martes, 16 de octubre de 2012

La oportunidad perdida del Estatuto catalán

Manifestación en Barcelona el 10 de julio de 2010 contra la sentencia del Tribunal Constitucional que dejó sin efecto 14 artículos del Estatuto de Autonomía aprobado en referéndum cuatro años antes


Ahora que arrecia con fuerza el debate sobre el independentismo en Catalunya; ahora que la actitud del gobierno británico ante la cuestión escocesa se plantea como ejemplo de contraste ante lo que está haciendo el español en el caso catalán, me parece interesante repasar lo que sucedió cuando en 2005 el Parlament de Catalunya aprobó su reforma de Estatut que, finalmente, sería considerado parcialmente inconstitucional por el Tribunal Constitucional (TC). No quiero centrarme en lo que dijo o hizo en ese momento el Partido Popular, considero de mucha mayor utilidad fijar la mirada en el PSOE.
Hay que tener en cuenta que todo empezó a finales de 2003 cuando José Luis Rodríguez Zapatero, al que le faltaban algunos meses para llegar a La Moncloa, dijo en Barcelona aquello de: " apoyaré el proyecto de Estatuto que salga del Parlamento de Catalunya".
Una vez llegado al cargo empezaron las matizaciones. Así, cuando el 30 de septiembre de 2005, el Parlament de Catalunya aprueba, con los únicos votos en contra del PP, el proyecto de reforma estatutaria, Zapatero ya coge distancia respecto sus viejos compromisos. En el vídeo que sigue, elaborado por el "grupo Risa", un colectivo que acostumbra a colaborar en distintos medios de la órbita más derechista del PP, queda en evidencia el cambio de actitud de Zapatero.

              

Recién aprobado el nuevo texto catalán, y siendo el concepto "nación" referido a Catalunya uno de los caballos de batalla, José Luis Rodriguez Zapatero, durante un desayuno informativo celebrado el 6 de octubre dejaba claro que "la Constitución reserva de forma clara en su artículo 2 el concepto de nación al conjunto de España.
También de ese mes de octubre es una proposición no de ley del PSOE en el Parlamento andaluz en la que se muestra la "convicción de que el Congreso de los Diputados realizará cambios precisos para garantizar que el texto estatutario de Cataluña respete el marco constitucional". Los socialistas andaluces apuntaban al nuevo texto catalán como un foco de desigualdad en la financiación y en los servicios y derechos de los ciudadanos.
Al mismo tiempo, los socialistas de Castilla-La Mancha publicaron un manifiesto, conjuntamente con el PP,  recalcando que "la soberanía nacional reside en el pueblo español" y poniendo de manifiesto que "la nación española es la patria común e indivisible de todos los españoles". El PSOE castellanomanchego, en ese momento con José María Barreda al frente, recordaba que "el artículo 30 de la Constitución reza que los españoles tiene el derecho y el deber de defender España".
El 30 de marzo del 2006, el nuevo Estatuto fue votado en el Congreso. De nuevo solo obtuvo los votos contrarios del PP. Con el visto bueno de las cámaras parlamentarias de Catalunya y España, el nuevo Estatuto fue votado en referéndum y aprobado en junio de 2006.
Unos meses después, Alfonso Guerra, que fue quien presidió la Comisión Cosnstitucional del Congreso en la que se discutió y enmendó el Estatuto catalán, explicaba en un mitin como se había recortado el texto. Lo hacía a su estilo.


                     

Fue un destacado socialista, Enrique Múgica, quien en septiembre del 2006, como Defensor del Pueblo, presentó un recurso ante el Tribunal Consitucional  contra un total de 112 artículos del nuevo Estatuto de Catalunya. El PP y hasta cinco Comunidades Autónomas, mayoritariamente gobernandas por los populares, también recurrieron.
Finalmente, cuatro años después, el TC sentenció que eran 14 los artículos del texto estatutario que no se ajustaban a la Constitución.
Hubo muchos más destacados socialistas españoles que cargaron contra el Estatuto. Lo hizo el expresidente de la Comunidad de Madrid, Joaquín Leguina, que llamó "castristas" a los socialistas catalanes. También doy su opinión, el entonces alcalde de A Coruña, Francisco Vázquez: "el preámbulo del Estatuto me produce urticaria". El ya citado Alfonso Guerra añadió que "el Estatuto es predemocrático y cambia la Constitución". El minstro de Defensa, José Bono, descartó la posibilidad de que en el texto figurara la referencia a la "nación" catalana. En la misma línea, Juan Carlos Rodríguez Ibarra daba por hecho que no habría nuevo Estatuto si no se suprimía la palabra "nación" y añadía que sería un gesto de patriotismo parar el proceso de reforma de estatutos de autonomía.
Lo que llama la atención, más allá de todas estas voces contrarias que le llovieron al nuevo Estatuto desde las filas socialistas, es que lo que nunca se oyó de boca de los dirigente del PSOE fueron alternativas concretas a las propuestas catalanas. No hay manera de encontrarlas por más que se rebusque en las hemerotecas. Todas las anteriores referencias apocalípticas del sector abiertamente "españolista" del partido, jamás se vieron compensadas por opiniones de otros socialistas españoles que las pudieran equilibrar. Los socialistas negaron el texto catalán con los mismos argumentos que el PP, es decir, "no, porque no", "no,  porque se rompe la unidad de España", "no, porque discrimina al resto de España". Nada dijeron de su cacareado modelo federal, ese que, ahora que las voces de independencia cogen fuerza, sí esgrimen como posible salida a las reivindicaciones periféricas y para diferenciarse del PP. Ahora, cuando ya no gobiernan.

(Para personas especialmente interesadas en el proceso del Estatuto catalán, en este blog puede encontrar mucha documentación útil)

1 comentario:

veneno dijo...

Con mi no paga extra no brindare con cava catalan. No comere turron español duro. Zambomba ... mucha zambomba. Feliz Estatut