miércoles, 9 de mayo de 2012

Sin cuerda para Rato


Rodrigo Rato, a finales de los 70, poco antes de entrar en política.


Hay biografías que se hacen grandes en base a fracasos; la de Rodrigo Rato es una de esas. Ser listo no es sinónimo de ser un buen político, ni un buen gestor público. Rato, hombre de buena cuna que se ha ganado un pasar envidiable, tiene bien pocos logros de los que alardear en su currículum más allá de los destacadisimos cargos que ha ocupado. La ocupación de cargos sirve para engordar una tarjeta de presentación pero no garantizan ni de lejos el buen desempeño de las responsabilidades asumidas. Los nombramientos de raíz política son una fábrica de inútiles al frente de tareas que les desbordan, chimpances a los mandos de un avión de pasajeros. Conozco, por ejemplo, infinidad de supuestos periodistas que han detentado importantísimos cargos en medios de comunicación públicos, y también privados, que ni siquiera han sido periodistas un solo día de sus vidas. Rodrigo Rato me temo que entra en la misma categoría.
El hasta hace tres días presidente de Bankia nació en Madrid, se licenció en derecho con 22 años y con 54, ya siendo ministro de Economía, obtuvo su doctorado. En cuanto a experiencia profesional no se le conoce otra que su participación en la gestión de los negocios familiares hasta que en 1982 es elegido Diputado al Congreso por Alianza Popular, partido en el que militaba desde 3 años antes. Entró en política con apenas 30 años y 30 después sigue dependiendo de ella, aunque durante los últimos siete no hayan ocupado cargos electivos sino de designación. Vamos, un profesional de la política, un destacado miembro de la casta.
Rato fue ministro y vicepresidente económico en los gobiernos de José María Aznar, desde 1996 a 2004. Fueron años de crecimiento económico en España. En el entorno del Partido Popular siempre atribuyeron esos años de bonanza a la brillante gestión del ministro Rato. Hoy hay un acuerdo generalizado en el sentido de que el gobierno Aznar vivió a caballo de una ola de crecimiento económico a nivel internacional, que se aprovechó del envenenado "boom inmobiliario pero que no se hizo ninguna de las reformas necesarias para preparar la economía para los tiempos que venían. Después Rato estuvo en la terna de posibles sucesores de Aznar pero perdió. Mariano Rajoy se llevó el gato al agua.
La compensación para el exministro económico fue el cargo de director gerente del Fondo Monetario Internacional. No era una cuestión de méritos, era, simplemente, que PP y PSOE habían pactado defender su nombre. Y resultó elegido. Fueron tres años como máximo responsable del FMI y dimitió sin agotar su mandato. Alegó "razones personales". El caso es que durante su gobierno se gestó y explotó la actual crisis económica y el FMI no se enteró, no se quiso enterar o, en todo caso, no movió un solo músculo. Pasado un tiempo, la propia entidad, en un informe interno, afeó la actuación de Rato por no haber detectado la que se venía encima.
Bankia ha sido la ultima estación del político madrileño. La cuerda se le acabó el lunes. Un nuevo final infeliz. Se quedo sin la confianza de nadie. A principos del 2010 llegó a la presidencia de Cajamadrid gracias a que la cúpula nacional del PP ganó su pulso a Esperanza Aguirre, la presidenta madrileña, que quería para el cargo a su segundo, Ignacio González. De Cajamadrid, fusión mediante con un grupo de cajas, pasó a la presidencia de Bankia. Debía  limpiar los activos tóxicos que tenían la entidad al borde del KO pero al final el que ha besado la lona ha sido el propio Rodrigo Rato. Hace unos días, en otro informe, el mismo FMI criticaba su gestión al frente de Bankia calificando a la caja como el gran riesgo del sistema bancario español.
Eso sí, Rato es hoy mucho más rico de lo que lo era cuando entró en política. Acostumbra a pasar. En Bankia, solo como retribución directa, cobraba casi dos millones y medio de euros. Su adiós le reporta una indemnización de 1'2. No dudo que un buen número de consejos de administración de destacadísimas empresas le estarán esperando... que no sean algunas de las que privatizó en sus años al frente del ministerio de Economía.



2 comentarios:

Dr. Pangloss dijo...

Si el más "listo" del Partido Popular se va al paro ¿qué no será de miles y miles de familias?
Efectivamente, el caprichoso destino ha vuelto a poner sus focos sobre RR. Él, junto al otro lumbrera, digo de JMª Aznar ¿Ya no busca las "armas de destrucción +IVA"? fueron los grandes muñidores del "Milagro Económico" en España sentando las bases de la Burbuja inmobiliaria. Con leyes especulativas, con el todo vale, sin una sóla reforma estructural, que tanto piden sus palmeros, ni ná de ná que no fuera ¡¡El Pelotazo!! y el "Tamayazo" de Madrid, auténtica vergüenza para la democracia, ligada directísimamente a la mafia del ladrillo. Los Gurtélidos también estaban allí ¡cá! Así que ahora es cuando llega el final de la Burbuja y otros Milagros. Ahora es cuando, los de a pie, "pondremos" la pasta. Seremos los españolitos lo que ¡una vez más! acabemos de "sanear" lo que Ellos, y sólo Ellos los Popularistas, han impulsado, mangoneado, arruinado y/o utilizado en su propio beneficio y en el de sus palmeros, promotores y abducidos ¡los peores!: el personal que ajeno a todo les vota. Por eso si les quitas la propaganda de su Brunete Mediática ¡¡seguro que pagada con Dinero Público para que encima nos manipulen y traten de comernos el coco!! y les quitas sus ruines mentiras y manipulaciones, se quedan en lo que son: ¡¡Tan ineptos como corruptos; tan hipócritas como cínicos; tan desilustrados como ignaros!!

Ortín Falcó dijo...

En este país, sólo se les exigen responsabilidades a los pobres de solemnidad. A los directivos, banqueros, políticos... cuanto más grande la hacen, mayor es la indemnización o el blindaje. Somos el hazmerreir de Europa, además quién puede confiar en un país que falsea datos y no castiga a quién lo hace.
Quizás los políticos piensen que tocar esos sueldos, de millones de euros, es tirarse piedras contra ellos mismos, ya que cuando dejan la política se empiezan a pagar los favores antes realizados. Vease los infinitos ejemplos ( Zaplana, Aznar, Gonzalez, Serra, Acebes....) y un sin fin de ellos.
El final de la crisis comenzará cuando se regeneren principios éticos olvidados; y quien cometa una falta grave tenga un coste económico y social de las mismas características al realizado.