lunes, 7 de mayo de 2012

¿Quién se ha equivocado en Grecia?


AlexisTsípras, cabeza visible de la Coalición de Izquierda radical (Syriza) el gran triunfador de las elecciones griegas de ayer. 



Ahora Grecia preocupa. Los bienpensantes están consternados. Esta mañana es sencillo leer en los grandes medios que los griegos han votado con las tripas, con el corazón, con las vísceras, desde la desesperación, enfadados y a la contra. Desde el PP y el PSOE se oyen voces alertando de los problemas para la estabilidad política en el país heleno. La inmensa fragmentación resultante, totalmente prevista por las encuestas, tiene de los nervios a los apóstoles del orden establecido.
Claro, lo que pasa es que el orden establecido en Grecia es una porquería. Y en España, también. Casi 40 años después de su recuperación, la democracia griega se ha olvidado de sus ciudadanos y éstos lo han señalado en las urnas. Las votaciones tienen estas cosas.
Parece que los resultados no gustan. La irrupción de los pequeños partidos se lee como un problema, casi como si los griegos se hubieran equivocado y ahora fueran a pagarlo en forma de inestabilidad política. Muy bien, pero, ¿y lo que tenían? Si ayer votaron con el hígado y el corazón es que antes, cuando ganaban los dos grandes, Nueva Democracia y el PASOK, votaban con el cerebro y ya se ve como les ha ido.
Para quienes alertan de que Grecia no tendrá estabilidad política, decirles que peor es no tener futuro, ni político, ni de ningún otro tipo.
Nueva Democracia y, sobre todo, el PASOK, para entendernos el PP y el PSOE griegos, se han desmoronado. Han pasado de casi el 80% de los votos a menos del 33. Es cierto que sumando sus diputados, 108 y 41, se quedan a solo dos escaños de la mayoría absoluta, pero es que eso tiene una "trampa" que se ha de explicar. Nueva Democracia no pasa, en realidad, de los 58 escaños, lo que sucede es que la ley electoral griega les da automáticamente una "prima" de otros 50 escaños por la simple razón de ser el partido más votado. De ahí salen los 108 diputados.
El gran triunfador de las elecciones de ayer es la Coalición de Izquierda Radical (Syriza) con Alexis Tsípras al frente. Una especie de Izquierda Unida que, con un 16%, se ha quedado a escasos dos puntos de la ganadora Nueva Democracia y más de tres por encima del PASOK. Incluso un grupo escindido de Syriza ha entrado con fuerza en el Parlamento de la Plaza Sintagma, la Izquierda Democrática, que ha conseguido un 6'10% de los votos. Además, el Partido Comunista, más a la izquierda de los dos grupos citados, ha obtenido otro 8'47%.
Por la derecha, además de Nueva Democracia, una escisión suya, Griegos Independientes se han llevado un 10'58 de los votos y los simpatizantes nazis de Amanecer Dorado casi han llegado al 7%.
La primera rueda de prensa que hizo su líder, el matemático Nikos Mijaloliakos, es todo una declaración de principios. Sus "gorilas" obligaron a los periodistas a levantarse cuando entro Mijaloliakos en la sala, y a quien no se levantó lo echaron.




Tres partidos más, los Verdes-Ecologistas, los ultraderechistas de LAOS y los centristas de la Alianza Democrática, todos contrarios al memorándum europeo, se han quedado a centésimas de entrar también en el Parlamento.
Los griegos han dicho "no" a la Unión Europea, a sus recortes, a sus planes de saneamiento, a Merkel, a más y más sacrificios. Nueva Democracia y el PASOK eran las únicas formaciones que apoyaban el memorándum europeo y sus planes de saneamiento. Esto quiere decir que solo el 33% de los ciudadanos helenos está por el "sí" a los planes europeos, mientras que el 67% se opone. Teniendo en cuenta que la abstención ha sido de casi el 40%, poco más de uno de cada cinco griegos es favorable a los designios europeos.

En resumen que quienes más se han equivocado no han sido los ciudadanos sino los grandes partidos. Defender lo contrario de lo que quiere la gente no puede llevar de ninguna manera a la victoria electoral. Según lo previsto por la Unión Europea, todavía quedan por recortar otros 11.000 millones de euros y despedir a 150.000 trabajadores públicos más y eso es a lo que se ha dicho que no. De acuerdo, los griegos tienen un problema, están empobrecidos, hipotecados y divididos pero Europa también lo tiene. Los europeos, los de base, las clases populares, no quieren ni pueden ser quienes paguen el pato y lo van a decir cuando lleguen elecciones. Ya lo han gritado los griegos, incluso los franceses lo han dicho con claridad.
En Grecia, mientras los dos antiguos grandes partidos no se resignan y apuestan por un gobierno de salvación nacional, todo apunta a unas nuevos comicios donde, mucho me temo, Nueva Democracia y PASOK saldrán todavía peor de lo que están hoy. Si quieren un gobierno de salvación nacional y puesto que han sido ellos los que han hundido al país, lo menos que podrían hacer es autoexcluirse y desaparecer o, como mínimo, renovar y renovarse hasta que ni los bedeles de sus sedes sean los actuales. Y lo dicho hace dos días, que el PP y el PSOE tomen nota.






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