jueves, 7 de junio de 2012

Urdaci, la princesa Letizia, el periodismo de calidad y la democracia

Si la impostura y la mentira no llaman la atención es que la impunidad se ha impuesto. Cuando los grandes escándalos demasiado a menudo acaban en nada nos indignamos pero en el día a día de cada uno de nosotros se nos pasan miles de detalles que si tuviéramos activadas las alarmas democráticas harían que nos lleváramos las manos a la cabeza. Es la suma de nuestras lagunas la que conforma el ambiente social de irresponsabilidad y relativismo que tanto nos indigna.
En las últimas horas he visto en los periódicos tres fotos que me han llamado la atención. Son las  que siguen.

Los príncipes entregan el premio los premios de periodismo de la Asociación de la Prensa de Madrid y destacan la importancia del periodismo de calidad en el funcionamiento democrático de un país. No entiendo como nadie se plantea lo inadmisible de la amnesia de la princesa Letizia. Hay que recordar que Letizia Ortiz era la pareja de Alfredo Urdaci en la presentación de aquellos informativos infumables, manipulados, censurados, sectarios y vergonzosos de la época Aznar. ¡Qué cosas! Urdaci convertido en el paradigma de la manipulación informativa y su pareja, Letiza Ortiz, de princesa y repartiendo premios y doctrina sobre la calidad del periodismo y el periodismo de calidad. Y sí, en la foto aparece también, Esperanza Aguirre, la presidenta de la Comunidad de Madrid, que se cargó al director de un informativo de Telemadrid, Germán Yanke, porque no le gustó una entrevista que le hizo y que ha convertido la cadena en un coto de propaganda a su disposición. Vaya con el periodismo de calidad.


La policía impide que un senador entregue un casco de minero al presidente Rajoy. Los hechos suceden en el interior del mismo hemiciclo del Senado. Menuda democracia la nuestra si ni un senador puede acercarse al presidente del gobierno para hacerle llegar una determinada reivindicación. No se pierdan, por favor, la actitud del mismo Rajoy que ni mira al senador. Muy mal ha de estar un país de sensibilidad política cuando suceden estas cosas, cuando un policía para a un senador dentro del Senado por acercarse a una autoridad. Y, encima, Jorge Moragas, el jefe de gabinete de Rajoy, ejerciendo también de gorila. Si un senador en la misma cámara parlamentaria tiene estos problemas para acceder al presidente del Gobierno, ¿qué no será un pobre ciudadano de calle? Cualquiera diría que son nuestros representantes.


El portavoz del PP en Les Corts Valencianes, Rafael Blasco, usa las cabinas telefónicas para sus llamadas. El hecho tendría poco de particular si Blasco no hubiera aparecido recientemente en multitud de escuchas telefónicas en un caso de corrupción ligado a la Conselleria de Cooperación y Solidaridad que él dirigía. ¿Qué cosas, verdad? Un señor que tendrá a su disposición cien teléfonos móviles, un señor con asesores, secretarias, secretarios y demás, llamando desde una cabina como esos mafiosos de las películas que huyen de los pinchazos telefónicos policiales.

En fin, son tres detalles. Si a alguien le parece que tengo la piel demasiado fina, será que sí. Disculpas.

1 comentario:

elzo dijo...

Al contrario. Son tres detalles muy sintomáticos de los tiempos que nos ha tocado padecer.