lunes, 24 de septiembre de 2012

Una brújula para el PSC



A la derecha, el exlíder del PSC, José Montilla, y, al fondo, su sustituto, Pere Navarro.

Cuando esta tarde en el debate de Política General que se haga en el Parlament de Catalunya, en el lado de la independencia se agrupen, con matices pero unidos, CiU, Esquerra Republicana, Iniciativa per Catalunya, Solidaritat y Joan Laporta, y, frente a ellos se coloquen, Partido Popular y Ciutadans, el PSOE, mejor dicho, el PSC, no sabrá donde ubicarse. Y lo que es peor, la ciudadanía no sabrá donde colocarle. En resumen, que a los socialistas este debate de la independencia también los ha pillado con el paso cambiado.
Qué imagen ofrecerá mañana el PSC sí en menos de una semana hemos escuchado a Celestino Corbacho, exministro de Trabajo y exalcalde de L'Hospitalet, asegurar que "votaremos contra la independencia, que nadie lo dude"; mientras, Montserrat Tura, consellera con Maragall y con Montilla y exalcadesa de Mollet, confirma su disposición a votar sí a la independencia.
Es curioso que hoy mismo en la Cadena Ser, Rubalcaba, el líder máximo del PSOE,  haya defendido incluso la reforma de la Constitución para adecuar el marco legal a un federalismo asimétrico, cuando todavía resuenan las palabras del exministro y expresidente del Congreso José Bono diciendo que preferiría morirse a ver España rota; o aquellas ya lejanas de Alfonso Guerra asegurando que se le había pasado "el cepillo" al proyecto de nuevo Estatuto impulsado por Pasqual Maragall. Incluso la número dos del PSOE, Elena Valenciano, se permitía contestar a Rubalcaba y decir que no es el momento de "reformar" la Constitución.
Las palabras de los socialistas son como las banderas en las playas de mucho viento, van y vienen. El actual líder de los socialistas catalanes, Pere Navarro declaraba hace una semana que "no somos nacionalistas y decimos no a la independencia". En ese momento, era la "Fiesta de la Rosa" tenía a Rubalcaba delante. Dos días después estaba aclarando que el partido asumía sin problemas "una consulta sobre el derecho a decidir" aunque ellos estaban por el federalismo. Yendo un poco más allá, el responsable de Política Municipal de su Ejecutiva, Manuel Bustos, explicaba que los socialistas "han de votar en contra de las mociones que defiendan la independencia pero a favor de las que están por el derecho a decidir".
Xavier Sabaté, el portavoz del PSC en el Parlament catalán, argumentaba que su partido está contra la independencia "porque tiene más inconvenientes que ventajas" pero que no veían mal un referéndum.
El primer secretario del PSC de Girona, Jordi Fernández, alzó su voz para defender que "si el PSOE no lidera un cambio, vamos a apostar por la independencia". Ernest Maragall, exconseller y hermano del expresident de la Generalitat, Pasqual Maragall, puntualizaba que la "independencia no debe atemorizar a nadie" y que a él no le daba ningún miedo. Añadía Maragall que su partido es prisionero del federalismo.
Ajeno a estas voces, el histórico diputado del PSOE, el vasco Ramón Jauregui daba por hecho que "el PSC es contrario a la independencia". Sin atender a tan solemne sentencia, el diputado Francesc Vallés proclamaba la necesidad de que "la independencia forme parte del debate político" y un par de históricos como Jaume Sobrequés y Jordi Font defendían abiertamente la independencia.
No está mal, ¿verdad?

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