario; si en vez de recortar derechos y servicios sociales hubiera perseguido y legislado contra los grandes defraudadores, tendríamos muchísimo menos déficit y viviríamos mejor; si  en vez de una amnistía fiscal hubiera hecho una reforma fiscal progresiva, tendríamos menos fraude y más recaudación; si no se hubiera cargado RTVE, seguiriamos con una televisión pública decente; si no hubiera puesto a José Ignacio Wert de ministro de Educación, no estaríamos tan avergonzados; si no hubiera apostado por el "Santiago y cierra España", los catalanes no estarían con las maletas hechas; si en lugar de fomentar la privatización de los servicios se hubiera optado por rentabilizar y potenciar lo público, nuestros derechos estarían más garantizados; si el gobierno no se hubiera entregado de cuerpo entero a la educación privada y concertada, tendríamos unas mejores escuelas públicas; si hubiera disminuido el gasto en Defensa, podríamos invertir más en sanidad; si Rajoy no hubiera buscado a su ministro de Economía en Lehman Brothers, no disfrutaríamos de Luis de Guindos y los no banqueros estaríamos más tranquilos; si se hubiera obligado a la Iglesia a pagar impuestos, no hubiéramos tenido que recortar en becas;  si se hubiera rebajado de verdad el presupuesto de la Casa Real, igual tendríamos cien investigadores más investigando; si Ana Mato no hubiera llegado a ministra, no hubiéramos sentido tanta vergüenza ajena; si Montoro no estuviera en Hacienda, veríamos el futuro con unos gramos más de confianza; si el gobierno Rajoy hubiera legislado sobre desahucios, no se estarían quedando en la calle centenares de familias por día, es posible que incluso se hubiera ahorrado algún suicidio; si no hubiera retirado la tarjeta sanitaria a los inmigrantes sin papeles, muchos vecinos nuestros, extranjeros y pobres, vivirían un poco más felices y España será un país más digno; si hubiera puesto a alguien con currículum en el ministerio de Trabajo,  Fátima Báñez no estaría en el cargo; si no fueran tan indulgentes y permisivos con sus amigos, quizá no habría pasado lo del Madrid Arena; si no hubiera puesto a Fernández Diaz en Interior, la policía no estaría reprimiendo como en tiempos de Franco; si hubiera consultado en referéndum su medidas de austeridad, sabríamos si la gente acepta los incumplimientos electorales y, por tanto, ganaríamos en democracia; si hubiera retirado su recurso ante el Constitucional por los matrimonios homosexuales, no hubiera alargado la angustia de los afectados; si hubiera apostado por la decencia de los cargos públicos, no tendríamos decenas de imputados de su partido en cargos representativos; si hubiera puesto en marcha una Ley de Transparencia exigente, sabríamos lo que pasa en la administración y la administración sabría que la estaríamos vigilando...
En fin, no sigo. Tiene razón Rajoy, ¿quién sabe lo que hubiera pasado si...? Por no saber no sabemos ni si Rajoy hubiera ganado las elecciones de hoy hace justamente un año diciendo la verdad de lo que pensaba hacer.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Catalunya vota mucho más que a Mas

Artur Mas, en el Parlament (Foto: L.V.)

¿Quién dice que el proyecto soberanista catalán depende del resultado de Convergència i Unió el próximo domingo? ¿Qué pasaría si a CiU le faltaran hasta 30 diputados que estuvieran en manos de la Candidatura d'Unitat Popular (CUP) o Esquerra Republicana o Iniciativa? ¿Qué importa lo que saquen los convergentes si los soberanistas ocupan más de 100 de los 135 escaños del Parlament?
De cara a las inminentes elecciones catalanas es muy conveniente no confundir los resultados "en" Catalunya con los resultados "de" Convergència i Unió. Que a los convergentes les interese tal confusión para, en su tradicional maniobra de identificar una parte por el todo, ganar votos, vale; que interese en Madrid o desde las posiciones más centralistas en general para deslegitimar el soberanismo si CiU no llega a la mayoría absoluta, también vale... pero ambas posiciones son interesadas y falsas.
Hoy Artur Mas ha sido entrevistado en la Cadena Ser y , en cumplimiento de lo que viene siendo la táctica de su campaña, se ha envuelto en la bandera catalana y ha dejado caer que el proyecto soberanista, el proceso hacia la independencia de Catalunya, depende de su particular resultado. No es cierto. Mas, refiriéndose a la posibilidad de que CiU no llegue a la mayoría absoluta, ha dicho que "si el liderazgo que debe tener el país no está claro y reforzado esto se intentará convertir en un punto débil [...] El proyecto no quedará abortado pero si debilitado porque si el que lo tiene que liderar se puede decir que no sale reforzado pues el proyecto queda debilitado". Repito, no es cierto.
Las muchas encuestas que se están conociendo sobre las elecciones del domingo apuntan que CiU tiene muy complicada la mayoría absoluta (68 escaños). Así pues, la convocatoria electoral anticipada igual no les sale a los convergentes tan rentable como esperaban. Lo que también vaticinan las encuestas, eso sí, es que el proyecto soberanista, que es mucho más que CiU, tendrá un apoyo mayoritario. En general, los distintos sondeos dan a los partidos que, más o menos abiertamente, están por la independencia un centenar de los 135 escaños del Parlament y, si nos referimos a los que están por la convocatoria de un referéndum, estaríamos hablando de casi 120 escaños. Por eso no se entiende la pregunta con la que Pepa Buena, a modo de conclusión, ha despedido hoy a Mas en la Ser: "¿cómo gestionará la frustración de este pueblo si de las elecciones del domingo no sale una mayoria soberanista que ponga en marcha el proceso soberanista?". A quien las encuestas auguran problemas es a CiU, no al soberanismo. Por eso, si no es desde una equivocada o interesada identificación de Convergència con Catalunya, la pregunta plantea un escenario poco verosímil.
Por tanto, al margen de que CiU consiga o no la mayoría absoluta, lo que parece fuera de toda duda es que el soberanismo arrasará. La demanda de ¡Volem un referéndum! sonará tan fuerte como aquel ¡Volem l'Estatut! de la transición. Así las cosas, ni Mas puede hacer ver que el futuro pasa por su resultado, ni las fuerzas,  poderes y partidos centralistas tienen argumentos verdaderos para poner en cuestión la mayoritaria voluntad de los catalanes sean cuantos sean los votos que consiga CiU.
Catalunya no es solo Convergència i Unió. El futuro del pueblo catalán no depende de que los convergentes lleguen a los 68 diputados o se queden en 60. El mensaje ciudadano será inequívoco más allá de los votos concretos de una determinada candidatura. Si Mas no llega a la mayoría absoluta el problema será para el propio Mas, ya que, muy probablemente, su pueblo le estará diciendo que les gusta el proyecto pero no tanto quien se postula para pilotarlo.
Me parece que el domingo saldrá de las urnas catalanas un encargo claro de hacia donde ir en la cuestión nacional, lo que me temo es que el mensaje será mucho más confuso en el terreno económico. Ese será otro de los fuegos que deberá apagar Artur Mas si no obtiene la mayoría absoluta, ¿qué políticas económicas aplicará? ¿Con quién las pactará? ¿Con el PP, como hasta ahora, mientras con los demás enfila el camino de la independencia? Complicado. Más madera, Mas.

La izquierda imbécil: pactar bien o morir

Los tres grupos que en 2003 dieron lugar al tripartito catalán (PSC-ERC-IC) disponían de 74 diputados. En las elecciones del donmingo, las encuestas los dejan con apenas 45. (Foto: M: Sáenz).

Hoy, sin elecciones a corto plazo y con las encuestas evidenciando que el mapa político español está en movimiento y la hegemonía de la derecha en duda, la izquierda tiene ante si una cuestión estratégica que nunca ha tomado como tal: los pactos. No es un tema de polémica pública sino una cuestión de fondo básica.
La derecha pierde votos y hay una profunda movilización social contra las políticas "liberales" que nos han llevado al pozo en el que nos encontramos. Así las cosas, la ocasión para la izquierda es indiscutible. Las condiciones, impensables hace solo dos años, están dadas. Condiciones para el cambio, no para el recambio. Para convertir la movilización social en votos, las fuerzas progresistas estarán atentas a los programas a presentar, los líderes que los personifiquen, las actitudes con las que los defiendan y a un diseño inteligente de las campañas. Pero hay que ir más allá. Los pactos, por más que no formen parte de la campaña, deben ser tenidos en cuenta como algo fundamental. Ganar gobiernos en las urnas para acabar perdiéndolos, a las primeras de cambio y para mucho tiempo, por culpa del mal funcionamiento de los pactos es una irresponsabilidad imperdonable.
Cualquier futuro gobierno de izquierdas no será el de un solo partido. Tanto da el ámbito territorial en el que pensemos. El PP concentra todo el voto de derechas, el de izquierdas está disperso. Es así y, sin entrar a juzgar, así hay que tomarlo. Se acabaron las mayorías absolutas del PSOE. Por tanto, los pactos serán necesarios, imprescindibles. No puede suceder como hasta ahora que todos los "pactos de progreso"acaben en desastre más por la imagen que se transmite que poer las políticas hechas.
Hace un mes, y por primera vez en 18 años, las encuestas apuntaban la posibilidad de que el PP pierda la mayoría absoluta en las elecciones autonómicas en el País Valenciano. La alternativa de gobierno sería un posible pacto que incluiría al PSPV-PSOE, Compromís y Esquerra Unida. El Partido Popular, que sabe perfectamente cual es la amenza, ya está demonizando las coaliciones al grito de "son gobiernos inestables, poco fiables y que miran por el interés de cada partido en lugar de procurar el interés general". Está claro que el PP arrima el ascua a su sardina pero sus argumentos tienen base y es indiscutible que la imagen de desconfianza respecto a los gobiernos de coalición está calando en la ciudadanía. Estos "pactos de progreso" no trasmiten imagen de unidad, las diferencias internas tienen más aspecto de pulso de intereses que de debate político, las crisis se suceden, las contradicciones abundan, no se perciben objetivos compartidos, hay mucho ruido y opco orden. El pluralismo y la transparencia, valores esenciales en democracia, en lugar de resultar un "plus" favorable acaban pasando factura.
Por tanto, para la izquierda española, igual de importante que llegar al poder es diseñar modelos y estructuras de gobiernos de coalición que protejan su funcionamiento. Hay que tejer organigramas, formas de relación, modelos de participación, mecanismos de decisión y planes de crisis para cuando haya diferencias, ya sean estas muy menores o de máxima importancia.  No se trata de concretar pactos, ni definir protagonistas, políticas o cuotas. Es algo previo y más complejo, imposible de improvisar al día siguiente de las elecciones. Se trata de buscar fórmulas concretas para impedir que las tensiones democráticas, o incluso personales, que se puedan dar en un gobierno de distintos partidos acaben explotando sin remedio y llevándose por delante toda posibilidad de aplicar las políticas transformadoras que la ciudadanía haya votado.
En otras palabras, el reto es poner las bases para que la izquierda plural, más allá de ganar las elecciones, sea capaz de gobernar. Dos, o tres, o cuatro no pueden gobernar como uno solo. Pueden hacerlo mejor si se organizan pero pueden hundirse si no lo hacen. Las recetas de la derecha no sirven. No sirven para ganar, creo que ésto ya está muy asumido, pero tampoco sirven para gobernar. Es una cuestión estratégica, fundamental. De que esto se haga bien depende que la izquierda (la verdadera izquierda y no el PSOE en solitario como alternancia del PP tipo Cánovas y Sagasta) gobierne o se pase otros 25 años en la oposición. Es posible que en los próximos años veamos victorias electorales progresistas que se concreten en "Pactos de Progreso". Como no se hayan diseñado muy a fondo los automatismos de la relación entre los distintos grupos una vez en el gobierno, su paso por el poder será efímero y frustrante. Me parece que con lo sucedido en Catalunya, en las Baleares o en Galicia ya se debería tener aprendida la lección. Donde la derecha ha llegado a encadenar casi veinticinco años de gobiernos monocolores seguidos, la izquierda, pactando, no ha pasado de los siete. En los tres casos, los gobiernos en coalición han desembocado en los peores resultado de la historia para la izquierda. El caso es que el PP no perdona ni va a perdonar ni un solo fallo; ni en el País Valencià, ni en Madrid, ni en Asturias, ni en Andalucia, ni en ninguna otra parte de España. Su mensaje, simple y directo, de que pacto es sinónimo de lío llega bien, solo necesita tener un poco de razón.