martes, 23 de octubre de 2012

348 razones para un PSOE eterno

Alfredo Pérez Rubalcaba, secretario general del PSOE (Foto: AP)

Ya han pasado dos días, y Rubalcaba sin dimitir. El desmoronamiento de los socialistas en Galicia y Euskadi invita a la reflexión pero ya se sabe que en el Partido Socialista entienden reflexionar como ganar tiempo para ver si escampa o, como mucho, para cambiar algunos nombres manteniendo todo lo demás. Esta vez la necesidad de que Rubalcaba dimita se ha verbalizado. Lo han dicho los tradicionales periodistas próximos al PP simplemente movidos por el interés de que el PSOE siga imitando a Sísifo en el empeño eterno de empezar de cero,  pero también analistas independientes e incluso algunos de sus compañeros de filas.  Yo no creo que la dimisión de Rubalcaba sea especialmente significativa para el futuro de su partido. En todo caso, la persona de Rubalcaba es solo la punta de un inmenso iceberg que se cuartea por momentos, pero no por su vértice sino por todos los lados.
Trescientos cuarenta y ochos años son los que llevan los distintos secretarios generales de las diecisiete federaciones del PSOE de forma ininterrumpida dedicándose a la política. Trescientos cuarenta y ocho años. Por tanto,  la media resultante es que cada uno de ellos lleva más de 20  como político profesional. Muchos no han trabajado en su vida en otra cosa que no sea la política. La inmensa mayoría, si han tenido profesión no tiene posibilidad de volver a ella. El catalán Pere Navarro, por ejemplo, licenciado en biología, lleva desde los 28 años viviendo de la política; hoy tiene 52. Los mismo que el valenciano Ximo Puig que está en política remunerada desde los 24. El andaluz Griñán, que sí dispone de una plaza laboral ganada por oposición, y que además ya se podría jubilar, lleva 30 años encadenando cargos. Igual que el aragonés Javier Lambán, que tiene 55. Idéntica edad que el castellano-leonés Julio Villarrubia, con 25 años a cuestas dedicado profesionalmente a la política. El riojano Cesar Luena se profesionalizó con 23 y ahora tiene 42. El caso más espectacular es el del secretario general de Castilla-La Mancha, Emiliano Garcia Page, que desde los 19 años, sí desde los 19 años, vive de sus responsabilidades políticas; tiene solo 44 años pero ya arrastra una experiencia de 25 años. Podríamos hablar de Patxi López, del madrileño Tomás Gómez, del navarro Roberto Jiménez, de la cantabra Rosa Eva Diez, de la balear Francina Armengol ... Moqueta y más moqueta. El perfil general son dirigentes políticos que desde muy jóvenes están en política, cobrando de ella, sin profesión conocida a la que regresar,  y que han tenido en el partido su marco de formación profesional y hasta personal. ¿Qué renovación se puede esperar de un partido con estos líderes más allá de cambiar a Rubalcaba por alguien absolutamente igual? Además, no solo es cuestión de los diecisiete secretarios generales, no. La clave es que tras ellos, apoyándoles, hay una espesa red clientelar de familias eternas y caudillos menores con los que, inevitablemente, van a tener que mercadear los votos para estar en el próximo congreso, en la próxima ejecutiva o en el próximo comité. Todos piden su cuota, su parcelita, su tanto por ciento de colocados. En definitiva, estamos ante personas cuyo futuro no está en manos de los electores el día de los comicios sino que cuando de verdad se la juegan es cuando se confeccionan las listas electorales en el seno del partido. Allí es donde lo han de dar todo. Tampoco su valía o su capacidad serán factores determinantes, nada cotiza más que el gregarismo.
Los votos que se le están yendo al PSOE no lo hacen por un nombre de más o de menos, sino porque a los socialistas, al lado del PP, cada vez se les distingue menos. Los mismos coches oficiales, las mismas actitudes, la misma distancia, los mismos latiguillos, los mismos trajes con un poco menos de gomina... tanta coincidencia en las  falsas cuestiones de Estado. Ser el mal menor no es suficiente. Los socialistas que ganaron en el 82, al margen de su posterior actuación, tenían un discurso y una imagen alternativa; hoy no pasan de ser la personificación de la alternancia. Los votos que se le van al PSOE, y yo creo que no le volverán jamás, son los que reclaman que la política está por encima de la iglesia, de Angela Merkel, de los mercados, de los bancos, del ejército, de la casa real y de los poderosos varios. Justo lo que al PP ni le preocupa, ni entiende, ni quiere entender. Su electorado no se lo reclama; pero el del PSOE, sí. Esperan inteligencia para descubrir alternativas, valentía para compartirlas y coherencia para aplicarlas. El problema del PSOE no es Rubalcaba, es mucho mayor; el problema del PSOE es que los dirigentes socialistas se parecen más a los dirigentes del PP que a sus propios votantes. Por eso les faltan votos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

A VLC està Compromís que guanyarà al PSOE d'ací 2 anys. El dia que a Espanya aparega una "cosa" capaç de col.locar-se entre el PSOE i EU, bye-bye socialistes bye-bye!!!!!

veneno dijo...

Mi padre es un jubilado votante arrepentido del PP, que calma su dolor con el "todos son iguales". Vive en un inmueble donde mas de la mitad son inquilinos perros flauta, pacifistas, modernos y algun gotico. Muchos se manifirstan en contra o a favor del gobierno, se implican, son solidarios, van en bicicleta, pertenecen a una ONG. Pero cuando hay reunion de vecinos solo aparece mi padre y el vecino del quinto. Asi no salvaremos el zaguan, pensamiento global y miseria al hogar. Salvese quien pueda.