miércoles, 10 de octubre de 2012

Los "cebrianes"

Lo que sale en los periódicos es solo el marco para explicar la gran desafección política que se vive en España y que nace, ante que de cualquier otra cosa, de los problemas directos que cada cual padece en su vida cotidiana y que los políticos no solo no resuelven sino que son sus principales causantes.
Un par de ejemplos. Tengo un amigo que es cámara en Canal 9, la televisión pública valenciana. Lo van ha despedir porque van a hacer un ERE que se llevará por delante al 75% de la plantilla. La empresa no aguanta porque ha estado gestionada desde hace más de 15 años por políticos que, haciendo oídos sordos a todas las advertencias y críticas, gastaban lo que no tenían, despilfarraban, robaban, censuraban y manipulaban. Mi amigo se llama Joan, es un buen cámara, padre de tres hijos y era de los que protestaba. Nadie nunca le hizo caso. Ahora se va a la calle contemplando como los que se quedan son los enchufados de los mismos políticos que han desmantelado la empresas y escuchando como todavía le perdonan la vida argumentando que su despido es la única salida posible. Él al paro y, en cambio, los políticos responsables se quedan en sus despachos de la Generalitat, en sus escaños. Nadie pagará. Solo Joan y otros 1200.
Segundo ejemplo. Mi amiga Ana lleva cinco años organizando exposiciones en Madrid en base a acuerdos con el gobierno de la ciudad y de algunas otras localidades de alrededor. Su pequeña empresa se dedica a eso. La va a cerrar. Le deben más de 40.000 euros y no los va a cobrar. Al mismo tiempo, ella y su pareja tienen a Hacienda pisándoles los talones porque les reclaman 2.000 € de un cobro que, resulta, nunca llegaron a ver. Es decir, si tú, con tu dinero contraes una deuda, acabas embargado pero si tienes la suerte de ser alcalde y con él dinero del contribuyente no pagas lo que debes y hundes la empresa del propio contribuyente no te pasa nada.
España está llena de "anas" y "joans". Es imposible digerir tanta sinrazón. Se puede llegar a pensar que es mala suerte particular, que te ha tocado a ti, pero no. Cuando levantas la vista ves que no hay salida, que la realidad solo te ofrece un sistema electoral destinado precisamente a que nada cambie, una Constitución inamovible, un rey y una corte de felices vividores, recortes en sanidad, en educación, inexplicables gastos en armas, ayudas a los bancos y no a las personas, las cargas policiales o la vergüenza de negar la asistencia a los "sin papeles". En definitiva: unos hechos contumaces que son fábricas de desconfianza e incredulidad, de desmotivación y descrédito.
Recientemente hemos visto como ya son diez los diputados del PP en el parlamento valenciano que están imputados por distintas causas penales. Diez de cincuenta y cinco. Lo que me llama la atención y me parece un mensaje terrible no es que los jueces hayan pillado a diez con evidentes indicios de haber delinquido sino que los otros cuanta y cuatro no digan nada al respecto o, peor todavía, les excusen. Callan porque son cómplices, estúpidos o deshonestos, no hay más posibilidades. Así las cosas, ¿cómo no va a haber desconfiaza? ¿Cómo no va a haber desafección?


Juan Luís Cebrián, presidente ejecutivo de PRISA

Estos días se habla mucho del ERE de "El País" y de su máximo responsable Juan Luís Cebrián. Él, que ha sido el autor de todas las decisiones que han llevado al periódico al desastre, culpa a los periodistas y dice que cobraban mucho, que estaban anticuados y que vivían demasiado bien. Se merece el mayor de los desprecios. Su comportamiento, incapaz y déspota, se asemeja mucho al de los políticos. Eso sí, Cebrián, al menos, ni vive de nuestros impuestos, ni nos puedo obligar a comprar cada mañana "El País". Los políticos, en cambio, sí. Son "cebrianes" parasitarios y con mando en plaza por eso la gente está harta y ya no se tragan su irresponsable táctica de esconderse tras el desprestigio de la política para salvarse ellos. La desprestigiada no es la política, la política también es víctima. Por eso solo renovando a la clase política podemos salvar la política; es decir, nos podemos salvar todos, incluyendo a mis amigos Joan y Ana.

1 comentario:

veneno dijo...

Conocia gente que se tomaba un cafe en un bar para leer la prensa gratis, cuando el cafe se ha puesto a pecio de prensa se lo leen en el llar del jubilat, pero tras cerrar el llar. los recogen por los contenedores para venderlos junto a cartones para sacase unos euros, que no se gastan en cafes sino en pan.