viernes, 13 de julio de 2012

Andrea Fabra: Mozart de la política pero mal educada como su padre

                                    Andrea Fabra, diputada del Partido Popular


Doy por buena la explicación que la diputada Andrea Fabra ha ofrecido de su ya famoso "qué se jodan": se lo decía a los socialistas. Vale, de acuerdo, se lo decía a los socialistas. Digamos que la lógica dialéctica, aunque éste sea un concepto difícil de aplicar con la Sra. Fabra de por medio, hace que resulte extraño que su insulto se pudiese dirigir a los parados. No venía a cuento, sería una maldad tan exagerada y gratuita que yo me inclino a pensar que Andrea Fabra dice la verdad: "se lo decía a los socialistas". Así que, por ofender a los parados, no hace falta que dimita.
La pregunta ahora es: ¿debemos aceptar que un diputado durante un pleno del Congreso se dirija a sus oponentes políticos con un sonoro "qué se jodan"? ¿Es normal ese tipo de actitud? Cualquiera de nosotros en su trabajo o en sus relaciones sociales más formales, ¿usa normalmente estas expresiones? Se lo digo: yo no las utilizo. Si en el trabajo alguien discrepa conmigo, si me critica o me hace observaciones que no me gustan discuto con él, debatimos y, nos pongamos de acuerdo o no, yo no le insulto, y él a mí, tampoco. Solo acaban a insultos o puñetazos los salvajes y, la verdad, a mi alrededor no hay. Me extraña que haya tantos en los parlamentos. Ni que los eligieran a posta. Es vergonzoso asistir a una sesión del Congreso. Demasiados gritos, demasiados improperios, demasiadas descalificaciones. Es imposible sentirse representado por quien contesta "qué se jodan" cuando alguien le protesta. No se puede ser tan mal educado. Que un diputado tenga que reconocer que ha insultado a la oposición para salvarse de un problema mayor le inhabilita. Además, miren la imagen que sigue: Fabra aplaude y remata, con una actitud orgullosa, con su "qué jodan".




Sí, claro, me referiré a su padre. Andrea Fabra es hija de Carlos Fabra, político "polimputado", presidente provincial del PP de Castelló, expresidente de la Diputación y hombre de fortuna, como indica las muchas veces que le ha tocado la lotería. La referencia a su padre es obligada ya que una de las apariciones estelares de éste fue cuando llamó "hijo de puta" al portavoz socialista en la Diputación de Castelló. El pasaje no tiene desperdicio.

              

Un representante de la soberanía popular con un mínimo de consciencia de su papel jamás debería insultar a otro diputado ya que en el insultado recae la representación de miles de ciudadanos; pero más allá de ésto, en un Parlamento, el "templo de la palabra", los insultos no deberían tener cabida. Un diputado nunca debería rebajarse tanto.
El problema se plantea cuando las cámaras parlamentarias se llenan de personas que no dan la talla. Gente poco preparada, personas que deben sus cargos a los aparatos del partido, a los servicios prestados o, como en el caso de Andrea Fabra, al peso de su padre en el PP.
El curricúlum de la diputada castellonense está lleno de curiosidades. Se licenció en derecho a los 27 años pero ya desde los 26 era miembro de la Ejecutiva Provincial de Castelló que, claro está, dirigía su progenitor. Más extraordinario que ésto es que desde los 23 a los 25 fue asesora de la Secretaría de Estado de Hacienda del gobierno Aznar. Una estudiante de derecho de 23 años asesorando al secretario de estado de Hacienda. ¿No les parece increíble? ¿Quién sería el asesorado? Pues Juan Costa, castellonense como ella y uno de los protegidos del padre de la chica. No me digan que no es bueno.
Luego ya se sabe, senadora desde 2004 a 2008 por designación del parlamento autonómico valenciano, controlado por el PP, por supuesto, y, a continuación, dos legislaturas como diputada. Casada con Juan José Güemes, hombre que fue consejero del gobierno autonómico de Madrid con Esperanza Aguirre, Andrea Fabra, según su declaración de bienes, tiene 4 planes de pensiones con un acumulado total de 56.000 euros, dos coches, dos casas y un par de hipotecas que, sumadas, suponen alrededor de 510.000 euros.

La niña Andrea Fabra

Resumo: Andrea Fabra no debe dimitir por haber ofendido a los parados pero lo debe hacer por haber ofendido a la ciudadanía en general y por no tener el mínimo de nivel necesario que se le debería exigir a alguien para ostentar un cargo tan supuestamente digno como el de diputado. Es más, Andrea Fabra jamás debería haber llegado a diputada. Ni a senadora.

4 comentarios:

El Sapo dijo...

Hola Julià!
Me parece un buen análisis sosegado, objetivo y argumentado. Y me parece bien pedir su marcha de la vida política por lo que argumentas. No obstante, la explicación que da es inverosímil.
¿de verdad te la crees o es un ejercicio de retórica y de dialéctica?
Se me hace cuesta arriba buscar una hipótesis alternativa a lo que estoy viendo: una persona de esas que creen que hay un montón de gente que vive "de los subsidios" y que cuando oye que estos se van a recortar, exclama "Muy bien, muy bien, sí señor; ¡Que se jodan!" nunca me enfrentaría a alguien (incluso en el caso improbable de soliviantarme hasta tal extremo) usando esas palabras. Olvida incluso la tercera del plural del imperativo reflexivo del verbo joder. ¿Qué pinta el "Muy bien, muy bien, ¡Sí señor!"? Deesde cuando se dice eso para increpar a lguien, sea uno o sean 110?

No le creo, no puedo: porque he aprendido a ser racional. Encontrar explicación a cómo un ser humano es capaz de hacer eso, me es difícil: piensa así (sale gente que piensa así a capazos), está envalentonada por el rito tribal de la exaltación del líder, pertenece a ese grupo de políticos acostumbrados a decir lo que les sale de las narices sin consecuencias. Pero estoy acostumbradoa acosas similares, y tú, imagino, ya ni te cuento. ¡Somos valencianos, leches!
Mi mujer lo comparaba con este señor de IU de Andalucía (creo que ahora es vicepresidente de la Junta) que decía que había salido elegida "la de las tetas gordas". Sí, la incontincencia, falta de respeto y de mesura es la misma, aunque a mi modesto entender no es lo mismo ser descuidado poniendo un vaso de agua que pilotando un avión de pasajeros.

Lo de Andrea es parecido a lo de Camps acusando a Luna de querer asesinarle, Costa dando rienda suelta a su pijería en una entrevista almibarada en el BD o Clemente diciendo (en idéntico escenario) que "quizás debiéramos haber puesto la gaviota del PP en la entrada del circuito de Cheste" (sic!!!). DE lo primero apenas nos acirdamos unso cuantos (seguro que tú incluido), de lo segundo ya no sé y de lo tercero no sé siquiera si tú mismo te acordarás.

Concluyo. Coincido en que AF debiera borrarse del mapa de ser ciertos los argumentos expresados en su excusa. Pero también por tener la cara de formular semejante excusa... y porque es mentira!
Un abrazo y suerte tras el ERE.
Jaume

El Sapo dijo...

PS: me he dado una pequeña vuelta por tu Blog. Date una palmada en la espalda de mi parte!

Cuando pienso en las plantillas de tertulianos y columnistas de ciertos medios y comparo lo que leo/oigo allí con lo que he estado leyendo, comprendo que esto del periodismo es un mundo raro, raro, raro...
PS2: Ah! y me da a mi que si lo oiste. Sí te acordarás de lo de Clemente y el circuito de Cheste!

B218 dijo...

Sinceramente, creo que si exigimos la dimisión de esta señorita por su frase, deberíamos comenzar a exigir dimisiones a muchas más personas, de diferentes partidos. Podemos ver insultos en todos los partidos, mentiras justificadas en el diálogo político, falsas acusaciones de delito, amenazas y un largo etcétera. Estaría completamente de acuerdo con hacer una limpia en la casta política y quedarnos con aquellos que muestren un porcentaje mínimo de categoría humana en el trato, en el diálogo y en su forma de actuar. ¿Es esto posible? Quizá lo sea, pero no nos hagamos ilusiones, es algo que está muy lejos de ocurrir.

Francisco Javier Zarzuela Martín dijo...
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