viernes, 14 de septiembre de 2012

Telemadrid y el falso discurso liberal de Aguirre

Esperanza Aguirre con el director general de RTVM, José Antonio Sánchez


Primero fue en Valencia. Ahora será en Madrid. Solo en una falsa democracia como la española se puede dar un caso como el del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) de Radiotelevisión Valenciana (RTVV) donde, con datos conocidos, con jueces imputando directivos y hasta con trabajadores sufriendo abusos sexuales, los mismos directivos que han hundido la empresa son los que ahora despiden a tres cuartas partes de la plantilla, salvando, eso sí, a amigos, conmilitones y parientes. Y sin esconderse. La siguiente parada es Telemadrid.
Esperanza Aguirre, que llegó a la presidencia de la Comunidad madrileña gracias a un "golpe de estado modelo caja registradora", representa sin complejos la voluntad de utilizar los medios públicos por tierra, mar y aire. La presidenta pone y quita directores generales, presentadores, controla contenidos, revisa escaletas pero, a la vez, se declara dispuesta a privatizar Telemadrid "así que la ley lo autorice". Dice que "no es misión de las administraciones públicas mantener medios de comunicación; ésto podía estar bien en tiempos de Franco pero a nosotros nos parece que no tenemos porque gestionar medios de comunicación; para eso están los profesionales".
Como si para que una televisión pública la gestionaran profesionales se necesitara otra cosa distinta a que los políticos, o sea ella, dejaran de meterse.



La "gestión" de Aguirre en Telemadrid no es que sea mala, es peor. Telemadrid es un ejemplo de manipulación informativa, de falta de prestigio, de deserción por parte de la audiencia, de malas prácticas empresariales, de pésima política laboral y de pérdidas económicas exageradas. Ese es el patrimonio de la Presidenta.
Ahora se anuncia un ERE que dejará sin trabajo al 75% de los actuales trabajadores de Radiotelevisión de Madrid (RTVM). Para no desmerecer el despilfarro de dinero público que les ha caracterizado, la dirección encargará a una empresa privada el diseño del despido en masa de los trabajadores. Todo apunta que la agraciada (250.000 euros) será Pricewaterhouse. Qué casualidad, la misma consultora que le ha hecho el trabajo al PP en Canal 9, la misma consultora en la que ocupa un alto cargo la última directora general de RTVM, Isabel Linares.
Serán unos 700 trabajadores que se quedarán sin trabajo, sin sueldo. Aguirre dice que va a privatizar. Si lo nuestro no fuera una falsa democracia, la presidenta madrileña, antes de despedir a tres cuartas partes de la plantilla de RTVM, debería presentar su plan de futuro; con claridad y que fuera verosímil. No lo hará. Primero será el ERE y cuando haya aligerado la cadena buscará alguna fórmula para que un grupo de empresas amigas, sin arriesgar nada, se lleven lo poco que quede. Privatizar, para una liberal como ella, debiera querer decir vender, no ir alimentando con dinero público concesiones hechas a dedo. No lo hará. No venderá porque nadie querrá comprar Telemadrid pero ella seguirá con su falso discurso liberal. La han dejado tan mal que nadie la quiere ni regalada. Vender ni es posible, ni es la solución. Es una mentira, la enésima. Si tan segura está Aguirre de poderlo hacer, puesto que tantos trabajadores se quedaran sin sueldo por esa decisión, lo menos que podría hacer es comprometerse a no cobrar ella y su gobierno ni un solo salario más hasta que la venta se hubiera hecho efectiva, hasta que todo estuviera resuelto. Si la Presidenta adquiriera este compromiso, el suyo sería el primer gobierno eternamente amateur de la historia de España. Sería, al menos, la penitencia por haberse cargado Telemadrid con 1000 familias dentro.



Entrevista en Tele 5 a Esperanza Aguirre en la que dice que "su" televisión sí critica a Zapatero. Lo afirma desde una actitud de "es normal criticar a los gobiernos". Se echa en falta la pregunta: "¿Telemadrid crítica también al gobierno autonómico?"

No hay comentarios: