jueves, 21 de junio de 2012

El cachondeo vergonzoso del Consejo General del Poder Judicial

Fernando de Rosa, nuevo presidente del Consejo General del Poder Judicial


De Málaga a malagón... y nunca mejor dicho. Los viajes malagueños a costa del contribuyente le han costado el cargo al presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), el atildado Carlos Dívar. Ya era hora; lo malo es su sustituto.
Para disponer de argumentos con los que justificar lo inadecuado de Fernando de Rosa como presidente del CGPJ no es necesario esperar a su gestión, su currículum le condena.
De Rosa tiene mucho más expediente político que judicial. Joven militante de la Alianza Popular de Manuel Fraga, Fernando de Rosa no ha pasado de juez de instrucción pero ha desempeñado importantes cargos en la administración autonómica valenciana presidida por su amigo Francisco Camps. El ahora presidente del CGPJ fue secretario autonómico de Justicia y después conseller del ramo entre 2003 y 2008. Desde este último cargo saltó a la vicepresidencia del CGPJ. La propuesta para su elección la hizo (según el conocido sistema de cuotas) el Partido Popular y los motivos no hay más remedio que buscarlos en su militancia política ya que su carrera judicial no presenta ningún mérito relevante.
De todas formas, nada de este preámbulo me parece definitivo para negarle legitimidad para su nuevo cargo. Lo inadecuado de su elección, lo impresentable, son los tres pasajes de su expediente que voy a describir a continuación. Las tres "perlas" que siguen sí me parecen concluyentes para considerarle inhabilitado para el desempeño de su nueva función.
1. En 2003, siendo secretario autonómico de Justicia de la Generalitat valenciana, se conoció la existencia de una carta suya dirigida al director general de Integración Social de Discapacitados de su mismo gobierno, Francisco Villena, en la que recomendaba a una amiga de su mujer para “algún trabajo o proyecto”. La misiva llevaba membrete de su Secretaria Autonómica, venía rematada por la firma del ahora máximo responsable del CGPJ y destacaba que la interesada es “afiliada al PP”. Cuando el documento se hizo público, de Rosa se justificó diciendo que la amiga de su mujer era “experta en discapacitados”, que se trataba sólo de si podía interesar que colaborara y, remató, asegurando que su proceder fue “como creo que normalmente ocurren estos temas”. Resulta interesante que siendo, como dice, una “experta en discapacitados”, eso no conste en el mensaje y que lo que destaque, lo que valore de forma preeminente el entonces secretario autonómico sea, en cambio, que era “afiliada al PP”. El texto literal de la carta era: : 'Querido Paco: Te mando el currículum vitae de (...), amiga de mi mujer y afiliada al Partido Popular, para que la tengas en cuenta por si consideras interesante que pudiera colaborar con vosotros en algún trabajo o proyecto. Recibe un cordial saludo'.
Este es el original de carta del nuevo presidente del Consejo General del Poder Judicial.


Francisco Camps y Fernando de Rosa: la política les hizo amigos en la antigua Alianza Popular y la justicia les ha mantenido estrechamente relacionados.


2. En febrero de 2009, inmediatamente después de que se conocieran los primeros datos de la instrucción del "caso Gürtel" por parte del juez Baltasar Garzón, de Rosa acusó al magistrado de estar en el límite de la prevaricación por, supuestamente, haber investigado al entonces president de la Generalitat, Francisco Camps. Lo hizo en una entrevista que concedió a la televisión autonómica valenciana Canal 9. Añadió que Camps, amigo desde sus tiempos de militancia en AP y persona que le nombró para todos sus altos cargos en la administración, era "un gran presidente" y "una persona honorable". El episodio levantó una considerable polvareda en ámbitos judiciales, se acusó a Fernando de Rosa de atacar la independencia de los jueces, él, que, ocupaba un cargo dedicado justamente a garantizarla. En el CGPJ se llegó a plantear su reprobación y de Rosa acabó disculpándose.
3. Al mismo tiempo, también en febrero de 2009,  a la que se conoció que el nombre de Francisco Camps salía en la instrucción del "caso Gürtel", trascendió que de Rosa había tenido hasta dos reuniones con Camps. La primera en casa del propio exjuez, el día 13,  y la segunda en el Palau de la Generalitat, el 21. Cuando se preguntó a de Rosa sobre ellas, de la primera dijo que no iba a comentar nada ya que era un tema privado; de la segunda, de entrada aseguró que no había estado en el Palau y, más tarde, reconoció que sí pero añadió que había sido simplemente para recoger unos teletipos.
Fue en 1985 cuando Pedro Pacheco, entonces alcalde de Jérez, dijo aquello de "la justicia es un cachondeo" (consulten este interesante recordatorio del hecho). Fue un escándalo. Lo juzgaron y condenaron por desacato. Hoy, si viéramos, esa frase grabada en mármol a la puerta de los principales organismos judiciales del país, no nos extrañaría nada. Es tanto el cachondeo acumulado, tantos los casos, que ya avergüenza.





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