martes, 2 de octubre de 2012

Delincuentes y mudos de la política valenciana



La bancada del grupo parlamentario del Partido Popular en Les Corts

Malversación de caudales públicos. Fraude en subvenciones. Delito electoral, un, dos, tres y hasta cuatro. Información privilegiada, otros dos. Tráfico de influencias, tres. Falsedad documental, hasta cinco. Cohecho, otros cinco. Prevaricación, seis más. Este es el listado de presuntos delitos que pende sobre los diez diputados del Partido Popular de Les Corts Valencianes que están imputados por la justicia. Ayer cayeron dos, los exalcaldes de Alicante, Diaz Alperi y Castedo; hoy, el portavoz parlamentario Rafael Blasco.
En total, veitisiete delitos. Veitisiete sobre cincuenta y cinco. Justo la mitad de los diputados que el PP tiene en el parlamento valenciano. Un delito para cada dos. Uno de cada cinco diputados del equipo del president de la Generalitat, Alberto Fabra, está imputado. Son Angelica Such, Vicente Rambla, David Serra, Milagrosa Martínez, Yolanda García, Ricardo Costa, Luis Díaz Alperi, Sonia Castedo, Pedro Hernández Mateo y Rafael Blasco. Además, otra diputada, Maite Parra, está siendo investigada por un caso de comisiones ilegales en una recalificación de terrenos en la población de la que es alcaldesa, Ibi.
No son ciudadanos anónimos. Son representantes de la soberanía popular. Hombres y mujeres en cuyas manos estamos para que redacten leyes. Y ahí los tienen, en el baquillo de los acusados y sin el más mínimo gesto de arrepentimiento ni agobio. Sus argumentos son que todo es mentira, que se alegran de que la justicia se ocupe de ellos y les ofrezca la posibilidad de defenderse, que todo es consecuencia de la persecución a los que le someten sus resentidos opositores y los medios de comunicación.
En total son once los diputados del grupo parlamentario del PP en Valencia que tienen a policías y jueces pisándoles los talones. Bonita imagen. Quiere ésto decir que hay otros cuarenta y cuatro que no parecen tener cuentas pendientes. Personalmente me resulta imposible creer que esos cuarenta y cuatro "limpios" estén de verdad "limpios". Si lo estuvieran  reclamarían voz en grito que se apartara de su grupo a los once imputados. Las causas de las que se les acusa son inaceptables en un servidor público y, aunque su condena judicial o no ya se verá, lo que no es presentable es que se pueda seguir en un cargo de representación política sin ser capaz de demostrar que todo lo que se dice no tiene fundamento. Los cuarenta y cuatro no imputados del PP valenciano no son la garantía de que la mayoría de políticos son honrados, lo que son es la prueba de que todos ellos, empezando por el president Fabra,  están dispuestos a convivir con sospechosos sin argumentos con tal de no abandonar la poltrona. Callan no porque no saben sino por que saben más que nadie.

No hay comentarios: