viernes, 7 de septiembre de 2012

Canal 9: por el contraperiodismo al paro

Es triste ver como te abandonan tu profesión y tu empresa. Trabajar como periodista en una televisión pública en España a día de hoy equivale a vivir en el paredón. El periodismo está muerto y la televisión pública estorba. Un servidor trabaja en Radiotelevisión Valenciana, más concretamente en Canal 9. Estamos en la recta final de un Expediente de Regulación de Empleo que se llevará por delante a 1198 trabajadores de los 1600 que a día de hoy parece que hay en la casa. Han sido casi dos años de tortura, de amenazas, de irregularidades, de rumores, de filtraciones interesadas. Un juego cruel a costa de la gente. Nos vamos a ir todos aquellos que no tenemos ni cargos directivos, ni un carnet de militante del PP que nos sirva de salvoconducto. Pero ésto no se acaba aquí. RTVV no funciona. RTVV es una pura ruina. Ahora tendrá 1198 trabajadores menos pero seguirá sin funcionar. Seguirá siendo una ruina. Y pasarán los meses. Y esos 40 millones que dicen nuestros directivos y los dirigentes del PP que se ahorrarán con los despidos no serán ni 40, ni 30, ni 20, ni 10, ni nada. Sus promesas son huecas porque su palabra no vale nada, jamás han acertado un pronóstico, siempre se equivocan o mienten, porque ni son competentes, ni son honrados. Pero además las cifras que dan son simplemente humo porque las empresas que se queden los servicios externalizados no se conformarán con las migajas y querrán hacer negocio. Y no habrá dinero. Y no pagarán. Y dejarán de prestarse servicios. Y la ciudadanía se alejará más todavía de la cadena. Y su coste será inaguantable. Esos 150 o 160 millones anuales que gastará cada año RTVV se considerarán mejor empleados en cualquier otro servicio de esos que se denominan básicos, ya sea la sanidad, la educación, la dependencia... Y harán bien. RTVV no tiene más sentido que ayudar a ganar las elecciones al Partido Popular pero llegará el día que al mencionado Partido Popular le resulte tan impopular mantener RTVV que, en vez de acercarle, le aleje de la victoria electoral. Y ese día está cerca. Ese día se acaba todo. Cuando eso suceda, como ha pasado ya en la Televisión de Murcia o en el 2º Canal de Canal Sur, ya no habrá EREs ni despidos improcedentes, será liquidación por cierre y los trabajadores ya no tendrán nada por lo que luchar en los juzgados más allá de intentar no tener que volver a casa con lo puesto. El escenario que describo me preocupa más como ciudadano, que como periodista o como empleado de Canal 9. Como periodistas y como trabajadores hemos cometido tantos errores, hemos callado tanto, hemos sido tan irresponsables que no le podemos pedir a nadie que venga ahora a rescatarnos. Los periodistas de Canal 9, en la línea de lo que sucede y ha sucedido en toda España, hemos olvidado la responsabilidad social de nuestra profesión y en ese olvido se ha ido nuestra razón de ser. Si nuestro producto no vale nada cómo le vamos a demandar a nadie que se interese por él. Unos 8.000 periodistas han perdido su empleo en los últimos años. Si antes no se hubiera perdido el gusto por preguntar, por dudar, por protestar y por resistir, seguramente muchos seguirían trabajando. El cierre de Canal 9 me duele en tanto que ciudadano pese a que mi empresa es un monumento de burla a la ciudadanía. Me duele porque el País Valenciano necesita unos medios audiovisuales públicos que pongan en el mapa de la realidad lo que sucede en él y esconden los grandes medios privados. Son necesarios unos medios públicos que tengan sitio para las voces minoritarias, para las alternativas, para las que ni son negocio ni le bailan el agua a los poderosos. En definitiva alguien que alimente la democracia a base a informar a los ciudadanos de lo que sucede a su alrededor sin censuras, sin manipulaciones y sin oscuros intereses que defender. Lo privado no es mejor que lo público. Al revés. Tratar la información como una simple mercancía comercial es garantía de mentiras. La mayoría de los negocios privados parasitan en lo público. Unos ciudadanos sin referentes de lo que pasa en el País Valenciano, ¿en base a qué votarán en unas elecciones autonómicas? Por todo ello, me parece que lo más útil a partir de este momento es pensar en cómo se levantarán unos medios audiovisuales públicos útiles cuando el PP en 2015 (o antes) pierda las elecciones a les Corts Valencianes. De eso deberemos seguir hablando.

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