jueves, 18 de octubre de 2012

¿Dónde está la España que entiende?


José Ignacio Wert, ministro de Educación, Cultura y Deporte (Foto: Efe)

La expresión "españolizar a los alumnos catalanes" responde a la idea de que solo hay una forma de ser español, y es en castellano. No quiero decir solo en idioma castellano, que por supuesto, sino también en punto de vista castellano, del centro hacia fuera. Por tanto, la frase del ministro Wert es una declaración de principios y en ella está buena parte de la explicación de por qué crece el sentimiento independentista en Cataluña.
Si Cataluña es España, españolizar a sus habitantes es redundante. El más español de los españoles jamás se plantearía españolizar a los chavales de Reus, Lleida o el Ampurdà porque daría por hecho que, independientemente de los idiomas que hablen, al margen de la música que escuchen o la literatura que lean, se llamen Josep, Mariona o Jofre, son absolutamente españoles. Como tal los trataría, como tal los valoraría y las diferencias que pudiera ver con respecto a él mismo, las consideraría un ejemplo de la riqueza de España.
El conflicto se plantea cuando la diferencia se toma como un problema, como una debilidad, como un peligro. La cuestión se pone complicada cuando la defensa de España se hace sin aceptar que pueda haber diferentes formas de ser español; sin entender, ni respetar que si Josep no se llama José no es para molestar, que la españolidad tiene grados y que, llevado al extremo, incluso ha de poder ser español y estar cómodo en España alguien que no se sienta español. Ese sería el camino. ¿Se lograría así acabar con el independentismo en Cataluña? No, pero España sería más habitable, en ella cabría mucha más gente y no crecería como está creciendo el sentimiento independentista. Si solo se puede ser español de una manera, si las demás son sospechosas o han de reprimirse, España no tiene ningún futuro y la independencia de Cataluña es cuestión de tiempo. Es más, si solo se puede ser español de una manera, no habitamos un país democrático, y por encima de cuestiones económicas o sociales, yo también me querría ir. La España una es pequeña y quienes la defienden son gente políticamente muy menor que quiere un país a la medida de su propia pequeñez.
José Ignacio Wert es un ministro del PP, quien concentra a los suyos en manifestaciones a favor de la España sin resquicios es el PP, los medios que viven con la boca llena de España y la escupen a cualquiera que no les parece de fiar son los medios afines al PP. Así pues, el PP representa la España rotunda que ni quiere ni acepta a los diferentes; pero lo preocupante es tener que plantearse si hay otra España, y si la hay, dónde está. ¿Hay progresistas en España con un modelo territorial propio y más abierto? Desde luego, no parecen estar en el PSOE de Rodríguez Ibarra o Chaves, de Rubalcaba o Solana. Menos todavía en el de Bono, que prefiere morirse antes qu ever una España rota, o en el de Alfonso Guerra y su "cepillo" para Estatutos de Autonomía. Tampoco se escuchan voces distintas desde los sindicatos, las entidades cívicas o las universidades. Cuando llega la hora de la verdad, la actitud de la izquierda española es demasiado parecida a la del PP. Siempre que se plantea algún tema de organización territorial del Estado, cuando hay alguna polémica sobre la cuestión, sistemáticamente se escuchan las voces de los nacionalistas periféricos y la de los nacionalistas españoles, los de rompe y rasga, los de ni un paso atrás, pero ninguna otra. Ningún argumento alternativo hace acto de presencia. Luego, eso sí, cuando la situación se polariza, cuando el PSOE se percata de que se queda sin espacio, que le devoran el terreno, entonces tira de manual y saca a pasear su modelo federal. El mismo de siempre: indefinido, poco preciso, que nunca esgrime cuando toca, de usar y tirar. Y claro, no convence a nadie y la gente sigue atendiendo solo a las otras voces, las que siguen tensando el conflicto. En tales condiciones, quien puede ser independentista se convierte al independentismo y , así las cosas, acaban siendo españoles "los que no pueden ser otra cosa", como decía Cánovas del Castillo.

3 comentarios:

veneno dijo...

Modelo territorial?, modelo federal?,
!NO!, modelo MONOPOLI. De estacion Atocha a estacion Joaquin Sorolla y cuento seis. uno, dos .... seis, calle Goya, compro y pongo un hotel-casino. Wert aixo eu pague jo

carnet de manipulador de alimentos dijo...

puf!!! yo creo que nos marean, a la gente le da igual de donde sea la gente :) lo que no nos gusta es que nos cuarten las libertades y nos mantengan ciegos a los abusos que se comenten...

carnet de manipulador de alimentos dijo...

que van todos disfrazados de nacionalismos, gobiernos, reyes, ideologías etc etc, sabéis que ni un solo libro de historia dice la verdad no? :)
Un saludo!